Ganador del concurso de la librería Futurama

Con muchísimo retraso, del que pido disculpas una y mil veces (la culpa es mía, por meterme en líos y luego no poder salir de ellos), os comunico que el ganador del concurso de los 25 años de la librería Futurama ha sido:

Albert Martí Gavaldà (Barcelona)
con el eslogan: “25 años FuturAMAndo los cómics”

Enhorabuena a él y de nuevo mis disculpas a todo el mundo por el imperdonable retraso en dar a conocer el nombre del ganador.

No leas esto, por favor (¡¡¡SPOILER!!!!)

ATENCIÓN: Esta reflexión contiene spoilers gordos, así que atente a las consecuencias de leerla. Que aluego me llevo todas las tortas…

Curiosa las reacciones que ha suscitado la dichosa muerte del Capitán América, pero una de las que más me sigue sorprendiendo es la de las quejas reiteradas de los aficionados ante los medios que han dado la noticia, acusándolos de “destrozarles” la sorpresa.
Pues no estoy de acuerdo, señoras y señores, no estoy de acuerdo con ese argumento.
Mucha gente ha puesto el grito en el cielo hacia los medios de comunicación (incluyendo a los muchos blogs que han dado la noticia), lamentándose de su actitud al dar a conocer la noticia y comparando el hecho con haber anunciado a los cuatro vientos que el amigo Willis estaba muerto nada más estrenarse El Sexto Sentido. No dudo de la honestidad de su planteamiento, pero hay un error de base importante: el foco de sus iras. Lo siento, pero la culpa no es de los medios. Éstos sólo han actuado de correa de transmisión de la editorial, que convocó ruedas de prensa para dar a conocer la noticia. Y, que yo sepa, el señor Joe Quesada no reunió a periódicos, radios y televisiones para decirles “shhhhh… a ver, hemos matado al Capitán América, pero no podéis decirlo, volved a vuestros despachos y callaros por favor, que es una sorpresa y no queremos que nadie se entere”. No, lo que les dijo el sr. Quesada es “tíos, ¡que hemos matado al Capitán! ¡Proclamadlo a los vientos para que todo el mundo se entere y se compre el dichoso tebeo, joder!”. Que yo sepa, no recuerdo que ni los productores de El Sexto Sentido ni el señor Shyamalayanyáncomosellame diese una rueda de prensa diciendo “¡hey amigos! ¡Id todos a ver la película que el Willis está muerto!”.
Es una situación clónica de la ocurrida con la muerte de Superman, donde previo a su muerte se convocó a todos los medios o en el desenmascaramiento de Spiderman en Civil War donde, curiosamente, también hubo ruedas de prensa de por medio.
Si se considera que dentro de la trama argumental, este hecho es una sorpresa que, por respeto al lector, no debería revelarse, tengo clarísimo que ese respeto se ha perdido desde el primer eslabón de la cadena: la propia editorial.
Sin embargo, pese a lo anteriormente dicho, tampoco creo que el Sr. Quesada deba ser emplumado con brea y quemado en público. Ha hecho lo que tiene que hacer un editor: publicitar un tebeo. Ha emprendido una “arriesgada” campaña de mercadotecnia para que uno de sus iconos reciba más atención mediática que nunca y, con un poco de suerte, duplicar las ventas de su serie (de hecho, hace meses que se sabía que el número 25 tendría una segunda edición inmediata… curioso, ¿no?). Lo que, desde luego, no es malo: es su trabajo y lo hace bien. El problema es que los aficionados más acérrimos pueden confundir en estas épocas de globalización la continuidad y la obligada discreción hacia las sorpresas argumentales con los golpes de efecto de cara al mercado. Es evidente que la dichosa muerte de Steve Rogers no está buscando atraer al lector habitual de la serie. Es más, ni siquiera piensa en él, lo que está en el pensamiento del editor es conseguir que aquellos lectores que dejaron la serie hace años, que alguna vez se interesaron por el personaje o, simplemente, que tienen morbo por el tema, compren compulsivamente todo este arco argumental, con los pingües beneficios que eso supone. Incluso me atrevería a lanzar la hipótesis de un posible relanzamiento del personaje, con nueva identidad, que se pudiera vender como un “año uno” y, por tanto, como un nuevo inicio que atrajese a esos compradores que están hasta los huevos de la continuidad y no quieren tener que cargar con la rémora de cientos y cientos de comics books anteriores.
Pero que no se lancen fatwas contra los medios: sólo han hecho lo que la editorial quería que hiciesen.