Mis tebeos favoritos XX. Los cómics de la EC

He hablado muchísimas veces ya de la importancia que han tenido en la historia del tebeo la aventura comandada por Gaines y Feldstein al frente de los tebeos de la EC Comics, por lo que no os extrañará que estén en esta lista. La reconversión de la antigua editorial familiar en un hervidero de ideas generadas por algunos de los mejores autores de la historia del cómic es, a mi entender, el punto de inflexión clave del desarrollo del comic-book, el momento en el que el medio, relegado hasta el momento a un divertimento infantil o adolescente, madura espectacularmente a golpe de genialidad. Amparados en los géneros que llenaban las pantallas de cine y que tanto éxito tenían, los autores de la EC se dedicaban a poner en tela de juicio todos y cada uno de los conceptos más sagrados del ideario de la puritana sociedad de la época. El patriotismo, la familia, la bandera, eran expuestos como refugio de la intolerancia, la ignorancia y el miedo; la justicia se presentaba como corrupta o insuficiente, con criminales que conseguían engañar a sus perseguidores y que sólo recibían un castigo por extraños y rocambolescos designios divinos, casualidades en todo caso. Demasiadas verdades para los dirigentes de la época, que pronto vieron que esos tebeos eran un peligroso caldo de cultivo de inteligencia que debía ser parado en seco.
Y los detuvieron.
A ellos y al cómic durante casi una década.
Apoyándose en la obra del Dr. Wertham, Seducción del inocente, los cómics de la EC fueron presentados como una influencia negativa de los jóvenes e inocentes americanitos, creando una comisión de investigación que, a modo de tribunal inquisitorial, puso la picota a las “tropelías” de los autores de la EC. La creación del Comics Code marca el fin de esta editorial, pero también el de cualquier intento o experiencia de madurez en los tebeos de la época, que debían obligatoriamente ser para niños. A ser posible, tontos.
No llevar el sello del Code suponía la imposibilidad de acceder a los canales de distribución habituales y, por tanto a la defunción inmediata, por lo que la industria se plegó a sus alucinantes exigencias durante 30 años.
Pero casi 50 años después, los cómics de la EC quedan como un referente no sólo por sus historias y su atrevimiento, sino por la calidad increíble que se acumuló en sus páginas. Autores como Feldstein, Kurtzman, Craig, Kamen, Krigstein, Ingels, Wood, Williamson, Frazzetta o Crandall consiguieron verdaderas joyas de la narrativa gráfica. Aunque si me tuviera que quedar con un autor, ése sería Bernard Krigstein. Un genio que hubiera revolucionado el lenguaje de los tebeos si no se hubiera retirado precipitadamente, cansado de las limitaciones impuestas por el Code.
Para Krigstein, la carga dramática ocurría entre el espacio en blanco entre la viñetas, que debían ser el vehículo para que el lector completara la historia. Quizás el mejor ejemplo sea la increíble Master Race, posiblemente, una de las mejores historietas cortas de la historia. En ella, Krigstein resume el horror del holocausto en ocho páginas, pero también expresa el terrible y atenazador peso de la culpa, con una fuerza contundente y brutal.
La última página de Master Race es todo un libro de texto de narración gráfica, referenciado por muchísimos autores, en la que los recursos son empleados con maestría consiguiendo una línea cinética propia y definida. Sin embargo, mi secuencia preferida es la de la séptima página, iniciada con tres viñetas verticales opresivas, en las que perseguidor y perseguido se encuentran atrapados en un espacio mínimo, ofuscante, que expresa con visceralidad el horror de estar encerrado con el miedo. Una opresión que se abre levemente en las dos siguientes viñetas al abrirse las puertas, una ligera bocanada de aire que permite apenas unos pasos de ventaja. Pero insuficientes, como marcan las dos siguientes viñetas, donde vuelve la claustrofóbica oclusión vertical, dos figuras que casi se tocan, va a ser atrapado… y de golpe, la gran viñeta, una gran plano alejado que contrasta esa opresión con un gran espacio abierto, gigantesco y profundo que nos los dice todo: el horror claustrofóbico está sólo en la mente del perseguido. Sencillamente brillante, glorioso.

Ediciones en España
Planeta DeAgostini Comics ha publicado ya las principales series de la llamada New Trend de la EC Comics en sus series Clásicos de Terror de la EC (Vault of Horror, Haunt of Fear y tales from the crypt), Clásicos del Suspense (Crime y Shock Suspenstories), Ciencia Ficción (Weird Fantasy, Weird Science) y Bélicos (Two Fisted tales,First Line Combat), y ya ha anunciado la edición la conocida como New Direction (a partir de la aprobación del Code). La edición es cronológica y completa, aunque el reducido tamaño de reproducción no es quizás lo más adecuado para gozar de autores como Wally Wood, Williamson o Joe Orlando.

Enlaces
Página dedicada a Bernard Krigstein
Master Race

Presentación de Reacción

El próximo miércoles 7 de Septiembre, a las 19:30, se presentará en la FNAC El Triangle de Barcelona el cómic Reacción, de Jordi Pastor, publicado por la Editorial Tomoshibi. La presentación correrá a cargo de Miguel Ángel Barral y contará con la presencia del autor Jordi Pastor,, Ángel Sala (Director del Festival de Cine de Sitges), Marisol Hernández (Comicvia.net) y Xavi Doménec (Arkham Comics).

Novedades Dibbuks Septiembre

El Perdición 1.Los cañones de oro, de Lorenzo F. Díaz y Carlos Puerta. 24 x 32 cm. Impreso en color, 52 páginas Cartóné al cromo. PVP: 15EUROS

Una Buhardilla en París, de Sergio Meliá. 24 x 32 cm. Impreso en color, 52 páginas. Cartóné al cromo. PVP: 15 EUROS

El Gabinete Chino, de Nancy Peña. 19 x 26,5 cm. Impreso en b/n, 96 páginas. Rústica con solapas. PVP: 14EUROS

La moto de papá, de Ricardo Esteban Plaza. Ilustrado por Juan Berrio. 265 x 175 cm. Impreso a color, 24 páginas. Cartoné. PVP: 12 EUROS