Viñetas explosivas (n+1)

Las protestas contra las caricaturas de Mahoma continúan, con acusaciones cada vez más radicales e incluso con llamamientos a que el Papa lidere una nueva cruzada por parte de algún gilipollas, pero sobre todo, con una lista de muertos que no para de crecer. En medio de esta tensión, resulta especialmente interesante leer la entrevista a Ali Dilem que ha publicado el portal Kabyles. Ali Diem es un humorista gráfico argelino que sabe bien lo que es defender la libertad de expresión en países con tendencia integrista. Ha sido condenado a un año de cárcel (y no precisamente de papel) y repetidamente condenado a muerte por los integristas, por lo que sus opiniones no son precisamente sospechosas de sectarismo o partidismo. Una visión muy lúcida y, sobre todo, plena de sentido común. ALgo que parece faltar mucho últimamente en medio de este problema donde los árboles parecen no dejar ver el bosque.

El manga da miedo en Francia

Pues parece que el mensaje anti-manga de Uderzo cala cada vez más hondo en los franceses y, a este paso, el último álbum de Asterix va a ser reverenciado como una especie de adalid de la resistencia contra el tebeo japonés. Y es que los últimos números dados por la ACBD francesa cantan y la realidad ha llegado como un mazazo. Como comentaba hace unos días, parece que el tebeo francés ha dejado de gustar a los franceses, y son ahora los autores los que lanzan el grito al cielo pidiendo clemencia. Como por ejemplo Moebius, autor nada sospechoso de “antimanguismo” (ha colaborado con Taniguchi, con Miyazaki y es declarado admirador de Tezuka) y que acaba de hacer unas declaraciones reclamando una “excepción cultural” para el tebeo francés. Del grito “¡Hay que leer mangas!” que daba hace veinte años, hemos pasado ahora al “¡Hay que leer tebeos francobelgas!”. Según Giraud “Es necesario presentar batalla, encender contrafuegos, hacer sentir que nosotros también tenemos derecho a existir. De no ser
así, llegaremos al modelo cinematográfico hollywoodiano: la del beneficio a corto plazo. Es posible que al final de esta guerra total haya la esperanza de un nuevo mundo de fraternidad planetario. Pero mientras tanto, se nos habrá eliminado como a los Romanos. No física, pero sí culturalmente”.

Moebius puro.