Novedades de Planeta para el Salón del Cómic

Parece que hay un poquito de mesura y Planeta lanza un listado de novedades bastante más comedido que el año pasado:

(**)– 20th century boys #18 (de 20), de Naoki Urasawa. 208 págs. BN. 7.95
(*)– Asa el ejecutor #6 (de 10), de Koike. 336 págs. BN. 9.95EUROS
(**)– El árbol que da sombra #8 (de 8 ), de Tezuka. 320 págs. BN. 11.95
– Yaiba #1 (de 12), de Gosho Aoyama. 368 págs. BN. 9.95
– Nana 1 (de 10), de Ai Yazawa. 192 págs. BN. 6.95
– La flor del sueño eterno 1 (de 2), de Yuana Kazuni. 176 págs. BN. 7.50
(*)– Nekomajin, de Akira Toriyama. 192 págs. Color. 8.95
– Un manga, un romance: la casa del agua, de Miho Obana. 176 págs. BN. 7.95
– Anne Freaks 1 (de 4), de Yua Kotegawa. 176 págs. BN. 7.50
– El patito Feo 1 (de 6), ed Ai Morinaga. 176 págs. BN. 7.50
– Orión, de Masamune Shirow. 264 págs. BN. 9.95

(**)– BGC: Snoopy y Carlitos #3, de Charles Schultz. 352 págs. Cartoné. BN. 16.95EUROS
(**)– BGC: terry y los piratas #12, de Milton Caniff. 192 págs. BN. Cartoné. PVP:9.95
– BGC: Modesty Blaise #5, de O’Donell, Holdaway y Badía Romero. 176 págs. BN. 8.95
(**)– Flash Gordon, de Alex Raymond #1 (de 2). 304 págs. Color. cartoné. 30.00

– María Dolares, de Abulí y Vega. 48 págs. COlor. Cartoné. 11.95
(**)– Clásicos BD: Historias del Bar #3, de Muñoz y Sampayo. 96 pags. BN 8.95
– Especial BD: Kick Back 2, de David Lloyd. 48 págs. Color. Cartoné. 7.95
– Girls: Concepción, de Luna. 144 págs. Color. 11.95
(*)– Colección Trazado: El final de la guerra, de Joe Sacco, 80 págs. BN. Cartoné. 9.95

(*)– Conan y las joyas de Gwalhlur, de Craig Russell. 80 págs. Color. 10.00
– Las crónicas de Conan #5, de Thomas y Buscema. 160 pags. Color. 15.00
(**)– Los muertos vivientes #4: lo que más anhelas. Kirkman y Adlard. 144 págs. BN. 7.50
– Wildcats 3.0 #8, de Casey, Ferry y Rouleau. 144 págs. 11.95
– Lex Luthor: Hombre de acero, de Azzarello y Bermejo. 128 págs. Color. 9.95
(*)– Strangehaven 3, de Gary Spencer Millidge. 176 págs. BN. 8.95
– Catwoman: Si vas a Roma, de Loeb y Sale. 160 pags. Color. 11.95
– Gotham Central #1, de Brubaker, Rucka y Scott. 72 págs. Color. 6,50
– JLA TPB #5, de Byrne y Claremont. 176 págs. Color. 10.95
– JLA: AÑo Uno, de Waid, Augustyn, Bair, Kitson y Props. 320 págs. Color, 20.00
(*)– Los libros de la magia TPB, de Gaiman, Bolton, Vess, Johnson y Stranger. 208 pags. Color. Rústica. 12.95
(*)– Los detectives muertos, de Jill Thompson. 144 págs. BN. 7.50
(**)– Shade, el hombre cambiante #6, de Milligan y Bachalo. 96 págs. Color. 8.95
(*)– Sandman Mystery Theatre 4: La noche del carnicero, de Wagner, Seagle y Davis. 96 págs. Color. 8.95
(*)– La Fuente, de Aronosfky y Williams. 176 págs. cartoné. 15.95
(**)– El derrotista, de Pekar y Haspiel. 112 págs. BN. cartoné. 10.95
(**)– Es un pájaro, de Seagle y Kristiansen. 128 págs. Color. Rústica. 9.95
(*)– La casa de los secretos: Fachada, de Seagle y Kristiansen. 96 págs. Color. 8.95
(**)– Cowboy Wally, de Kyle Baker. 128 págs. BN 12,95
– MAD: Locos por la mafia, de varios autores. 96 págs. 8.95
(*)– DC: Orión 1 (de 5), de Walter Simonson. 176 págs. Color. 7.50
(*)– DC: Question 1, de O’Neil y Cowan. 112 págs. Color. 7.50
(**)– DC: Kamandi 1 (de 5), de Jack Kirby. 192 págs. BN. 5.50
– Solo 1, de Tim Sale. 48 págs. Color. Formato Magazine. 3.95
– Superman Aventuras, de Millar, Amanciom y Austin. 112 págs. Color. 5.50
– Smallville, de varios autores. 40 pags. Color. 3.00
– Batman 1, de varios autores. 96 págs. COlor. 5.95
– Superman, de varios autores. 96 págs. COlor. 5.95
– Los libros de la magia 1, de Ney Rieber. 64 págs. Color. 3.50
(*)– 100 balas 1, de Azzrello y Risso. 48 págs. color. 3.50
– Predicador 1, de Ennis y Dillon. 64 págs. Color. 3.50
(**)– The Sandman 1, de Gaiman, Kieth y Dringerberg. 64 págs. Color. 3.50

¿Han perdido los tebeos su encanto?

En el suplemento dominical de El País de la semana pasada, Javier Marías glosaba desde su columna las maravillas del Capitán Trueno de Mora y Ambrós, de cómo su generación había crecido con esta lectura y se había convertido en todo un icono cultural y social.
Y es verdad. Los tebeos forman parte de los recuerdos más básicos de varias generaciones de españoles. Ya sea a través de Chicos, Cuto, El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno o Mortadelo, hay un buen número de generaciones que asocia de forma unívoca la felicidad de la infancia con un tebeo. El personaje cambia, pero el impacto de los tebeos es el mismo en todos los casos, se ha instalado en la memoria colectiva de esa generación, grabado a fuego, formando parte indisoluble de su pasado y de su vida.
Es bonito. No voy a negar que me gusta estar ahí, por los pelos, por poco, pero reconozco esa nostalgia por lo tebeos. Miro atrás y recuerdo ir al kiosco por el último Mortadelo, sabiéndome de memoria sus historias, disfrutando como el enano que era de su lectura.
Es una sensación que puedo compartir de forma genérica no sólo con la gente de mi edad, sino con todas las generaciones anteriores. En el momento en que sale, de forma casual o intencionada, mi gusto por los tebeos, es seguro que la persona que tengo delante, por muy mayor que sea, relajará el gesto, sonreirá y dirá “ahhh! Yo me acuerdo de…” y rellenen ustedes a su gusto los puntos suspensivos con cualquier personaje de tebeo.
La historieta es parte de nuestra historia popular, por mil y una razones que serían largas de enumerar, forma parte del imaginario colectivo, sin que haya nadie que se sustraiga a su encantamiento.
Pero la pregunta es…¿pasa hoy en día? Miro a la gente que tiene ahora veinte años o menos y no encuentro esa sensación de complicidad grupal que se tenía con aquellos tebeos. Sí, puede que haya gente que reproduzca las sensaciones que he comentado con Spiderman, con Batman o con otros tebeos… pero no es algo general que afecta a todo el mundo, pertenece sólo ya a unos pocos que eligieron el camino de leer tebeos. Me cuesta creer que dentro de 20 años haya una generación que hable con el cariño que pone Javier Marías en su artículo de las Witch o Dragon Ball, por poner un par de ejemplos.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué el tebeo ha perdido su capacidad de epatar, de hechizar a los lectores y hacer que surja un vínculo indestructible?
Es posible que lo único que haya pasado es que los tiempos cambian, sin más. Una excusa que se puede usar para tantas cosas en esta vida que parece más un explicación para aquello que no entendemos, pero que tiene tras de sí la certeza de siglos y siglos de comprobación empírica.
El tebeo vive su mejor momento en nuestro país, no lo pongo en duda. Es más, se abren épocas ilusionantes que pueden llevar a la historieta a una consideración social y cultural nunca alcanzada en este país. Estoy convencido de que, tarde o temprano, veremos tebeos protagonizando debates culturales, que el tebeo entrará en la educación y que será parte fundamental de la formación cultural. Un sueño, vamos. Pero se ha perdido algo en este trayecto.
O quizás lo hemos perdido nosotros, quién sabe.