Crónica de un salón raro (I)

Raro ha sido para mí el Salón este año. Mientras el resto del mundo se aprestaba a vivir una de las ediciones más completitas que se recuerdan, preparando sus tebeos y cuadernos con las mejores galas para que sus autores preferidos los firmasen y/o dibujasen, servidor veía acercarse la fatídica fecha del salón cual condena a muerte. Y es que este año me ha tocado vivir el salón desde dentro, pero a lo bestia. No tenía yo bastante con mi habitual histeria y ubicuidad salonera, no. Este año tenía que dar la campanada, multiplicándome hasta la psicosis en un delirio de personalidades múltiples. Hagan cuenta: he tenido que vivir el salón como comisario de una exposición, como “corresponsal” de EL PAÍS, como autor de un libro y como nominado a los premios. Vamos que sólo me faltaba haber hecho un fanzine para poder llevar pulseritas de todos los colores.
Me ahorraré el relato de todo lo ocurrido hasta el 18 de Abril. Es un consejo de mi psiquiatra preferido, que me ha recomendado no remover recuerdos traumáticos recientes que pudieran agravar mi recuperación psicológica actual. Así que haciéndole caso, comenzaré a comentaros más o menos desde que servidor pone los pies en Barcelona esa mañana de miércoles. Nada más llegar, llamada a Sento y Paco para ver cómo va la cosa. Bien, me dicen, así que más traquilo me dirijo primero al hotel, a dejar las cosas (qué bonito, todo sea dicho) para luego ir a Norma a recoger unos originales de Daniel Torres para la exposición. Llego a la editorial, me encuentro con Tomás Pardo con la mirada ya perdida a esas horas de la mañana, saludo a Josefina y a Susa, cojo los originales y salgo corriendo al Salón. Cuando llegó, primera sorpresa: ¿es aquí? Porque la verdad es que uno duda que al día siguiente vaya a comenzar un Salón, más que nada porque parece que todo está por montar. Se me cae el alma a los pies y me empiezan a entrar sudores fríos, que se transforman en preocupante canguele cuando me encuentro a Toni Guiral con el aspecto de haber salido directamente de una película de Romero y me cuenta que todas las exposiciones están por terminar y que ya no recuerda qué es dormir. Me dirijo corriendo a la exposición de Los Tebeos Valencianos…¡Ay! que parece que todas las lonetas externas están por poner…. Pero no, respiro tranquilo. Sento y Toni han hecho su trabajo a la perfección y está prácticamente todo montado, así que les doy los originales de Torres y los ponemos en su lugar, después me pongo a ordenar las vitrinas y a pasarle el Cristasol a todos los paneles. ¡Las labores de comisario son duras! Tras limpiar, fijar y dar esplendor, saco el DVD que hemos preparado y compruebo que hay un serio problema: no hay electricidad. ¡Horreur! ¿Dónde están los electricistas?
Como nadie parece saberlo, decidimos que ante las dos opciones que se nos presentan, a saber, A) cortarnos las venas con los paneles de 1 metro por 1 metro o B) irnos a comer que hace hambre, nos decidimos por la segunda.
Come era de esperar, mientras estamos terminando de comer nos llaman los electricistas: o vamos corriendo o pasan de nosotros. Vamos al galope, claro.
Los electricistas hacen su trabajo. Lentamente, pero lo hacen. Que ya se sabe que una cosa es la velocidad de la luz, otra la de los electrones y otra la de los electricistas. Se agradece, no obstante, después de comer siempre viene bien una ratito de pseudosiesta viendo a los profesionales hacer su trabajo. Aprovecho para echarle un vistazo al libro, que no lo había visto. Joder, qué bonito. Miro babeando al niño recién parido cuando encuentro la primera errata tipográfica. ¡Mecagüen la leche jodía! ¡Pero si lo hemos leído cincuenta veces! Decido no seguir leyendo y dejarme caer en el sopor post-manduca.
Tras varias ¿horas?, al final se hizo la luz…para desgracia nuestra. Resulta que Murphy tenía que aparecer y lo hace contundentemente. Las lámparas elegidas tienen una inclinación diferente a la prevista y reflejan sobre el metacrilato, a lo que hay que añadir que el supuesto filtro infrarrojo que tenían que llevar para evitar el calentamiento de los vinilos debe ser del todo a 100 de la esquina, porque la cosa se calienta que da gusto.
Cunde el desanimo. ¿Y ahora? Afortunadamente, el pabellón tiene una buena iluminación diurna, así que decidimos no encender las luces, no podemos arriesgarnos a que los originales sufran tanto calor continuado y a que los vinilos empiecen a crear burbujas. El desánimo queda un poco paliado con la llegada de la jardinería de la exposición. El verde le da otro aspecto a la muestra y el aroma de azahar de los naranjos nos levanta el ánimo.
Me llaman de EL PAÍS. El artículo es demasiado corto, tengo que alargarlo. No llevo el portátil encima y la sala de prensa está cerrada. ¡Maldición! Busco un locutorio y me meto a alargar el artículo rápidamente. Cuando ya lo tengo me llaman y me dicen que hay que acortarlo, que ha entrado publicidad. El del locutorio mira mi cara de mala hostia y creo que piensa en no cobrarme, por si las moscas.
Vuelvo al salón. Le damos un último repaso a la muestra. Pese a los problemas ha quedado muy bien. Creo. Así que con el visto bueno, nos retiramos a cenar. En el camino me encuentro con Guiral otra vez. Le saludo, le digo que ya lo tenemos todo montado, le preguntó que qué tal va él y la mirada que me echa me hiela la sangre en las venas. No olvidaré nunca esa mirada…
La cena en la Bodegueta del Poble Sec se agradece, pero servidor empieza a acusar los nervios y el estar despierto desde las cinco de la mañana.
Me retiro a mis aposentos. Creo que tardé dos microsegundos en dormirme.

Jueves 19 de Abril
Empieza el salón, nos encontramos todos en el hall del hotel bien prontito. Desayunamos en el bar de al lado y nos vamos corriendo al Salón. Hay que preparar los horarios de firmas y algunas actividades que tenemos que hacer en el recinto de la exposición, nos falta una mesa y tenemos que comprobar que la iluminación es buena… Al llegar, la primera sorpresa: donde ayer no había nada…¡hoy hay un Salón! Se oyen todavía martillazos y taladros, pero parece que todo estará a punto para la inauguración. Veo a Guiral arrastrarse de expo a expo y pienso en salir a comprarle un par de arrobas de Pharmatón Complex. Al que también veo es a Carles Santamaría, pero a éste le voy a comprar varias cajas de tranquimazín. En mitad de las reflexiones farmacéuticas, me llama Paco, hay que preparar los protocolos del día. Los preparamos y como queda un ratito para abrir las puertas, me doy una vuelta por el inmenso espacio. La verdad es que la cosa promete. Saludo a mucha gente y las chicas de megafonía anuncian que se abre el Salón, aprovecho para confirmar las entrevistas que tiene que haecr Jordi Costa para Cuatrosfera y EL PAÍS.
Llegan las primeras personas a la expo y las caras son de lo más tranquilizador. A la gente le gusta la muestra. Los más mayores se quedan un buen rato mirando los tebeos de su juventud, los más jóvenes alucinan con Larroca. La cosa funciona.
Casi simultánemente, aparecen Guillermo y Pedro, nuestros geniales azafatos. Comentamos cómo organizar todo y Paco llega corriendo al grito de “¡que vienen!”. Diez segundos después tenemos a toda la delegación política en la expo. Ministra, Carod Rovira, alcalde de Barcelona y demás personalidades. Entre Paco y yo les explicamos la muestra. La ministra se queda maravillada con Pumby, fotos a mogollón y sonrisa cómplice entre Paco y yo. ¡Prueba superada!
Tras la visita protocolaría, más. Viene la gente de la Caja del Mediterraneo y de la Generalitat Valenciana, patrocinadores de la cosa. Hacemos de guía, comentamos la jugada y nos vamos a comer. Eso sí, a las cuatro y con el filete en la boca, Sento, Paco y yo salimos corriendo porque tenemos una mesa redonda sobre los tebeos valencianos. En el salón de actos nos encontramos con Pablo Auladell, comentamos un par de cosillas sobre lo que vamos a decir y comenzamos la mesa redonda. Poca gente y a los diez minutos la mesa redonda que supuestamente modero se me va de las manos. Yo quería hablar de los autores valencianos y antes de lo que esperaba ya estamos hablando de la crisis del tebeo. Me rindo, así que a rajar libremente y a acordarnos de la familia del inventor de la megafonía, de paso.
Al acabar, salgo corriendo a ver qué tal va la expo. Inexplicablemente, todo está en su sitio, así que sin pararme a buscar una respuesta a semejante misterio, aprovecho para dar una vuelta rápida. Saludo a mucha gente, doy muchos besos y quedo con todos para tomar un café al día siguiente. Hago la cuenta mental de unos cincuenta cafés, joder y eso que me sienta mal la cafeína.
Me encuentro con Antonio Martín, quedamos para cenar y arreglar el mundo del tebeo, que es lo que se suele hacer en estos casos. Se me hace tarde y salgo corriendo con Pablo Auladell y dos amigos para la FNAC, que me han puesto una sesión de firmas. Cuando llego, le explico a Rafel que no sé que hago allí, porque no voy a firmar ni un libro. Mis expectativas no se cumplen, firmo uno. Afortunadamente, no me aburro, porque comparto mesa con Pablo, Max, Keko y Sonia Pulido, lo que permite una agradable conversación. Se suma Montse de La Cúpula, a la que cedo amablemente mi sitio, que la veo muy cansada. Como no parece que venga nadie más a requerir mis servicios, le digo que si aparece alguien, diga que Álvaro Pons es un pseudónimo suyo, que seguro que la gente traga, así que me bajo y saludo a la gente que está firmando en el piso de abajo. Saludo a Carlos Portela y a Pepo Pérez, con quien confirmo la presentación en Valencia de su álbum. Para sorpresa de muchos, Pepo y yo no nos matamos, sino que charlamos un rato.
Se hace tarde y he quedado con Martín. Buena compañía y buen yantar para acabar un día bastante histérico…

15 Comentarios en “Crónica de un salón raro (I)

  1. ¡Los azafatos todavía estamos a sus órdenes, Sr. Pons!

    Y tenemos una pulserita de fanzines de sobra, por si quiere completar la colección (la mía ya está a buen recaudo, guardada para contar batallitas a las amistades).

  2. Enhorabuena por la exposición de los "Tebeos valencianos". Una exposición nostálgica, que me hizo recordar esos maravillosos momentos cuando leía a Pumby y sus amigos. Una muestra que hizo un perfecto recorrido por la magnífica industria del cómic que hemos tenido, tenemos y tendremos por nuestra querida tierra levantina.

    Y reitero de nuevo mi pregunta de siempre, ¿para cuándo un Salón del Cómic en Valencia? Nos lo merecemos por méritos propios.

    Y álvaro, por favor, frena un poco en tu ímpetu desenfrenado de currante a destajo, no sea que te de un síncope, y nos quedemos sin nuestro referente del cómic a todos los niveles.

  3. La memoria te falla, porque Sonia estaba sentada al lado de Gipi :)

  4. roorschach on 30 Abril 2007 at 10:16 said:

    Gracias por tus esfuerzos hombre.

  5. me gustó mucho la exposición de tebeos valencianos, le felicito, y me gustaron algunos de los autores de hace años que no conocía, en especial uno que tenía dos originales que me parecieron incríbles y cuyo nombre no sé por que no apunte…

  6. salvador on 30 Abril 2007 at 11:14 said:

    Todas las exposiciones estuvieron a un buen nivel, y tampoco había demasiadas colas.

    Y ya que estas en la dirección o cercana a ella, apunta una iniciativa que creo sería una manera de recuperar buena parte de nuestros autores y enlazarlos con una nueva generación. Una exposición de revistas (desde El Vibora, Totem, etc hasta las nuevas hornadas).

    Uy, acabamos de finalizar y ya pensamos en el año que viene.

  7. El fan n on 30 Abril 2007 at 12:56 said:

    Desde aqui agradezco todos tus esfuerzos y tu constancia ,para esto de los comics .¡¡y que sea por muchos años Sr. Pons!!!…

  8. manuelruiz on 30 Abril 2007 at 14:28 said:

    Me sumo al agradecimiento. Y formulo una peticion: una reseña para cuando Vd pueda, faltaría más, de la tetarlogía "El sueño del monstruo", que me temo que tiene más agujeros que el hospital donde nació el protagonista.

    Un saludo, y a seguir así.

  9. Javier Trujillo on 30 Abril 2007 at 15:23 said:

    Genial, je,je, sí señor, ¡qué narración!.

    Y es que estas cosas son así, ¿eh?

    Un saludo.

  10. alpargatus on 30 Abril 2007 at 17:20 said:

    Pues sí, un "Salón" valenciano estaría bien, muy bien.

  11. Desde el sur de España, le agradecemos que haya podido con todo el Saló, que parece que lo haya llevado a cuestas. Eso sí que es una odisea y no lo de Kubrick.

    Estupenda narración, a la altura de las circunstancias. ¡Espero impaciente la segunda parte!

    Y yo siempre perdiéndome los Salones de Cómic, ¡a ver si nos endosan uno en Córdoba de una maldita vez!

  12. Ismael on 30 Abril 2007 at 20:12 said:

    ¡Diga definitivamente adios al 'Cristasol de toda la vida'! ¡Por fin llega a las ferias de tebeos españolas el VINAGRE DE MANZANA! Un producto de limpieza ecológico imprescindible en cualquier exposición artística.

    (No es una broma. Hay aún mucha gente que desprecia el vinagre, mi madre se ve obligada a camuflarlo en un bote de cristasol para que la dejen limpiar en paz en el ayuntamiento.)

    (Por favor, aunque no lo hagas por los niños hazlo por tu salud. Utiliza vinagre de manzana no absorvas cristasol.)

  13. doctor Sí. on 1 Mayo 2007 at 0:24 said:

    Hostias….pos es lo que me han mandado pa la descalcificación….hay que diluirlo en agua y dicen que a parte te arregla el estómago y el cerebro….

  14. doctor Sí. on 1 Mayo 2007 at 0:25 said:

    ah se me olvidaba ….¡SÍ!

  15. En resumen, que se lo paso usted bien y estaba en su salsa

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