La herejía de Mortadelo y Filemón

Bueno, éste es uno de esos posts que va a generar la bronca de siempre, pero ya me voy acostumbrando.
A lo que iba, leo alucinado en Con C de Arte, que se ha desatado una persecución de Francisco Ibáñez por unas viñetas aparecidas en el último álbum de Mortadelo y Filemón, porque se mofaba de unos curas.
El post del foro Hazteoir.org que ha desatado la historia está firmado por Borja Espinosa y dice:

Os paso un par de escaneos que he del tebeo “editado” (han quitado el nombre), que estaba leyendo mi sobrino. Confieso que me he horrorizado al ver la chabacanería y la falta de respeto contra la Iglesia Católica que rezuma esta obra. En una se puede ver una parodia del Papa, acusando de homosexuales a Mortadelo y Filemón cuando estos se ocultan bajo sus hábitos. A su lado hay un obispo ridículamente afeminado.
En la otra hay tres viñetas diferentes donde un cura -representante de la Iglesia- aparece como ocioso, glotón y falso, en lo que me parece un aberrante insulto a toda la institución.
Y todo ello sin el menor aviso en la portada del tebeo para los padres sobre su contenido, para ir predisponiendo la mente infantil contra la Iglesia Católica.
Yo creo que este insulto por parte de Ibáñez y de Ediciones B se merece cumplida respuesta.

El post en cuestión, del que se han retirado las imágenes (si alguien las tiene, please, que me las mande y las pongo), se continúa con una tanda de respuestas a cada cual más acalorada, que pide poco más o menos la cabeza del dibujante, al que se acusa de perseguidor de la Iglesía desde hace años, con amenazas de llevar la noticia al diario Alba. Y teniendo en cuenta las relaciones de esta web, me veo a Zaplana pidiendo explicaciones a Zapatero sobre esas viñetas (de las que tiene la culpa, seguro) y que se investigue la implicación de Ibáñez en el 11-M.
Digo yo, que si la cosa sigue por ahí, ya puestos a prohibir, llegarán hasta El Lazarillo, porque no deja en muy buen lugar a los clérigos…
Nada, nada todos a una: ¡Penitenciagite!

Un nuevo listado de ventas americano, con algunas diferencias

La prestigiosísima Publisher’s Weekly, la publicación más reconocida del mundo de la edición en los EEUU ha comenzado este mes a publicar un listado de Novelas Gráficas más vendidas. Un listado que ya ha levantado polémicas, ya que se desconoce cuál ha sido el procedimiento exacto para su confección, pero del que se supone, siguiendo los modelos que desarrolla para otras categorías, que se ha realizado uniendo las ventas en librerías especializadas, librerías generalistas y grandes cadenas. Un dato importante, ya que hasta ahora los números han estado siempre distorsionados: se disponía de los los datos de Diamond, que corresponden no a ventas reales, sino a las peticiones, sin derecho a devolución, de las tiendas (es decir, que no es un dato real de venta final, aunque evidentemente para los editoriales sirva como tal) y, por otra parte, de los datos de indicadores de grandes cadenas y librerías generalistas como Bookscan o las listas de algunos periódicos. Dos vías de contabilización que diferían de forma importante, por lo que la unificación en una sóla lista disipa todo tipo de dudas sobre las ventas de novelas gráficas en los USA.
La primera lista publicada (se publicarán la primera semana de cada mes), es la siguiente:

1. Naruto, Volume 11. Mashashi Kishimoto. Viz Media, $7.95
2. The 9/11 Report: A Graphic Adaptation. Sid Jacobson y Ernie Colon. Hill & Wang, $16.95
3. FullMetal Alchemist, Volume 9. Hiromu Arakawa. Viz Media, $9.99
4. Negima, Volume 11. Ken Akamatsu. Del Rey, $10.95
5. D.N. Angel, Volume 11. Yukiru Sugisaki. Tokyopop, $9.99
6. Naruto, Volume 10. Mashashi Kishimoto. Viz Media, $7.95
7. Fruits Basket, Volume 14. Natsuki Takaya. Tokyopop, $9.99
8. Death Note, Volume 7. Tsugumi Ohba. Viz Media, $7.99
9. Naruto, Volume 9. Mashashi Kishimoto. Viz Media, $7.95
10. Halo Graphic Novel. Lee Hammock, Simon Bisley et al. Marvel Comics, $24.99

Ocho de diez. Y los que consiguen colarse, la adaptación del informe sobre el 11/9 y una adaptación al cómic de un videojuego récord de ventas…
Más claro, imposible.

Lectura. Paul va a trabajar este verano.

Existe una tendencia a pensar que el género autobiográfico es muy agradecido. Una idea que no deja de tener una base sólida, ya que la lectura sobre la vida ajena tiene varias vías de éxito, que van desde el puro y simple ejercicio de curiosidad voyeurista, quizás una de las aficiones más primigenias del ser humano, a la envidia de aquello que no hemos vivido, pasando por todos los pecados y virtudes que se puedan asignar en la relación entre dos seres humanos. Y tiene, además, la indudable ventaja en algunos casos de la nostalgia de los propios sentimientos, de vernos reconocidos en esa vida y lanzar automáticamente la vista atrás sobre la nuestra, motivando una reflexión sobre nosotros mismos que es siempre fructífera.
Todo lo expuesto es indudable, pero, ¡ay!, también tiene muchos peligros. Es un género que depende no sólo del atractivo de las vivencias del que se expone, sino de que éste sepa contarlas haciéndolas atractivas al lector, sin caer en el sentimentalismo, la noñería o la simple indiferencia. Y, por desgracia, son pecados en los que los autores que siguen este camino caen con mucha facilidad, excesiva si acaso, de las que tenemos muchos ejemplos, incluso de obras reconocidas, que no pueden evitar estos baches o caer en sinuosas curvas de fácil lágrima.
Es por eso que afrontar tu propia vida es mucho y plasmarla en un papel es muy complicado, tanto más cuando la distancia y la nostalgia enturbian el recuerdo e impiden la reflexión.
Y es por eso también que, cuando se encuentra una obra que consigue superar todos esos obstáculos, uno no puede menos que disfrutarla cual “delicatessen”.
Parrafada esta que tiene como objeto hablar de un álbum del que vuelvo a disfrutar como la primera vez, ahora en la lengua de Cervantes: Paul va a trabajar este verano, de Michael Rabagliati. Tras un álbum centrado en la infancia de este personaje en el que el autor refleja su vida (Paul in the country, inédito en España), entramos en los recuerdos de juventud, centrados en un verano trabajando como monitor en un campamento juvenil. Un planteamiento argumental a simple vista insulso y que tiene todos los números para caer en las trampas antes citadas, pero que en manos de Rabagliati se convierte en un ensato sobre la memoria y sobre cómo recordamos esos años que siempre son calificados como “los más felices de nuestra vida”. Un recuerdo marcado a fuego de esos años, que es potente e inolvidable, pero también brumoso y sinuoso, modificado siempre por los extraños mecanismos de la memoria. Pero Rabagliati sabe mover perfectamente los hilos y explorar con brillantez el cambio de la juventud a la madurez, trocando las experiencias del campamento en un rito de paso, en un periodo de cambio vital en la que las ideas y aspiraciones evolucionan. El contacto con los niños es hábilmente usado por el autor como un exponente de ese tránsito, de cómo la infancia se va alejando del protagonista y aparece la responsabilidad, el primer amor… esos pasos obligatorios en la vida que nos llevan a la vida adulta.
Y lo hace, afortunadamente, sin caer en el fácil sentimentalismo ni en la nostalgia absurda, es más, tiene la inteligencia de volver al pasado desde la mirada adulta, contrastando el sentimiento juvenil con el reposado y calmado de los años en una reflexión final que redondea la obra y la dota de un valor mayor, si cabe. Todo, aliñado con una narrativa y un estilo gráfico limpio y minimalista, simple a primera vista, pero que tiene la complejidad oculta de no alzarse con el protagonismo. Rabagliati no hace aspavientos compositivos, sigue fiel la tradición de sencillez francobelga, pero carga sobre la puesta en escena, el ritmo y sobre todo, un uso muy reflexionado, pero natural, de la expresividad de sus personajes. En muchas ocasiones, el género autobiográfico tiende a hacer descansar la responsabilidad de la narración la parte literaria, dejando el dibujo a veces como una mera comparsa ilustrativa, pero el dibujo de apenas unos trazos de pincel grueso, sintético, de este autor transmite sentimientos, sensaciones, ideas… Es vital y protagonista, a años luz de algunos colegas que intentan seguir un estilo gráfico similar, pero no pueden (o no saben) extraer a su dibujo lo que la historieta exige.
Un excelente álbum, editado con un primor y una calidad extraordinarios por la nueva editorial Fulgencio Pimentel, que esperemos recupere el resto de obras de esta serie de Rabagliati (3+).
Podéis ver un avance de la obra en la web de la editorial y, si se compra a través de su web, regalan un ex-libris firmado por el autor.