Preservando el pasado

Uno de los grandes, inmensos, problemas que tiene que afrontar la historieta es la pérdida de su memoria histórica. Por desgracia, el tebeo es un producto de naturaleza efímera, que sufre esa extraña dicotomía de la obra de arte popular, creada para su disfrute y olvido. Durante décadas, los tebeos tuvieron una existencia momentánea: tiras de prensa que se leían y permanecían en memoría el tiempo justo para que su impronta permitiese conectar la historia que continuaría al día siguiente. Revistas de historietas, cuadernillos, que eran leídos y releídos hasta que el papel casi se deshacía, momento en el que envolvería el bocadillo que el niño comería más tarde, mientras disfrutaba la nueva entrega de su serial preferido. Los tebeos, reconozcámoslo, eran objetos de uso breve, destinados a rellenar papeleras tras haberlos leído.
Hoy, ese carácter presenta la cara más sangrienta de ese terrible doble filo: hemos perdido décadas y décadas de tebeos. No sólo español, sino mundial. Ante este desolador panorama, internet, la comunidad de usuarios de internet aparece como una especie de clavo ardiendo que puede salvar esa memoria, mediante el trabajo colectivo de la digitalización de historietas antiguas. Muchos pueden ser los problemas de derechos y propiedad intelectual que pueden derivarse de este proceso, pero mayor es el golpe cultural que significaría la pérdida definitiva de todo ese bagaje. Es más, se debería exigir como un derecho inalienable el poder acceder a nuestro pasado. Y los tebeos forman parte de él.
La labor que están haciendo, en ese sentido, decenas de anónimos aficionados que escanean tebeos clásicos, imposibles de encontrar, poniéndolos al alcance de todos, se revela como un lógico y salvador sustituto de lo que debería ser una labor institucional. A falta de centros de estudio de la historieta, museos o, simplemente, ministerios de cultura sensibles con este tema, resulta fundamental que estos anónimos contribuyentes sigan en esa callada tarea de recuperar nuestro pasado.
Como indica Jonathan Barli en su web, Digital Funnies , existen centenares, miles de series, que han sufrido el olvido sistemático y ningún editor hoy se preocupa de su conservación. Que exista un lugar donde se preserven estas series puede ser el primer paso para que algún editor o institución se atreva a recuperarla para las generaciones actuales. No se trata de escanear indiscriminadamente tebeos, sino de una labor de arqueología de la historieta.
Sirva como ejemplo de lo anteriormente expuesto lo que están haciendo páginas como Barnacle Press, la citada Digital Funnies o lo que está haciendo Joan Navarro en su blog, donde podemos disfrutar de maravillosas páginas de K-Hito, Boixcar y Figueras, o páginas de revistas como Pinocho, con las primeras ediciones en castellano de series americanas de prensa, originales de diferentes autores, portadas de tebeos y multitud de imágenes de cultura popular que conforman un precioso fresco de nuestra historia.