La Selección de La Cárcel de Papel para el Saló 2006

Como siempre que pongo una selección de títulos de La Cárcel, vaya por delante el aviso de que esto es sólo una opinión personal, un reflejo de mis gustos, de lo que servidor considera que, por una razón u otra, es muy interesante. Debido a que muchas editoriales todavía no han hecho pública su lista de novedades o que faltan todavía títulos por asegurar, es una lista dinámica. Ya sabéis (*) es que puede ser interesante y (**) que con seguridad es interesante.
Eso sí, para variar, este año he incluído una “Crème de la Crème” y varias opciones en función de gustos y economías, que siguen fielmente la anterior premisa.
Avisados quedáis.

La Selección de La Cárcel de Papel (versión ampliada)
La Crème de la Crème(versión reducida y variantes)

Ilustrados

Dos lecturas que desde perspectivas muy diferentes están, sin embargo, íntimamente conectadas.

Comienzo con Voodo Child, de Martin L. Green y Bill Sienkiewickz, publicado (excelsamente) por Glenat. Un libro que, si fuese por el guión de Green pasaría completamente desapercibido, una hagiografía a mayor gloria del guitarrista, en el que más parece que estemos leyendo un episodio de Vidas Ilustres de Novaro o los hechos de los santos. Es decir, una historia sólo para confesos creyentes en Mr. Hendrix.
Pero la diferencia estriba en Sienkiewickz, un autor que llegó de rebote recomendado por el primer autor al que se le propuso el proyecto, nada más y nada menos que Will Eisner. Y fue toda una suerte, porque el maestro sabía bien lo que proponía. Tras una búsqueda estética que le llevó del respetuoso seguimiento del academicismo de Neal Adams a la vanguardia más radical, Sienkiewickz llegó a este encargo en un momento de lucidez creativa absoluta, pero decepcionado por los trabajos que le llegaban del mainstream, que no le permitían expresar sus posibilidades. Una situación personal inaguantable que explotó en la mesa de dibujo de Voodoo Child, que se traduciría en uno de sus trabajos más espectaculares. Sabedor de que su obra trataba sobre personajes reconocibles, reales, retomó el academicismo de Neal Adams para el dibujo de la figura humana, pero buscó en la cromaticidad la expresividad de sentimientos y sensaciones, logrando que sus dibujos evocaran sensaciones sinestésicas en el lector. La música, las drogas, las alucinaciones… Sienkiewickz consiguió no sólo reflejarlas, sino trasnmitirlas, conseguir que una canción escrita jugara con las tipografías y los colores de tal manera que el lector sintiese no sólo la música, sino los sentimientos que la inspiraban. Juegos cromáticos imposibles, composiciones arriesgadas que se alzan con el peso de la narración pura mucho más allá que el dibujo de la figura humana, consiguiendo un tebeo irrepetible.
Voodoo Child es un delirio para los sentidos que traduce la música y las sensaciones en un festín visual.

Y la segunda lectura que se basa en lo gráfico es el primer volumen de Pop Bot, de Ashley Wood. Un dibujante que supo seguir la estela de Sienkiewickz, pero consiguiendo una lectura propia y definida, basada en su calidad incontestable (algo que no pueden decir otros dibujantes, como el Sr. Templesmith). Decidido a contar sus propias historias, el australiano se ha embarcado en este extraño viaje psicodélico llamado Popbot, una extraña historia que mezcla gatos cantantes de punks, robots del siglo XIX, clones de Warhol, prostitutas robot, robots asesinos y a Sherlock Holmes en una de los mejunjes más abigarrados y heterogéneos que servidor recuerde, una especie de homenaje al pop desde lo retrofuturista, inidentificable, indefinible..¿steam-pop? Quién sabe, pero lo cierto es que pese a lo confuso de la narración, próxima a la improvisación continuada de un Garaje Hermético, la potencia de las imágenes de Wood es indudable. Sin orden real, a veces más como concatenación de ilustraciones, otras como ejercicio compositivo de la página, el australiano va derrochando talento visual, consiguiendo impactantes escenas que se fijan en nuestras retinas, tonos sepias y blancos y negros que invaden nuestro cerebro para provocar alucinaciones visuales continuadas. No tengo muy claro si Popbot es un relato surrealista ilustrado o un conjunto de ilustraciones con un texto aleatorio. Ni siquiera tengo claro que sea un tebeo o un magnífico libro de ilustraciones, pero lo que es indudable es que Wood ha sabido ponerse a la altura del maestro Sienkiewickz en calidad como ilustrador.
Eso sí, que se abstengan aquellos que busquen una historieta coherente o un hilo narrativo definido.

Dos tebeos donde la imagen está por encima de la historieta y que no pueden puntuarse de forma global. Vista la descripción, cada cual que decida.

Enlaces: Página de Ashley Wood | Página de Popbot | Página de Bill Sienkiewickz |Sienkiewickz en Guiadelcomic.com

Cincuenta años (y un día) con El Capitán Trueno

No se puede decir que los años cincuenta fuera una buena década para los españoles. Tras la dura postguerra, el país seguía sufriendo una crisis eterna, maquillada inútilmente por los gloriosos mensajes de felicidad que lanzaba el NO-DO. Bastantes problemas tenia el españolito de a pie para llevarse un mal mendrugo a la boca como para pensar en muchas más cosas. Sólo tenía dos luces que le sacaban, aunque fuese momentáneamente, de sus dificultades diarias: los buenos ratos que le daban los seriales radiofónicos y los tebeos. Esos cuadernillos apaisados de aventuras increíbles, con las que podían conocer países exóticos, luchar por el honor de bellas damiselas, visitar mundos imposibles… Evasión, escrita con mayúsculas, que adquiría todo su sentido cuando uno volvía a casa con apenas lo justo para poder comer ese día tras todo el día trabajando. El Guerrero del antifaz o El Cachorro eran héroes reconocidos por cualquiera en esos años, leídos con avidez por niños y mayores, que esperaban sus aventuras con desespero. Eran personajes rectos, serios, de semblante siempre taciturno en su labor de defender el bien contra el mal.
O por lo menos lo fueron hasta el 14 de Mayo de 1956, el día que aparecía el primer cuadernillo de una nueva serie, El Capitán Trueno, un nuevo intento de la catalana Bruguera por entrar en el casi monopolio que ostentaba la Editorial Valenciana en el mercado, y que fue visto sin mayor interés por su eterna competidora.
Pero fue diferente, muy diferente. En ese primer cuadernillo titulado “¡A sangre y fuego!”, se presentaba un héroe que recogía la tradición del El Príncipe Valiente de Foster, luchando codo a codo con Ricardo Corazón de León en las cruzadas contra los musulmanes, en defensa de la cristiandad. Clásico, pero que añadía bastantes elementos diferenciadores: era un personaje alegre, divertido, siempre con una sonrisa en la boca. Una serie donde el humor era una bandera que se alzaba en gran oposición a las demás que poblaban los quioscos. Un gran personaje que se rodeaba de secundarios que balanceaban perfectamente la comedia con la seriedad: el gigantón Goliat, de fuerza increíble, tragaldabas como pocos y el pícaro Crispín, un jovenzuelo que suplía su falta de músculo con una inteligencia despierta y siempre avizor. Un trío que se ganó el afecto del público, que terminó de rendirse con los encantos de la princesa Sigrid, la eterna enamorada de Trueno que, además, resulto ser mucho más que un simple elemento decorativo. Sigrid fue el primer personaje femenino que tomo partido activo, dejó de ser una novia cariacontecida para ser una compañera que luchaba al lado de su amado, que lo apoyaba y lo defendía.
El guionista Víctor Mora y el dibujante Ambrós habían logrado un personaje único, un héroe en el que todos, lectores y lectoras, jóvenes y adultos, se podían ver reflejados, llevándoles siempre una sonrisa. El éxito fue fulminante: el cuadernillo quincenal de 30.000 ejemplares pronto dio paso al semanal, y a una segunda cabecera, totalizando casi un millón de ejemplares mensuales; aparecieron clones como El Jabato o El Corsario de Hierro para rentabilizar al máximo el éxito de la serie, pero El Capitán Trueno seguía siendo el gran preferido por el público.
Los guiones de Mora habían aportado un soplo de aire fresco al cuadernillo de historietas, una nueva forma de entender la aventura que conectaba con la nueva generación de españoles, cansados ya de los caducos héroes de semblante circunspecto. Durante los más de diez años de vida de la serie, Mora aportó a su personaje una vitalidad desbordante, siempre en el límite de lo permitido por una censura que desconfiaba de tanta alegría, aportando una sonrisa a millones de españoles que vivieron en esas aventuras uno de las pocos momentos de felicidad que se les permitía.
Cincuenta años después, el Capitán Trueno sigue siendo un icono cultural, una forma de entender la aventura que sigue viva en el recuerdo de muchas generaciones.

Artículo publicado en Cartelera Turia de Valencia
Enlace: El Capitán Trueno on-line

Agenda: Exposición “El perllongat viatge del senyor Max”

El próximo jueves 18 de mayo, a las 20:30h, se inaugura en la Biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra de Barcelona (c/Segre, 24-32) la exposición El perllongat viatge del senyor Max. El acto tendrá como preámbulo una lectura comentada de “El prolongado viaje del Sr. T” y un encuentro del autor con el público, que será conducido por Pepe Gálvez, en la sala de áctos de la Biblioteca, a las 19:30h.
La exposición se podrá visitar hasta el 18 de Junio.

Agenda: Triple presentación en Palma

El viernes 19 de Mayo, a las 19:30h, se presentarán en el Casal de Joves Llevant de Palma (C/ Pere d’Alcàntara i Penya, 10 bajos) los álbumes “Sofía, Ana y Victoria“, de Guillem March (Diábolo Ediciones); “Laura“, de Guillem March y “Lara Jones” de Paco Díaz (Dolmen). Al acto de presentación acudirán los autores, que firmarán ejemplares de sus obras.

Agenda: Presentación y firmas de Blacksad

El jueves 18 de Mayo, a las 19:00, se presentará en la FNAC el Triangle de Barcelona (Centro Comercial El Triangle, Plaza Catalunya 4) el último álbum de Blacksad, con presencia de los autores, Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido.
El viernes 19 (de 18 a 20h) y el sábado 20 de Mayo (de 12 a 14h), Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido firmarán ejemplares de sus obras en la librería Norma Cómics de Barcelona (Passeig de Sant Joan, 9).
Entre los que participen en las sesiones de firmas, se sortearán ejemplares del especial Cómo se hizo Blacksad.

Fantagraphics reedita el Popeye de E.C.Segar

Una fantástica noticia: la editorial Fantagraphics comenzará en Septiembre la reedición de Thimble Theatre Popeye, la obra maestra de E.C. Segar. “I Yam What I Yam” será el primer volumen de una serie de seis, de aparición semestral, en la que se publicarán tanto las tiras diarias como las planchas dominicales (a todo color), con introducción y anotaciones de Bill Blackbeard.
Se echaba de menos una edición rigurosa de esta obra maestra, sobre todo teniendo en cuenta que la anterior estaba completamente agotada y alcanzaba precios de escándalo en Ebay.
Ahora, ya sólo falta que algún editor español (y sobre todo algún traductor) se atreva…

Enlaces:
Ya se puede comprar en Amazon.
Popeye en Mis tebeos favoritos