Resaca salonera

¡Por fin en casa!
Cuatro días de absoluta locura e histeria en los que ha habido de todo, que terminan con un preocupante inicio de tebofobia galopante y un estado físico próximo al de la piltrafa humana pasado por batidora industrial. Pero olvidando el lamentable estado en el que me encuentro, la verdad es que ha sido un salón muy positivo, en el que han pasado muchas cosas. Lo mejor, como siempre, volver a ver a los amigos y amigas y, por supuesto, charlar con ellos siguiendo esta liturgia desgraciadamente tan sólo anual (por cierto, mis excusas a todos aquellos de los que no me pude despedir y a todos aquellos a los que dejé tertulia de café pendiente – ¡Alejandro, te la debo!). Pero también han pasado muchas cosas, desde babear de la manera más vergonzosa ante Ángel Puigmiquel mientras me hacía un dibujito hasta participar en el famoso encuentro con los diputados, pasando por la numerosa quedada bloguera o la mesa redonda en la que participé.
Cuatro días, eso sí, en la que mi salud precisaba no tener conexión durante estos días. Así que, a partir de mañana, las crónicas en diferido del Saló. Joder, si la Sexta lo puede hacer, yo también, ¿no? :)

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