Agenda. XVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián

Desde el 28 de Octubre se está celebrando en San Sebastián la XVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián y, como ya es habitual en los últimos años, dedica un importante apartado a los tebeos. En colaboración con Ediciones FlashBack, este año participará en el certamen toda una leyenda de la historieta de horror Bernie Wrightson, al que se dedica una importante muestra retrospectiva. Paralelamente, se presentará un nuevo número de la revista Flash-Back con un extenso ensayo sobre su vida y obra (escrito por el especialista en el género Francisco Javier Alcázar).
Además, se han organizado dos exposiciones más, una dedicada a Paco Alcázar y otra al cómic vasco, siguiendo la iniciada el pasado año, a cargo de Iñaki G. Holgado, uno de los autores presentes en dicha edición.

Exposiciones de las III Jornadas del Cómic:
Wrightson: Maestro del terror (Biblioteca Central, 28 octubre- 25 noviembre).
Paco Alcázar: ¡Yo lo hice! (C.C. Okendo K. E. Galería Vito 021, 28 octubre – 9 diciembre).
Euskadi Fantástico II: Juan Luis Landa y Marko Armspach (C.C. Ernest Lluch K.E., 28 octubre – 25 noviembre).

Lecturas. Sobre las cosas de cada día

“Lonchas de vida”. Así definió el gran Lauzier sus historias cotidianas sobre la vida, unos tebeos espléndidos, que reivindicaron un género poco transitado en el tebeo francés adulto de la época, focalizado más en la ciencia-ficción, la fantasía y el erotismo como claves definitorias. Frente a la exuberancia de un Moebius o un Forest, las “tranches de vie” de Lauzier representaban un golpetazo contra el duro cemento del suelo, pero también la reivindicación de un género que prácticamente es consustancial a la historieta desde sus orígenes. Porque pese a que muchos puedan pensar que los “slice of life” nacen como una exportación del término francés a los USA durante los 80, lo cierto es que el primer gran tebeo costumbrista es nada más y nada menos que el padre espiritual de toda la historieta moderna: el Yellow Kid de R.F.Outcault.
Aunque, como todas las etiquetas, “sliceoflife/tranchesdevie/lonchasdevida” (o costumbrismo, que es un término más propio) se queda absolutamente corto a la hora de describir todo lo que en el mundo del tebeo se ha hecho al amparo de esa clasificación, pero me atrevería a decir que uno de los tebeos que mejor se aplica a la definición con diccionario en mano sería Caida de Bici, de Etienne Davodeau (Ponent Mon). Y lo es estrictamente, porque Davodeau transforma las páginas del tebeo en un agujero en la ventana por la que vemos la vida de una familia que se desplaza al campo a arreglar una antigua casa familiar para su venta. Como verdaderos “voyeurs” vemos el día a día, los problemas cotidianos, los juegos de los niños, las rencillas familiares que dan lugar a la venta, la enfermedad de la abuela…, siempre agazapados tras el protector anonimato de las páginas de un tebeo (existe un curioso juego de espejos en el tebeo, con unos críos que miran a través del agujero de una ventana mientras el lector hace lo propio a través de la viñeta). Sin embargo, lo cotidiano siempre esconde secretos, tras la normalidad aparente, existen universos personales, experiencias vitales que a veces ocultan grandes testimonios que siempre pueden ser interesantes. Con la pericia y la exactitud de un relojero, Davodeau va desgranando esas historias, permitiéndonos conocer a esas personas que viven, comen, ríen y comparten espacio durante unos días. Y lo hace con tal naturalidad que no podemos menos que reconocer que Davodeau ha conseguido plasmar en las páginas de su tebeo algo tan complejo como la vida. Con sus incoherencias, sus felicidades y sus penas, con las ilusiones y las decepciones, las risas y las lágrimas. No se me ocurre otro adjetivo que mejor pueda definir este álbum: vital. Una vitalidad que se esconde tras una labor hercúlea de narración, tremendamente cinematográfica, sí, pero exquisitamente planificada para lograr lo más difícil en el arte secuencial: que pase desapercibida a la vez que nos guía con mano de hierro por la lectura. Un estupendo álbum (3)

Aunque hay otras maneras de abordar estas “lonchas de vida“, como por ejemplo, la escogida por Kiyohiko Azuma en ¡Yotsuba! (Norma). La quinta entrega de esta serie, última de momento hasta que haya nuevo material, supone un parón que me sienta como un mazazo allá donde más duele. Que además me enerva y altera, porque no sé si podré aguantar sin nuevas dosis de las aventuras de esta niña de pelo verde que es capaz de derretir con su inocencia e ingenuidad las más altas torres. La sencillez con la que la niña aborda las pequeñas cosas de cada día es desarmante, es imposible no sentirse contagiado por el desbordante sentido de la maravilla de la pequeña, que descubre en un disfraz con cajas de cartón o en una lavadora mundos increíbles, aventuras repletas de emoción. Abrir las páginas de Youtsuba es teletransportarse a la infancia instantáneamente, pero no con la inteligencia y raciocinio del adulto como planteaba Taniguchi, sino con toda la carga de ingenuidad de un niño de cinco años. Un regreso al pasado que obliga a la reflexión sobre nuestras vidas: ¿por qué hemos perdido esa capacidad de maravilla? Es como si la imaginación fuera anquilosándose a cada año que pasa, quedando relegada a una mera capacidad mnemotécnica, apenas esbozada, casi reprendida, enterrada bajo toneladas de prejuicios, sentidos del ridículo, responsabilidades y madurez. Afortunadamente, sigue quedándonos Yotsuba para recordarnos que no pasa nada por quedarnos pasmados al ver girar el plato del microondas o por maravillarnos por la maravilla de la naturaleza.
El mejor remedio para el rejuvenecimiento que pueda existir. (3)

Y para acabar, hay una tercera vía que entra dentro de esta descripción: la autobiografía. Un género que se puede abordar desde diferentes perspectivas, pero en el que siempre es agradable la sinceridad. Como la que demuestra Sandra Uve en Los Juncos (Astiberri), contándonos una parte de su vida, aquella que tiene que ver con el amor y el afecto. Y lo hace, a mi entender, con exquisita sensibilidad, desde la reflexión del tiempo como una especie de exorcismo particular. No hay apasionamiento en el relato de Sandra Uve, hay una mirada pausada, que me atrevería a calificar de resignada ante la realidad de que todo eso pasó. Sandra nos transmite unos sentimientos que recuerdan a los que podemos tener cuando abrimos un cajón y encontramos una foto olvidada. Es esa sonrisa a la que la distancia ha curado el dolor, aunque también ha hecho olvidar la felicidad, nostalgia pura que nos hace rememorar otras épocas sabiendo que ya pasó y no volverán. Es como si la autora nos acompañase de la mano a una exposición de fotos de su vida y nos las fuera explicando, en una conversación amigable, en la que lector y autora establecen un diálogo sobre sus propias vidas en una comparación inevitable. Una sensación que se ve amplificada por la elección de un formato narrativo más propio del relato ilustrado, donde las ilustraciones toman protagonismo narrativo. Un sacrificio de la secuencia narrativa por la fuerza de unos dibujos sencillos a lápiz, de un estilo naif, infantil, que reafirma esa conexión básica con nuestros recuerdos pasados. Un bonito álbum (2-).

Novedades de Ponent Mon Noviembre

(**)- La java bleue, de Joann Sfar. Color. Cartoné. PVP: 20EUROS (Salida 10/11)
(**)- Los complots nocturnos, de David B. Color. PVP: 18EUROS (Salida 17/11)

Dos álbumes espléndidos, recomendabilísimos. Si os gustó Pascin, La Java Bleue es una soberbia continuación, y Los Complots Nocturnos es la vuelta de David B al reflejo de sus sueños, como ya hiciera en Le Cheval Bleme.