Lecturas. El día del juicio

¿Por qué Alan Moore creo la línea ABC de Wildstorm? Supongo que es una pregunta que muchos se pueden hacer en un momento dado, pero quizás lo mejor es leer la respuesta que él mismo dejó sobre papel: El día del Juicio. El tebeo coeditado en España por Aleta y Recerca es un brillante ejercicio de malabarismo, una historia clásica de superhéroes mezclada con el género de abogados y juicios tan al uso americano, que es transformado por Moore en un juicio a todo el género de superhéroes absolutamente despiadado. Un objetivo que le sirvió en bandeja Rob Liefeld al pedirle una reformulación de su universo Awesome, un catálogo de plagios de personajes de Marvel y DC que era perfecto para los intereses del barbudo, que parte de un asesinato entre superhéroes para ir construyendo un juicio universal al propio género. Una pirueta metalingüística en el que un libro mágico en el que todas las historias están contadas es el eje por el que diferentes superhéroes de otras épocas “doradas” y “plateadas” van descubriendo que son parte de un engranaje de ficción, en el que el hombre escribe las historias que quiere que protagonicen. El mayor superpoder es para Moore el poder de la palabra, el de crear leyendas y mitos que pueden evolucionar, crecer y desarrollarse, pero dependiendo siempre de la pluma de autor y de un lector que haga real la historia con su lectura. Una curiosa relectura de la paradoja de los principios cuánticos, tan del gusto de Moore, que es presentada hábilmente con la vestimenta de una antigua leyenda.
A medida que juicio va progresando, vemos cómo Moore va dirigiéndose hacia un claro camino que llevará a ese dictamen final sobre el propio género que el propio Moore resume en boca de uno de sus personajes:

[…]una alquimia inversa que dejó que nuestro mundo cayera desde una edad de oro a una edad de plata y, finalmente, a la edad oscura. Fue entonces cuando los héroes motivados sólo por el dinero o por una psicopatología crearon un paisaje paranoico y apocalíptico lleno de mutantes postnucleares y ciborgs con bazookas“.

Un párrafo que sintetiza claramente lo que pensaba el barbudo guionista de un momento de la historia del género que, paradójicamente, creó él de forma indirecta con Watchmen, y en el que difícil podría encontrar asiento alguien que entendía el género a la “manera dorada”, lo que le obligaba forzosamente a crear ese homenaje llamado American Best Comics.
Si como tebeo de superhéroes es un entretenido relato que demuestra la capacidad de Moore para construir una historia coherente y entretenida sin despeinarse lo más mínimo (en el supuesto que esto fuera literalmente posible), la segunda lectura de El Día del Juicio me parece un ejemplo magistral de sutileza y doble sentido, de definición de una ideología clara sobre la figura del héroe de papel.
Por desgracia, toda la brillantez argumental de Moore es defenestrada casi totalmente por la incompetencia a los lápices de Liefeld, que es capaz de cargarse él solito momentos de gran fuerza narrativa por una burda y torpe composición o puesta en escena. Una desgracia que es recordada cada pocas páginas por la gran cantidad de insertos de otros autores que demuestran que, incluso en el peor de los casos, una limitada pero al menos existente capacidad gráfica es maximizada sin problemas por el talento de Moore, con una losa final que es la colaboración del maestro Gil Kane, demostrando que incluso en uno de sus últimos trabajos, a muchos años de sus mejores momentos, despliega un magisterio que hace que las páginas de Liefeld sean, si cabe, más desastrosas.
Pese a todo, la lectura de El Día del Juicio sigue siendo más que satisfactoria y me atrevería a calificarla de obligatoria para cualquier fan de Moore, ergo para cualquier aficionado al tebeo. Brillante (3).

Verborreíco incontenido

Pues nada, que los amiguetes de Entrecomics me han hecho una larga entrevista. Como servidor no les puede negar nada a los amiguetes, y el Heckler lo es desde hace mucho (ay! esos tiempos del IRC y del canal comics, así que me ha sacado una entrevista y hasta un (horroso, dios mío, ¡qué mal dibujo!) dibujillo. Y uno puede menos que comprobar que tiene un serio problema de incontinencia verborreica… pero bueno, que os paséis por su página, y no por la entrevista, que tiene cosas muy buenas… :)