Lecturas saloneras (II)

No sé si recomendar la lectura de Barrio 3, la verdad. Es cierto que la tercera entrega de la gran serie de Giménez está a la altura de la anterior, un buen álbum, con historias que transmiten perfectamente la dureza de la vida de posguerra. No hace falta alabar la grandeza de Giménez como autor, con una narrativa perfecta una vez ha dominado la reducción de viñetas por página, con un dibujo perfecto y con unas historias entrañables en su inicio. Pero la última de las historias me ha dejado tan impactado que no sé que pensar. Una historia amarga, dura, implacable, que contiene la página más cruda que servidor ha visto en un tebeo jamás. Una página que da lugar a la portada del álbum y que te atraviesa con la precisión de un bisturí, un escalpelo que te corta cuando menos te lo esperas y que deja todos los sentimientos en caída libre. Tengo claro que Giménez está pasando por un momento delicado y que ha volcado sobre esa historia todo su dolor, rabia y amargura, convirtiéndola en un grito que, paradójicamente, se acaba en nuestra garganta. En apenas tres viñetas logra transmitir un dolor que posiblemente sea inconmensurable, dejando al lector herido sin remedio. Debo reconocer que me saltaron las lágrimas al ver esa página y que tras la lectura de este álbum me quedé mucho rato triste, sin saber muy bien qué pensar, qué hacer.
Si queréis leer un excelente álbum de historieta, Barrio 3 lo es. Pero también es una historia que duele, que no se olvida, grabada para siempre con fuego.
Vosotros mismos. (4)

¡Comienzan las lecturas saloneras!

Comienzo una lista infinita de posts con lecturas saloneras, sin orden ni concierto, por supuesto, y lo hago con Apuntes para una historia de guerra, tercer álbum en nuestro país del italiano Gipi y tercera sorpresa. Si en sus anteriores álbumes me había sorprendido su solidez narrativa, su atractivo estilo gráfico y lo interesante de sus guiones, en este tercero ya declaro mi pasión por este autor, que aborda un concepto tan complejo como el de la pérdida de la inocencia que provoca las guerras. Gipi nos cuenta la historia de tres chavales, inmersos en una guerra indeterminada de las muchas que ha sufrido o sufrirá Europa, y cómo la guerra va arrebatando la inocencia y cincela a golpe de desgracia personajes sin sentimientos que hacen de la supervivencia su único fin. Con gran acierto, Gipi desgrana cómo el sentimiento de admiración al héroe del niño se tergiversa y pervierte en un entorno donde no hay héroes, sólo víctimas, que a duras penas ya reconocen el concepto del bien y del mal. Traslada al lector las dudas y los sentimientos casi de forma transparente, sin exageraciones melodramáticas, pero con una contundencia aplastante, que deja al lector desarmado ante la locura de la guerra. Una durísima historia que es, además, redondeada con un final que se me antoja el único posible para que el relato sea creíble, dándole una pátina de realidad todavía mayor.
A lo que hay que añadir la madurez narrativa de un autor que, con apenas tres obras en el mercado demuestra que contar con imágenes es algo innato en él, casi sin necesitar esfuerzo. Un álbum extraordinario, que con lógica viene arrasando en todas las entregas de premio, destacando ese premio a la mejor obra en Angouleme. (4)

Algunas cosillas que se me olvidaban…

Por cierto, que se me olvidaba comentar que Norma anuncia algunas de las novedades que publicará durante el resto del año en su nuevo catálogo, y aunque muchas se sabían o esperaban, la confirmación viene bien: De profundis (Miquelanxo Prado), Cita en París (Bilal), Klezmer (Sfar), Little Nemo (edición de Sunday Press Books), Planetary, Las Tortugas Ninja (Eastman y Laird), Los Archivos de Nexus (Baron y Rude), South Side Art Book (CLAMP) y Escuela de Manga (Go Office).

No, yo tampoco entiendo lo de Las Tortugas Ninja, pero los designios de los editores son inescrutables…

Nuevo libro de Scott McCloud en Septiembre

Atentos porque en Septiembre aparece en los USA el tercer ensayo-cómic de Scott McCloud: MAKING COMICS. Según informa comicbookresources (¡gracias Javier!), en septiembre aparecerá el anunciado y esperado libro de este autor, que se centra esta vez en el proceso creativo del cómic, reflexionando sobre él e intentando romper la tradición de guión-lápiz-tinta-color por una aproximación más basada en el hecho creativo en sí.
La misma página da un avance de cuatro páginas: 1 2 3 4
A ver quién lo publica por aquí… :)

Las crónicas (en diferido) del Salón (IV). Conclusiones finales

Tampoco es cosa de agobiar al personal con el Salón, así que mejor resumir y sacar conclusiones de todo lo vivido en esos cuatro días de Junio.
La primera conclusión que uno saca es la de una sensación muy positiva. Con todas las cosas todavía a mejorar, hay un cambio de rumbo que se ha hecho patente de forma importante. Vayamos por partes:
Se ha mejorado de forma espectacular en las exposiciones. En total, ocho muestras cuidadas y rigurosas entre las que destacaban con luz propia las dedicadas a la Guerra Civil por su rigurosidad y didáctica, sin que eso suponga demérito del resto, perfectas muestras del trabajo de los autores seleccionados.
– Posiblemente, el aspecto más importante de este Salón haya sido el salto cuántico que se ha dado en la repercusión mediática de la cita barcelonesa. Prácticamente toda la prensa escrita se ha hecho eco del Saló, en algunos casos con presencia continuada todos los días de una página o incluso con largas contribuciones, como en el caso de la prensa local catalana. El Saló se ha paseado por radios, televisiones y todo tipo de medio de comunicación gracias a una labor titánica de promoción, a la que ha ayudado, como era de esperar, la presencia del ministro López Aguilar y de Buenafuente. Dos perfectos amplificadores que han sido aprovechados hasta el máximo por la dirección, como debía ser.
– Pese a que no pude acudir a ninguna mesa redonda (sniff!!!), los asistentes me han hablado maravillas de alguna de ellas, como la de género negro, y en general se ha resaltado el interés de las mismas. Queda en el debe el potenciar la asistencia a las mismas.
– Ha habido un claro aumento de visitantes durante el fin de semana respecto al año pasado. La cifra oficial habla de 95.000 visitantes, superando al año pasado en un 8%, aunque personalmente tiendo a ser poco crédulo con estas cifras. A poco que uno haga números y estuviese por allí, se da cuenta que esa cifra parece excesivamente alta. Sin embargo, hay que reconocer que respecto a lo que se vio el año pasado, sobre todo en sábado y domingo, se ha visto un importante aumento, y eso que se luchaba contra los exámenes, el mundial y la fórmula 1.
– Se ha tratado mucho mejor a los expositores y, en general, este año se notaba cierto optimismo en las cifras de ventas. La decepción casi generalizada del 2005 se ha transformado en que al menos, la experiencia ha sido rentable, aunque sea de forma mínima. Pese a que muchos expositores me comentaban el viernes que “ni para pagar la luz”, el domingo la sensación era mucho más positiva, derivada del gran aumento de público del fin de semana.
La recuperación de la zona profesional es un hecho y era verdaderamente gozoso ver cómo continuamente había reuniones entre editores, agentes, autores, etc…, dándole un contenido profesional que se había perdido. Esta recuperación que se inició el año pasado se ha consolidado en este y, sin duda, es otra de las grandes noticias de este salón. También fue especialmente interesante la reunión de autores, rica, satisfactoria y, sobre todo, útil, lo que indica que debería repetirse todos los años y ampliarse a los demás sectores corporativos del tebeo: libreros, editores (que no sea sólo una comida, aunque parece que fue también provechosa y que el germen de la futura Asociación de Editores de Cómic ya está en marcha), distribuidores y, of course, críticos.

Pero todavía hay muchas cosas que mejorar. Así a vuela pluma, se me ocurre que la disposición de los stands puede mejorar muchísimo. No es lógico que las exposiciones queden marginadas en un lateral del Salón ni que los primeros puestos nada más entrar al Salón sean las grandes paradas de Norma y Planeta. Son los que más pagan, es cierto, pero su tirón sería el mismo si estuviesen al fondo del Salón y obligasen al visitante a pasearse por el recinto, como pasa en Angouleme. Como decía Jesús Moreno, experto en estas lides, hay que recibir de forma cálida al visitante y acogerle como si estuviese en su casa, no con un muro nada más entrar. Ese cambio en la distribución favorecería que la gente accediera mucho más a las exposiciones (el sábado por la tarde, sobre las 5:30, me paseé por la exposición de El Capitán Trueno yo sólo en un momento dado, durante casi diez minutos, con un mogollón de gente en la zona comercial. Por curiosidad conté la gente que había en la zona de exposiciones y no llegaba a la cincuentena). También sería interesante integrar las mesas redondas dentro del espacio comercial de alguna manera. La ubicación en un piso superior, apartado de la zona “viva” debió desalentar a muchísima gente. Un problema difícil de resolver, ya que la megafonía del Salón sigue siendo un suplicio continuo en esa zona del recinto (por cierto, que en la zona profesional, los espacios habilitados son perfectos, pero se les debería poner techo para intentar aislar de la megafonía y que los editores extranjeros pudiesen hablar tranquilamente con los autores sin chillarse mutuamente).
Se ha desaprovechado el espacio de la plaza exterior de la Fira, que tan sólo ha servido para que las colas fueran más ordenadas. Con el buen tiempo reinante, parece lógico trasladar muchas actividades lúdicas al exterior que atraigan a visitantes que, a priori no entrarían al Salón.
Sigue siendo fundamental que el Salón no sea un evento restringido al recinto de la Fira. El Saló tiene que ser la gran fiesta del tebeo y como tal, debe contagiar el máximo de espacios de la ciudad. Es difícil, pero parece lógico intentar descentralizar actividades y organizar otras (en ese aspecto, fueron muy positivas las Jornadas Comiqueras de SD o las exposiciones de Sienkiewickz o en las Bibliotecas), siempre en conjunción con libreros de la ciudad, editoriales, distribuidoras e instituciones.
Y por último, es fundamental el cambio de fechas para favorecer la afluencia de público. Me consta el intento que está haciendo la organización para este cambio, que esperemos fructifique en unas nuevas fechas que favorezcan que todo el mundo se pueda acercar a Barcelona en estos días.

En general, repito, sensaciones muy positivas ante este Salón, mucho más si se tiene en cuenta que inicialmente parecía que se iba a seguir una política continuista ante el poco tiempo disponible.
Y me olvido de algo, seguro que vosotros me lo recordáis… :)

Gertie the dinosaur, la película de animación más importante de la historia

En el reciente festival de animación de Annecy, 30 especialistas de todo el mundo han confeccionado una lista de las 100 películas de animación más importantes de la historia. Una lista discutible, como siempre, pero que tiene un primer puesto indiscutible: Gertie the dinosaur, de Winsor McCay. Y es que el creador de Little Nemo no se contentó con fundar las bases del lenguaje de la historieta, sino también del dibujo animado.
No os perdáis este maravilloso corto de 1914.