Firmas en la Feria del Libro de Madrid

Máñana Sábado 3 de Junio, están previstas las siguientes sesiones de firmas en la Feria del Libro de Madrid:

– de 12 a 14h: Javier Olivares (Astro, Valiente Explorador). Caseta de la editorial Kalandraka (325)
– de 12 a 14h: Juan Díaz-Canales (Blacksad). Caseta de Freaks & Friends (59).
– 19h: Tirso Cons . Caseta de Generacion X (46 y 47 )

Isidro Ferrer, Premio Nacional de Ilustración

Se lo lleva todo.
Si el otro día se celebraba que Isidro Ferrer ganaba el premio Junceda, hoy hay que hacer lo propio nada más y nada menos que con el Premio Nacional de Ilustración, concedido por su obra Una casa para el abuelo.
Enhorabuena para el autor y para la editorial Sins Entido, que no para de acaparar galardones.

Pensamientos sobre el Salón (II). Las mesas redondas, conferencias y presentaciones

Sigo dándole vueltas al Saló. Si ayer comentaba mis primeras impresiones a vuela pluma, no está de más ahora hacer un repaso a lo anunciado hasta el momento por FICOMIC, a la espera de que en la presentación a los medios el martes que viene haya alguna sorpresa…
Así que aquí va el primero de una serie de reflexiones sobre lo que se nos avecina:

Las Mesas Redondas
Hasta ahora, siempre ha parecido que las mesas redondas han sido actividades obligadas para el Saló, lo que ha repercutido siempre en una tendencia a la repetición de temas y un sensación continuada de “más de lo mismo”. Es cierto que se aprovechaba la visita de autores, pero pocas veces se ha buscado que estas mesas redondas atrajesen público, asumiendo la carencia de asistencia a la desidia del aficionado y generando una pescadilla que se mordía la cola.
Sin embargo, es evidente que este año hay dos importantes novedades en la concepción de las mesas: la búsqueda de temas más generalistas y un mayor impacto mediático de las mesas, que provoquen la continua presencia del Saló en los medios de comunicación. Una opción lógica si lo que se busca es la promoción del tebeo, ya que por desgracia los grandes autores invitados este año no son, per se, motivo para atraer a la prensa no especializada (¿existe la especializada?…mmmm ése es otro debate). Jugando en esa delicada línea que permite que las mesas sean de interés para los aficionados pero que puedan llamar a la curiosidad a cualquier no iniciado en los tántricos caminos del tebeo, se ha conseguido un buen balance que es posible que dé el resultado esperado. Mesas como “La política dentro de la viñeta”, con el ministro ex-humorista gráfico López Aguilar y la de “Historietas en fotogramas”, con Jaume Balagueró, son un suculento atractivo para los medios, pero viendo los títulos y asistentes, se nota un claro intento de, como comentaba, buscar temas interesantes para cualquiera, pero sin olvidar que estamos en un salón del cómic, lo que obliga a tratar esos temas desde la perspectiva de la historieta y con rigurosidad. Desde una mesa redonda dedicada, lógicamente, al fútbol hasta una interesantísima dedicada a la memoria histórica, las mesas son variadas y balanceando correctamente la presencia de autores de cómic de excepción con esos otros personajes más conocidos por el gran público, como Jaume Sisa, Andreu Martín o los antes mencionados.
Se ha pasado de mesas de trámite a mesas que pueden ser estrella a poco que el público responda, lo que sería de agradecer.

Presentaciones y conferencias
Aunque parecen actividades más rutinarias, los actos de la Sala de Conferencias esconden verdaderas perlas. A las lógicas presentaciones de novedades (que a esas alturas,muchos ya habrán casi leído), hay que sumar algunas actividades que casi se ocultan en la lista y que pueden ser realmente interesantes. Eso sí, entre la lista de presentaciones, destaca una que por sus características mediáticas puede ser la bomba: la presentación de la revista Buenafuente que editará El Jueves, con la presencia del famoso presentador de Antena 3. Esta acto permitirá que el Saló aparezca en informativos de televisión, periódicos, revistas y todo medio que se precie. Todo un punto para la organización el logro de que este acto se enmarque dentro del Salón.
Pero además de estas presentaciones, hay dos actos que me gustaría resaltar: por un lado, la conferencia de Antonio Martín “Guerra civil y cómic”, un tema que parece obligado en el 70 aniversario de la Guerra Civil, pero que se ha elegido tratar desde la rigurosidad y seriedad con esta charla. Por otro, la reunión de autores de la AACE, una reunión corporativa que puede ser poco interesante para el público general (de hecho, es cerrada), pero que me parece importantísima dentro de lo que significa el Saló. El Saló es el lugar ideal para que los diferentes involucrados en la industria del tebeo se reúnan y hablen de su problemática, por lo que sería ideal que esta reunión convocada por la AACE fuese una constante anual, pero también otras del libreros, de críticos, editores, etc, demostrando que es ese lugar integrador de todos los actores del tebeo español. Es verdad que deben ser los propios interesados los que se asocien, agrupen y busquen ese contacto (que ese es otro problema, la carencia crónica de asociacionismo o corporatividad en la industria del tebeo, es obligatorio desde ya que existan asociaciones de editores, de libreros, de críticos, etc), pero el Saló se me antoja el mejor lugar para que estas reuniones, dotándolo de esa doble vertiente lúdica y profesional tan necesaria.

(Re) lecturas

Cuando en su día leí Los Libros de la Magia, de Neil Gaiman, ya tuve una sensación agridulce, muy alejada de la satisfacción que en ese momento me provocaba la lectura de Sandman. Posiblemente la razón que motivase que no volviese a leer la obra hasta ahora que Planeta anuncia su reedición, una buena excusa para desempolvar los ajados ejemplares de Zinco y darles una nueva oportunidad.
Pero lo cierto es que, tras la lectura de los cuatro prestigios que ahora se convertirán en un único tomo, mi opinión sigue siendo muy similar: entretenido, pero flojillo.
Y es que cuando a Gaiman le encargaron la revitalización del universo mágico de DC, los ejecutivos de la editorial tendrían que haber sido conscientes de que el británico es un gran creador de universos propios, pero que suele tener problemas para moverse en esquemas preconcebidos, tan fundamentales en el género superheroico tal y como se entiende en las grandes editoriales desde los 80. Un hecho que queda muy patente en esta obra, donde Gaiman juega con la estructura del dickensiano “Cuento de Navidad”, sustituyendo al entrañable Mister Scrooge por un joven descreído de la magia, que será imbuido en los misterios arcanos por los espíritus de magias pasadas, presentes y futuras en la forma de personajes mágicos de la DC.
Una idea atractiva, pero que choca desde el principio con la sorpresa de que no son tres, sino cuatro “espíritus”, lo que obliga a Gaiman a romper la estructura del clásico cuento con una visita al mundo de las hadas que se antoja totalmente prescindible dentro de la estructura total.
Porque al final, salvada la originalidad de la idea, el resto es una mera formalidad para que Gaiman dé rienda suelta a sus conocimientos sobre magia y esoterismo, realizando una especie de viaje histórico por la magia en el que mezcla sin demasiado orden ni concierto sus propias creaciones con los personajes del “universo mágico” de DC, en un vano intento de dar coherencia a lo que ni la tiene, ni la necesita.
Tras la lectura, uno se queda con pocas cosas de esta obra. Es entretenida, es cierto, pero se esperaba más del británico. Hay algunas ideas aisladas brillantes, como la propia estructura, esa fiesta de entes mágicos en la que villanos y héroes se mezclan tranquilamente tras su jornada laboral, los homenajes a Miyazaki (que no tengo claro sea de Gaiman o de Vess) o el propio Timothy Hunter, en el que es muy difícil no ver al antecedente directo de Harry Potter. Y, por supuesto, la excelente labor gráfica de los cuatro dibujantes. Bolton, Vess, Hampton y Johnson son la verdadera excusa para leer esta obra, con un espléndido trabajo de los cuatro. (2-)