Lecturas: Zero Girl

Dice Alan Moore en el prólogo de Zero Girl que Sam Kieth está en una delgada franja indefinible entre la comercialidad y la experimentación. Que podría ser el autor más comercial de aquellos que experimentan con el lenguaje o el menos comercial de los autores que siguen rumbos más clásicos. Es, posiblemente, una perfecta definición para un autor que resulta inclasificable como pocos, que juega siempre al límite siempre de lo “permitido” en un cómic comercial, pero consiguiendo un estilo personal como pocos. Un autor siempre a seguir, capaz de sacar oro de los argumentos más a priori estériles (recuerdo, hace poco, el interesante Lobezno-Hulk) y que alcanza sus mejores trabajos cuando deja volar su inabarcable imaginación.
Si The Maxx era un juego sugerente y desconocido dentro del mainstream, Zero Girl da un paso más allá e introduce una suerte de autobiografía simbólica dentro del cómic-book. Kieth reflexiona y nos habla sobre él mismo, sobre su amor hacia una mujer diecisiete años mayor que él, y lo hace como sólo él sabe, construyendo una fábula moral tan simple como eficaz: los círculos contra los cuadrados, el bien contra el mal, la sociedad que no entiende de trasgresiones frente a los que defienden su ideal. Sencilla, casi cándida, pero lo suficientemente clara como para jugar desde la simbología más estrafalaria con un argumento tan delicado como la relación entre una joven y un adulto, bordeando siempre los aspectos más peliagudos (es evidente que es un tema sometido a debate y que siempre generará polémica, sobre todo en aquellos temas que tratan la sexualidad y que Kieth elude hábilmente), todo sin olvidar tratar la exclusión social en la época juvenil. Pero lejos de caer en una visión romanticona digna de telefilme sabatino, Kieth es capaz de cerrar la historia con una reflexión realista, que aporta una visión completamente distinta a la fábula vivida. Es el contrapeso perfecto a la ilusión juvenil, el matiz que da la madurez y que supone la diferencia entre la ficción y la vida real.
Todo, aderezado como es habitual por el alocado estilo de este autor, capaz de pasar de la figuración más naturalista a la abstracción y la caricatura incluso dentro del mismo dibujo, en una locura gráfica absorbente pero de una coherencia insospechada.
Una curiosísima obra (3).

3 Comentarios en “Lecturas: Zero Girl

  1. Muy buena definición del trabajo de Kieth, desde luego.

    Por fin, ya era hora de que se editara Zero girl en España (porque es la primera edicion aqui ¿no?).

    Igualmente, como fan del tandem Kieth-Messner Loebs llevo años esperando que se reedite Epicurus el sabio, que era bastante divertido y lleva tiempo ausente en las librerias españolas.

  2. En efecto, Vag, es la primera edición en España. Recientemente Planeta ha dado muestras en su web de querer reeditar (esa sí) "Epicuro el Sabio". Crucemos los dedos…

  3. loco_shaman on 16 noviembre 2005 at 22:11 said:

    Kieth es creo quien mejor ilustra insights del chamanismo en sus comics … luego vino Morrison y lo arrejuntó con mil cosas más … pero TheMaxX es, en mi opinión, chamanismo puro y duro … que qué digo?? bah, soy solo un alucinado …

    lerelelelele le le le le …..

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