Mis tebeos favoritos XVIII: Popeye, de Segar

El éxito y la popularidad muchas veces nos crean prejuicios gigantescos (y estúpidos) ante personajes de tebeo que han saltado de las viñetas a los altares de los medios de comunicación. La mayoría de las veces porque desconocemos el origen de estos personajes y nos quedamos sólo con esa parte visible, publicitaria y hueca, que nos han proporcionado otros medios. Muchos son los casos, pero quizás el más evidente de todos sea el Popeye de E.C.Segar (en dura pugna, eso sí, con el Mickey Mouse de Floyd Gottfredson y el Donald Duck de Carl Barks). La imagen que los dibujos animados han forjado del marinero tuerto devorador de espinacas es la que se ha grabado a fuego en nuestras memorias y resulta muy difícil convencer a nuevas generaciones de lectores que estamos ante una de las obras maestras del noveno arte.

Porque poco tiene que ver lo que hemos visto en los dibujos animados con el personaje que apareció casualmente en la serie Thimble Theatre, una creación de E.C.Segar que se centraba en las peripecias de Ham Gravy, su novia Olive Oyl y su hermano Castor. Una serie que comenzó en 1919 como una especie de homenaje al slapstick cinematográfico, evolución natural y lógica de su obra anterior Charlie Chaplin’s Comic Capers. La serie tuvo bastante éxito por lo que poco hacía prever el cambio de timón que se daría en 1929 con la aparición de un personaje circunstancial, un marinero tuerto de malos modales llamado Popeye que debía capitanear el barco en el que se embarcaban Ham y Olive. Un personaje que haría orbitar toda la serie alrededor de él y cambiaría radicalmente el tono de las aventuras. Con la inclusión de Popeye, Ham Gravy y Castor Oyl desaparecieron rápidamente de la serie, que ya transformada en Thimble Theatre starring Popeye, comenzaría un periplo de aventuras fantásticas, casi surrealistas, plagadas de secundarios geniales como Alice the Goon, King Blozo, la Bruja del Mar, Swee’pea, Eugene the Jeep o J. Wellington Wimpy. Personajes que rompen los moldes de la clásica estructura de la tira clásica humorística para correr larguísimos lances donde la fantasía se desborda a cada momento. El malencarado Popeye se convierte en el primer antihéroe de la historia, siempre refunfuñando y haciendo uso de su increíble fuerza (conseguida, por cierto, no por comer espinacas, sino por haber frotado una gallina mágica) para resolver los problemas a puñetazos.

Curiosamente, la influencia de Popeye ha sido brutal en la cultura americana, pese a que pocos se acuerden de sus orígenes. La creación de Segar no sólo se convirtió en un mecanismo publicitario para el consumo de espinacas (basándose en un error de transcripción que las dotó de un contenido en hierro cientos de veces superior a la realidad), sino que llegó a popularizar palabras como “goon” o “jeep” (que fue usada para designar el cohe todoterreno del ejército). Incluso una de las cadenas de hamburguesas más famosas de los USA se llama Wimpy.
Por desgracia, Segar murió en 1938 dejándonos apenas 9 años de su genialidad. Popeye fue después continuada por autores como Bud Sagendorf, que se plegaron a las exigencias mediáticas, dejando la serie en un continuo de enfrentamientos entre el marinero y Bluto (quien apenas aparecería en la época de Segar).

Ediciones en España
Thimble Theatre Popeye se ha editado en nuestro país desde los años 30, pero nunca en su totalidad. La última edición conocida es la de Eseuve, primero en la colección StripComics en formato apaisado pequeño y después a gran tamaño. Aunque que nadie se crea que en los USA la cosa es mejor, ya que la excelente edición de Fantagrahics está descatalogada.

Enlaces
Artículo de Rafa Marín en Bibliopolis
Entrada en la Wikipedia

18 Comentarios en “Mis tebeos favoritos XVIII: Popeye, de Segar

  1. Popeye = Pop Eye = Ojos Saltones

    Saludos

  2. Ojo de Halcón on 4 septiembre 2005 at 18:57 said:

    Más bien ojo cerrado no?

  3. Lorenzo F. Dí on 4 septiembre 2005 at 19:18 said:

    Los dos equivocados.

    Es "reventado", o "explotado". Un "pop" es una pequeña explosión.

    Vamos, que Popeye es tuerto sin parche, y sin ojo de cristal.

    Una de las asquerosidades de traducir POPEYE es el lenguaje tan peculiar con que hablan los personajes. Y sus nombres tan particulares, como el de los hermanos Aceyte (Oyl), Oliva (Olive) y Castor (Castor). el novio de Oliva que se llama Ham Gravy (Salsa de Jamón), o el padre de Popeye, con nombre que además es juego de palabras: Poopdeck Pappy (Papi poopdeck o Papilla Cubiertacagada, o algo así).

  4. Tan distorsionada es su imagen como sucede con Tarzan, en nuestro país se le relaciona con el Tarzan cinematográfico que poco tiene que ver con el E. R. Burroughs.

    Me apasionó Popeye en su autentica versión de Segar que publicó Buru Lan en un tomito imprescindible.

    A ver quien se anima a hacer una edición medianamente digna en España

  5. señor punch on 4 septiembre 2005 at 20:25 said:

    Así son las cosas…parece que Thimble Theater levanta pocas pasiones o es claramente desconocido (menos de 5 comentarios, bufff -por cierto, qué bueno lo que cuenta, señor Díaz, no lo sabía-).

    Pero como digo siempre, se puede cacarear que tal guionista es Dios o tal dibujante es la biblia en verso…pero Obras Maestras, hay poquitas.

    Y por lo que conozco (Eseuve), Segar hizo una. Divertida, imaginativa, puntito cafre, adulta (soterradas críticas a su actualidad)… Thimble Theater es una lectura que sorprende (a mí me sorprendió, por su calidad y por lo poco que tiene que ver el original con su réplica animada).

  6. salvador on 4 septiembre 2005 at 22:43 said:

    Come espinacas y te pondras como Popeye de fuerte!.

    A falta de alguna edición seguiremos comiendo espinacas y sonriendo de aquellos comentarios maternales.

    Aunque quizás mi madre guarde alguna edición en cómic (le preguntaré)

  7. Una vez escuché a Jesús Hermida llamar al marinero en cuestión popai y seguidamente lo tradujo como ojos saltones. Gracias por la aclaración presente en el comentario # 3.

  8. Agustin Oliver on 5 septiembre 2005 at 7:01 said:

    Qué monstruosa obra maestra, sobre la que tantos se apoyaron, desde los clásicos de la EC a la plana mayor de underground con Crumb y Corben a la cabeza, por citar sólo los más evidentes.

    Sobre lo de lo de los ojos, en una de las tiras, el propio personaje insinúa que le pasó de niño por correr con unas tijeras en la mano, aunque no recuerdo que quede claro nunca.

    Y qué difícil traducción, no sólo por los continuos juegos de palabras sino por una pronunciación desquiciada que empieza por la clásica declaración de principios del ¿héroe? “no matter wat ya says I yam – I yam wat I yam an thas all I yam” o los deliciosos insultos que se cruzan los personajes, dignos del Haddock más inspirado.

  9. luisdeluis on 5 septiembre 2005 at 8:15 said:

    ¡A ver si alguien se anima a editarlo en castellano!

  10. Álvaro P&eacu on 5 septiembre 2005 at 11:21 said:

    Lorenzo, por esa traducción de la que hablas… ¿¿¿Quién lo editará???

  11. Lorenzo F. Dí on 5 septiembre 2005 at 12:14 said:

    álvaro,

    de momento nadie. Es una reflexión subjetiva. Lo de llevar tantos años traduciendo hace que muchas veces lea las cosas y me pregunte quién será el loco al que le tocará traducir esto (y rezar por que le toque a alguien mínimamente esforzado, que no se despache el trabajo de cualquier manera).

    Igual pienso del más imposible KRAZY KAT, cuando lo leo. O del complicado CEREBUS, cuando alguien me pregunta ¿por qué no se saca en España?

  12. Muchiko on 5 septiembre 2005 at 12:16 said:

    Hubo en USA una cadena de venta de pollo frito llamada "Pollos Popeye", con la imagen del marinero como reclamo publicitario. No sé si sigue en activo, creo que tuvo un mal final económico por ahí de los 80s. Y la película con Robin Williams, de la cual afortunadamente se hizo poca difusión al ser probablemente una mala adaptación de clichés…

  13. Lorenzo F. Dí on 5 septiembre 2005 at 12:55 said:

    La película de Robin Williams era notablemente fiel al espíritu y ambiente de Segar, huyendo de los clichés durante casi todo su metraje, con una dirección artística y un reparto notables. Empieza bien y a la mitad pierde el rumbo y no sabe por dónde ir.

    Robert Altman en un director que tiende a irse por los cerros de úbeda, a primar la improvisación sobre el texto escrito y a dejar que la narración fluya por su cuenta, desviándose del guión original si hace falta. Lo cual controla de maravilla en sus obras corales.

    Desgraciadamente, POPEYE necesitaba una dirección férrea y cartesiana, que mantuviera controlados los elementos para impedir que unos desequilibrasen a otros. Y hacer que esta obra en la frontera del esperpento y la parodia fuera coherente y tuviera una magia propia y delicada.

    La verdad, creo que Altman no entendía el material de base.

  14. señor punch on 5 septiembre 2005 at 14:04 said:

    Lorenzo:hace poco comentaba acá el problema de traducir Cerebus, lo que se puede aplicar a no pocos cómics(los que mentas, por ejemplo).

    Creo que la solución, inviable, es la de crear apéndices. Pero entonces, casi que estaríamos hablando de ediciones para especialista, de estudio casi, o de coleccionismo.

    Eso es inviable, temo.

    Por otro lado, la venganza hispana, me reconforta saber que Torpedo es incomprensible en otro idioma :)

  15. Lorenzo F. Dí on 5 septiembre 2005 at 15:05 said:

    Uno de los problemas de traducir del inglés o del francés es que son idiomas fonéticos. Lo cual implica que cuando el autor es maniático de reflejar los acentos regionales de su país, ese matiz se pierde en la traducción. Por ejemplo, en CEREBUS hay personajes que hablan como Yosemite Sam o como Elmer Fudd (los de Bugs Bunny) y eso es imposible de reflejar en castellano porque los acentos de los personajes se perdieron en el doblaje de los dibujos aimados. También pasa, por ejemplo, en 100 BALAS, que tiene capítulos que usan un slang local que no hay Dios que lo entienda (ni los propios americanos) y que te aplaudes si sabes lo que quiere decir para luego transcribirlo a un castellano decente (aquí mi aplauso para Ernest Riera, esforzado traductor de DC). O con los juegos de palabras que muchas veces se basan en la pronunciación.

    Los acentos son intraducibles. Los juegos de palabras pueden traducirse en un 90%, con mucho esfuerzo, cambiando el original por otro equivalente en castellano. Pero ésto sólo si son literarios, si van en función de un dibujo o un gag visual (como en Historieta), olvídalo.

    La traducción de TORPEDO a otro idioma es perfectamente viable, sobre todo si es un ifioma fonético. Es difícil y requiere huevos por parte del traductor, pero se puede. Puede que el resultado no sea literalmente igual al castellano, pero se puede. Eso sí, a mi que no me lo pidan.

  16. antonio on 28 septiembre 2005 at 19:01 said:

    NIMPLEMENTE NO ME GUSTA EL NUEVO DLOBLAJE DE POPEYE QUE PASAN POR CARTOON NETWORK , ES HORRIBLE , YO RECUERDO OTRAS VOCES POR EJEMPLO NUNCA DE LOS NUNCAS A BLUTO LE DECIAN BRUTUS QUE LES PASA A ESA GENTE EH???. HAY QUE QUEJARNOS.

  17. tito moises ya a al venta es una gallina y un cerdo gruñon gordito y mete las manos en la mierda de los caballos f moises la mierda en casa baza

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