Lecturas. Los complots nocturnos

Es curioso el atractivo que tiene lo onírico para el dibujante de tebeos. Quizás porque es una experiencia claramente visual, parece como si lo soñado fuese acogido con mayor fidelidad por la narrativa gráfica. Algo que ya demostró repetidamente Winsor McCay con sus maravillasosas Little Nemo in Slumberland o Dream of rarebit fiend, donde los sueños toman carta de realidad, se convierten en mundos de carne y hueso. O tinta y papel, que para el caso da lo mismo.
Casi un siglo después, un francés es el que retoma el testigo dejado por el americano, alzándose de nuevo como una especie de notario de este reino de Morfeo con obras como Los complots nocturnos, donde retoma un argumento recurrente en todas sus obras: la plasmación de sus sueños. Siguiendo la línea de la magistral Le Cheval Bleme, David B usa en Los complots nocturnos la historieta como testimonio exacto de sus noches, apuntadas y definidas casi con devoción, en un intento de transmitir lo extraño de un mundo que sólo existe cuando nuestra conciencia desaparece. Y lo hace con una capacidad sugestiva fuera de toda duda, con un dominio del dibujo y la narrativa extraordinario puesto al sentido del simbolismo más exagerado que se pueda concebir: el de los sueños. Entrar en las historietas de David B tiene un extraño efecto, de complicidad ignorada. Hay escenas, ideas, que de repente aparecen ante nuestros ojos en un deja vu que no alcanzamos a comprender. Las vemos y una especie de brumoso recuerdo nos indica que nosotros también hemos surcado esos caminos, pese a que nuestra memoria se niegue a confirmarlo. Diecinueve historias que nunca han ocurrido, que son tan sólo un reflejo de algo inexistente, de algo que no sabemos explicar. No hay intencionalidad freudiana en el trabajo de David B, no es una búsqueda de extrañas interpretaciones. Es tan sólo la constatación de la belleza de lo efímero e impalpable, tan etéreas como lo es la materia de los sueños, aquella de la que estaba fabricado el famoso halcón.
No intentéis leerlo de un tirón. Los complots nocturnos, al igual que Le cheval bleme, son obras para disfrutar a pequeños sorbos, paladeándolas y sintiendo todos sus matices y fragancias con los cinco sentidos. No cometáis el error de estrujaros el cerebro buscando explicaciones. Son sueños. Y, ya sabéis, sueños son. (2+)

Ficha técnica:
Los complots nocturnos, de David B. Ponent Mon. 128 páginas, 17x24cms. Color. Rústica. 18EUROS.

6 Comentarios en “Lecturas. Los complots nocturnos

  1. nadie piensa decir lo mal rotulado que esta la edicion de ponent-mon? se puede entender que las editoriales mas pequeñas no puedan hacer rotulaciones manuales por lo caras que son pero pagando los 18 euros que cuesta, podrían haber cuidado mucho más este aspecto no? porque es infumaaaaable. y La Java bleue tampoco se salva. vamos a tener que comprarnos el de blutch en frances para evitarnos el dolor de ojos de ponent-mon o que?

  2. Pepe_Antomil on 11 diciembre 2006 at 12:42 said:

    Es una obra de una intensa belleza, aunque no estoy seguro de recomendarla a los no iniciados en el mundo personal del autor, como lamentablemte es mi caso.

  3. El comic me ha gustado aunque quizá es excesivamente personal. Son sueños que transmiten experiencias poco generalizables y compartibles. De la misma manera, los códigos para descifrar estos sueños son muy crípticos por lo que en algunos casos los mensajes son incomprensibles.

  4. ¿y quien dice que esos sueños tengan un código o se puedan descigrar de alguna manera?

  5. perdón, descifrar.

  6. pues hombre… si no tienen codigo para descifrar no se pueden comprender…. supongo que el autor querrá contar algo con ese comic… porque si no quiere contar nada no hace falta escribir un comic…

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