(Continuará…). Fascículo 3

Nos habíamos quedado en práctica desaparición del tebeo en los quioscos. Evidentemente, no se puede hablar de total desaparición, ya que en términos estrictos siempre los hemos encontrado allí, pero su número era un simple resto testimonial. El nuevo milenio encontró unos quioscos donde el tebeo había pasado en la práctica a la historia, con apenas algunos rebeldes contracorriente como El Víbora, la excepción de los grandes factotums de Edicions B (Mortadelo, Superlópez y los Simpsons), alguna que otra loable iniciativa de intentar recuperar el tebeo infantil y, por supuesto El Jueves, una revista que ha mantenido en alto la llama de la excelente tradición de humor gráfico que antes portaron La Codorniz, Por Favor, Hermano Lobo o El Papus y que, si bien hasta hace unos años habia evitado insistentemente la definición de sus trabajos como de historieta, desde la incorporación de autores más jóvenes como Monteys o Fontdevila ha pasado a defender también la historieta como algo propio.
Para recuperar el quiosco era necesario, ante todo, comprender que había sufrido un cambio radical, tanto externa como internamente. Los sistemas de distribución, que obligan a una rápida rotación de los títulos, el aumento indiscriminado de la oferta frente a un espacio extraordinariamente reducido, la batalla de los cartones, la estandarización de la fidelización a través del regalo… El quiosco es, hoy por hoy, una jungla muy compleja, en la que las revistas se distribuyen en grandes grupos:
a) Las grandes superventas, de precio de venta inferior a los 3EUROS, entre las que encontramos desde las revistas del corazón hasta revistas generalistas como Muy Interesante. Son títulos de venta masiva, en algunos casos cercanos al millón de ejemplares, que son rentables para el quiosquero por su alto número de ejemplares vendidos (recordemos que su margen comercial ronda el 25%). Revistas que basan su modelo de negocio, paradójicamente, en la publicidad, que se paga a precios astronómicos con esas tiradas. Dentro de estas, habría que distinguir entre las de rotación semanal (las más interesantes para el quiosquero) y mensual.
b) Revistas con precio superior a los 3EUROS, generalmente temáticas, y con tiradas mucho más bajas, que podrían rondar los 10.000 ejemplares. Estas revistas tienen precios medios que rondan los 6EUROS. Son revistas que difícilmente podrían vivir de sus ventas en muchos casos (no estamos hablando únicamente de cubrir los gastos de impresión, sino de pagar a los colaboradores, derechos de reproducción de imágenes, etc), pero que resultan rentables por la inclusión de publicidad.
Y ojo, en los dos casos, no existe ninguna publicación que suponga una obligación de continuidad semanal: el continuará ha desaparecido completamente de las costumbres de los españoles.
¿Dónde meter a los tebeos? Desde luego, el comic-book de 1.70EUROS parece absolutamente descartado. Sus ventas no son masivas y suponen para el quiosquero una inversión en espacio y tiempos excesiva. Su rentabilidad es muy baja y precisan mucho espacio (son demasiadas colecciones) y deben estar expuestos durante todo un mes. Todo por un margen de apenas 40 céntimos por venta. Hay que buscar nuevos modelos, y vistos los dos grupos existentes, está claro que Planeta DeAgostini optó por el primero en su coleccionable de Spiderman: un volumen de precio que rondaba los 3EUROS de tirada masiva con el que se buscaba recuperar este mercado y que, por lo menos aparentemente, parece estar funcionando siempre y cuando tenga una película detrás que haga de soporte. Sin embargo, pese a que las ventas fueron espectaculares en los primeros números, el resto de colecciones ha tenido ventas (hablamos siempre, por supuesto, de dimes y diretes) que hacen que se muevan en un estrecho margen de rentabilidad. No se entiende en este caso que, con estos números no se haya optado por la inclusión de publicidad en estas publicaciones (algo habitual en los USA, donde los cómics-books llevan muchísima publicidad, en algunos casos hasta un 30%).
Pero…¿existe lugar en el mercado para un cómic del grupo b? ¿Un tebeo de precio que ronde los 6EUROS y que se apoye en publicidad para poder sobrevivir? La respuesta es, evidentemente, inexistente. Es posible que El Víbora, con unas ventas que rondaban los 6.000 ejemplares y un tipo de comprador muy definido hubiese podido subsistir con publicidad (para lo que hace falta un comercial especialista en su contratación), pero la decisión de cerrar la revista hace que esta idea sea tan sólo un futurible.
Ahora bien, no hace falta pensar mucho para ver que hay un tipo de tebeo que podría cumplir estas características por precio, formato y ventas: el manga. Con precios entre los 6 y 10EUROS, el tomo manga es un formato apetecible para el quiosquero, que puede tener unas ventas altas y que le rentan entre1.5 y 2.5EUROS al quiosquero. Y además, ocupan poco.
Pero..¿existe espacio para algún otro tipo de formato?
(Continuará…)

9 Comentarios en “(Continuará…). Fascículo 3

  1. Dust on 27 agosto 2006 at 19:46 said:

    Llevas ya tres "artículos" hablando de kioskos, tebeos, supervivencias… ¡y El Jueves parece que no exista! Bravo.

  2. Dust… Yo no englobaría a "El jueves" en el concepto de Tebeo, sino en el de revista "politicamente incorrecta" (cosa que me encanta) con el cómic como medio de protesta y crítica social… De forma que entiendo que álvaro no lo haya nombrado como tebeo en si y además lo comparto. Aunque para dejar tranquilo al lector más "susceptible" incluiría a "El Jueves" en este Continuará, en la sección de revista temática de menos o más de tres lerus (no recuerdo el recio, sencillamente)…

  3. Creo que el debate se centra mucho en el formato, el exterior, y no el contenido, que también debe tener algo que ver, al menos esa es mi perspectiva. Los tomos dan más rentabilidad pero todos necesitan al fin y al cabo altas ventas como las que tiene el manga o los primeros coleccionables de Planeta, y eso contrariamente a la insistente también idea del precio (que el manga ha contradicho) crea una obcecación en formato y precio, que tienen su importancia desde luego, aunque es lógico debido a que el abastecimiento de nuestro mercado es exterior y es prácticamente la única influencia que se tiene de las editoriales del producto (nuestra industria del comic y más ahora que se requiere otras para potenciarla poco puede hacer, y escoger el material que se edita es algo que todos tratan de hacer lo mejor posible dentro de sus posibilidades) por lo tanto se dan vueltas y vueltas sobre ese tema, y se ha probado ya de todo con resultados a la vista.

  4. Álvaro on 27 agosto 2006 at 22:56 said:

    Dust: Touché, he incluido un párrafo en este post al respecto.

    Brainiac: en la próxima entrega. :)

  5. Julián on 27 agosto 2006 at 22:57 said:

    Habrá que ver qué tal está funcionando Dragon Ball en quiosco, y cómo fue, por ejemplo, Shin Chan. Porque yo creo que desaparecido Disney por completo, el gran tebeo infantil de estos años será manga… Aunque quizás ayudara el que las televisiones no hubieran hecho desaparecer el anime de sus parrillas (desterrarlo al horario de madrugada para ponerse la medalla de guay no vale).

    No obstante, creo que somos una generación enamorada del quiosco, que hemos crecido con él, que hemos comprado nuestros primeros cómics en él, pero… ¿Realmente debe ser el lugar natural de los tebeos? ¿No nos estaremos empecinando en una falacia? Lo pongo en interrogaciones porque no estoy seguro, pero quién sabe si todo este esfuerzo y obsesión por el quiosco no debería en un momento dado enfocarse a otros mercados, como la librería y el gran almacén.

  6. Álvaro on 27 agosto 2006 at 23:08 said:

    Julián: te avanzas a mis conclusiones… :)

  7. Lupus Signatus on 28 agosto 2006 at 9:12 said:

    Yo cambié el quiosco por la librería sin necesidad, porque en el quiosco de mi pueblo por aquel entonces aún podía comprar todas mis colecciones habituales de Fórum y demás. Pero un buen día mi hermano mayor y yo fuimos a Futurama… y quedé deslumbrado! No podía creer lo que veían mis ojos: estanterías y estanterías llenas de tebeos (nuevos, atrasados…), dependientes que entendían de tebeos y con los que podías charlar de tal o cual colección, gente que entraba allí a comprar tebeos exclusivamente (ya no me sentía un bicho raro)…. el paraíso para un chaval adolescente como era yo en aquella época.

    Tomé la decisión de coger el autobús una vez al mes para ir desde el pueblo a Valencia City (cap-i-casal) y hacer mis compras mensuales de golpe, relegando así al olvido mis frecuentes incursiones al quiosco de mi pueblo.

    Años después volví por curiosidad al quiosquete y la verdad es que me entristecí bastante al ver el espacio que tenía asignado a los tebeos no llegaba ni al 10% del que había ocupado cuando yo era un comprador habitual. Pero bueno, ya llevo quince años comprando en librerías especializadas y el tema del tebeo en el quiosco lo tengo más que olvidado.

    La reflexión que quería hacer es que yo no me fui a la librería porque no encontrara mis tebeos en el quiosco, sinó que cambié cuando aún podía encontrar mis tebeos allí. ¿Qué fue antes, la desaparición del tebeo de los quioscos o la desaparición de los compradores al emigrar hacia las librerías?

    Perdón por el tocho.

  8. Yo tampoco querría adelantrame, pero ya me gustaría apuntar ideas, alguna ya dicha: Personalmente veo que el gusto y la moda, cosas cambiantes, está llevando a las editoriales a la publicación en libro, tomos de 9-22

  9. Jesús Cuadrad on 28 agosto 2006 at 11:50 said:

    R.I.P.

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