Lecturas. Perros Hambrientos

Tenía verdadera curiosidad por leer Perros Hambrientos, la conclusión de la saga del Cuarto Mundo que Jack Kirby abordó una década después de su abrupta cancelación. Una saga excesiva en todos los aspectos, pero definitoria de la concepción cósmico-épica que tenía Kirby de la aventura, cima de las ideas que ya se apuntaban en las sagas galácticas de los 4 Fantásticos (y que ahora, con la distancia del tiempo, parecen cada vez más atribuibles a Kirby y no a Lee). Sin embargo, el ecuador de la década de los 80 ya empezaba a dar muestras de lo que Moore denominaría la “Era Oscura” de los superhéroes, donde difícilmente encajaba la visión del género que Kirby mantenía casi desde los 60, algo que no se le escapaba al autor, sabedor de que su tiempo había pasado.
Y esa sensación es palpable en Perros Hambrientos, una novela gráfica en la que el gigantesco plan del Rey es comprimido y sintetizado en apenas unas páginas, reduciendo la grandilocuencia habitual del Cuarto Mundo a un confuso y apresurado fluir de la acción, apelotonada, vomitando ideas una detrás de otra. Kirby parece presuroso por acabar una historia que no tiene demasiado sentido acabar.
Un triste final para una gran saga que es, además, masacrada por la labor de entintadores y coloristas. Pese a que las páginas entintadas por Royer son fieles a los lápices del dibujante, los otros dos entintadores masacran sistemáticamente su trabajo, convirtiendo el dibujo cortante y dinámico de Kirby en una caricatura de su estilo. Un resultado que todavía es más destrozado por unos coloristas que no entienden que el color no puede dar volúmenes a su dibujo y que, en muchos momentos, restringen su trabajo a un simple caleidoscopio de colores, sin el más mínimo sentido del balance o la armonía cromática. Un tebeo, por desgracia, totalmente olvidable, sólo para completistas de Kirby.
Personalmente, prefiero ver en la saga de Orion que actualmente publica Planeta en su colección de Clásicos DC la verdadera continuación de la saga del Cuarto Mundo. Un trabajo lleno de respeto y admiración por el Rey, que continúa sus conceptos e ideas con la única idea en mente de divertir y entretener al lector con una saga épica y colosal.