Lecturas variadas. Colección Ignatz y El club estéreo

Comienzo por dos lecturas atrasadas, los dos últimos números de la colección Ignatz que ha edita sins entido. En primer lugar, Quimera, de Mattotti, un precioso poema visual en el que el autor juega a la transformación y la mutación continuada, iniciada con un trazo limpio y luminoso para terminar en el caos y la oscuridad. Todo un ejemplo de las capacidades gráficas del italiano y, sobre todo, de su capacidad evocadora. Ante Quimera sólo es válido dejarse llevar por los dibujos e intentar entrar en esa propuesta para soñar con los ojos abiertos. Una experiencia onírica sin guión definido que, a diferencia de las que, por ejemplo, plantea David B (mucho más simbólicas y reflexivas), está realizada visceralmente, buscando provocar una respuesta sensorial y emotiva más que intelectiva, a través de esa evolución continuada del trazo, de esa metamorfosis sin fin entre viñetas que lleva de la luz a la oscuridad (y que, por cierto, me ha hecho recordar, en un registro distinto, al gran Barbé, que muchos recordarán de las páginas del Comix Internacional). Un ensayo estético radical interesante y sugerente pero, eso sí, sólo para amantes del riesgo formal y de las nuevas propuestas gráficas. (2)

Por su parte Interiorae, de Gabriella Giandelli me ha recordado poderosamente a uno de los pasajes más evocadores y sugerentes de una de mis películas preferidas, El cielo sobre Berlín, cuando Damiel y Cassiel pasean entre los humanos y van captando retazos incompletos de sus pensamientos. En la obra de Giandelli, una especie de conejo gigante pariente cercano de Harvey actúa de émulo de Bruno Ganz, pasando de casa en casa y dejándonos ver pequeños pedazos de las vidas de los demás. Apenas unos instantes, un simple momento, que nos recuerda que este mundo es la suma de infinidad de vidas individuales, cada una con sus ambiciones, alegrías, ilusiones, miserias y tristezas. El estilo elegante de Giandelli se adapta bien a lo contado, pero es muy difícil evitar que la historia se disperse en exceso en este tipo de argumentos, quedando en clara dependencia de la habilidad literaria y gráfica del autor. Una bonita historia que, quizás, se me antoja que no llega a todas sus posibilidades. (1)
Las dos obras tienen una edición exquisita de sin sentido, a la que sólo le pondría una pega: la antiestética grapa. Que sí, que se ha cuidado con esmero y se ha tapado con unas guardas… pero sigue ahí, es superior a mí. Eso sí, no sé si os habéis dado cuenta del regalito (por lo menos para mí) que esconde cada número de la colección Ignatz bajo las guardas… :)

Por mucho que Bourhis y Spiessert se encomienden a los santos Dodo, Ben Radis, Tramber y Jano, El club estéro 3. 21 de Junio es un álbum que no funciona, ni de lejos, como las dos anteriores entregas. El mordiente y la mala leche de la primera entrega, que ya se perdía parcialmente en la segunda, ha terminado por diluirse completamente en esta tercera, donde ya no encontramos más coincidencias con los dos anteriores álbumes que la tienda de discos del viejo Jacky. Hay, sí, alguna pequeña salvedad, algún tímido intento de crítica, pero el álbum no termina de decidirse entre la escenificación de las dificultades, personales y profesionales, de un grupo musical amateur y los dubitativos conflictos personales de Jacky con su tienda de toda la vida. Bourhis tampoco es que se luzca especialmente, con una composición rutinaria y poco más que correcta, que logra que el álbum se olvide tan rápido como se leyó. Una lástima, porque las dos anteriores entregas eran, cuanto menos, muy legibles (0).

5 Comentarios en “Lecturas variadas. Colección Ignatz y El club estéreo

  1. txotxolo on 8 Noviembre 2006 at 13:11 said:

    dios! como me gusta mattoti en blanco y negro y linea dura y que poquito en color… que cosas… estigmas me enamoró y estaba esperando como agua de mayo un nuevo mattoti en B/N… ¿se me ha pasado alguno? digo…

    saludos

  2. Pienso lo mismo que tú…sin duda el trabajo de mattoti enb blanco y negro es increíble…en cambio el color me parece que cae en un horterismo gratuíto (exceptuando "fuegos"). El estigmas es increíble…

    P

  3. Jesús Cuadrad on 9 Noviembre 2006 at 22:26 said:

    Disiento, profe:

    en Sinsentido hasta las grapas son estéticas…

  4. "Interiorae" me pareció una tomadura de pelo.

  5. Jesús Cuadrad on 10 Noviembre 2006 at 13:13 said:

    Normal.

    Lo encuentro normal.

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