Lecturas Saloneras (XI). El ladrón de pesadillas y otras historias
Publicado el 18 Junio 2006
No es que el conocimiento de la cultura en nuestro país pase por uno de sus mejores momentos, pero seguro que si a cualquier político se le dijese que los jóvenes de hoy no saben quiénes son Velázquez o Cervantes, se llevaría las manos a la cabeza y convocaría automáticamente manifestaciones sabatinas por la recuperación de la memoria cultural hispana.
Lo que me parece lógico, todo sea dicho. Pero no deja de ser curioso que eso pase de forma continuada y reiterada en el mundo de la historieta. Nombres como los de K-Hito, Ángel Puigmiquel, Jesús Blasco, Emilio Freixas, Gabi o Arturo Moreno son absolutos desconocidos no ya para el gran público, sino incluso para los aficionados a la historieta, que como mucho habrán oído hablar de ellos lejanamente.
Una desgracia que se alza como uno de los grandes males que sufre el tebeo en este país, posiblemente la más importante por la pérdida que supone de un patrimonio cultural importantísimo y único.
Afortunadamente, Glenat nos ha sorprendido en este salón con la colección Patrimonio de la Historieta, un granito de arena si se quiere, pero de un valor simbólico incalculable, más cuando se inicia con una de las grandes obras maestras de todos los tiempos, El ladrón de Pesadillas, de Ángel Puigmiquel. Un álbum que incluye las que se consideran de forma unánime como las tres mejores obras de este gran autor: dos aventuras de Pepe Carter y Coco (S.O.S en el museo diabólico y El crimen del gramófono) y la inconclusa El ladrón de pesadillas. Tres historias de humor, de vocación infantil, pero que recogen lo aprendido de grandes autores como Gottfredson y, sobre todo, Segar, para conseguir una de las historietas más importantes de la historia del cómic español. Puigmiquel alcanza ya aquí un estilo propio inconfundible, elegante, depurado, con una puesta en escena y una composición de página arriesgada y novedosa. Sin la limitación del formato de tira diaria que tenían los autores americanos, Puigmiquel pudo explorar la composición completa de la página, buscando atrevidos juegos en los que la viñeta se perdía o se descontextualizaba, encontrando efectos narrativos que se avanzaron en décadas a su tiempo. Pero además, supo llegar a un estilo de aparente sencillez pero expresividad máxima, en una conjunción casi perfecta que aún hoy resulta moderna.
Las dos historietas de Pepe Carter y Coco incluidas en este álbum son un buen ejemplo de lo anteriormente comentado, pero El ladrón de pesadillas supone, además, una pirueta sin red magistral. Aunque por desgracia la historia quedó inacabada, Puigmiquel se adentró en el mundo onírico para ya definitivamente dar carpetazo a todo lo que se había hecho hasta el momento, rompiendo toda ligazón con las estructuras pervias, tanto argumentales como formales. Sus personajes pierden el maniqueísmo propio de las aventuras de la época para dejarse arrastrar por un delirio de imaginación, en el que las referencias al cine (con esa genial recreación de El ladrón de Bagdad) o la historieta fantástica son abrumadoras, pero sabiamente incluidas en la historia, consiguiendo un obra inigualable de la que es imposible saber hasta dónde podría haber llegado de ser continuada.
Leer las páginas de esta obra es una incursión en la historia del tebeo que nos permite ver hasta qué punto mucho de lo que hoy consideramos moderno se queda en simples intentos ante lo que ya se estaba haciendo hace 70 años.
Una obra maestra que tiene, afortunadamente, una edición a su altura. Glenat ha tirado la casa por la ventana en una edición perfecta, en la que se ha hecho un trabajo titánico de recuperación y restauración de materiales desde las revistas originales, con un cuidado tratamiento del color, incluyendo excelentes artículos de Antonio Martín y Salvador Vázquez de Parga y un sorprendente “montaje del autor” en el que Puigimiquel recupera y redibuja su obra de nuevo (¡con 84 años!) cambiando algunos aspectos de los que no quedó contento.
Sin duda, la gran novedad del Salón y, junto al Topolino de Figueras recientemente editado, las novedades del año. Una maravilla (5).
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¿Fue Puigmiquel quien diseñó los dibujos de la película “Garbancito de la MAncha”? Es que me la recuerdan mucho.
Garbancito de la Mancha creo que fue obra de Arturo Moreno. ¿Qué le parece ,Sr. Cuadrado?
Espere que miro en “Atlas”; a ver a ver…
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Moreno (Artur Moreno i Salvador). Valncia (Comunitat Valenciana), 1909 Barcelona (Catalunya), 1993. Dibujante / Guionista. Autor inquieto en la investigación del uso del bocadillo en el contorno de la viñeta, y que se inició en Pulgarcito (hacia 1924; para otros, en el semanario Xut!). Narrador de gran inventiva y muy atento al montaje, que dirigió el delicioso tebeo KKO (1932), y que fue emigrante aventurero y voluntario en la República de Venezuela (1948), donde trabajó para el Ministerio de Educación (Tricolor) y, como animante, en el publicismo (Bolívar Films; junto a Puigmiquel, anuncios para, entre otras, las empresas Camel y Shell); regresó a España (1956) y se integró a Paseo Infantil (Gestión) y a TBO (Buigas), donde formó equipo con el guionista Bech. Tras Xaudaró, fue pionero de la Animación en España (autor del anuncio Chocolates Nelia, 1926), cofundó la productora Diarmo Films (1942), dirigió dos largometrajes (uno de ellos, Garbancito de La Mancha, joya de la Animación española) y fue un pertinaz defensor de la urgente necesidad de una protección para el desarrollo industrial del medio; sin conseguirlo, murió.
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¡Bingo!
Don Jesús, ¿se va a reeditar el Atlas algún día?
Gracias por su respuesta y saludos a todos.
Ayer mismo lo compré. Una preciosidad de edición. No conocía nada, he leido la primera historia y… ¡Me quito el sombrero! ¡que delicia!
Un cinco nada menos!
¿Nada menos? ¡¡¡NO!!! ¡¡¡Porque no hay MáS!!!
¿Sabe alguien cuáles son las siguientes entregas proyectadas para esta colección”
>>>¿se va a reeditar el Atlas algún día?>>>
La edición no está agotada.
(Tan sólo el autor un algo).
Pídala a su librería o tienda habitual.
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Yo todavía lo tengo pendiente, pues si no recuerdo mal el precio es de unos 25 euros, aprox. No obstante, he de reconocer que la edición es sensacional y al hojearlo me han venido recuerdos muy agradables, me reporta una sensación de Dej vú muy reconfortante, como cuando uno recupera a Escobar en sus orígenes.
Caerá, caerá seguro!
Tiene una pinta inmejorable. Y me maravilla el tratamiento visual. Las viñetas parecen cells de dibujos animados. Y a mí también me recordó horrores a “Garbancito de la Mancha” Una compra segura!
Como decían más arriba…
A ver si álvaro puede investigar a ver cuáles serían los próximos tírulos…
Yo ya lo tengo en mi casita….
>>Aunque por desgracia la historia quedó inacabada…
>>cambiando algunos aspectos de los que no quedó contento.
Quitó dos páginas que lastraban el ritmo. En ese sentido la expresión “Montaje del autor” igual engaña un algo. Pero si se disponía del material, que menos que publicarlo.
Pero magistral.
Serán Gabi o K-Hito.
Aproximadamente.
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K-Hito sería una gran elección, pero me parece que el gran público no le entendería. Ójala Tono tuviera más material en forma de historieta del que tiene, porque el gran maestro de ilustradores es él, de la escuela Gutiérrez y de todas las generaciones posteriores. A pesar de que el genial Mihura fuera aún mejor portadista que él.
Si yo me dedicara a la edición (suicida), sin embargo, me tiraría de cabeza a reivindicar a dos artistazos: Villaroya, que podría ser hasta actual, dado cómo encaja ahora la gente el costumbrismo 50s de Azcona y demás, y cuyo Don Pío es casi como un icono Spicnic; y el grande de verdad, Chumy Chúmez, el introductor del underground americano en España (hecho que casi todos desconocen) y maestro del vitrolo y de todos sus contemporáneos, un hombre al que la gente sólo identifica con el repelente Luis del Olmo, y a cuyo lado gente como El Roto se quedan en simples panfletarios con poquita gracia.
Ustedes perdonarán el exabrupto.
Inagino que te refieres a Peñarroya, no a Villaroya…. Personalmente, antes me quedo con Conti, Cifré, Jorge, Nadal o el grandísimo Vázquez. Siendo un gran autor, siempre me pareció el más blandito de una generación genial.
Coño, sí, Peñarroya. Venía de ver el fútbol y ya se sabe.
En aquel tomo de Bruguera titulado “Genios de la Historieta” podías comparar muy bien. No te digo que la cosa onírica de las Hermanas Gilda y de la Doña Urraca de Jorge no tenga miga. Y puede que Peñarroya fuera el más suave, no digo que no, en cuanto a porrazos y humor físico. Don Pío era blandengue, era sosito, parecía siempre a punto de salir del armario. Pero las torturas de Benita son las más crueles, por creíbles, y la misoginia del tebeo es atroz. Aparte de que las páginas en bitono de los 50 son preciosas.
Tú verás. A mí me parece lo más logrado del tebeo infantil de esa época.
Y que me dices de “Gordito Relleno”. No por clñandestina es inferior la sosa caústica.
Peñarroya es, en mi humilde opinión, un titán a la altura (y es mucho decir) de Figueras,Ibáñez(si ese, lo crean o no); Raf,Segura, Conti, Escobar (of course)Vázquez (primus inter pares) y …
Añadan la gente de la Editorila Valencina
añadan la gente del TBO
Y,
lo mismo en esta patria nuestra ha habido grandes8enormes) historietistas.
Disculpen el arrebato patriótico pero estoy supervitaminizado con las gestas de España contra dos cagarros de equipos.
¡a por ellos oeoeo!
A mi, Coll me fascinaba.
Y… ¿ya no?
—
Jesús Cuadrado.
Por supuesto, por supuesto que ahora también, el tiempo verbal pretendía manifestar cierta nostalgia por uno de los artistas más elegantes, sencillos y ocurrentes de la época, de los que sería fantástico recopilar su obra para los nostálgicos, así como para las nuevas generaciones que no han tenido oportunidad de conocerlo.
Arturo Moreno dirigió y dibujo a Garbancito de la MAncha. Lo se mejor que nadie, porque soy su nieta.
un saludo!
Gucci:
Cómo hago para contactar contigo. Necesito saber la historia de Arturo Moreno, el ilustrador, tu abuelo. Requiero con urgencia su biografía y ¿quien mejor que su nieta para contarla?
Por favor… contactame por
araugoma@yahoo.es