Lecturas vicentinas

Aprovecho el largo fin de semana para algunas releer algunas cosas y terminar lecturas largamente dejadas.
Comencemos:
Por fin se publica en España, Vida de perros, una aventura rocambolesca de Sigmund Freud, el primer álbum de esta serie creada por Manu Larcenet, de la que ya se publicó la entrega protagonizada por Vincent Van Gogh. Sin llegar a la genialidad de aquella, Larcenet repite esquema, llevando al viejo oeste americano al principal impulsor del psicoanálisis, Sigmund Freud, emperrado (nunca mejor dicho) en psicoanalizar americanos. Un punto de partida que le permite jugar con la anacronía y, sobre todo, con cierto surrealismo absurdo que se materializa en el pobre perro, escapado de un penal en busca de su alma. Pese a que Larcenet demuestra su buen hacer de siempre, con un expresivo dibujo y una sólida puesta en escena, lo cierto es que las piezas de este álbum no acaban de encajar con la perfección que alcanzarían en la siguiente entrega. Es divertido y sabe sorprender en algunos momentos, pero parece como si la excusa argumental no estuviese clara y se perdiese a lo largo del desarrollo del tebeo. Recomendable, como en general todas las obras de este autor, pero que nadie se espere la excelencia de la segunda entrega de Los Combates Cotidianos o de La línea de frente. (2+)

Es posible que los seguidores acérrimos de Joan Sfar se lleven una sorpresa con la primera entrega de El Minúsculo Mosquetero. La Academia de Bellas Artes, una serie que puede parecer extraña dentro de la producción conocida en nuestro país de este autor, pero que entronca perfectamente en su particular y único universo. Sfar cuenta la historia de un mosquetero que disminuye su tamaño tras tomar un brebaje adelgazante, una excusa para introducir a su personaje dentro de un mundo diminuto, aislado del mundo real, donde las reglas de la historia no tienen porque cumplirse. Con dos álbumes publicados hasta el momento, El Minúsculo Mosquetero se me antoja como una especie de campo de pruebas virgen donde Sfar vuelca las reflexiones, dotándolas de la única argamasa del caballero protagonista, que deambula como un simple observador por ese mundo diminuto que no es otro que la mente del creador. Si en este primer álbum se habla, fundamentalmente, de la ilusión del amor a través del relato y aventura del joven escritor epistolar con el que se encuentra y acompaña el mosquetero, en el siguiente veremos una explosión de delirio en un mundo submarino donde las tabernas albergan discusiones filosóficas de alto contenido. No se puede decir que exista una historia protagonizada por un personaje, sino ideas al viento que son engarzadas por un personaje. Sin embargo, la genialidad de Sfar es capaz de conseguir que incluso lo inconexo sea entretenido, transformando el discurso que muchas veces encontramos en sus diarios en relato de género o un ejercicio de surrealismo.
Una serie extraña y distinta, pero muy sugerente (3)

Y, por supuesto, vuelvo a leer con tranquilidad y gusto la excelente edición que ha hecho Norma de Valerian en integrales de tres álbumes, al más puro estilo francés.
Comienzo por el primer álbum incluido en este volumen, El imperio de los Mil Planetas, quizás la historia más propia de ciencia-ficción de la serie, en la que Meziéres y Christin llevan a sus agentes espaciotemporales a explorar el planeta Sirta para establecer relaciones comerciales, descubriendo que todo el sistema está controlado por una secta religiosa “Los entendidos”, que intenta evitar el progreso tecnológico de los mundos que lo engloban. Un entretenidísimo álbum, que planteó una nueva forma de entender la ciencia-ficción clásica. Como bien indica Rafa Marín en el prólogo, el gran acierto de Mezieres y Christin fue quitarse de encima toda la tradición de la ciencia-ficción clásica en el cómic para ser capaces de, siguiendo los cánones del space-opera más clásico, abrir un nuevo camino. Sólo las primeras páginas de este álbum ya nos muestran la incansable imaginación de sus autores, capaces de crear mundos consistentes que contemplan desde la biología hasta la sociología, incluyendo por supuesto la política.
La influencia que supuso este acercamiento a la ciencia-ficción fue brutal: es prácticamente imposible no pensar mientras leemos estas páginas, por ejemplo, en la trilogía de George Lucas, con decenas de ideas sacadas de esta serie, desde la forma de las naves al monolito de caborita donde encierran a Han Solo.
Pero tras el planteamiento de la serie, era evidente que esta arquitectura formal era sólo el andamiaje necesario para explorar el mundo real a través de la ciencia ficción. Así, El país sin estrella es una curiosa parábola sobre la igualdad de sexos, pero también sobre el odio a lo extraño, contando la historia de dos ciudades en eterna guerra, una liderada por mujeres y otra por hombres. Dos sociedades tan profundamente distintas que, en el fondo, son calcadas una de la otra, mismos perros con diferentes collares que llevan a sus ciudadanos al enfrentamiento y el odio sin razón. Un sólido álbum en el que Mezieres y Christin sacan a la luz las incoherencias y absurdos de estas sociedades, con la fina ironía habitual de este guionista.
Pero sin duda, el mejor de los tres álbumes incluidos en esta primera compilación es Mundos Ficticios, una de esas obras maestras a las que nos tiene acostumbrados esta serie. Una voraz y demoledora crítica a los dirigentes que usan a los ciudadanos como meros peones de un juego en el que la vida de los seres humanos deja de tener la más mínima importancia. La búsqueda de un extraño ser que va creando réplicas de la tierra en diferentes momentos temporales lleva a Laureline y Valerian, esta vez bajo las órdenes de la agente Jadna, a pasear clones de Valerian por diferentes épocas de nuestro planeta, desde el colonialismo inglés a un escenario devastador de la primera guerra mundial. Una última escena sobrecogedora, donde la muerte de los soldados es contrastada hábilmente con la discusión histórico-técnica de Jadna y el Creador, más preocupados por la estética de las creaciones que por lo que realmente se estaba representando.
Una durísima visión de la historia que es magistralmente ejecutada por Mezieres.
Tres maravillas. Y lo que vendrá, oigan.

Enlace: Una propuesta cronológica de Valerian

Novedades de Dibbuks para el Salón de BCN

(**)- Seres Extraordinarios, de Tino Gatagán. Colección Ilustración. 24 x 26 cm. 64 páginas a color. Rústica con grandes solapas. Edición en español, francés e inglés. Prólogo de José María Merino, Premio Nacional de Literatura.

(*)- Dámsmitt, de Kike Benlloch y Manel Cráneo. 17 x 24 cm. 64 páginas en bitono. Rústica cosido con hilo. Prólogo de Jason Lutes.

(*)- Las arenas del tiempo. T1. La momia sin ojos, de Ricardo Machuca, Lorenzo F. Días y Francisco Naranjo.Coedición con Glenat Benelux 24 x 32 cm. 48 páginas a color. Cartoné al crono.

(*)- Cincuenta años no es nada, de Juan Luis Iglesias y Olga Carmona. Coedición con Aleta Ediciones. 17 x 24 cm. 64 páginas en blanco y negro. Rústica cosida con hilo.

Cuentos Perversos. T1. Richard Moore. Colección cómic erótico. 21 x 29 cm. 80 páginas en blanco y negro. Rústica cosida con hilo.

Otro premio más para Blacksad

Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales no paran de recibir reconocimientos. En el reciente 19º Festival de la bande dessinee francophone de Quebec, Blacksad ha sido galardonado con el premio Maurice Petitdidier al mejor álbum extranjero. ¡Enhorabuena!

Y,ya puestos, el resto de premiados fueron:

Premio Real-Filion: Jacques Lamontagne, por Druides, Editions Soleil.
Le prix Coup de Coeur: Jean-Louis Tripp, por Paroles d’anges, Glenat.
Prix Maurice Petitdidier: Juanjo Guarnido & Juan Diaz Canales, por Blacksad.
Prix Albert-Chartier: al editor La Pasteque.
Grand Prize of the Town of Quebec: Leif Tande, por Morlac. (que publicará en el Salón Diábolo Ediciones)

Agenda: David B, Lewis Trondheim y Guy Delisle en Madrid

El Instituto Francés de Madrid, dentro del ciclo Retratos de Francia, organiza “Nuevas imágenes”, en la que se acercarán a las nuevas tendencias gráficas a través de tres reconocidos creadores: David B, Guy Delisle y Lewis Trondheim. Las actividades previstas son:

Martes 25 de Abril
10:00h. Instituto Francés de Madrid- Mediateca (C/Marqués de la ensenada, 1).
Encuentro con Lewis Trondheim: “¿El cómic, una sóla concepción gráfica?”
19:30. Círculo de Bellas Artes – Sala Valle Inclán (C/Alcalá, 42).
Mesa redonda: “¡Desvélate y mira! Intimidad y reivindicaciones en el cómic de hoy”, con Lewis Trondheim, Guy Delisle y David B. Modera Eduardo García Sánchez.

Miércoles 26 de Abril
10:00h. Instituto Francés de Madrid- Mediateca (C/Marqués de la ensenada, 1).
Encuentro con David B y Guy Delisle: “¿El cómic, una sóla concepción gráfica?”
– 19:00. Librería Biblioteka (C/Justiniano 4). Espacio Sins Entido (C/Válgame Dios, 6). Librería Pantha Rei (C/Hernán Cortés, 7)
Recorrido por el cómic. Los tres autores firmarán sus libros en los tres espacios asociados a esta actividad.

Enlaces vicentinos (ergo luneros, que hoy es San Vicente)

The Philippine Comics Art Museum es una interesante iniciativa que permite acceder a la historia del cómic filipinol, incluyendo la obra de muchísimos autores que fueron fundamentales en la época Warren, como Alex Niño, Laxamana, Alcalá o Rudy Nebres. Muy interesante.
Virus Mental* es un excelente weblog argentino, que se define como “escenas de la vida comiquera”, una lectura obligada.
– Y de la anterior, saco el enlace a Le mysterieux Site Web, dedicado a Les Aventures de Martin Le Malin, un tebeo holandés de J.H. Koeleman de los años 50 y 60, que desconocía completamente y que parece que influyó ‘decisivamente’ en los ntebeos de Hergé. Curiosísimo.
Produkziones Infinitas estrena weblog. Los chicos de del fanzine Atumoe! ya tiene un lugar donde anunciar sus siempre interesantes propuestas.
– Josep Busquet cambia de dirección su weblog: ahora es Don’t start a blog
Qué grande es Garci! , el weblog de Vincenzo La guardia.
El rincón de sincriterio: cine, cómics, de todo.
Simfoony. El weblog personal de Nacho Lasheras, programador, rolero, amante de los comics y las series de television y metalero de corazón.

Y un enlace off-topic: si os gustan los ‘gadgets’ y estáis interesados en la tecnología, no os perdáis la web de El Singular, un interesante proyecto que cristalizará en un periódico gratuito. Y además, son amiguetes, que también cuenta. :)

Agenda: Inauguración de la exposición “Jóvenes Castellonenses”

Englobada dentro de las actividades paralelas programadas para comiCS_06, la Asociación Freaks In Black y el colectivo Fanzone, con el apoyo y patrocinio de Caja Rural Castellón, la Universitat Jaume I de Castelló y la colaboración del Aula de Cinema, organizan la Exposición de Cómic Castellonense. La inauguración está programada para el lunes 24 de abril a las 19:30 en el Centro Social San Isidro de Caja Rural (C/En medio 49). Al acto asistirán los representantes de Freaks in Black y de Fanzone como organizadores de las jornadas; Gustavo Llach, gerente de la Fundación San Isidro Caja Rural, y Juan Dos, responsable de Server dActivitats Socioculturals de la UJI.
La exposición tendrá sus puertas abiertas hasta el 13 de mayo. La exposición se completa con una visita a historietistas que forman parte de la memoria del tebeo castellonense, a través de la serie de planchas que publicara El Periódico Mediterráneo y que han sido cedidas con motivo de la muestra.

De Moore a Moore

Buen día hoy para hablar de V de Vendetta. Lógico además, por aquello de ser día Vicentino (de festividad en la Comunidad Valenciana, felicidades a los vicentes y vicentas, chincha y rabia a los demás de fuera de la comunidad), pero también por varias cuestiones: primero, que servidor se ha visto la famosa película producida por los Güachoski y, segundo, que hay cosas interesantes que comentar sobre el fenómeno mediático.
Vayamos primero por el tebeo, recuperando lo que ya escribí hace ya casi tres años:

V de Vendetta, la gran obra de Moore y Lloyd, demuestra haber sobrevivido al paso del tiempo no sólo con más fuerza, sino con un preclaro espíritu profético. La descripción de esa Inglaterra fascista (idea claramente “prestada” de Las Aventuras de Luther Arkwrigth, una obra de la que nunca se podrá valorar en su justa medida la influencia que tuvo en la gran hornada de guionistas británicos de los ochenta) es tan sólo un excusa para reflexionar sobre los contrarios: fascismo y anarquía, orden y desorden, libertad y censura. Y Moore nos plantea una densa reflexión en la que nos atrapa sin salida, con una perfecta y elaborada trampa a la que nos va guiando. Inocentes de nosotros, llegamos a pensar en V como en un héroe al estilo clásico, cuando no deja de representar los valores opuestos: V no intenta liberar al pueblo por su bien, es tan sólo la consecuencia de la venganza de una mente psicótica que llega a usar las mismas herramientas que sus enemigos. Por tanto, si la figura del héroe no es el centro de la historia, si la consecución de la libertad no es la trama que Moore plantea, ¿cuál es el objetivo? El objetivo es esa trampa en forma de reflexión: ¿cuál es la verdadera libertad? ¿Aquella que viene reflejada en el diccionario de política con la palabra democracia?¿La anarquía?¿El orden?¿El caos? Para Moore es evidente que la única libertad es la derivada de la elección libre. V no libera al pueblo británico del yugo fascista, sólo le deja la posibilidad de elegir. Tan neutral es en su postura que ni siquiera sabemos si el Verwirrung dará paso al Ordnung. No es importante. No sabemos cómo continuará la tarea de V, que camino seguirá, tan sólo sabemos que es una idea que se prolonga con la máscara de Guy Fawkes. Hasta tal punto es la elección el centro de la obra que nosotros mismos deberemos elegir quién o qué es V.
No tiene V la perfección formal de Watchmen (ninguna obra tiene esa perfección formal), pero la historia que nos plantea tiene tal cantidad de matices y tal cantidad de posibles reflexiones y respuestas que cada vez me parece más rica y redonda. Más allá de ser un buen tebeo que genera multitud de homenajes (el último, el amigo Morrison en The Filth), V de Vendetta es un reto a nuestra ideología, a nuestra idea de la libertad.
Resumiendo, que es extraordinaria”.

Una opinión que comparto plenamente hoy. V de Vendetta esconde una profunda reflexión sobre la elección personal como base del desarrollo del ser humano. Todos los personajes de V realizan esas elecciones de una u otra forma: Evey, Finch, V, los carceleros de Larkhill… todos, incluso el Líder, tienen en un momento que inclinar la balanza hacia un lado, cambiando su vida.

Respecto a la adaptación cinematográfica, vaya por delante que servidor es de aquellos a los que les resulta muy poco importante cuál es el origen de una película. Ya sea cómic, libro, película antigua, videojuego o musical, suelo abstraerme bastante de ese aspecto para centrarme en la película en sí misma, evitando así que la opinión final tenga la “contaminación” de otros referentes. No se puede decir que V de Vendetta actúe como adaptación fiel de la obra de la obra de Moore y Lloyd: se han cambiado tramas fundamentales, el carácter de los personajes, etc… Se ha creado una obra diferente, lo que tampoco es tan problemático (y casi se agradece más).
Pero si nos olvidamos de este hecho, no se puede negar que V de Vendetta, es una película que se aleja de los cánones de pensamiento hollywoodiense habitual, planteando reflexiones atrevidas. Es verdad que sufre de la rutinaria y limitadísima concepción narrativa de los Wachowski, delegada en este caso sobre el novel McTeigue, pero supongo que podemos acordar que éste es un pecado ya genérico en el cine americano ‘mainstream’, diseñando las películas en función de audiencias y resultados de taquilla. Si partimos, por tanto, de la asunción de estar ante una película con clara vocación palomitera, es evidente que V de Vendetta tiene atractivos que la destacan sobre la media. Trasladando la película a una época actual, los Wachowski han intentado plantear en su película una reflexión sobre el control de la ciudadanía a través del miedo, siguiendo las tesis que otro Moore, Michael en este caso, reflejaba en sus documentales Bowling for Columbine y Farenheit 9/11. Una idea en la que V aparece como un libertador, que no duda en reivindicar el uso de la violencia para devolver el poder al pueblo. Un mensaje que, en la América ultraconservadora y políticamente correcta que se establece tras el 11 de Septiembre aparece como más que atrevido, casi revolucionario. Es cierto que hay un seguido de inconsistencias en el análisis y reflexión, muy lejana de la didáctica demagogia de Michael Moore, quizás por cierto miedo a traspasar una supuesta línea que podría trasladar el debate a otros campos, pero se agradece que en una película dirigida al consumo masivo se motive a la reflexión sobre el concepto de libertad. No es una gran película, es cierto, pero prefiero mil veces un blockbuster como V de Vendetta, que mueve a la discusión, que el 99% restante de las películas de fácil deglución que llenan la parrilla de los cines.

Es curioso como la misma historia de base ha dado lugar a dos lecturas tan diferentes. En el tebeo, Alan Moore y David Lloyd hacen un brillante análisis sobre la libertad de elección individual. En la pantalla, los Wachowski han hecho un llamamiento a la libertad de elección del pueblo.

Lo que es indudable es que, ya sea considerada una obra maestra o un truño deplorable, la película de los Wachowski ha arrastrado las ventas de la reciente edición de Planeta de Agostini, como demuestra el hecho de estar en la lista de ‘Top de ventas’ de algunas grandes cadenas como La Casa del Libro o la FNAC.
Lo que siempre es bueno.
Un par de enlaces:
Una interesante página sobre V de Vendetta
Reseña de Rafa Marín
Ficha en guiadelcomic.com