Viñetas explosivas (y sigue)

Parece que el famoso asunto de las viñetas sobre Mahoma se vuelve a reactivar. Por lo menos en Francia, donde Charlie Hebdo acaba de recibir cuatro denuncias judiciales por el especial que realizó respondiendo a las quejas sobre las famosas viñetas, como informa Actua BD. Ya comenté en su día que la postura de Charlie Hebdo me parecía que era echar leña al fuego de una polémica manipulada claramente por intereses políticos, pero es evidente que, independientemente de cualquier opinión sobre lo acertado o no de su publicación, la libertad de expresión está por encima de todo y no parece tener mucho sentido la acusación de “racismo” que se esgrime para justificar las denuncias.
Curiosamente, este mismo mes la misma editorial publicaba un especial “Blasfemias” que me parece mucho más oportuno y reflexionado, haciendo un largo repaso a todas las persecuciones que la libertad de expresión en el humor gráfico ha tenido con la excusa de la religión. Lejos de la fácil provocación que suponía publicar caricaturas de Mahoma justo después de la polémica, este especial hace un recorrido por las diferentes persecuciones que ha sufrido el humor gráfico por todas las religiones, desde el judaísmo al cristianismo pasando por un islamismo que, en otras ocasiones, ha perseguido con bastante menos vehemencia las supuestas afrentas, demostrando una vez más la importante manipulación política que el asunto ha tenido.
Lo peor de esto, como indica se indica desde la editorial, es que estas denuncias podrían ser de nuevo manipuladas, esta vez por el propio gobierno francés, ante el periodo electoral que se aproxima.

ACTUALIZACIÓN: Me lo recuerdan en los comentarios con toda la razón del mundo: durante estos días se ha inaugurado también la exposición-concurso de caricaturas sobre el Holocausto judío en el Museo Palestina de Teherán. Un concurso promovido por un periódico iraní en reacción a las famosas viñetas de Mahoma y en el concursan autores de Bélgica, Bulgaria, Canadá, EEUU, Inglaterra, Francia, Italia, España, Holanda y Noruega, entre otros. Otra absurda e infantil reacción en el tema de las caricaturas que tiene como objetivo evidente echar más leña al fuego y ahondar en la manipulación del conflicto (recordemos que el actual presidente iraní reescribe la historia a su manera negando el genocidio judio a manos de los nazis). Por la misma regla de tres que se debe respetar la libertad de expresión de quien decide blasfemar sobre Mahoma, también hay que asumir que cualquier autor tiene todo el derecho del mundo a reírse del genocidio. La libertad de expresión, por desgracia, no asegura también el sentido común y el respeto.
Aunque no sería la primera vez que tocar el genocidio judio levanta escamas, recordemos el sistemático secuestro de la vitriólica Hitler=SS de Vuillemin, una salvaje aproximación al Holocausto que fue perseguida en toda Europa.