¡Spoiler gordo! (II)

Atentos que lo que sigue tiene spoilers… ya sabéis a qué me refiero… :)

Sacado de Bajo la máscara, traducción de la entrevista a Joe Quesada en Newsarama:

NWRMA: Hablando del Post, ¿por qué optaste por desvelar la historia tanto ahí como en Howard Stern (entre otros) el miércoles por la mañana, mucho antes de que abrieran las librerías? Este era un secreto tan fuertemente guardado por Marvel, y luego, a penúltima hora, se hace público, sin aviso para quien pudiese verlo o escucharlo. Quiero decir, seamos honestos en esto, ¿es así como te hubiese gustado saber, por ejemplo, que Darte Vader era el padre de Luke?

JQ: Seamos honestos, si tuviésemos las mismas cifras de público comprando Civil War que los que van a ver las películas de La Guerra de las Galaxias, George Lucas estaría escribiendo una colección de Spider-Man. La revelación estaba diseñada para atraer gente a las librerías de cómics, estaba diseñada como la siguiente ola de publicidad para mejorar las ventas de Civil War. No te puedes imaginar la de cartas y e-mails que he recibido de gente diciéndome que han leído su primer cómic y que ha sido Civil War.
Recordad, una de las razones por la que tanto nos gustó la idea de una Guerra Civil era por su accesibilidad para el gran público y suena bien para los quioscos se fijen en ello.
Así, como esperábamos, hoy hemos estado recibiendo informes de todas partes a cerca de gente que iba no había ido nunca a las librerías y que se acercaba buscando la revelación de Spider-Man y de gente añadiendo Spider-Man a su lista de títulos mensuales.

¿Quiénes han sido los cabrones, etc, etc? ¿Los que han desvelado el spoiler famoso haciendo de correa de transmisión de lo que quería la editorial?¿O la editorial por pensarlo desde el principio como una maniobra de marketing?

Señores, marketing puro y duro. Y, como dije, funciona, lo que me parece perfecto porque supone que hay más lectores de tebeos. Que tenemos que tener claro que aumentar el número de lectores es bueno, aunque sea de tebeos que personalmente no nos interesen, porque eso genera un mercado que puede sostener experiencias que nos atraigan más.

Ha muerto Ígor Medio

Malos días para la historieta. Me acabo de enterar de la muerte de Ígor Medio, músico y dibujante de cómics asturiano. Quizás muchos lo recordaréis por su serie Love Gun, junto a Javier Rodríguez. Recuerdo que yo lo conocí en un salón de Barcelona, junto a Javi y que, con la mano escayolada y todo, me dedicó un numerito de Love Gun, un tío de esos con los que daba gusto hablar un rato.
Un buen tipo que se nos ha ido en un desgraciado accidente de circulación en el que también murió su compañero en el grupo Felpeyu, Carlos Redondo.
Descanse en paz.

Lecturas saloneras (XVI). Retorno a la tierra


Gran acierto el de Bang al publicar la serie Retorno a la tierra, de Manu Larcenet. El autor de Los combates cotidianos parte de nuevo de su propia vida, pero esta vez con una visión humorística de su traslado a la campiña francesa. Con la ayuda de Jean-Yves Ferri en los guiones, Larcenet cuenta los contrastes que encuentra en la vida campestre un urbanita irredento como él. Una especie de “La ciudad no es para mí” a la inversa plagada de tópicos bien conocidos y reiterados hasta la saciedad, pero que hay que reconocer que los autores saben replantear para conseguir arrancar una sonrisa casi permanente en el lector. Con una estructura de plancha/gag, encontraremos desde gatos deprimidos por su paso al campo, hasta rudos caseros que destilan un propio aguardiente más propio de las brumas tóxicas de Sevesso, pasando por campañas de tala de árboles para conseguir leña para el invierno que se convierten en retos imposibles de superar… Es indudable que Larcenet sufrió su paso de la ciudad al campo, pero es envidiable el sanísimo buen humor con que es capaz de reírse de sus propias desgracias con la misma lucidez con es capaz de analizar su pasado en “Los combates cotidianos”.
Un divertido álbum, que no tiene más objetivo que hacer pasar un buen rato y que consigue sobradamente. Excelente la edición de Bang y todo un acierto la elección de un formato apaisado, mucho más adecuado que el utilizado en la edición original francesa (álbum normal) para estas planchas de media página. (2+)

Lecturas saloners (XV). El Archivo Corso

Con muchísimo retraso llega a España la genial El Archivo Corso de René Petillón, una aventura de Jack Palmer que justamente ganó en 2001 el premio al mejor álbum de Angouleme y que arrasó entre público y crítica, llegando a tener incluso una nefasta adaptación cinematográfica.
No es para menos, ya que esta entrega sigue la estela de radical iconoclastia de este autor, pero tocando nada más y nada menos que la problemática del terrorismo. Palmer llega a Córcega para realizar una investigación rutinaria enfrentándose a inútiles terroristas corsos, la incompetente policía y una población acostumbrada ya a los actos terroristas que ni se inmuta ante las explosiones, los atentados, los encapuchados y los asesinatos. Una durísima parodia que ataca sin contemplaciones y contundencia a unos y otros, dejando en evidencia gracias a su sardónico humor el absurdo del terrorismo y de la violencia, pero también la terrible asimilación del terror como costumbre y parte natural de la vida. Pero que las risas no nos oculten la lúcida disección que Petillón logra hacer del problema, metiendo el dedo en el ojo del problema, pero apretando y restregando hasta que dolorosamente hay que admitir su apabullante lógica y razón.
Una obra que podría extrapolarse a cualquier otro lugar de Europa donde el terrorismo ha asolado la vida cotidiana de una sociedad que tan sólo quiere vivir feliz y tranquilos el día a día. Un extraordinario tebeo de un gran autor que, de nuevo, tiene que sufrir una reducción de tamaño de reproducción que perjudica bastante la lectura (3+).

Redistribuciones para todos

Atentos porque llegan a las librerías tres redistribuciones:
Lowlife, de Ed Brubaker (GROC Cómics). Una primeriza obra de Brubaker, en la que actuaba como dibujante y guionista con una historia de corte autobiográfico muy influenciada por Chester Brown (tanto en dibujo como en temática), aunque con ciertos toques negros que ya dejan entrever lo que luego desarrollaría. Interesante.
Ironwood, de Bill Willingham (GROC Cómics). Una divertídisima obra fantástica-erótica, que logra esa extraña proeza de conseguir que el sexo no sea un apósito pegado a una historia sino parte natural del fluir de la misma, consiguiendo un tebeo optimista, plagado de guiños y que se ríe del género, de los tópicos y de sí mismo con sanísima ironía. Con más de veinte años a las espaldas, tiene una lozanía y frescura muy superior a la obra que después ha desarrollado como guionista Willingham.

Little Nemo (1905-1914), de Winsor McCay (TASCHEN). Un libro imprescindible, que recopila en un único volumen prácticamente toda la obra de McCay (quedaría la olvidada etapa en la que McCay retomó la serie). Una obra maestra del tebeo en una lujosa edición, que sigue la de Kitchen/Fantagraphics, con el habitual precio imbatible de TASCHEN, 28EUROS.