Lecturas. Maese Espada, de Adolfo Usero

Siempre intento leer un tebeo olvidándome de los autores. Es un sano ejercicio que evita prejuicios a favor o en contra a la hora de disfrutar de la lectura. Pero con Adolfo Usero, me vais a permitir que mande al carajo los prejuicios, los sanos ejercicios y lo que se tercie. Al leer la edición de Maese Espada que acaba de editar Glenat me ha sido completamente imposible no ver a ese chicarrón siempre sonriente y amable detrás de cada uno de los trazos, oír su voz narrándome las aventuras de Martín de Monforte y sentir cómo al acabar me decía: “Ya ves, no es nada ¿Te ha gustado? Jo, pero si no es para tanto…! ¡Tú, que me quieres bien!” mientras me daba un par de palmadas en la espalda.
Porque, ante todo, Adolfo Usero es un hombre bueno. EL hombre bueno, me atrevo a decir. Desde que lo conocí, siempre lo asocio a una cara sonriente, a un amigo de sus amigos, que por muy mal que lo esté pasando, siempre tendrá palabras amables y se quitará la comida de la boca para dártela si se lo pides. Hablar con Adolfo es la mejor medicina contra la depresión que ser humano pueda imaginar.
Y es verdad que muchos no recordarán nada de su obra, e incluso a los que saben mucho les costará nombrar más de dos o tres obras de este autor, pero pese a todo, si tuviésemos que darle un nombre a la historia del tebeo del tebeo español, posiblemente sería Adolfo Usero.
Usero es el ejemplo de cientos de dibujantes callados de una calidad excepcional que hacían su trabajo por cuatro malas perras, pero disfrutando cada línea que dibujaban, creyendo en que sus dibujos eran lo único que podían hacer por los demás y llenando páginas y páginas de historietas de forma anónima, sin que nadie supiese quién se escondía tras los lápices. Fue un dibujante de agencia, cuya única ambición era poder dedicarse a lo que más le gustaba, dibujar. Me atrevería decir, además, que la historia del tebeo español es la que es gracias a él, porque según cuentan todos, era el alma de Selecciones Ilustradas, el que levantaba la moral de los dibujantes cuando muchos pensaban en dejárselo, el que ayudaba a terminar una página cuando ya tenían las pestañas quemadas de tanto dibujar. Quién sabe, a lo mejor sin Usero, Carlos Giménez se hubiese dedicado a otra cosa…
Y por si todo lo anterior fuera poco, es uno de los grandes dibujantes de todos los tiempos. Su buen amigo Carlos dice que dibuja como Dios. Y doy fe de ello oigan, que es verdad. Recuerdo una cena en Valencia con Giménez, Usero, Brocal, Bea, Ventura y un buen montón de amigos en la que Carlos defendía que Usero era el mejor dibujante de la historia, lo que era respondido por éste con un “¡Quitadle la cerveza, que ya desvaría!“. Pero Carlos, cabezón como pocos, seguía diciendo “Adolfo es el único dibujante del mundo que es capaz de dibujar de cabeza un caballo al galope en escorzo desde atrás“, mientras Usero negaba con la cabeza y nos decía “Cada vez está más chochales“.Diez minutos después de conversación, Usero, distraído, estaba dibujando en el mantel de papel un caballo al galope en escorzo desde atrás, con una soltura y una sencillez que destrozaba a cualquiera que lo estuviese viendo, mientras todos callamos y nos quedamos viendo, asombrados, el magisterio de Adolfo con un lápiz.

Maese Espada, el álbum que edita ahora Glenat es un buen ejemplo de la calidad de Usero como dibujante. La historia de Martín de Monforte en lucha contra las injusticias de la inquisición durante el siglo XV es una buena excusa para leer un tebeo de aventuras sin ambiciones que es, en el fondo, una versión moderna de El Capitán Trueno, como bien me indicaba Jesús Yugo ayer. Maese Espada, Caín y Yasmina son un trasunto actualizado y comprometido de Trueno, Goliat y Sigrid, con combates de espada, persecuciones y luchas que tienen mucho que ver con el clásico de Mora y Ambrós.
Como dice Giménez en el epílogo del álbum, Maese Espada no es un álbum de profundidades, sino una obra para disfrutar, para detenerse en cada viñeta y maravillarse con el dibujo de Usero.
Maese Espada no es una obra maestra, ni siquiera tiene vocación de tal, sólo de recuperar el folletín aventurero sin más ambiciones, intentando contagiar el placer de hacer tebeos.
Es posible que la obra de Usero no pase a la historia del tebeo español, pero la historia del tebeo español no habría sido la misma sin él.
Prólogo de Antonio Martín
Epílogo de Carlos Giménez

7 Comentarios en “Lecturas. Maese Espada, de Adolfo Usero

  1. Pues entonces toca hecharle un ojo.

    Digo yo.

  2. Este es un cómic que no voy a dejar pasar.

  3. Antonio Llano on 7 julio 2006 at 11:06 said:

    "Es posible que la obra de Usero no pase a la historia del tebeo español, pero la historia del tebeo español no habría sido la misma sin él."

    Maese carcelero, chapó. No se puede decir mejor. ¡Eso es un comentario justo, sensato, inteligente y sensible y lo demás son cuentos!

    Saludos a todos.

  4. manuelruiz on 7 julio 2006 at 11:44 said:

    Ojalá tenga éxito y se reedite Argelia, en colaboración con Luis Garcia. Por mi parte que no quede. A finales de julio me hago con una copia de Maese Espada.

  5. luisdeluis on 7 julio 2006 at 11:53 said:

    Sana reseña Alcaide

    Acertada decisión de no puntuar la obra

  6. Juan M on 7 julio 2006 at 12:11 said:

    Excelente el texto de Carlos Giménez. Qué bien escribe este hombre

  7. Ismael, el Espermato on 8 abril 2008 at 17:17 said:

    Puede ser que para un editor de tebeos las historias de este dibujante de historietas carezcan de valor comercial, pero yo me imagino que un libro sobre Jack London con La loba de Usero sería una cosa bonita.

    Imagino uno de esos libros biográficos grandotes llenito de cartas personales, recortes de periódicos y fotos, opiniones sobre la figura del autor retratado, y en medio de todo eso La loba. ¡Qué libro para romper escaparates!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation