Que me lo expliquen, porque no lo entiendo

Sorpresa de las sorpresas. Me paso todo el viernes pensando en las musarañas (exactamente, un máster que tenía que dar hoy) y cuando vuelvo al mundo real me encuentro con la noticia de que Planeta lanza V de Vendetta a los quioscos.
Mi primer pensamiento fue “Ya tardaban, parece mentira que teniendo el álbum en los primeros lugares del TOP10 de la mayoría de las cadenas y un estreno blockbuster, no lo hayan sacado en quioscos antes. La lógica parece imperar en las editoriales, increíble”.
Un pensamiento positivista, que se desmontó en una milésima de segundo, al terminar de leer la noticia: en un coleccionable de 10 entregas semanales.
Pues menuda metida de pata señores de Planeta, menuda metida de pata. Mira que era fácil poner en quioscos un recopilatorio pequeñito en tapa blanda, en tamaño comic-book con precio entre los 5 y los 10EUROS (posible, sólo hace falta ver los precios que maneja esta editorial, si el americano costaba 18$, una edición de PdA con una gran tirada podría fácilmente costar sobre los 5EUROS, como el tomo de Lo mejor de Vértigo que sale este mes), con un cartón gigantesco e incluso regalando la máscara de V. O el sombrero. O la calvicie de Evey, que sé yo. Pero no, han puesto un fasciculito de 1.95EUROS que pasará sin pena ni gloria por los quioscos, y que al final, no tendrá la repercusión que un tomito tendría.
Y ojo, que no es manía a la grapa (que la tengo, sí), sino la simple inspección de cómo está el mercado del coleccionable de quiosco en España hoy en día. Hace años, muchos años, que los fascículos coleccionables desaparecieron del quiosco, sustituidos por los tomos y, de un tiempo a esta parte, como único acompañamiento de las figuritas y/o objetos varios. La gente es impaciente y quiere las cosas ya, no quiere esperar diez semanas para ver que acabe una colección (¡Ay! que yo todavía me acuerdo de colecciones de enciclopedias de 200 fascículos). Por eso los quioscos están llenos de novelas, de tomazos y demás, pero no de entregas semanales. A nadie se le ocurriría hoy comprar la obra completa de Borges en 25 fascículos semanales, pero sí un volumen de 1100 páginas que por 10 eurillos se puede encontrar en los quioscos (y muy recomendable, por cierto).
Eso con respecto al público, pero con respecto al quiosquero, auguro que este coleccionable alimentará nada más llegar la lista de devolución: ¿algo que vale sólo 1.95EUROS y que ocupa espacio cuando puede poner otro coleccionable que cuesta más y deja más beneficio? La cosa está clara, a devolución, que la nueva entrega de cochecitos de colección o condones de colección vale a 9EUROS cada entrega y se gana más. De hecho, en un inspección hecha esta mañana por quince quioscos de Valencia, en sólo uno lo encontré a la vista.
Si hubiese si un tomito con un precio entre 6 y 10EUROS, un comprador ocasional, que no fuese aficionado a los cómics y que le sonase la película, pues habría picado, porque además el quiosquero lo habría puesto en un lugar visible. Y es de suponer que esta iniciativa es para captar lectores no habituales de tebeos, los que van al quiosco pero no van a las librerías especializadas.
Es obvio que las obras tienen que tener múltiples ediciones, con diferente precio. Eso favorece su difusión y que distinto público pueda acceder a él, pero parece mentira que a estas alturas, una editorial no se pase por el quiosco para ver qué es lo que vende y cómo se vende.
Al final, pasará lo de siempre, que cuatro gatos lo seguirán en quiosco y algún aficionado seguirá la serie en comic-book porque no pudo comprarse el tomo, aunque en este caso estaría metiendo la pata hasta el colodrillo, ya que le vale la pena ahorrar: el tomo cuesta 2EUROS menos que los 10 comic-books, es a mayor tamaño, tapa dura, con mejor papel y con extras.
Lo dicho: que me lo expliquen, que no lo entiendo.