Lectura. Paul va a trabajar este verano.

Existe una tendencia a pensar que el género autobiográfico es muy agradecido. Una idea que no deja de tener una base sólida, ya que la lectura sobre la vida ajena tiene varias vías de éxito, que van desde el puro y simple ejercicio de curiosidad voyeurista, quizás una de las aficiones más primigenias del ser humano, a la envidia de aquello que no hemos vivido, pasando por todos los pecados y virtudes que se puedan asignar en la relación entre dos seres humanos. Y tiene, además, la indudable ventaja en algunos casos de la nostalgia de los propios sentimientos, de vernos reconocidos en esa vida y lanzar automáticamente la vista atrás sobre la nuestra, motivando una reflexión sobre nosotros mismos que es siempre fructífera.
Todo lo expuesto es indudable, pero, ¡ay!, también tiene muchos peligros. Es un género que depende no sólo del atractivo de las vivencias del que se expone, sino de que éste sepa contarlas haciéndolas atractivas al lector, sin caer en el sentimentalismo, la noñería o la simple indiferencia. Y, por desgracia, son pecados en los que los autores que siguen este camino caen con mucha facilidad, excesiva si acaso, de las que tenemos muchos ejemplos, incluso de obras reconocidas, que no pueden evitar estos baches o caer en sinuosas curvas de fácil lágrima.
Es por eso que afrontar tu propia vida es mucho y plasmarla en un papel es muy complicado, tanto más cuando la distancia y la nostalgia enturbian el recuerdo e impiden la reflexión.
Y es por eso también que, cuando se encuentra una obra que consigue superar todos esos obstáculos, uno no puede menos que disfrutarla cual “delicatessen”.
Parrafada esta que tiene como objeto hablar de un álbum del que vuelvo a disfrutar como la primera vez, ahora en la lengua de Cervantes: Paul va a trabajar este verano, de Michael Rabagliati. Tras un álbum centrado en la infancia de este personaje en el que el autor refleja su vida (Paul in the country, inédito en España), entramos en los recuerdos de juventud, centrados en un verano trabajando como monitor en un campamento juvenil. Un planteamiento argumental a simple vista insulso y que tiene todos los números para caer en las trampas antes citadas, pero que en manos de Rabagliati se convierte en un ensato sobre la memoria y sobre cómo recordamos esos años que siempre son calificados como “los más felices de nuestra vida”. Un recuerdo marcado a fuego de esos años, que es potente e inolvidable, pero también brumoso y sinuoso, modificado siempre por los extraños mecanismos de la memoria. Pero Rabagliati sabe mover perfectamente los hilos y explorar con brillantez el cambio de la juventud a la madurez, trocando las experiencias del campamento en un rito de paso, en un periodo de cambio vital en la que las ideas y aspiraciones evolucionan. El contacto con los niños es hábilmente usado por el autor como un exponente de ese tránsito, de cómo la infancia se va alejando del protagonista y aparece la responsabilidad, el primer amor… esos pasos obligatorios en la vida que nos llevan a la vida adulta.
Y lo hace, afortunadamente, sin caer en el fácil sentimentalismo ni en la nostalgia absurda, es más, tiene la inteligencia de volver al pasado desde la mirada adulta, contrastando el sentimiento juvenil con el reposado y calmado de los años en una reflexión final que redondea la obra y la dota de un valor mayor, si cabe. Todo, aliñado con una narrativa y un estilo gráfico limpio y minimalista, simple a primera vista, pero que tiene la complejidad oculta de no alzarse con el protagonismo. Rabagliati no hace aspavientos compositivos, sigue fiel la tradición de sencillez francobelga, pero carga sobre la puesta en escena, el ritmo y sobre todo, un uso muy reflexionado, pero natural, de la expresividad de sus personajes. En muchas ocasiones, el género autobiográfico tiende a hacer descansar la responsabilidad de la narración la parte literaria, dejando el dibujo a veces como una mera comparsa ilustrativa, pero el dibujo de apenas unos trazos de pincel grueso, sintético, de este autor transmite sentimientos, sensaciones, ideas… Es vital y protagonista, a años luz de algunos colegas que intentan seguir un estilo gráfico similar, pero no pueden (o no saben) extraer a su dibujo lo que la historieta exige.
Un excelente álbum, editado con un primor y una calidad extraordinarios por la nueva editorial Fulgencio Pimentel, que esperemos recupere el resto de obras de esta serie de Rabagliati (3+).
Podéis ver un avance de la obra en la web de la editorial y, si se compra a través de su web, regalan un ex-libris firmado por el autor.

12 Comentarios en “Lectura. Paul va a trabajar este verano.

  1. iñaki on 6 octubre 2006 at 11:44 said:

    Dices:

    "Es vital y protagonista, a años luz de algunos colegas que intentan seguir un estilo gráfico similar, pero no pueden (o no saben) extraer a su dibujo lo que la historieta exige."

    ¿Te refieres a tu "admirado" Andy Watson?

    Eres injusto ;)

  2. Álvaro on 6 octubre 2006 at 12:00 said:

    Entre otros… :)

  3. Juan Carlos on 6 octubre 2006 at 13:56 said:

    Toda una delicia. Y no te olvides de el de Anders Nilsen, Mitológicas también es otro descubrimiento absoluto.

  4. Más que a Andi Watson, yo aludiría a Fermín Solís, que copia a Watson y a Rabagliati que da gusto…

    Y eso que el tio creo que tiene talento e historias buenas, pero también un morro que se lo pisa…

  5. javi3r on 6 octubre 2006 at 14:29 said:

    ¿Se puede encontrar ya en Valencia?

  6. A mí el tebeo me encanta y todo eso, pero… álvaro, estoy seguro de que tienes la edición original, también. ¿No tienes nada que decir de la traducción? Porque hay tela que cortar…

  7. jorl on 6 octubre 2006 at 17:15 said:

    Después de los encendidos e incendiarios comentarios que suscitó el anuncio de la publicación de la obra en este foro me he decidido a comprarla (y leerla) (copia 343).

    La verdad es que se trata de una buena lectura (obviamente no entraré en una reseña cuando personas con más conocimiento ya lo han hecho) pero que en mi opinión no invalida ni descalifica a otras obras (y me refiero a Blanquets) que se masacraron en el anterior foro comentado.

    En mi caso (lógicamente con mi criterio particular) voy a recomendar la lectura de ambas, pero si tengo que quedarme con una sola, aunque sea un poco más cara…

  8. Álvaro on 6 octubre 2006 at 22:39 said:

    Berni: a qué edición original te refieres? Porque el original es en francés y la edición americana se toma unas licencias increíbles. Si comparas con la francesa, está muy bien…

  9. jose carlos on 8 octubre 2006 at 10:31 said:

    Yo he leído la versión en francés. es un francés de una rara oralidad cuasidialectal. y la traslación de César me parece que está realizada con un talento extremo. me explico. creo que no existe la traducción absoluta y definitiva de un texto extranjero, siempre hay matices que se desaprovechan al cambiar de idioma. pero lo fundamental es tratar de hacer coincidir las posibilidades de la lengua nativa con la fuerza del texto original, con la energía lírica que ofrece la presa literaria que se tiene entre manos. ello conduce, naturalmente, a adoptar estrategias que pueden parecer demasiados libres a quien considera que el ideal de traslación reside en suplantar una palabra por otra que tenga un sentido similar. esas concesiones, sin embargo, no son del todo arbitrarias; El calco, cede su lugar a la imitación artística de un tono, y la traducción, en este caso, se convierte en la compenetración con la sensibilidad de un autor en lengua extranjera y simultáneamente, en la lealtad al psiquismo de la lengua nativa.

    enhorabuena al traductor, pues. Tiene algo más que oído.

  10. Ah, vale, entonces pido sinceras disculpas, yo me refería a la edición en inglés, que pensé era la original. Eso me pasa por no fijarme, porque lo pone bien clarito: "Translated by…". Olviden por favor mi comentario y lean el de álvaro y el de Jose Carlos, que han leído la auténtica versión original.

    Cachis, ahora tendré que comprar la edición en español…

  11. Pingback: ¿Otra vez leyendo tebeos…? « Blog y Rapunzell

  12. luchino on 16 octubre 2006 at 12:07 said:

    Pues a mí me ha decepcionado un poco, la verdad. No está mal, se lee sin enfado… pero también sin emoción ni sorpresa. Todo me ha parecido bastante tópico y previsible , no ha llegado a apasionarme en ningún momento . La edición muy buena, eso sí.

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