Lecturas. Cita en París

Bilal es un autor difícil, nadie lo puede negar. Gusta de ponerle al lector dificultades crecientes que hacen de sus obras una especie de escalada libre, en la que cada página supone un reto, pero que recompensan al final con esa satisfacción de quien resuelve un complejo rompecabezas. La ahora tetralogía iniciado con El Sueño del Monstruo cumple a rajatabla las constantes de la obra de este autor, con una críptica historia que orbita alrededor de una trinidad protagonista, Nike, Leyla y Amir, y que comenzaba en ese álbum como un análisis de la interacción entre individuo y religión para desembocar en 32 de Diciembre en un mordaz y zahiriente análisis sobre el arte moderno, centrado en el ensalzamiento de expresiones artísticas a través de una crítica que ensalza lo vacuo, movida como una polichinela por extraños intereses.
Dos álbumes de gran calidad que lograron, casi como siempre, que esperara casi con pasión su continuación en este Cita en París. Sin embargo, una vez leído, debo reconocer que me he sentido un poco decepcionado. Bilal sigue siendo el de siempre, un autor contundente, de un impacto visual innegable, que deja al lector mesmerizado con sus dibujos sucios y su ambientación opresiva, pero la progresión de la historia se ha cortado radicalmente. La evolución seguida en las dos primeras se rompe y parece como si, de repente, entrásemos en un nuevo argumento que, de hecho, le ha obligado a convertir en tretalogía lo que inicialmente era una trilogía. La línea argumental era compleja y rocambolesca, pero tenía un sentido que, en este álbum, aparenta haber desaparecido y, lo que más me preocupa, recurre a retomar casi de forma mimética parte de la trama de La Feria de los Inmortales, reptiendo muchas de las ideas allí presentadas centradas en la ocupación del cuerpo ajeno por un ente que lo controla.
Siempre que he leído a Bilal, segundas y terceras lecturas han logrado que la fascinación por su obra se multiplicase, encontrando nuevos requiebros y senderos que no conocía, pero Cita en París se me antoja excesivamente inacabada, como una larga historia que se ha tenido que truncar por motivos ajenos al autor. Me gustaría pensar que todo es un error de percepción y que la lectura conjunta de este álbum y su continuación devolverán sentido al reto y volveré a encontrarme con ese jugador de ajedrez que nos pone la partida complicada desde la primera jugada, pero de momento, no se puede decir que Bilal esté a su nivel habitual. Sigue siendo brillante gráficamente, pero más que nunca, su sentido de la narración se ve absorbido por la ilustración pura y dura. Para bilaladictos a la espera de mejores noticias. (1+)

5 Comentarios en “Lecturas. Cita en París

  1. Zhukov on 2 Octubre 2006 at 14:09 said:

    Soy incondicional de Bilal, así que a pesar de todo me lo leeré (y a buen seguro lo disfrutaré) pese a esos peros que le pones, y que no me parecen extraños. Con 32 de Diciembre ya se me quedo un regusto amargo, como si la historia del impresionante El Sueño del Monstruo hubiese perdido fuerza, intentando derivar la trama hacia otros derroteros distintos de los expuestos en el primer álbum. El el Warhole del segundo álbum, ese artista de lo vacuo, no me impresiona tanto como el Warhole del primero, que juega con religión y política.

    Pero Bilal sigue siendo Bilal ;)

    Salud!

  2. Juan Ignacio on 2 Octubre 2006 at 22:24 said:

    "Sigue siendo brillante gráficamente, pero más que nunca, su sentido de la narración se ve absorbido por la ilustración pura y dura. Para bilaladictos a la espera de mejores noticias."

    Aún no he leido este album (aunque ya había visto comentarios de lectores en algún sitio francés, creo que amazon.fr, en que lo dejaban bastante mal, en el sentido que comenta álvaro) y, por tanto, no puedo compararlo con los anteriores.

    Sin embargo, creo que en toda la tri/tetra-logía Bilal confiaba en exceso en el truco, en el artificio… que puede gustar más o menos, quedarle mejor o peor, pero ahí estaba, no creo que sea un proceso nuevo sino, en todo caso (repito que no lo he leído), la acentuación de algo que ya venía ocurriendo.

    Y no sé si es causa o efecto, pero me cuesta separar esta perdida narrativa/exaltación de la ilustración de la forma que tiene de componer la página Bilal: el dibujo independiente de grandes viñetas (que luego serán expuestas en la galería Desbois) que se "pegaran" para maquetar la página, frente al dibujo de una página de forma completa.

    En la exposición que hubo hace unos años en Barcelona sobre Bilal, la comparación de las planchas de "Partida de Caza" con los cuadros-viñetas de "El sueño del monstruo" era muy reveladora.

    La perdida de la página como estructura narrativa (al menos en el proceso del autor) creo que tiene sus consecuencias.

  3. José Luis Mar on 4 Octubre 2006 at 11:45 said:

    Bien sabido es que Enki Bilal es un autor difícil. Era difícil en sus inicios lo fue durante sus largos años de colaboración con Pierre Christin y lo es ahora en solitario. Pero Bilal no "escribe/dibuja" para los lectores asiduos de Spirou y Fantasio, Asterix, Mortadelo y Filemón o sus neoclones que trasladaría a otras culturas, adictos al neo-Heidi o fanáticos del Capitán America… (Sob!)

    Bilal se regodea en su dominio del dibujo que evoluciona hacia la ilustración. Si seguimos las palabras de este POST, el arte de Bilal, lejos de engrandecerlo, lo incapacita. ¿Será que es mejor artista por ejemplo Sfar, o Lacernet o… o…? No lo sé. Pero claro, Rosinsky y su Conde Skarvek, "¡Deleznado!" … porque como son cuadros al oleo sus viñetas… Schuiten… A la hogera porque sabe dibujar y es enorme y complicado de interpretar. ¿sigo?

    Pues nada a entronizar a los "modernos feistas" que apenas si saben lo que es un lapiz y no ya digamos un pincel… Claro, eso podría paliarse si al menos supieran escribir pero, ¿es que saben?

    ¡Seguid defendiendo lo indefendible! Bajo la bandera de la progresía la nueva Inquisición de "sabios" juzga lo que no entiende y lo estigmatiza y condena porque ¡Oh Dioses del Olimpo tebeístico! ¡Os habeis atrevido a saber escribir y dibujar!

    Me sentiría desilusionado si compartiérais mis palabras porque eso sería que la mosca revierte en león y eso es contra natura proceso imposibile.

    Bilal y todos los demás artistas tienen derecho a evolucionar como y hacia donde les venga en gana y tiene también derecho a escribir y dibujar historias tal y como les plazca, sin tener que contentar a nadie por ello. Faltaría más.

    Bilal es complejo, sus historias tiene multiples niveles de lectura e interpretación. Es una matriz multidimensional en la que cabe todo, desde la emoción pasando por la incomprensión hasta la desilusión. Pero, los hilos que se entretejen en esta matriz deben ser seguidos por aquellos que realmente estén dispuesto a perderse en el universo tan paradójico y especial de Bilal. El resto, pues eso a leer la Rue 13 del Percebe que también es una obra maestra del TBO y es español.

  4. Álvaro on 4 Octubre 2006 at 12:05 said:

    No iban por ahí mis tiros José Luis. Bilal es un autor que me maravilla y su brutal contundencia gráfica es una de las muchas razones que lo justfican, al igual que sus maravillosas historias. Cuando me refiero a que el ilustrador gana al historietista es que se supedita la ilustración al lenguaje de la historieta, a la narrativa secuencial. En este Cita en parís hay momentos narrativamente confusos (que no complejos, son dos cosas diferentes), algo poco habitual en Bilal.

    Y no, no es un ensalzamiento del dibujo "feísta", por favor, sino que en Bilal me ha sorprendido. Uno de los pocos autores que rarmente baja de (4) en mis calificaciones me ha decepcionado con este álbum. Porque esa complejidad que tanto me gusta en su obra (de hecho, los dos primeros de esta saga me encantaron), veo que se ha perdido, que no hay ese juego de muchos niveles de lectura.

    Creo que has malinterpretado la reseña que he hecho, porque precisamente lo que le pido a Bilal es que vuelva a esa complejidad… :)

    Volviendo a lo de feísta, retomo un argumento que siempre expongo: lo importante es la narratividad, da igual la excelencia ilustrativa del autor si el tebeo no es narrativo. Hay excelentes narradores que son grandes ilustradores (Foster, McCay, el mismo Schuiten que nombras) y grandes ilustradores que no saben hacer tebeos, que hacen sucesiones de cromos.

    Vamos, que no van los tiros por donde tú dices, José Luis.

  5. Néstor on 12 Noviembre 2006 at 12:02 said:

    Al igual que el autor del artículo, me parece decepcionante. El estilo del dibujo me sigue gustando, pero como ya habéis dicho, Bilal se pierde en la estética y deja el argumento en un segundo plano. Y las dos cosas son importantes a dos niveles muy diferentes.

    Y respondiendo a José Luis Martin, creo que en el artículo se deja bien claro que lo que se critica es el guión, no el dibujo. A uno le puede gustar o no el estilo del dibujo, que para eso es el arte, y nadie es más "cazurro" por no gustarle cierto estilo. Pero es perfectamente criticable que, en una supuesta trilogia o cuadrilogía se interrumpa de esta forma el hilo argumental. Últimamente hay cierta tendencia (en los cómic, en la literatura, en el cine…) a las secuelas inacabadas que han fomentado un mal hábito y es el de enredar y enredar el argumento con el fin de incrementar el suspense, para después no saber como desenredarlo (o salir con un deus ex machina), lo cual da sensación de tomadura de pelo, un engaño difícil de aceptar por los incondicionales de ciertos autores, que excusan al autor con el típico "es que no entendéis nada".

    Espero que Bilal no haga lo mismo o va a empezar a no gustarme…

    Un saludo

    Néstor

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