El Salón del Cómic, en Abril

El Salón del Cómic del 2007 comienza a caminar y los expositores ya han recibido información sobre las fechas y lugar definitivos de celebración. Y, atentos, hay cambio de nuevo en fechas y lugar: el Salón del Cómic se celebrará del 19 al 22 de Abril, en el pabellón 8 de la Feria de Barcelona (exactamente enfrente de las dos últimas ediciones).
Personalmente, creo que el cambio de fechas es de lo más acertado. Por un lado, se evitan los problemas de exámenes con unas fechas bastante asépticas en ese tema, pero que añaden la proximidad al Día del Libro (23 de Abril), lo que permite que el Salón se aproveche de todas las campañas de promoción del libro, a lo que hay que añadir que, de forma evidente, el Salón pasa a ser una de las actividades del Día del Libro, con todo lo que eso conlleva a la hora de favorecer el reconocimiento social del cómic del que tanto hemos hablado por aquí.
Y, además, y no menos importante: las editoriales unificarán las campañas de Día del libro y Salón, con sólo una avalancha de novedades, lo que librerías y lectores agradecerán.
Así que, en general, todos contentos.

Lecturas variadas

Una serie de reseñas rápidas, que al final la cosa se me va a amontonar:
Fragile, de Stefano Raffaelle (Recerca) era una lectura obligada, habida cuenta de mi pasión por el género de zombies. Un tebeo que mezcla muchos referentes, desde la concepción realista del zombie que plantea Andrew Parkinson en “Dead Creatures” (háganse una idea: Ken Loach dirigiendo una de zombies) a una versión exagerada del enfrentamiento contra los humanos en la línea de Romero, pasando por una historia de amor al mejor estilo del “Zombie Honeymoon” de Dave Gebroe, todo presentado con un estilo road movie. Demasiadas ideas que Raffaelle no sabe cuajar y que van naufragando hasta acabar en un precipitado final. Al final, poco que rascar. Los zombifílicos mejor que se dediquen al amigo Kirkman o que se pasen por el excelente episodio dirigido por Joe Dante para Master of Horror, “Homecoming” (háganse otra idea: Michael Moore dirigiendo una de zombies). (0)

Present, de Kanako Inuki (Mangaline) es un manga de terror que tenía muchas ganas de leer, habida cuenta de la comparación de su autora con reverenciados autores de terror como Umezu o Hino. Y si bien el planteamiento argumental es original, planteando pequeños relatos de terror que nacen de regalos no merecidos, la verdad es que la lectura final me ha dejado bastante frío. Las historias son previsibles y en exceso repetitivas, con un desarrollo narrativo que aporta un ritmo poco adecuado al género y que se basa en exceso en el impacto visual de algunas escenas. Es verdad que ésta última característica es casi una definición de cómo aborda el género el manga, pero hay que reconocer que otros autores, como Hino, Ito o maruo han sabido profundizar en este aspecto hasta conseguir imágenes que realmente se imprimen en nuestras retinas. Es posible que le dé el beneficio de la duda a futuras obras de esta autora, sobre todo por su elegante trazo, pero desde luego en este caso, con este primer volumen he tenido bastante. (0)

La primera idea al hojear las páginas de Akameshi, de Turconi y Gualdoni (Recerca) es que estamos ante un encargo del editor para hacer “algo parecido al manga” y poder luchar contra el tsunami japonés que invade las librerías del país vecino. Y aunque es posible que esta idea sea correcta, lo que no se puede negar es que Turconi y Gualdoni han realizado el encargo con oficio y ganas, lo que se agradece. Tomando un referente tan evidente como La Princesa Mononoke, lo visten de occidentalismo al mejor estilo Buffy Cazavampiros para crear una entretenida historia de jovencita descarada que debe enfrentarse con demonios primordiales, todo con un estilo de dibujo completamente deudor de la factoría Disney (y, en concreto, de Mulan). Pero pese al pastiche de influencias e ideas, lo cierto es que el tebeo funciona y permite pasar un agradable rato de lectura, tanto por lo divertido de su argumento como por la excelente labor gráfica de Turconi, que demuestra un perfecto oficio (1).

Corre Bon-Gu, de Byun Byung-Jun (La Cúpula) es un tebeo que justifica por sí mismo el estar siempre pendiente del tebeo que viene del lejano oriente, en este caso, desde Corea. Y es que cada tebeo es un descubrimiento que consigue traernos nuevas idas y nuevas formas de acercarse a la historieta, demostrando que no todo está escrito, afortunadamente. Corre Bon-Gu es una historia sencilla, simple me atrevería a decir, de la búsqueda y encuentro de una persona por parte de una joven y su pequeño hijo. Minimalista, narrada con una sutileza apenas perceptible, llena de silencios y elipsis, que hacen que tengamos la sensación de que apenas suceda nada. Una sensación falaz, porque antes de que nos demos cuenta, el autor nos ha enganchado con un ritmo que nos va sobrecogiendo el corazón poco a poco, que nos inunda de una tristeza infinita. Son esos silencios que pesan como losas y nos transmiten sentimientos y sensaciones de una historia apenas esbozada, de la que no sabemos prácticamente nada, pero de la que tampoco nos hace falta saber. Las miradas y los cortos diálogos son suficientes para que construyamos la eterna historia de desamor y soledad que se esconde tras los protagonistas.
Es verdad que hay Byun Byun-Jung no juega limpio sus cartas, que fuerza situaciones en exceso y, en algunos momentos, rompe la cuerda de la tensión y cae en el sentimentalismo, pero sólo por el arranque de la historia ya vale la pena acercarse a este álbum y comprobar que la sensibilidad que los autores orientales plasman es sus historietas está dando unas lecciones soberbias (y demoledoras) al “sabelotodo” del tebeo occidental. Un sólido tebeo, que merece la pena ser leído (2-)

Todo Max #3:¡Flipados!, es la esperada reedición de la tercera entrega de las obras completas de este autor, un volumen especialmente interesante porque reúne varias historias cortas en las que se puede comprobar la infinita inquietud de este autor, incapaz de sentirse acomodado en un estilo y necesitado siempre de nuevos estímulos y motivaciones. Tras su etapa “underground” con Gustavo, las historias cortas de este álbum indican ya la comezón del autor para buscar nuevas experiencias y caminos, tanto en el aspecto formal como en el temático, deja las influencias de Crumb y el underground americano para interesarse ya por los aires de renovación que llegan, fundamentalmente, de Francia con autores como Chaland, cambiando las historietas reivindicativas por otras de corte fantástico, aunque sin olvidar un excelente y sensato sentido del humor. Un álbum que, además de ser una excelente lectura, es casi historia viva del tebeo en nuestro país, obligatorio para entender la trayectoria de uno de los artistas más personales y brillantes de la historia pasada, presente y futura de nuestro tebeo. (2+)