Décimas Jornadas del Cómic de Avilés

Las Jornadas del Cómic de Avilés alcanzan, entre los días 6 y 11 de septiembre, su décima edición convertidas ya en una cita veterana y obligatoria del panorama comiquero español. Su fama (justificada) de jornadas que favorecen la proximidad entre el autor y los aficionados y la multitud de actividades que organizan son una buena razón para pasearse esos días por Avilés.
Y como todos los años, uno de sus platos fuertes es la impresionante lista de invitados, que puede competir con eventos de presupuestos espectacularmente superiores. Este año los autores que llevarán a Avilés su buen hacer son Michael Lara, Michael Gaydos, Ann Nocenti , Esad Ribic, Alex Maleev, Gary Frank, DIsraeli, Sean Phillips, José Muñoz, Manel Fontdevila, Jesús Saiz, Luis García, Victoria Francés, Miguelanxo Prado y Esteban Maroto.
Otro de los platos fuertes serán las exposiciones, tres este año. La primera, dedicada a DIsraeli (en la Casa de Cultura, Del 3 al 11 de septiembre); la segunda a Victoria Francés. (C.C. El Atrio. Del 1 al 11 de septiembre.) y una espectacular tercera exposición denominada Estuvieron entre Nosostros, en la que se hará un repaso a la impresionante lista de invitados de las anteriores jornadas. Una muestra espectacular que es posible gracias a la envidiable colección de originales de Jaume Vaquer y que contará con originales de Brian Azzarello, Brian Bolland, Quim Bou, Mark Buckingham, Sal Buscema, Mike Carey, Crisse, Ricard Castells, Paul Chadwick, Andreas, Alan Davis, Isaac del Rivero Jr., Isaac del Rivero Sr., Duncan Fegredo, Pascual Ferry, Gary Frank, Garcés, Ron Garney, Devin Grayson, Peter Gross, Mateo Guerrero, Larry Hama, Scott Hampton, Stuart Immonen, Carmine Infantino, Paul Jenkins, Oscar Jímenez, Mike Kaluta, Liberatore, Juan Jiménez, Barry Kitson, Salvador Larroca, Rick Leonardi, John McCrea, Igor Medio, Peter Milligan, John Ostrander, Carlos Pacheco, Enrique V. vegas, Mateo Guerrero, George Perez, Sean Phillips, Howard Porter, George Pratt, John Ridgway, Miguelanxo Prado, Javi Rodríguez, Alex Ross, Steve Rude, P. Craig Russell, Paul Ryan, Victor Santos, Felix Vega, Charles Vess, John Wagner, Max Cabanes y Mark Waid. Espectacular.
Por último, este año el curso de cómic se centrará en un taller Intensivo de Manga, de 16 horas de duración, impartido por Ken Niimura.

Más información en http://www.dreamers.com/jornadasaviles/index.htm

Bilal se pasa a Casterman

Mientras que por estos lares sólo entendemos de fichajes de editoriales al completo, en el ya establecido mercado francés, los autores son fichados cuales estrellas de fútbol. Y el último que se ha dado en el país vecino es todo un terremoto: Enki Bilal, uno de esos autores que cuentan cada nueva obra como noticia de portada de los periódicos, deja los Humanoides para pasar a Casterman.
Una importante noticia por varias razones: primera, porque la editorial de Tintin está logrando una concentración de autores de calidad que empieza a amenazar seriamente a la todopoderosa Dargaud y, segunda, porque la situación de la editorial Humanoides comienza a ser muy delicada. La editorial de Metal Hurlant ha visto cómo prácticamente todos los autores mediáticos de la casa iban abandonando la editorial en un continuo goteo que ha acabado por ser un torrente llamado Bilal. Una situación que viene motivada por los continuos cambios de accionariado y la delicadísima economía de la editorial, en venta perenne (se llegó a decir que DC tenía interés en comprarla). Hoy por hoy, el gran valor de la empresa es Jodorowsky, el psicomago alquimista, capaz de convertir en oro todo lo que guionice, ya sea en colaboración con Moebius, Boucq, Giménez, Charest, Daspastoras o quien sea, pero ha perdido una parte importante de sus autores estrellas.

Mis tebeos favoritos XII: Corto Maltés, de Hugo Pratt

Con motivo de la edición de Corto Maltés, el mar de oro, escríbí un texto sobre lo que significó para mí el Corto Maltés de Hugo Pratt. Os lo vuelvo a poner y amplío con algunos comentarios más:

“Hará de esto que os cuento unos cinco lustros, año arriba o abajo y este que os escribe era un mocoso que se disponía a ser mayor y empezar el B.U.P., o por lo menos, eso es lo que yo creía. Una época en la que, como todas las que recuerdo de mi vida, leía tebeos como un poseso, devorando todo lo que encontraba y que, por aquello de los primeros brotes hormonales, comenzaba a interesarse por otros tebeos que no fuesen los de Bruguera o Novaro con los que me crié. Un poco tarde, lo reconozco, descubrí los tebeos de Vértice, personajes como Sang-Chi, Nova, la Patrulla X, Werewolf o Tumba de Drácula entraron en mi vida en tromba, ocupando el sitio que hasta ese momento tenían los Bruno Díaz u Oliverio Reina. Una avalancha ¡ay! apenas soportada por mi malnutrida economía, que subsistía con una semanada de 50 pesetas que daba para bien poco. Pero necesidad manda y la suerte me acompañaba porque la pequeña delegación del Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas que tenía en mi barrio, regida por un señor de bigotillo franquista, cuya hija era una famosa vedette, se dedicaba además de a la recaudación quinielística, a la venta y cambio de novelitas de los Marcial Lafuente, Silver Kane y tantos otros, pero también a la de los tebeos que yo consumía con pasión. Un lugar donde descubrí que, además de los tebeitos de Vértice, también había pequeñas joyas como tebeos de Vampus, Rufus, Vampirella (¡mi primer amor vampírico!), Spirit, 1984 o Creepy. Revistas que, para un renacuajo que aspiraba a adulto como yo, reforzaban mi orgullo de hombre hecho y derecho (junto a los imponentes pelillos que comenzaban a aparecer bajo mi nariz, todo sea dicho) y me permitían ver alguna tetilla que otra, lo que para la época, era un logro sólo comparable a poseer un ejemplar del Lib con Susana Estrada.
Pero un día, en ese cajón de madera en el que hurgaba todas las semanas, apareció un tebeo distinto. En su portada no había ni monstruos, ni aliens invasores ni superhercúleos señores, tan sólo una sugerente y sensual señorita que mostraba su espalda y lo que continuaba. Pero era un dibujo distinto, elegante, sugerente…lo suficiente para imaginarme que su interior podía esconder los más prohibidos placeres. Así que cogí la revista entre un buen fajo de tebeos de Vértice, más llevado por la curiosidad del pecado que realmente sabiendo lo que me esperaba. Ya en casa, y tras pasar el mal trago de la mirada inquisidora del señor del bigote cuando me cobraba, en la seguridad de mi habitación, inspeccione el botín que había conseguido. TOTEM se llamaba la revista y era su segundo número, con su lomo encolado, tan distinto a las grapas a las que estaba habituado. Una primera ojeada me decepcionó… yo imaginaba una revista que mostrase pasiones sexuales desatadas y a primera vista mi amada Vampirella destilaba muchísima más sensualidad morbosa. Pero era un tebeo y mi atracción a cualquier cosa con viñetas dejó de lado las decepciones y me puse a leer la primera historia: “Un aguila en la selva”, de un tal Hugo Pratt (¿quién sería?).
Y lo hice, comencé a leer. Y todo cambió.
El protagonista, un atrativo marinero del que se adivinaba un turbio pasado era lo contrario a los héroes que encontraba en las revistas de Vértice, evitaba la lucha, usaba la ironía como arma y le importaba bien poco resolver las injusticias. En esta primera historia, se adentraba en una compleja trama de intereses y espionajes mutuos entre alemanes, ingleses y portugueses, donde nada era lo que parecía y ni los buenos eran tan buenos ni los malos unos villanos. Pero sobre todo, era aventura, yo no conocía por aquél entonces a Conrad, pero algo me decía que eso era la aventura real, la que se podía vivir. Volar por encima de los rascacielos, enfrentarse a villanos de poderes inconmensurables o luchar en guerras siderales podía ser maravilloso, pero una utopía que nunca ocurriría. Sin embargo, Corto vivía en este mundo, disfrutaba de la existencia y de lo que pasaba ante sus ojos descubriendo lo que estaba oculto a mi mirada. Yo imaginaba que Corto Maltés había pisado junglas ignotas, que había navegado por mares de furiosas olas gigantes… no me lo contaría, no era Corto el típico orgulloso que hablaba de sus hazañas, pero el carácter que se había forjado me llevaría a lugares que nunca imaginé que existieran.
Y así fue. Con él viajé por parajes reales y oníricos, descubrí amores imposibles y posibles, viví la aventura verdadera gracias a los tebeos.”

Reafirmo cada una de mis palabras: Corto Maltés entra en el alma de la aventura, quizás plasmada como nadie desde Conrad. Releer Corto Maltés en Siberia, La Balada del mar Salado, La Casa Dorada de Samarcanda o las historias cortas de Bajo el signo de Capricornio sigue siendo un placer incuestionable, maravilloso. Pratt consiguió que su estilo de dibujo sintetizara en apenas unas elegantes líneas la esencia de la narrativa, el fundamento absoluto del lenguaje del tebeo.

Ediciones en España
La obra de Pratt fue publicada en entregas en numerosas revistas de Roberto Rocca, desde TOTEM a TOTEM Aventuras y viajes, aunque fue la colección Biblioteca TOTEM de la misma editorial la que vería editada casi en su totalidad la obra de Pratt, siempre en un exquisito blanco y negro.
Corto llegó a protagonizar su propia revista en los 80, editada por New Comic, que serializó Tango y Las memorias de Corto Maltés, además de muchas obras de Pratt (e incluso regalaba un álbum de cromos).
Tras la desaparición de la revista, fue Norma la que recuperó la edición integral de la obra de Pratt, incluyendo Corto, en una colección idéntica a la francesa de Casterman, de lujosa edición y con un recolreado discreto, aprobado por su autor. Esta editorial publicó también una colección dedicada a Corto, de pequeño formato (con remontaje de las viñetas) y en blanco y negro, que fue saldada en su totalidad hace unos años.

Enlaces
Sitio Oficial
La Web de Corto maltés
Venecia, ciudad abierta

http://dreamers.com/corto/index.htm