Lecturas. El cielo sobre Bruselas [antes]…

Servidor es de los que piensan que hace años que Bernar Yslaire equivocó radicalmente su carrera. Era un dibujante elegante, dotado, que conseguía transmitir con delicadeza los sentimientos decadentes en Sambre, pero que un día decidió ser Enki Bilal. Comenzó ese despropósito llamado CieloXX en el que se dedicaba a acumular viñetas una detrás de otra al estilo de las últimas obras del yugoslavo, imitando tanto su estilo gráfico y compositivo como el literario. Pero el problema es que Bilal es Bilal e Yslaire, por mucho que quiera sólo es Yslaire. En El cielo sobre Bruselas [antes]… sigue estrictamente ese mismo camino, cayendo cada vez más bajo, con guiones de un pretenciosidad que contrasta con su simplicidad. Aunque no me atrajese especialmente la última entrega de la trilogía/tetralogía que Bilal está realizando, su disección de la situación balcánica es sugerente, con reflexiones atractivas que dan fe de la profunda complejidad del problema que, por lo menos en los dos primeros álbumes, son brillantes. Yslaire decide ser más que Bilal y entrar en un problema todavía más enrevesado si cabe, el del conflicto árabe-israelí, evocando el encuentro entre una atractiva joven árabe que pretende inmolarse y un enigmático descendiente de la última tribu de Israel. Una idea que, dependiendo de cómo se trate puede ser interesante, pero Yslaire dirige por el camino del tópico discursivo, con aproximaciones simplistas, de una sonrojante ingenuidad que parecería más propia de Disney si no fuese por algún desnudo que se encuentra por ahí, que son empeoradas por la tremenda pretenciosidad de los planteamientos.
Un álbum perfectamente olvidable. Si se quiere saber más sobre el mundo judío o el musulmán, mucho mejor acudir a las inteligentes aproximaciones de Sfar o Marjane Satrapi. (0)

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