Domingo de lluvia, viento y frío…¡qué placer!

Tarde de domingo con dos opciones de ocio: o un paseo por unas calles con tiempo de perros, frío, lluvia y viento incluídos o una casita acogedora, con su estufita, su mantita, su colacao calentito y un montón de tebeos… Supongo que os imagináis mi opción, ¿no?
Así que disfrutado el calorcito y el colacao de la forma más onanista posible y sin posibilidad (ni ganas) de compartirlo, lo hago con lo de los tebeos.
Cuatro lecturas bien diferentes:
La primera, A la deriva, de Michel-Yves Schmitt (Dibbuks), un álbum sobre el enfrentamiento generacional padres e hijos que narra, a forma de exorcismo personal, la relación entre un padre dedicado a su trabajo y Luc, su joven y rebelde hijo, un actor que sobrevive prestando su voz a las campañas de rebajas de grandes almacenes. No es un argumento original, pero este tipo de historias permiten un tratamiento intimista y pleno de referentes personales que siempre da nuevas visiones y lecturas a un problema tan eterno como la vida. Schmitt opta por una narración en primera persona y por un tratamiento victimista que le hace flaco favor a la obra, con demasiadas vueltas de tuerca en busca de golpes de efecto melodramáticos, que llegan a afectar a la credibilidad de la historia en muchos momentos. Hay pasajes que demuestran que Schmitt tiene buenos fundamentos, cuando se olvida de esos diálogos profundos y teatrales para abordar con más sencillez la historia (por ejemplo, el resumen de su vida en los USA), señalando un autor que puede dar bastante más de sí. Aunque, todo sea dicho, debería olvidarse del color informático y optar por el simple blanco y negro, con mucha más fuerza que esas composiciones “cacofónicas” de color saturado que a veces nos obsequia… (1-).
Como me he vuelto estúpido, de Nikola Witko y Martin Page (Bang) comienza con la misma peligrosa tendencia de la obra de Schmitt, con unos diálogos recargados que parecen buscar en exceso la pose intelectual vacua, sin contenidos. Una impresión que, afortunadamente, se va perdiendo a medida que avanza la obra hacia un humor socarrón, deudor tanto del non-sense como del cinismo del Gog de Papini (con quien veo muchas relaciones, sobre todo en esa Escuela de Suicidas). Witko tarda en coger ritmo a la novela de Page pero, cuando lo consigue, aborda un divertido intento de defenestración del ideal social de éxito laboral. Quizás el mayor pero que se le pueda poner a este álbum es precisamente esa tardanza en alcanzar el perfecto engrase entre lo que se cuenta y cómo se cuenta, quizás por la dificultad de trasladar la esencia de una novela como imagino debe ser “Comment je suis devenu stupide”. A cambio, Witko cuida la narrativa, con algunos tímidos ejercicios de experimentación que, si bien no son originales, son acertados y usados con inteligencia, apartándose de una simple adaptación y demostrando interés en llegar más allá en el uso del lenguaje secuencial. Un aviso para Bang, cuidado con las faltas de ortografía en la portada, que la edición es excelente y es una lástima ese tipo de errores. (2)
La Vida en Rojo: El albergue púrpura, de Domas (Dibbuks), es un curioso tebeo de terror adolescente, en la línea de las producciones hollywoodienses al uso de Wes Craven: un grupo de jóvenes con ganas de fiesta perdidos en un lugar remoto llegan a una posada perdida en medio del bosque, que esconde un terrible y sangriento secreto… No hay más que eso, pero se agradece la falta de ambiciones de Domas, que tiene muy claro lo que está haciendo y lo que se espera de su labor. Es curiosa, eso sí, la opción de presentar a los personajes como animales antropomorfos, una opción original que aporta un punto de diferencia a la obra, pero que en modo alguno tiene una función especial. El resultado final es una lectura que consigue el objetivo de hacer pasar un rato entretenido sin más. (1)
Y la última lectura es La gran aventura de los Gemelos Klonski, de Álex Fito, todo un ejemplo de lo que debe ser un tebeo infantil: entretenimiento y diversión acompañadas de un sólido guión que no considera en ningún momento al niño como un adulto retrasado, sino como un lector que es capaz de seguir perfectamente una historia y de aportar sus conclusiones. Esta revisión moderna de Hansel y Gretel es un excelente regalo para cualquier niño. Ojalá fuesen así todos los tebeos infantiles.

2 Comentarios en “Domingo de lluvia, viento y frío…¡qué placer!

  1. capelo on 18 noviembre 2005 at 11:43 said:

    Volveré a insistir, NO HAY FALTAS DE ORTOGRAFÍA en el título de la obra COMO ME HE VUELTO ESTÚPIDO, puñetas!!!

    Como : adv. m. 1. En ocasiones las cosas no son como parecen (=del modo o la manera que). (

  2. Álvaro on 18 noviembre 2005 at 13:28 said:

    Sí que la hay capelo, sí, ya que no es necesario que existan los signos de interrogación o excalamación para puntuar. Según la Ortografía de la RAE, textualmente:

    "También se escriben con tilde cuando introducen oraciones interrogativas o excalamaciones indirectas:

    Ejemplos:

    Cuando le llegó, le preguntaron qué estaba haciendo allí.

    Le explicó cuáles eran esos incovenientes.

    Comentó cuánto mejor sería resolver el problema…"

    No llevaria acento si fuese una subordinada de otro tipo:

    Como me he vuelto estúpido, no entiendo nada.

    Pero como es una interrogativa, lo lleva.

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