Lecturas saloneras (XXXV). Ráfaga de reseñas.

Con la ríada de novedades saloneras, cuesta ponerse al día, así que nada mejor que una ráfaga de reseñas cortas de tebeos del Salón que son interesantes, pero que no me ha dado tiempo a comentar en más profundidad:

Nekomajin, de Akira Toriyama es uno de esos tebeos donde el japonés demuestra su gran capacidad de reírse de todo, comenzando por su propia obra. En Nekomajin, Toriyama inventa una raza de seres con apariencia de gato panzudo, de los que conoceremos tres particulares especimenes que le servirán para una desarrollar una divertidísima reescritura de sus series y personajes más famosos. Ideal como complemente a Dragon Ball, Nekomajin es uno de esos tebeos con los que es imposible no pasar un buen rato, cayendo inevitablemente en esa trampa de ingenuidad que plantea su autor y que nos retrae a un humor de lo más infantil, pero efectivo. Muy divertido y excelentemente editado por Planeta (a excepción de un par de páginas de pésimo escaneo), demostrando de nuevo que cuando quiere, puede. (2)

Bleach, de Tite Kubo ha sido el gran superventas del Salón. Con dos ediciones ya en el mercado del primer número, promete tener un éxito superior al de Naruto, con el que comparte muchos puntos. Al igual que en aquella, Bleach plantea las dificultades de un joven para enfrentarse a las responsabilidades adultas, representadas aquí por su facultad de ver “shinigamis” (espíritus de la muerte, un punto en común con el próximo y previsible bombazo de Glenat, Death Note, aunque éste sea mucho más interesante) y enfrentarse a ellos para evitar su truculenta tarea. A partir de aquí, Kubo juega con un cuidado cóctel de luchas, escenas cómicas y una forma particular de “slice of life”, mostrando las relaciones cotidianas con sus compañeros y familia. El resultado es una lectura de clara vocación de entretenimiento para el adolescente, que cumple sobradamente y que incluso en algunos momentos resulta distraído, pero repetitivo a la larga. (1)

Norma publica una nueva y cuidada edición de Little Ego, el particular homenaje que hace Vittorio Giardino a la gran creación de Winsor McCay. Si en aquella un niño corría miles de aventuras en el reino de los sueños para despertar siempre liado con sus sábanas o en el suelo, aquí es una joven y atractiva muchacha la que tendrá que lidiar con sueños bastante más subidos de tono, en la que terminará también despertando entre sus sábanas, aunque algo más ligera de ropa. Un divertimento menor, que destaca esencialmente por la maestría del dibujo de Giardino y por un tratamiento del erotismo onírico, alegre y fresco. Eso sí, rascando un poco más habría que decir que el homenaje es bastante mayor de lo que parece a simple vista, ya que en algunas de las historias existe conexión entre las aventuras de Nemo y las que corre la guapa Ego. En cualquier caso, un tebeo para disfrutar de las excelencias de Giardino (1+).

Otra lectura de lo más recomendable es el nuevo recopilatorio de las historias de El Bruto de Eric Powell. En “Mi infancia homicida” vuelve a funcionar a la perfección esa fórmula alquímica que mezcla con habilidad género de terror, ambientación años cincuenta, pulp, tebeos clásicos, género negro y humor cafre a mansalva, que parte incluso de la propia revisión de los formatos. Powell parodía anuncios, portadas, esquemas argumentales, temáticas… en una clonación bastarda en la que el resultado es siempre divertido y, en algunos casos, brillante. Baste como ejemplo la descacharrante “En las garras del diabólico Dr. Aleación”, un episodio que pervierte y transforma de forma genial la figura del “científico loco” clásico, haciéndolo casi adorable. Es verdad que Powell repite los esquemas de parodia en cada episodio, partiendo siempre de un referente, pero con la inagotable cantera de la que dispone, sólo con seguir en esa línea ya asegura una de las series más entretenidas de género que se puedan leer hoy. Para pasar un buen rato (2+)

Time Out recopila en álbum un trabajo menor del gran maestro Horacio Altuna, una especie de homenaje al cambio que realizó el propio autor al pasar de trabajar habitualmente con Carlos Trillo a realizar sus propios guiones, convirtiéndose a sí mismo y a su antiguo guionista en protagonistas de una alocada historia de viajes y paradojas temporales. Desde la conquista española al Nueva York más oscuro, pasando por la revolución de Zapata los dos protagonistas van visitando distintas épocas y permitiendo lecturas alternativas de famosos hechos históricos. Pese a que no se le puede negar a Altuna la eficacia narrativa y un cuidado gráfico extraordinario, como ya es habitual en su obra, lo cierto es que la lectura de Time Out deja una sensación de trabajo de transición, a mucha distancia de excelentes obras tanto anteriores (como El ültimo Recreo, Charlie Moon, El Loco Chavez o Las Puertitas del sr. López), como posteriores (como Diccionario, Hot L.A o el nene Montanaro) (1+).

Novedades de Septiembre de sins entido

(*)- World Trade Angels, de Fabrice Colib y Laurent Cilluffo. 18,2 x 25,5 cm. Cartoné. Bitono. 124 páginas. PVP:18 euros

(**)-Quimera, de Mattotti. 29 x 21,5 cm. Rústica. Blanco y negro. 32 páginas. PVP: 9 euros

(**)- Ganges, de Kevin Huizenga. 29 x 21,5 cm. Rústica. Bitono. 32 páginas. PVP: 9 euros

Interiorae, de Gabriela Giandelli 29 x 21,5 cm. Rústica. Bitono. 32 páginas. PVP: 9 euros

Atentos al canadiense Huizenga, toda una revelación del último independiente americano. sins entido anuncia también para los próximos meses: La sangre de los asesinos, de Jacques Loustal; Puede que esta vez, de Sonia Pulido; Profesor Bell 3, de Sfar; Los tres caminos, de Lewis Trondheim y Sergio García y Mi hijo el asesino, de Blutch.