La mala gente

La edición de La mala gente por parte de Ponent Mon trae a España a uno de los mejores autores franceses de la última década: Etienne Davodeau. Pese a ser totalmente desconocido en España (exceptuando su contribución en el álbum colectivo Japón), Davodeau lleva ya casi quince años demostrando ser un autor en evolución constante y de una calidad extraordinaria pero, sobre todo, capaz de abordar la historieta desde nuevas perspectivas. Desde sus primeras obras, demostró que el costumbrismo era su género, con una deriva clara hacia el tebeo social. Trilogías como “Un monde si tranquille” daban buena medida de su capacidad, que fue reconocida de forma unánime más tarde con obras como la divertida pero amarga “Quelques Jours avec un Menteur” o la sólida “Le Reflex de Survie”, ambas seleccionadas en Angouleme, o la premiada también “Chute de Velo”, una obra en la que comienza a dar pistas de su interés por aproximarse al costumbrismo desde una perspectiva que mezcla una visión social con la autobiografía.
Su primera incursión en la autobiografía fue “LAtelier”, donde Davodeau improvisa sobre la marcha una historia que nos descubre su vida y su familia, una experiencia que usa para desarrollar la que es su mejor obra hasta el momento, “Rural!”. En ella, Davodeau se aproxima a los problemas del agricultura actual a través de tres amigos que deciden iniciar un negocio de agricultura biológica. El autor sigue durante un año las dificultades que tienen que afrontar los tres amigos, enfrentándose con vecinos, tradiciones o políticos, desde una perspectiva que discurre a medio camino entre el reportaje documental y la autobiografía, dando a conocer también la vida de los habitantes de la región de los Mauges.
En esa misma línea, La mala gente ahonda todavía más en la historia de esta región, aprovechando la implicación de los padres de Davodeau en los movimientos sindicales franceses de los años 60. A través de la conversación con sus padres, atendemos a un momento de la historia de Francia realmente interesante, radicalmente distinto del vivido en España. Mientras que los movimientos sindicales españoles nacían de la oposición política al franquismo, en el país vecino se derivaban del asociacionismo juvenil cristiano, combativo y defensor de los derechos de los ciudadanos. Para cualquier aficionado a la historia, resulta apasionante el testimonio que Davodeau plasma en La Mala Gente, directamente desde los protagonistas de la historia, pero desde el subjetivismo propio del autor, que se moja activamente en lo que está narrando. Personalmente, me ha resultado interesantísimo ver cómo las juventudes cristianas eran el germen de las secciones sindicales en la industria francesa de los 60 y cómo de ahí se formaron las células del partido socialista francés que apoyaron a Miterrand hasta que fue presidente. Gracias a Davodeau, asistimos a la trastienda de la gran política que aparece en los libros, a la historia de una militancia que es, finalmente, quien mueve de verdad a un país. Resulta muy curioso comprobar los diferentes papeles seguidos por la Iglesia en países como Francia y España, en el primer caso, animadora de las reformas sociales y revulsivo ante las desigualdades. En el segundo… lo que ya sabemos. Un interesante contraste entre dos países vecinos que vivieron historias claramente distintas.
Un álbum excelente, que resulta indispensable para entender la situación actual francesa y el porqué de la combatividad de su sociedad.
Y un tirón de orejas a Ponent Mon, porque si bien su calidad de reproducción es excelente, como siempre (de hecho, me parece de más calidad que la de Delcourt), la traducción deja esta vez mucho que desear. No evita la lectura del tebeo, pero se han colado demasiados galicismos y giros gramaticales propios del francés, que muchas veces suenan “raros” y puede incomodar a algunos lectores. (4)

12 Comentarios en “La mala gente

  1. Yorkshire on 9 abril 2006 at 16:45 said:

    Copio mi propio comentario de Tirafrutas:

    Que no se espere en este cómic una historia a la usanza, sino que es un docu-cómic (documental gráfico, para que nos entendamos)harto político y muy denso. Abtenganse lectores apresurados y que busquen entretenimiento. Particularmente no entiendo tanto premio ante una narración gráfica tan poco ágil. A mí, que me gusta lo político y lo lento, me aburrí un poquito… no había sorpresa de guión, ni sorpresa gráfica en absoluto. Un cómic o docu-cómic que, dado el tema que toca, no arriesga nada.

    PD: álvaro, estoy de acuerdo contigo lo interesante que resulta el sindicalismo cristiano, pero reitero: el autor no se tira a la piscina a mi modo de ver. Excesiva puntuación, por favor! :)

  2. Xelo on 9 abril 2006 at 19:37 said:

    Acabo de leerlo y me pareció muy interesante. Es posible que ni gráfica ni narrativamente sea nada innovador, pero tematicamente talvez sí, al menos por estas tierras…donde en lo que se refiere a los tebeos nuestra historia casi no existe.

    Y ver las diferencias de actuación en la acción sindicalista y de la iglesia católica (o al menos de parte de ella) es como mínimo sorpreendente.

  3. César on 9 abril 2006 at 20:11 said:

    "el autor no se tira a la piscina a mi modo de ver"

    Pero es que el autor no tiene por que tirarse a la piscina en este caso… El narra la historia de la militancia activa de dos mienbros de su familia, ya un posicionamiento de principio, lo narra tal cual ocurrio (con los subsiguientes recursos estilisticos, claro esta) y con ello hace uso de un didactismo que quiza a un frances o a un conocedor de la historia francesa le ocurra lo que a ti, no le suene a nada nuevo, pero que a los que no estamos familiarizados con ello nos sorprende y nos atrapa….

    Un docu comic (excelente concepto, por cierto) o documental cinematografico o televisivo no tiene, en mi opinion, que "tirarse a la piscina" si el concepto como tal quieres hacerlo significar como tomar partido o posicion… cuando lohace se convierte en algo tendencioso, manipulador o propagandistico, como ocurre con algun reputado director de documentales o con el Informe Semanal (este quien este en el gobierno)….

    Para mi lo grande de este comic, aparte de su grafismo (pero ahi ya entran gustos personales), es su equidistancia a pesar de lo cerca que le toca el tema, mostrando y no juzgando, con el ejemplo mas claro de todos cuando muestra la contramanifestacion organizada por los patronos, sin pararse a juzgar los motivos de las seis personas entrevistadas… Aparte, Davodeau consigue a pesar de su tomo documental momentos conmovedores, como cuando los familiares leen las paginas del comic en las que descubren que fue del cura que cambio sus vidas…

    A mi personalmente, ya me parece uno de los grandes comics del año… pena no saber frances para indagar mas en la obra de Davodeau.

  4. Yorkshire on 10 abril 2006 at 0:04 said:

    César, estoy de acuerdo contigo en lo de la mirada objetiva, cómo busca una distancia sobre lo que cuenta. Y respecto a "que no se tira a la piscina" me refiero en particular a la narración gráfica: es demasiado monocorde. No estoy hablando de hacerse notar porque sí, sino que tenga un poco de más brío en lo que cuenta… pudiera ser que sea demasiado discursivo. Bueno, quizá todo documental es discursivo :). En un tebeo la narración gráfica lo es casi todo.

  5. Bueno, a nadie pillará de nuevo, supongo, saber que soy persona de Iglesias. Lo que comentas sobre las juventudes cristianas francesas y su vinculación al Sindicalismo, sin paralelo con lo que pasó en España, no es cierto. En España, país tan dado a la bicefalia y a la esquizofrenia, también hubo una Iglesia de base sindicalista, controlada y perseguida… a la vez que también estaba, por desgracia, la que vosotros decís. Investigad la figura de Guillem Rovirosa y descubriréis esa otra Iglesia… la que claramente parece más cercana al Evangelio que la que se vivía en la piel de toro.

  6. de manera más publica, I meant

  7. pues es que tienes toda la razón, Toni, y esto lo dice alguien que no es persona de iglesia, pero recuerda ese parte de nuestra historia reciente, y además ha conocido a cristianos de base militantes en la izquierda más reivindicativa.

    Por lo demás, álvaro insiste en su post sobre el qué se cuenta, pero no en el cómo. Yorkshire ha sacado el tema. Yo me estoy leyendo ahora mismo el tebeo y, como a él, me llama la atención lo monocorde de su narrativa.

  8. Álvaro on 10 abril 2006 at 21:46 said:

    El cómo es correcto, sin estridencias, al servicio de lo que se cuenta. Y no me parece mal, la verdad.

  9. Josep rom rodr&iacut on 11 abril 2006 at 20:10 said:

    Resulta interesante observar como el documental siempre sufre del mismo problea en todos los medios: ¿Cómo hay que distanciarse de lo que se explica para mantenre la objetividad? Es un problema. Los documentales son relatos que implican un punto de vista el del relatador, pese a todos sus esfuerzos el narrador tiene una mirada y una opinión. Hoy en día proliferan los documentales fronterizos con la ficción. No me parece ni bien ni mal, creo que la distancia crítica también depende de la mentalidad del espectador/lector. Truman Capote convirtió unos hechos en literatura y la brillantez de "A sanfre fría" está en su capacidad narrativa, no en la importancia de los hechos ni en la objetividad (más bien frialdad ética) del escritor. "La mala gente" es un cómic-documental muy bueno, pese a que el registro narrativo es demasiado "fotográfico", el contrapunto humano y emocional lo aportan los diálgos entre el autor y su familia.

    Por cierto, yo también conozco la historia de la JOC i la HOAC en Catalunya y su papel fue parecido, como en la fundación de la Confederación de CC.OO en la parroquia del Pi en los años setenta.

  10. "¿Cómo hay que distanciarse de lo que se explica para mantener la objetividad?"

    Buena pregunta, buen tema. El ejemplo clave creo que lo das tú mismo: la non-fiction novel, el estilo indirecto que empleó Capote para escribir el "documental" sobre los hechos de A SANGRE FRÍA, con un narrador omnisciente y objetivo que no es ninguno de los protagonistas. Yo creo que Capote inventó el género y casi que lo mató, porque no veo manera de hacerlo avanzar más allá , con ese tono y esa voz.

    Bueno, sí, se me ocurre un ejemplo aunque en realidad no es lo mismo: Guibert consigue un tono y una voz que yo no he leído antes nunca, tanto en LA GUERRA DE ALAN como en EL FOTÓGRAFO. Ambos, mucho más EL FOTÓGRAFO que LA GUERRA, mantienen el formato de "documental", y curiosamente ambos emplean un narrador subjetivo, el protagonista del relato, el que se lo contó a Guibert.

    Creo que son dos obras en este sentido muy novedosas porque, insisto, la voz que Guibert consigue en ellas me parece inédita. Guibert no sólo es un buenísimo dibujante, es un escritor del copón. Esa voz logra dotar de verosimilitud a lo que narra, de "fidelidad objetiva" a los hechos, a pesar de estar todo muy ficcionado y contado en primera persona. Pero es que además consigue resultar emotivo, no frío, sin recurrir a los típicos trucos sobadísimos yade "ritos de paso", "clímax emocional", etc.

    Volviendo a LA MALA GENTE, entiendo lo que dices, Josep, de que el registro narrativo es demasiado "fotográfico", y es más, es esto precisamente lo que menos me gusta del tebeo. Por otro lado, Davodeau ha optado por usar varios narradores para dar sensación de objetividad, pero eso tiene un problema gordo, que es el de mantener la unidad a pesar de estar cambiando constantemente el punto de vista narrativo.

  11. Yorkshire on 12 abril 2006 at 13:09 said:

    No olvidemos, que todo documental NO es cómo pasó, sino CÓMO lo interpreta el realizador de dicho documental, ergo, TODO DOCUMENTAL es SUBJETIVO, ergo, FICCIÓN.

  12. Sí, claro, lo del término novela de no-ficción es algo meramente convencional, que Capote se sacó de la manga para atribuirse la invención de un género. REcuerda que una distinción habitual, puramente convencional también, en las listas de ventas de libros es precisamente entre "ficción" y "no ficción".

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