Se avecinan cambios…

Llevo ya un tiempo moviendo una serie de asuntos y ya puedo ir diciendo algunas cosas: se avecinan cambios en La Cárcel de Papel, que espero sean para bien. De momento, en la cabecera tenéis el más evidente: durante las celebraciónes del solsticio de invierno, irán apareciendo versiones de Krazy Kat e Ignatz firmadas por lo más granado de los dibujantes patrios. De momento tenéis las contribuciones de Manel Fontdevila, David Rubín, Alberto Vázquez y Jali, que en breve colgaré a gran tamaño, que vale la pena disfrutarlas (por cierto, que nadie se prive, si eres dibujante, ¡mándame tu versión de Krazy e Ignatz!).
Y si todo sale bien, en unos días…

Lecturas. Tres artistas en París

¿Qué ocurre cuando el artista pierde su inspiración? ¿Cómo la recupera?
Preguntas imposibles de contestar pero que son exploradas por el gran guionista Carlos Sampayo en Tres artistas en París, su última obra en compañía de Óscar Zarate. A través de la coincidencia de un escritor, un pintor y un músico en París para recoger un premio, Sampayo se adentra en los mecanismos de la inspiración del arte, en cuáles son los motivos reales que impelen a una persona a necesitar plasmar su vida ante los demás, ya sea en una página en blanco, en un lienzo limpio o ante un instrumento musical. Narrando en paralelo la historia de los tres artistas, unidos por la coincidencia de una periodista que escribe un artículo sobre ellos, poco a poco la supuesta poesía de la creación se va transformando en circunstancias más mundanas y banales, lo épico del arte se ve circunscrito a episodios dramáticas, a veces puntuales, que transforman sus vidas de forma completa.
Sampayo es uno de mis guionistas favoritos (incluso, posiblemente, mi preferido), pero debo reconocer que Tres artistas en París es una obra que no llega a colmar todas las expectativas. Quizás debido al exceso de ambición de la propuesta, la historia no llega a cuajar totalmente en ningún momento, hay un abuso de impostura, de poses exageradamente forzadas que hacen que la obra aparezca como irreal, como un drama teatral de actores sobreactuados en el que nunca llegamos a entrar, que no llegamos a creer. Hay sugerentes ideas y conceptos atractivos, como siempre en la obra de este autor, pero aparecen deslabazados y faltos del ritmo necesario para que la obra suene plenamente afinada. Una situación a la que no es ajena Zarate, un sólido dibujante que no llega tampoco a acertar en esta obra con el tono necesario.
Pese a todo, quien tuvo retuvo y aunque no se alcance el nivel de obras anteriores, es un álbum que se puede leer cpn cierto interés (1).
Ficha técnica:
Tres artistas en París, Carlos Sampayo y Óscar Zárate. Planeta de Agostini Comics. 80 págs. Color. Cartoné. 11.95EUROS

Lecturas. Los complots nocturnos

Es curioso el atractivo que tiene lo onírico para el dibujante de tebeos. Quizás porque es una experiencia claramente visual, parece como si lo soñado fuese acogido con mayor fidelidad por la narrativa gráfica. Algo que ya demostró repetidamente Winsor McCay con sus maravillasosas Little Nemo in Slumberland o Dream of rarebit fiend, donde los sueños toman carta de realidad, se convierten en mundos de carne y hueso. O tinta y papel, que para el caso da lo mismo.
Casi un siglo después, un francés es el que retoma el testigo dejado por el americano, alzándose de nuevo como una especie de notario de este reino de Morfeo con obras como Los complots nocturnos, donde retoma un argumento recurrente en todas sus obras: la plasmación de sus sueños. Siguiendo la línea de la magistral Le Cheval Bleme, David B usa en Los complots nocturnos la historieta como testimonio exacto de sus noches, apuntadas y definidas casi con devoción, en un intento de transmitir lo extraño de un mundo que sólo existe cuando nuestra conciencia desaparece. Y lo hace con una capacidad sugestiva fuera de toda duda, con un dominio del dibujo y la narrativa extraordinario puesto al sentido del simbolismo más exagerado que se pueda concebir: el de los sueños. Entrar en las historietas de David B tiene un extraño efecto, de complicidad ignorada. Hay escenas, ideas, que de repente aparecen ante nuestros ojos en un deja vu que no alcanzamos a comprender. Las vemos y una especie de brumoso recuerdo nos indica que nosotros también hemos surcado esos caminos, pese a que nuestra memoria se niegue a confirmarlo. Diecinueve historias que nunca han ocurrido, que son tan sólo un reflejo de algo inexistente, de algo que no sabemos explicar. No hay intencionalidad freudiana en el trabajo de David B, no es una búsqueda de extrañas interpretaciones. Es tan sólo la constatación de la belleza de lo efímero e impalpable, tan etéreas como lo es la materia de los sueños, aquella de la que estaba fabricado el famoso halcón.
No intentéis leerlo de un tirón. Los complots nocturnos, al igual que Le cheval bleme, son obras para disfrutar a pequeños sorbos, paladeándolas y sintiendo todos sus matices y fragancias con los cinco sentidos. No cometáis el error de estrujaros el cerebro buscando explicaciones. Son sueños. Y, ya sabéis, sueños son. (2+)

Ficha técnica:
Los complots nocturnos, de David B. Ponent Mon. 128 páginas, 17x24cms. Color. Rústica. 18EUROS.

Agenda de la semana

– El jueves 14 de Diciembre, de 19:00h a 20:30h, Dario Adanti estará firmando ejemplares de su nueva obra, El Terror dentro (Dolmen editorial) en Madrid Comics (C/Silva 17, Madrid).

– El viernes 15 de Diciembre, a las 19:00h, se presentará en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública Manuel Alvar (C/Azcona 42, metro Diego de León. Madrid) el MONITOCADÁVER de Robledo y Toledano. El acto contará con la presencia de autores y editores.