Lecturas. París-Londres

Los alemanes intentan secuestrar al monstruo del Lago Ness para relanzar el turismo en Baviera. Añádanle a eso submarinos al estilo de Verne, detectives émulos de Holmes, faquires de extraños poderes y ejércitos de clones de científicos locos. ¡Ah! Y 800 ninfómanas desatadas…
No es, aunque lo parezca, un relato surrealista, sino Paris-Londres, un antigua obra de Sfar que acaba de editar Ponent Mon y que permite no sólo pasar un excelente rato sino, además, escarbar un poco en los referentes y evolución de este autor. Hace ya 10 años el francés daba mostrada prueba de su enfebrecida imaginación, que tomaba referentes tan variados como los relatos de Verne, el folletín y la novela de aventuras para construir un relato absolutamente delirante pero de inesperada coherencia y, sobre todo, divertidísimo, en el que comienzan a perfilarse personajes que luego desarrollará en obras posteriores, como el detective Peter Crow, antecedente directo del profesor Bell o el Malka de los Leones. Quizás el mayor pero que se le pueda poner a esta obra sea precisamente su incontinencia imaginativa, el exceso de ideas por viñeta que hacen que la narración funcione demasiado improvisadamente, a borbotones. Aunque es verdad que, pese a todo, existe una coherencia interna en la historia difícilmente explicable, sólo achacable a ese sobrenatural talento que tiene Sfar para la narración que ya comenzaba a entreverse en estas primeras obras.
Muy, muy divertido (2).

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