Primeras imágenes de los “nuevos” Spirous

Ya se supo hace unos meses que junto a la revitalización del clásico Spirou que protagonizaban Munuera y Morvan, Dupuis estaba preparando una nueva serie paralela del personaje, en la que cada álbum estaría realizado por una pareja de autores diferentes. Un interesante intento de explorar nuevas opciones para el personaje, que seguía muy de cerca el éxito que en Blake & Mortimer estaban protagonizando autores como Van Hamme y Benoit o Juillard y Senté. Una excelente forma de aportar savia nueva y, sobre todo, ideas frescas y novedosas a la creación de Rob-Vel inmortalizada por Franquin (¡ay! Uderzo podía aprender…).
El caso es que por fin se tienen algunas imágenes de estas propuestas y, sobre todo, un calendario de apariciones. En enero se estrenarán Fabien Vehlmann y Yoann con Les Géants Pétrifiés; en junio, Tarrin y Yann con Le Tombeau de Champignac y en enero del 2007, la esperadísima versión de Frank LeGall, Les Marais du Temps (¿para cuando una edición en condiciones de Theodore Poussin?).
ActuaBD muestra ya algunas viñetas que dan una idea de cómo estos autores han imaginado al activo botones/investigador. A ver si lo vemos por estos lares…

De alucinógenos y alucinados

Después de mucho esperar, por fin se publica en forma de recopilatorios uno de los tebeos clásicos del género superheroico de los 80: la JLA/JLE de Giffen, de Matteis y Maguire.
Una década extraña para el género de superhéroes, porque parece como si los tímidos intentos de hacer madurar los temas que se tocaban en los comic-books durante los setenta hubiesen llevado a una única pregunta: ¿cómo sería un superhéroe en el mundo real? Es decir, ¿qué pensaría cualquier ciudadano de a pie de un señor que se enfunda en unos leotardos y se pone a repartir mamporros a diestro y siniestro para defender el bien? Enunciado así, la respuesta es obvia: está loco. Sólo que esa respuesta puede tener dos interpretaciones: es un psicótico peligroso y mejor encerrarlo en un manicomio o está chalado, un alucinado al que lo mejor es darle la razón y reírse con sus tonterías. Respuestas ambas que dieron lugar a dos de los mejores tebeos de superhéroes de todos los tiempos. La primera, al espléndido Watchmen de Gibbons y Moore, del que no hace falta ni hablar y la segunda a la divertidísima Liga de la Justicia Internacional de Giffen, deMatteis y Maguire, reeditada ahora por Planeta DeAgostini.
Y es que este trío de autores tuvo muy claro desde el principio que lo mejor que se podía hacer con los señores enpijamados era reírse con ellos, siguiendo a rajatabla las normas del género, pero potenciando el ridículo de las situaciones. Así, la LJI se dedicaría a salvar el mundo/universo conocido de terribles villanos, como debe ser, pero dejando entrever en todo momento la parte menos épica y más cazurra de la historia. Nada mejor que fijarse en los maestros para aprender y en esto del humor, la palma se la llevan sin duda Tex Avery y Chuck Jones, los grandes genios de la Warner. Giffen y de Matteis tuvieron claro desde el principio que el gag clásico no era suficiente, que debía mantenerse gracias a unos diálogos elaborados e inteligentes, que llevasen al lector y lo dirigiesen al momento álgido, manteniendo el ritmo de los gags, la clave del humor. Pero tenían claro también que un tebeo de superhéroes de bustos parlantes no se sostiene… a no ser que esos bustos parlantes sean algo más. Y Maguire aportó ese algo más. Un dibujante que no brillaba especialmente pero que tenía una habilidad destacada para la gestualidad facial. El ingrediente que faltaba para que el cóctel fuese perfecto. Uniendo unos diálogos chispeante y el sorprendente catálogo gestual que era capaz de desplegar Maguire, la LJI se convirtió pronto en uno de los tebeos más divertidos de la década. Poco importaba que el personaje tratado fuese un desconocido o el hierático Batman, todos tenían un lado “oscuro” que explotar. La infantilidad del capitán Marvel, el machismo de Guy Gardner, la incompetencia de Blue Bettle, la ingenuidad de Booster Gold… todos y cada uno de los superhéroes clásicos tenían un talón de Aquiles al que atacar y que permitiría un contraste que mueve invariablemente a la carcajada. Hasta el serio e imponente Detective Marciano tiene su momento de incontinencia por las galletitas Oreo. Pero era también el punto de anclaje para desarrollar una personalidad clara de los personajes, más allá del maniqueismo clásico al que estábamos acostumbrados.
Pero es que, para colmo, Maguire fue puliendo su estilo y mejorando a cada número, mientras que el tándem Giffen-DeMatteis lograba un maridaje casi perfecto a los guiones, consiguiendo con el tiempo que la serie se convirtiese en mítica. Una demostración clara de que la continuidad, el respeto a la tradición del personaje y demás factotums de los aficionados de pro son zarandajas cuando se hace un tebeo bien y con el que disfrutar.
La LJI es uno de esos tebeos para divertirse sin ningún tipo de prejuicio. Da igual que se hayan leído tebeos de superhéroes antes o no. Las risas están aseguradas. (4)

Y ojito también al tercer volumen del Cuarto Mundo de Jack Kirby, que comienza con el delirante Forever People, una especie de transposición de los principios de la cultura hippy a la filosofía megaloépica del alucinógeno universo Kirbyano. Una marcianada, estoy de acuerdo, pero en manos de Kirby vuelve a ser una apuesta apasionante si consigues entrar en sus reglas. Y si no lo consigues, aún así vale la pena comprar este volumen por la primera de las historias, perfecto ejemplo de uno de los momentos más kafkianos de los ejecutivos de DC, que decidieron que “el Rey” no dibujaba a Superman acorde con los cánones estéticos impuestos por la compañía y sustituyeron sus dibujos por otros que siguiesen el estilo de Curt Swan. Autores clásicos como Al Plastino o Murphy Anderson corrigieron todas las apariciones del kryptoniano para que tuviese una apariencia más “coherente”, logrando uno de los pastiches más alucinantes de la historia de DC.

Una de enlaces

Dos enlaces a tener en cuenta:

El lector de cómics es un nuevo weblog dedicado al análisis de tebeos que arranca con interesantes reseñas. Hacedle sitio porque promete.

– Hoy ha comenzado el proyecto Autobiógrafo, el folletín autobiográfico de los lunes. Francisco López (dibujante) y Federico Reggiani (guionista) exponen al público la sucesión de hechos que se denomina “vida”. Un curioso proyecto.

Agenda: Presentaciones en el Espacio Sins Entido

El próximo Martes 20 de diciembre, a las 20:00h, se presentará en el Espacio Sins Entido de MAdrid (C/Válgame Dios 6) el número dos de la colección sinropa:”Max. Conversación/Sketchbook”. La presentación correrá a cargo de Oscar Palmer y del dibujante Max, que después firmará ejempalres de sus obras.

El jueves 22 de diciembre, a las 20:00h, y también en el Espacio Sins Entido, se presentará el álbum “Omar el Navegante: Jinn-el-Rais”, de Pedro Rodríguez, editado por Ariadna editorial y el Inuve. La presentación correrá a cargo del editor, José Vicente Galadí, y el autor, que firmará ejemplares de su obra.

HUMO…no tan negro

El que tiene boca se equivoca, y el que tiene un teclado…pues no os digo nada. Decía yo el otro día que la impresión de HUMO, la nueva revista de Astiberri, era negra como el carbón. Pues bien, me toca rectificar por dos razones que me llegan y me dejan claro mi error.
1) La más importante: las dos historias que yo suponía que estaban más quemadas (las de Benavides y Alzate), buscaban precisamente ese objetivo. Es decir, Benavides quería ese efecto de “quemado” de la línea y Alzate había hecho intencionalmente su historia excepcionalmente oscura.
2) Comparando mi ejemplar con escaneados que me han enviado de otros, mi ejemplar está muy subido de negro, sobre todo en la historieta de Alzate.
Dos razones con las que no puedo menos que rectificar. La primera, porque si ése era el objetivo de los autores, ahí ya no puedo decir nada. Me puede gustar más o menos, pero si ése era el objetivo y están contentos con la calidad de reproducción (que lo están), no puedo decir nada más allá de los gustos personales.
La segunda, una que tendría que haber comprobado más, ya que sólo comparé con algunos ejemplares de mi tienda habitual y la sensación era que el negro estaba muy subido. Al comprobar con ejemplares que han llegado a otras ciudades, he podido constatar que el negro no está tan subido. Otra cosa es que la conjunción en el mismo pliego de historietas como las de Martín, Benavides o Alzate, con estilos tan diferentes, deben haber sido un dolor de cabeza para el impresor a la hora de conseguir el ajuste correcto del negro, todo sea dicho.
Así que donde dije digo, digo Diego.