Lecturas. Tierra de Historias, de Flavio Colín y Wellington Srbek

Cuando uno lleva muchas lecturas en esto de los tebeos (y supongo que, en general, en todo), tiende a perder la capacidad de sorpresa, en parte por pura y simple probabilidad, pero también para qué engañarnos, por un exceso de soberbia nos hace creer que ya lo hemos leído y sabemos de todo. Pero afortunadamente, no haya nada mejor para esa soberbia que la lección de humildad que da descubrir que no sólo uno no lo sabe todo, sino que está prácticamente todavía en la casilla de salida en esto de saber de tebeos.
Y esa lección me la acaba de dar el amigo Paco Camarasa (viene bien esto de que los amigos te den lecciones, les aprecias más) con la edición de Tierra de Historias, de Flavio Colin y Wellington Srbek. Confieso mi absoluto desconocimiento de la obra de Colin, pero tras la lectura de esta obra sólo puedo que hincar rodilla en tierra y reverenciar la obra de un genio de los tebeos.
Tras una compulsiva búsqueda por Internet, descubro que Colin es toda una figura reverenciada en Brasil, maestro de maestros, que desarrolló obras bien conocidas en ese país durante sus casi cincuenta años de trabajo en el mundo del tebeo. Fallecido en 2002, Colin está indisolublemente unido al tebeo popular brasileño, especialmente al del género de terror (un día de estos tendré que hablar del género de terror brasileño, tanto en cine como en historieta), pero también a historias eróticas e históricas como esta que nos ocupa.
Tierra de historias es un extraordinario fresco histórico sobre la situación de la región de Minas en los años 20, con grupos de bandoleros que se enfrentan por el control de la zona. Una historia de por sí interesante, pero que Colín y Srbek convierten en un relato apasionante y arrebatado, en el que diferentes historias se van centrando en los distintos protagonistas del relato y componiendo un complejo poliedro en el que las pasiones se desatan con una fuerza y dramatismo brutal.
Partiendo del folletín clásico, con componentes más propios del culebrón brasileño televisivo y cinematográfico, pero también con un espíritu crítico de soterrada ironía, Colin y Srbek van construyendo unos personajes de una fuerza contundente, que atrapan al lector desde esa primera historia del maligno Muertalma, narrada con una magistralidad soberbia desde diferentes puntos de vista que ya nos dan una clara pista de la enmarañada y confusa realidad de Brasil. Con un estilo gráfico fuertemente expresionista, pero con una clara influencia de Caniff en la composición, puesta en escena y uso dramático del entintado, Tierra de Historias va tejiendo historias en la que los personajes se van uniendo y entremezclando, conformando poco a poco un fluir único del que no podemos escapar hasta saber qué es de esos personajes como el Coronel Lúgubre o el ambiguo Manuel Grande, exageradas caricaturas de la realidad que, paradójicamente, se nos revelan de una humanidad desbordante.
Un tebeo sorprendente, completamente distinto a lo que estamos acostumbrados a leer y que no debería caer en el olvido veraniego (4).
Algunos enlaces:
Página dedicada a Flavio Colin (en portugués)
Larga entrevista a Colin (en portugués)
Dos páginas de la edición de Edicions de Ponent: 1 2

Agenda: Salón del Cómic de Cangas

Del 17 al 23 de Julio se desarrollará la décima edición del Salón do Cómic de Cangas, una cita ya veterana que este año tiene como invitados a Pasqual Ferry, Felix Vega y Luis Dávila. Una semana de tebeos con un buen montón de actividades, entre las que destaca la exposición conmemorativa del décimo aniversario del Salón

Más información, aquí.

Abducido no, castigado…

Pues no, pese a que todo parezca indicar tras el anterior (y polémico) post que fui abducido por la marea blanquiamarilla, la realidad ha sido mucho más dura, si cabe. He sido castigado.
Parece que mi inocente parodia antireligiosa no ha sentado bien en las alturas (indefinidas, cada cual que se aplique el cuento según sus creencias) y fui castigado de forma fulminante con un terrible dolor de muelas que me ha tenido jodido (y bien jodido) durante un par de días, pese al estado de seminconsciencia debido al chute de nolotiles e ibuprofenos.
Quién sabe, a lo mejor debería replantearme ateísmo (eso sí, como mucho por un panteísmo bondadoso, con San Eisner a la cabeza)… o ir más al dentista, que en estos casos toma forma de extraño heraldo de horrorosas torturas.
Eso sí, pese a todo, todavía pude pasarme todo el día de ayer de reuniones para ver si montamos algo gordo de tebeos en Valencia. Ya os contaré.
Si consigo reponerme a lo largo del día (previa visita masoquista al dentista, eso sí), seguiré con las lecturas saloneras. Eso sí, os adelante una sorpresa absoluta: Tierra de historias, de Flavio Colín y Wellington Srbek. Una obra de una fuerza impresionante, arrebatadora.