Lecturas Normadas

Novedades a mogollón, y muchas lecturas, vamos con algunas de Norma:
Comienzo con Big Foot, en el que Richard Corben asume el reto de conseguir que el ramplón guión de Steve Niles y Rob Zombie se convierta en un tebeo entretenido. Y se lo ponen complicado, a fe mía, porque la inclusión del Sr. Zombie en el guión sólo hace que agravar las carencias de Niles, consiguiendo que una historia manida y previsible de “Monstruo mata papa y mama, niño se venga cuando es mayor” se convierta en un “Monstruo-mata-visceras-sangre-chump-chump-boff-boff“. Un prodigio del terror, vamos. Pero la suerte que tienen estos dos manchapapeles es que Corben es mucho Corben y consigue que las escenas de violencia tengan una fuerza brutal, que haya tensión y que, realmente se consiga una lectura entretenida sin más que deleitarse con el despliegue narrativo de Corben. Sólo hay que ver la primera y salvaje aparición del Big Foot, en una potente splash-page que sorprende al lector, y que se sigue con una composición rápida, de primeros planos de gran dramatismo. En resumen: si quieres leer un buen tebeo, pues como que no, ahora bien, si quieres aprender cómo se narra a partir de la nada, una obra maestra, oigan. (1-)
Afortunadamente, la siguiente lectura consigue reconciliarme con el género de terror, porque El Bruto: Sólo Miseria, de Eric Powell es un divertidísimo pastiche de géneros con el que se pasa un excelente rato. Powell mezcla aparentemente el género de mafias y hampones años 30 con el de zombies, pero en realidad estamos ante un conglomerado de homenajes e influencias casi continuado. Desde el estilo de los pulps a las películas de serie Z, pasando por el tebeo de superhéroes, los clásicos del terror de la EC o incluso los clásicos americanos de prensa, Powell repasa en El Bruto un montón de influencias con aire desenfadado y una evidente habilidad para la parodia, que hace de la serie un sano divertimento. El Bruto se convierte así en una especie de inteligente reverso de la recuperación del género de terror de los 90 que lideraron Moore, Gaiman y Delano, alejándose de las influencias más literarias para acercarse más a las de la cultura popular. Paradójicamente, el mayor problema que le encuentro a este volumen es precisamente su carácter recopilatorio, ya que se pierde en el conjunto la clara intencionalidad de Powell de concebir su obra como un homenaje global a los tebeos de antes, con historias cortas, anuncios falsos, disparatados correos del lector… algo que se pierde en la edición en volumen (y ojito, que lo dice un alérgico a la grapa, pero al César lo que es del César). Pese a todo, se puede pasar un excelente rato (3-).
La Isla, de Mike Mignola es una nueva entrega de Hellboy, en la que se define el origen de su mano derecha. Una entrega que encantará a los seguidores de la serie y parecerá un horror a sus detractores, habida cuenta de que la serie Mignola despierta sentimientos contrarios y pocas medias tintas. Personalmente, debo reconocer que soy un seguidor irredento de esta serie, me encanta cómo Mignola está creando una mitología propia a partir de múltiples referentes, desde los mitos de Lovecraft a la religión cristiana pasando por todo tipo de politeísmos, desde los celtas a los orientales. Un cóctel que Mignola está barajando con habilidad, contraponiendo siempre la descreída (y paradójica) personalidad de Hellboy a una inteligente exploración de las creencias humanas, eso sí, magníficamente dibujada. Entiendo perfectamente a aquellos que no encuentran ningún interés en la serie más allá de lo gráfico, pero servidor disfruta como un enano con cada nueva entrega. (3)
Y para acabar, una maravilla: el Sam Pezzo de Vittorio Giardino. Primera obra de este autor, que llegó tardíamente a la historieta (comenzó a publicar con 32 años) y que comenzó a destacar en el panorama comiquero con esta serie que se comenzó a publicar en 1979 en la revista Il Mago. Giardino se subió en su momento a la revitalización del género negro que venía desde Francia y recorría Europa para crear un personaje en la estela del Sam Spade de Dashiell Hammett, con un planteamiento argumental muy similar: las aventuras de un irónico detective privado que se mete en líos que, generalmente, no puede abarcar. El volumen que publica ahora Norma recoge las primeras historias del personaje (publicadas parcialmente a principios de los 80 en un álbum de la colección Vilán de San Román), anteriores al álbum publicado por esta misma editorial en su colección El Muro (Sam Pezzo: Shit City fue la vuelta de Giardino al personaje tras la publicación de Rapsodia Hungara, ya en Orient Express), en las que asistimos en directo al aprendizaje de Giardino. Vemos cómo cada historia supone un paso adelante en el dominio de la narrativa, en la composición y, espectacularmente, en el estilo gráfico, digiriendo influencias de autores como Tardi o Moebius para conseguir un trazo propio e inconfundible. Sin olvidar, por supuesto, unos guiones perfectamente construidos siguiendo las claves más clásicas del género negro, con la única concesión de trasladar la acción de los EEUU a su Bolonia natal. Un gran tebeo, pero que se hubiera disfrutado más en formato álbum y no en cómic-book (3+).

13 Comentarios en “Lecturas Normadas

  1. Iván on 24 Febrero 2006 at 13:59 said:

    Después de la lamentable "Eva Miranda", es gratificante reencontrarse con un extraordinario Giardino. Hace años que esperabamos la reedición de las aventuras de Sam Pezzo.

  2. MANUELRUIZ on 24 Febrero 2006 at 14:49 said:

    Para disfrutar con Big Foot hay que olvidarse del guión e imaginarse que estamos ante un más que genial libro de ilustraciones de Richard Corben dedicadas al esquivo primate. Un gozo para los sentidos, y sí, una nueva obra maestra ( y van..) de un autor que ha saboreado el más grandioso éxito y (desgraciadamente) el más estrepitoso fracaso. Ojalá que sigan muchas joyas más ( y por favor, guinizadas por el o por sus fieles Jan Strnad, Simon Revelstroke o Richard Margopoulos).

    Por lo que respecta al guión de Bigfoot ¿qué decir?. Soy un gran fan de las pelis de terror de serie B, llenas de monstruos y efectos gore imposibles en las que lo que menos cuenta es un buen guión y sí una buena atmósfera.

    Pero lo de Bigfoot es de juzgado de guardia: no hay guión, no hay atmósfera, tan sólo grandiosas apariciones del bicho, efectos gore y un par de momentos sumamente patéticos, el mejor de los cuales es el modo en que el muchacho convence al policia que ya es hora de cargarse al simio. Desde que en "La chica del tambor" , Diane Keaton era convencida para pasarse a la causa palestina no recuerdo un diálogo tan soplapollas.

    De cualquier modo, vale la pena gastarse 10 euros por el TBO.

  3. Jeje, ayer me compré La Isla y El Bruto… hoy los disfrutaré. Al fin retorna Mignola de la irregular mano de Norma. Eso si, en los próximos 3 meses un cómic cada uno (2 de AIPD y otro más de Hellboy)

  4. El bruto promete ser un partidón de culo jajaj…

  5. STEAMBOY on 24 Febrero 2006 at 17:31 said:

    Lo que no alcanzo a comprender de Bigfoot es el por qué de la mala hostia del bicho ¿Acaso cuando era pequeño unos excursionistas gamberros lo amarraron a un arbol y le quemaron los huevos?

  6. jejejejeje, Estoy con vosotros en cuanto que 'Big Foot' se disfruta sin "leerlo". Habiendo leido 'El clavo' tambien de Niles y Zombie (no me acuerdo del dibujante) se nota que les gustan las pelis de terror de los 80 pero no consiguen plasmarlo de una forma correcta, solo hay que ver la primera peli de zombie que vaya bodrio y la sobrevaloradisima '30 dias noche' de Niles.

    Hellboy 'la isla' a mi me encanto, poco mas tengo que decir…

    'El Bruto' le tengo unas ganas terribles.

    Al de Giardino le echare una visual.

  7. NeverMore on 24 Febrero 2006 at 19:12 said:

    Estoy de acuerdo con los comentarios sobre bigfoot. Un guión mediocre (siendo benévolos) y un prodigio de narrativa gr

  8. Álex on 24 Febrero 2006 at 19:44 said:

    "La casa de los 1000 cadáveres" tiene su gracia si a uno le pilla con ganas. Pero "Los renegados del diablo" me parece muy superior, tanto a su propia primera parte como a buena parte del cine de terror que se hace hoy en día. Pues eso, lo que decía el tío Clint sobre culos y opiniones…

  9. rowlf on 24 Febrero 2006 at 20:08 said:

    Estoy de acuerdo con Steamboy. Ojalá hicieran una precuela titulada "La infancia de Bigfoot", en la que se viera como el pobre animal era torturado por sus compañeros de clase y sometido a todo tipo de abusos por excursionistas varios. Particularmente interesante sería ver a Bigfoot apredeado por unos jóvenes pecosos de Michigan, atado y apaleado como si de una piñata se tratase por hordas de Boy Scouts, hasta legar al punto culminante en el que unos rednecks asan unos marshmallows en una hoguera situada justo bajo los cojones del pobre bicho, que, amarrado a un arbol, se debate furiosamente gritando "¡ Hijos de puta! ¡Cabrones! ¡Me vengaréeeeeee!!!!!!!", en el que sería uno de los mejores finales jamás vistos en un TBO. :)

  10. jajajajjaaaaajj…si la precuela existiera fijo sería española jajaja

  11. Se hubiera disfrutado más en formato álbum, efectivamente, el Sam Pezzo de Vittorio Giardino, uno de mis autores de culto, responsabel del que, para mí es una de las obras cumbre de la historieta europea: Rapsodia Húngara.

    Una alegría enorme, de verdad, el ver este material publicado en castellano, y tan sólo unos meses más tarde de la repesca del Ici Meme de Tardi.

  12. Iván on 3 Marzo 2006 at 0:03 said:

    Acabo de comprarme el bruto… vaya mierda de papel.

    Pero mierda, mierda.

    Alvaro, cuando hables de un tebeo con un papel de mierda (no tiene otro nombre) deberías comentarlo.

    Me aprece una tomadura de pelo pagar casi 2400 pelas por papel de vater.

    La edición en este pais está llegando a unos niveles ínfimos.

  13. Pingback: Zona Negativa » El Bruto

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