El derecho a disentir

Hace ahora un año, J.C. Menu rompía la baraja de la corrección política en el tebeo francés con un cáustico librito llamado Plates-Bandes, en el que arremetía contra la situación de la industria francesa del tebeo y denunciaba su falta de interés en el medio, defendiendo la necesidad de un espacio para la vanguardia y la disidencia artística, que estaba siendo vulgarizado por las grandes editoriales, que copiaban los formatos de LAssociation para sus propios intereses. Un escrito visceral, que podía ser fácilmente criticado (como así ha sido) si sólo nos fijamos en la numantina defensa de LAssociation como primer y único referente de la vanguardia francesa. Es verdad que la postura de Menu en ese punto podría ser en exceso indulgente hacia la editorial que creó junto a Trondheim, pero no debe ocultar las muchas y profundas verdades que el texto citaba.
Cierto es también que es un texto que sólo tiene sentido en el mercado francés, con una industria establecida donde la experimentación y la vanguardia son cotos muy reducidos frente a la todopoderosa estructura comercial de las grandes editoriales. Una situación, todo sea dicho lógica y normal, ya que como alguna vez comenté, la dicotomía de la historieta como arte e industria genera esta extraña conducta psicópata del tebeo en el que ambos conceptos se odian profundamente pero no pueden vivir el uno sin el otro. La historieta, como arte, necesita lugares de reflexión y de experimentación, que permitan encontrar nuevos caminos y soluciones, nuevas propuestas, pero los artistas necesitan de infraestructuras industriales que les permitan vivir de su obra. Eso lo da la industria, que con una maquinaria engrasada basada en el entretenimiento sabe hacer llegar al público productos rentables que permiten a los autores ganarse el pan. Pero si bien la industria es alérgica al cambio y la trasgresión, no menos cierto es que necesita de esos nuevos caminos para no verse adocenada y morir por aburrimiento. Cara y cruz de un medio del que tenemos miles de ejemplos, desde el comic-book americano (que ha incorporado las tendencias de los autores más experimentales para evolucionar) a la BD francesa, como es el caso, que ha incorporado felizmente a su estela la obra de autores que venían de la vanguardia, integrándolos en sus estándares. Un buen ejemplo puede ser la colección Poisson-Pilote, que parte ha integrado a autores tan alternativos como Trondheim, David B., Sfar o Blain en historias de género al uso de las publicadas tradicionalmente por Dargaud, insuflando, eso sí, nuevos bríos y formas que han sido muy del agrado del público.
Pero como denuncia Menu, en nuestro país vecino se está dando un movimiento de deriva de las grandes editoriales hacia los formatos introducidos por las editoriales alternativas como LAssociation o Ego comme X, abandonando el tradicional álbum de 48 páginas en color. Si Poisson-Pilote es un híbrido de esta tendencia, las colecciones Tohu Bohu (Humanoides), Ecritures (Casterman), Encrage (Delcourt), Latitudes (Soleil) o las nuevas colecciones de Actes Sud buscan explícitamente el formato y autores de los libros editados por las editoriales más alternativas, invadiendo su espacio con propuestas muy similares, aunque menos siempre mucho menos arriesgadas. Una situación que, posiblemente, sea producida por una doble causa: el auge del manga, que está desplazando a las series tradicionales y el “efecto Persépolis”, que ha demostrado que lo alternativo puede ser muy comercial.
Aunque es cierto que la toma de posición se puede ver como una “pose de artista” y que, en efecto, hay determinados temas sobre los que pasa de puntillas (por ejemplo, las colecciones dirigidas por Trondheim y Sfar en Delcourt y Gallimard, respectivamente), no deja de ser cierto también que el discurso crítico de Menu tiene, en el fondo, una sanísima consecuencia: la llamada a la reflexión sobre la historieta y su situación.
Evidentemente, en España este discurso no tiene sentido. En un país donde la industria es apenas un recién nacido, se ha llegado a dar la circunstancia paradójica de que venda más un tebeo de naturaleza más alternativa que uno de género, por lógica más comercial. Defender la vanguardia de la fagocitación de la comercialidad es, en nuestro país una utopía que, además, sólo haría daño al tebeo. Hoy por hoy, hay que defender en este país cualquier forma de acercamiento al tebeo, ya sea desde la vanguardia o desde la intencionalidad más comercial, porque en ambos casos estamos ante expresiones minoritarias que deben aliarse para poder sobrevivir. Ya me gustaría a mí que en un futuro se tuviesen que esgrimir argumentos en nuestro país similares a los de Menu, pero de momento, bastante tenemos con defender el tebeo en genérico.
En cualquier caso, el discurso de Menu ha tenido como consecuencia la aparición de una revista-libro dedicada a la crítica de tebeos que se esperaba con impaciencia, habida cuenta del anuncio que la presentaba como una especie vitriolo puro para la industria.
Leído el primer y grueso libro de LEprouvette, las sensaciones son contradictorias. Por un lado, la revista (grueso libro, más bien, podéis verlo en el vídeo de este enlace) es fresca y aporta ideas novedosas y atrevidas, pero la conclusión final es de cierta decepción. Se sabía que cada número tendrá un hilo conductor, pero elegir como el primero los “buscadores de dedicatorias”, lleva automáticamente a una línea más satírica. Las historietas y textos incluidos sobre este tema son divertidos, pero están lejos de la crítica más sangrante que anunciaba la editorial. Secciones como la de “La viñeta más plagiada de la historia” (no os dejo en la duda, es de Paul Cuvelier en Epoxy) no dejan de ser una curiosidad divertida y, realmente, sólo destacan con fuerza las entrevistas a Latino Imperato, responsable de la editorial Rackham y los excelentes artículos de Pacme Thiellement y del propio J.C. Menu, uno extraordinario sobre la vanguardia en la BD francesa y otro que reflexiona sobre el impacto de Plates-bandes y en el que se despacha a gusto contra el propietario de Soleil, Mourad Boudjellal y contra aquellos que han criticado a LAssociation, en una postura, en mi opinión, excesivamente radical e insultante que afecta negativamente a la imagen que se da de la editorial. El anunciado espíritu polémico asoma levemente en este primer número, pero todavía sin cuajar perfectamente. Todavía es pronto para juzgar si los resultados son los buscados o incluso la importancia que tendrá en el panorama editorial francés, pero es seguro que será una publicación a seguir.

9 Comentarios en “El derecho a disentir

  1. Muy buen post sobre un muy interesante tema.

  2. disident on 1 Marzo 2006 at 14:22 said:

    ¿Derecho a disentir" dice el carcelero de esta "su" web el señor Alvaro POns cuando solo sabe censurar y eliminar post enviados comentando el horrible panorama del comic en madrid.

    Post editado

  3. Francis 7 on 1 Marzo 2006 at 14:25 said:

    Sip. En principio, de la situación en España creo que poco se puede decir q no hayais comentado ya una y mil veces, por estos barrotes…

  4. Juan on 1 Marzo 2006 at 18:49 said:

    Sin leer el texto original y basándome sólo en lo escrito por álvaro, podría decirse que este señor escribe un texto defendiendo la necesidad de un determinado tipo de historieta, pero cuando el resto de editoriales "consolidadas" adoptan esa propuesta (más o menos), las critica por adoptar propuestas que "invaden su espacio".

    No sé los demás, pero a veces creo que bajo tanto discurso y tanta tontería lo único que hay son ideas muy simples y muy difíciles de defender con la ya habitual arma de la honestidad, el riesgo y toda la retahíla de estos casos.

    No se puede pelear por una idea y luego objetar que el resto la acepten (cada uno a su manera), porque entonces ya no estás defendiendo que la idea sea la correcta, sino que la idea es tuya

  5. Álvaro on 1 Marzo 2006 at 19:09 said:

    Juan: entonces me he expresado mal. Menu se queja no de la invasión, sino de la actitud de "lobo con piel de cordero", es decir, de usar sólo el formato y autores, pero en elf ondo ofrecer productos similares a los ofertados en sus otras colecciones. Es lo que llama la vulgarización de lo alternativo.

  6. disident on 1 Marzo 2006 at 20:13 said:

    Malo es censurar pero peor es MANIPULAR. Hay que ver hasta que punto llega la dictadura intelectual que lleva usted Alvaro Pons eliminando parte de ese post anterior de disident. Esa INFIMA CULTURA EN ***** es responsabilidad de sus politicos del PP que rigen la ciudad y su comunidad como tambien de los señores que organizan ese "engaño" llamado **********

    No censure ni manipule señor Alvaro PONS .

    Editado (manipulado y censurado)

  7. Antonio on 2 Marzo 2006 at 9:36 said:

    ^¿De qué va esto? ¿Quién censura a quién?

    De lo que dice álvaro, lo destacable aquí hoy por hoy es que, en lo que tebeos atañe (y a tantas otras cosas) esto no es Francia, sino vaya usted a saber qué. Menu es como es, y las editoriales comerciales también. Todo esto es sabido.

  8. Jesús Cuadrad on 2 Marzo 2006 at 12:40 said:

    Ya empezamos…

    … digo: ya seguimos.

  9. disident on 2 Marzo 2006 at 15:45 said:

    ¿Censura? mirar los puntos que el señor Alvaro POns pone en en el evento madrileño se comic que se celebra en madrid en afinales de año y que es reconocido por profesionales, aficionados, periodistas,… del medio como uno de los peores en sus ocho años de desastre y engaño cultural.

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