Lecturas. Lupin III

Para los que somos “aficionados al tebeo toda la vida” -frase ésta que se dice henchidos de orgullo y con una superioridad manifiesta hacia el resto de la humanidad-, lo del manga es una jarro de agua helada, pero helada con nitrógeno líquido, pétrea y cayendo hacia nuestras cabezas desde lo alto del Empire State Building. Y lo es, más que nada, porque cada vez que me acerco a la librería y veo los estantes llenos de más y más dibujitos japoneses, uno se siente como una especie de analfabeto absoluto, que del tebeo sólo conoce la centésima parte de lo creía saber y que se merece, además, fustigaciones continuadas por su ignorancia.
Y digo esto con dolor de corazón, porque para un enfermo compulsivo como un servidor, que se lee todo cuanto cae en sus manos que tenga dibujitos y letras (sí, hasta lo más infumable, si yo os contara las cosas que soy capaz de leer…), saber que existen miles y miles, ¡qué digo!, ¡millones! de páginas de autores que desconoce o series de las que no tenía ni la más repajolera idea de su existencia es una puñalada trapera. Con katana bien afilada en este caso.
Por eso me avergüenza decir que yo oía lo de Monkey Punch y servidor se imaginaba algún tipo de nueva parafernalia de muñequitos para marketing, o que lo de Lupin III me sonaba a tercera parte de alguna saga de vaya usted a saber qué. Así que, cuando uno se entera que el tal Monkey es uno de los autores más respetados en Japón y que Lupin III es una de las series más reconocidas y famosas que se hacen en aquellos exóticos parajes, pues se ruboriza, pone velitas en la iglesia más cercana para que el mundo se abra bajo sus pies y, en caso de no funcionar el remedio, pues se acerca a la librería más cercana y se compra el voluminoso libro editado por Mangaline con las aventuras de este personaje.
Al igual que en las famosas novelas de Arsenio Lupin de Maurice Leblanc, la serie está protagonizada por un ingenioso ladrón de guante blanco (de hecho, descendiente suyo), reconvertido en este caso a una especie de mercenario dedicado al difícil arte del delito en todas sus variantes. Un personaje muy propio de la cinematografía de los 60 (¿quién no recuerda al genial Sir Charles de La pantera rosa?) que es explotado hábilmente por Monkey Punch con historias desenfadadas y divertidas, que tienen una clara influencia occidental en su estilo (es fácil detectar los influjos americanos y europeos en el estilo de dibujo, que parte de los elementos clásicos del tebeo nipón, pero que incorpora soluciones y recursos gráficos más propios del tebeo erótico francés de los 60 -con Forest a la cabeza- y de las parodias americanas de Kurtzman, Elder y otros). Un tebeo de lo más entretenido, al que quizás sólo pueda poner un pero en el uso de elipsis radicales que provocan cierta confusión en algunos momentos de la lectura.
Eso sí, la edición de Mangaline, baratísima para la gran cantidad de páginas de lectura que da (compárese con la de Lady Snowblood, que cuesta el doble con el mismo número de páginas y menor tamaño), tiene a cambio una reproducción nefasta, casi de fotocopia, en la que muchísimas veces se pierde la línea o el trazo queda desdibujado. No sé si el problema es la inexistencia de materiales de reproducción o un incorrecto escaneo, pero lo cierto es que afecta bastante a la lectura, desluciendo el buen rato que proporciona la obra de Monkey Punch. (2)

Ficha técnica: LUPIN III 1 (de 5), de Monkey Punch. 580 pags. BN. PVP: 9.95 EUROS

11 Comentarios en “Lecturas. Lupin III

  1. manoskelly on 22 Noviembre 2006 at 13:56 said:

    No tienes que sentir vergüenza alguna. Yo también me considero de "los de toda la vida", y chico, con el manga, no puedo. No voy a emitir juicio alguno, no voy a decir si es bueno o malo, simplemente no me gusta. Y te aseguro que lo he intentado. Pero no puedo. Yo, me quedo con el comic europeo y patrio.

  2. Pues imaginate a un "aficionado de toda la vida" (o casi) que se descolgó de los tebeos por casi 15 años, y vuelve a la carga descubriendo la narrativa de un Tezuka, el gráfismo de una Takahashi, la sensibilidad de un Taniguchi, la tensión de un Urasawa….ufff, to un "nuevo mundo" :)

  3. Casi de fotocopia es ser muy generoso. Es igual que una fotocopia y yo lo deje de leer a la mitad porque no podia más, necesito al menos poder ver bien los dibujos para entender la obra.

  4. …quiero decir "todo"…

  5. sufridordeportivista on 22 Noviembre 2006 at 14:31 said:

    Con las ganas que le tenía a este lanzamiento, es una pena la pobre reproducción. Por desgracia, eso es algo que los compradores de manga sufrimos con cierta frecuencia (¿Planeta? ¿Alguien ha dicho Planeta?).

    Por lo demás, creo haber encontrado el primer firme candidato a la portada más horrenda del año. :)

  6. Pues lamento informar que si la reproducción es mala, es culpa de la edición española… Tengo la que sacó TokyoPop hace unos años y no tiene ningún problema.

    Una pena, porque estos tomos de Mangaline cuestan lo mismo que aquellos pero tienen casi el triple de páginas.

    Saludos!

  7. Dejiko on 22 Noviembre 2006 at 16:54 said:

    Una lástima la verdad lo de esta obra…porque menuda edicion le han hecho a este clásico de toda la vida.Pondremos una velita para que en futuros numeros esté un pelin más cuidada…

  8. Es lo que luego copiaron los de Cowboy bebop

  9. WWFan: leí ese comentario de la persecución de coche en la peli hace muchísimo tiempo de la mano de Alfons Moliné, y cuando vi la cinta por fin, pues tampoco la vi tan grandiosa. Eso sí, la peli es cojonuda. Y la serie que tan buenos ratos nos hizo pasar en aquella época, también.

    Respecto a la edición de Mangaline: Flaco favor le ha hecho a esta obra editándola de esta manera tan miserable. No creo que compre el resto de tomos.

  10. Ahora que el señor carcelero habla de las influencias occidentales, el propio Monkey Punch decía hace bastante tiempo (y hubiese estado bien haberlo sacado durante su reciente visita) que entre sus influencias reconocidas estaba la de nuestro paisano Esteban Maroto, cuya obra habría conocido (aunque esto ya es suposición mía) en los años en los que éste y otros autores españoles "saltaron el charco" hacia las americas para publicar en sitios como las revistas de la Warren y similares. Vueltas que da la vida, oigan :-)

  11. Jesús Cuadrad on 25 Noviembre 2006 at 16:59 said:

    ¡Cómo?

    Que el Maroto influía…

    Lo que hay que leer acá…

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