Reflexiones castellonenses

Perdonen ustedes por los días de silencio, pero estas jornadas de teclado afónico me han permitido desde ponerme al día con algunas lecturas pendientes (maravilloso, gozoso e ilusionante a partes iguales el último Auster, oigan, y una razón más para considerarlo como mi escritor americano contemporáneo preferido; aunque Philip Roth y su Conjura contra América se lo han puesto difícil) hasta para pasearme por Castellón, en gozosa coincidencias con las jornadas del cómic ComiCS 2006. Falsa coincidencia, cierto es, que a fin de cuentas iba yo invitado a participar en varias mesas redondas, que disfruté cual chaval con un Kojak con chicle de Coca-Cola. Que eso de poder charlar de tebeos es divertido, pero si encima te codeas con gente tan maja como Ken Niimura, Carla Berocal, Darío Avanti, David Ramírez o Álvarez Rabo, la cosa multiplica sus parabienes hasta el éxtasis.
Buen ambiente que se reflejó en la charlas, que aunque no tuvieran una afluencia especialmente masiva, conseguían un buen tono, de esos que hacen que lo académico se transformen una agradable tertulia que no quieres que acabe.
Por ejemplo, en la charla del viernes, dedicada al tebeo de terror, una de mis inconfesables pasiones y que permitió discutir sobre las dificultades que tiene el género en la historieta, por aquello de la dificultad de imponer el ritmo adecuado que el miedo precisa. Pero también pude exponer una peregrina teoría mía que anuncia el cómic-book mainstream americano se ha hecho adulto gracias al género de terror. Mientras que en prensa gozaba de un reconocimiento como arte mayor, el cómic-book era algo así como la hermana pequeña pobre y paria de la que nadie quería hablar. Y mire usted por dónde, fueron unos tebeos de terror, los de la EC, los que provocaron el debate. Tebeos pensados para adultos, pero que fueron acusados de pervertir almas inocentes, condenándolos de nuevo a no atreverse a salir de su reducto infantil (y provocando, curiosamente, una de las etapas más surrealistas y sugerentes del cómic-book de superhéroes). Una etapa de la que volvió a salir gracias al terror, en este caso en revistas que trampeaban la comparación con el comic-book por su diferente formato, pero que seguían la esencia de la EC. Creepy, Eerie, Vampirella y otros títulos publicados por Warren y sostenidos por autores españoles y filipinos fueron la nueva punta de lanza que demostraba a los americanos que esos tebeos también podía ser para adultos. Y en los 80, el golpe definitivo fue también un tebeo terror, Swamp Thing, una cabecera olvidada que supuso la entrada en el mainstream de la nueva generación de autores británicos, con Alan Moore a la cabeza, destinada a revolucionar la industria del cómic-book americano.
Al día siguiente, una divertida charla sobre tebeos casposos, con unos adlianos (ergo geniales Calduch y Hernández), que dieron un completo repaso a lo más granado del catálogo casposo del tebeo publicado en España y parte del extranjero. Servidor, más serio, por aquello de la pose supongo, hablaba del gran interés que esconde la lectura de los clásicos tebeos de la Valenciana de los años 50, excelente material para hacer estudios sociológicos de profundidad sobre la España de a pie de esos días.
Ya por la tarde, una genial conferencia del gran Álvarez Rabo, dependiente corteinglesero donde los haya, pero también francotirador que sabe poner su mira telescópica sobre el sexo, la religión y política con endiablada habilidad. Todo un espectáculo el de este autor suicidado creativamente para desgracia nuestra.

Álvarez Rabo

11 Comentarios en “Reflexiones castellonenses

  1. guacamol on 8 Mayo 2006 at 8:39 said:

    Pst, señor carcelero: Corrija los nombres de Carla Berrocal y Darío Adanti. Escribir con sueño es lo que tiene ;)

  2. Francis 7 on 8 Mayo 2006 at 11:08 said:

    Perdonadme pq no viene a cuento, pero es q hay editoriales q no tienen vergüenza:

    PRINCIPE V@LIENTE # 7

    Fecha: 03/05/2006

    Consulta: Esta defectuoso ?? Lo digo porque salen bastantes hojas en blanco al final del libro y todos los de la libreria estaban iguales. Gr

  3. The Question on 8 Mayo 2006 at 11:30 said:

    La expliación es torpe, pero no es con mala fe. Es habitual que ciertos libros/cómics a los que no se puede/quiere incluir publicidad, cuando tienen menos páginas de contenido que de continente estas se dejen en blanco. Los pliegos de papel no permiten poner el número que a uno le apetezca de páginas.

    Seguro que alguna persona relacionada con la edición puede darte una respuesta mejor. Pero aunque me explico mal, lo hago mejor que el bot de PdA.

  4. Jesús Yugo on 8 Mayo 2006 at 11:33 said:

    Es que a esas páginas "sobrantes" se las llama así: "páginas de cortesía".

  5. Francis 7 on 8 Mayo 2006 at 11:56 said:

    OK then… quizá tuve un exceso de celo y premura… pero es q suena un poco a "politicamente correcto" para decir q en su anuncio dicen Xpáginas de PV y luego tienes Y pags en blanco,…

  6. Vaya foto jajaja…el subcomandante de las bragas…

  7. zepequeno on 8 Mayo 2006 at 14:14 said:

    ¿entonces era verdad eso de que dejaba los comics? me refiero a el rabo, claro. que h.foster debe estar criando malvas hace tiempo.

  8. Álvaro on 8 Mayo 2006 at 14:32 said:

    Sí, le han ascendido en El Corte Inglés y no tiene tiempo para nada, el pobre…

  9. Guillermo del fancin on 8 Mayo 2006 at 17:10 said:

    no tendria que decirlo, pero me sorprendió mucho que el señor Rabo sea rubio

  10. Molina on 8 Mayo 2006 at 22:08 said:

    ¿Rabo rubio? si acaso los pelos de los huevos los tiene doradicos. Pero rubio, ni de coña.

  11. Jesús Cuadrad on 9 Mayo 2006 at 11:06 said:

    ¿Se los vio?

    Los pelos, digo.

    A mí me resultaría difícil…

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