Día del orgullo gafapasta

Según parece, hoy es el día del Orgullo Friki. Una celebración que viene motivada, según parece, por la conmemoración del estreno de la película Star Wars. Una razón que ha llevado a multitud de webs a reivindicar su frikismo con una pasión y exaltación tal que bien parece que se haya promulgado alguna ley de eutanasia activa de cualquier sujeto o sujeta con atisbos de frikismo, uséase, que se encadile viendo a Luke Skywalker dando saltos, que se sepa las canciones de Frodo Louis-Vutton o, peor todavía, que le gusten los tebeos, tenga acné y kilos y dioptrías de más.
Vale, asumamos que tienen derecho a la vida. A fin de cuentas, la medicina ha conseguido evadir las rígidas leyes de la selección natural y hoy por hoy es hasta políticamente correcto defenderlos. También es cierto que no hay problema de conservación de la especie, dada su extraña dificultad para el acoplamiento carnal, pero no es cuestión de hacer leña de esto.
Pero este sentimiento de piedad es una cosa y ciertas acusaciones malsanas son otras. Por ejemplo, la que me hace el bueno de Wicho. Bientencionada en su ingenuidad, supongo, pero que esconde una terrible insinuación: que yo tengo alguna debilidad friki que compartir.
¡Por San Eisner! No Wicho, no… pese a que tenga hasta cierta ternura por estos desvalidos y desvalidas que la evolución abandonó hace mucho, servidor es una persona seria, responsable y gafapasta. Bueno, no las llevo montadas al aire, pero es que las de pasta no me gustaban, dejémoslo en una cuestión de intención.
Servidor, si fumara, lo haría en pipa, mientras se relaja con un combinado leyendo alguna obra de Tolstoi o Joyce mientras suena de fondo el suave y elegante piano de Oscar Peterson. Rodeado, por supuesto, de señoritas elegantes que se ven deslumbradas por mi intelecto. Más o menos como el dibujito de Steve Rude de aquí al ladito. Sí me gustan los tebeos, pero sólo aquellos que provocan un reto intelectual profundo, evitando por supuesto todos aquellos propios de los pobres frikis, es decir, esos desgraciados seres enpijamados que esconden las más terribles obsesiones compulsivas. Y, lógicamente, Star Wars me parece un entrenimiento adolescente y el Señor de Los Anillos una serie de soporíferos libros (y películas) sólo apto para aburridos que no tiene otra cosa que hacer.
Es evidente, por tanto, que yo no tengo objetos frikis. Eso de tener figuritas y todo eso responde en el fondo a un impulso de reverencia icónica propio de plebes incultas, que son cegadas por las representaciones de sus héroes.
Otra cosa, completamente diferente, es que un espíritu amante del arte como el mío se extasia ante la contemplación de la belleza creativa de una forma escultórica, lo que me lleva a tener en casa algunas expresiones de esta especialidad artística. Pero es, me parece evidente, una situación radicalmente distinta a la del friki que Wicho pretende insinuar.
Un ejemplo de estas bellezas:

Como se puede comprobar, absolutamente nada que ver con las cosas esas frikis que se están viendo por la red. Esto es serio, respetable e intelectualmente superior.
Amos anda, que me van a comparar a Adele Blanc Sec con Luke Skywalker o con la fallera Leia…
Así que, Wicho, sintiéndolo mucho, debo declinar tu invitación, ya que no tengo ningún objeto friki que compartir con el mundo…