Los trolls, felices

Hasta ahora, los trolls eran una desagradable molestia: cobardes que se meten en tu casa aprovechando el anonimato para cagarse en ella y, de paso, en las de tus vecinos. Terminas hasta los huevos, te sacan de quicio y consiguen que muchas veces te plantees dejar la web o quitar los comentarios… incluso a veces pueden llegar a provocarte un problema con un buen amigo. Pero su efecto no es nada que no se pueda evitar con buenas dosis de paciencia y tiempo, ignorándolos y borrando todas sus intervenciones.
Sin embargo, la reciente sentencia condenatoria contra alasbarricadas.org abre un nuevo y peligroso camino: ahora, si un troll se dedica a insultar a un tercero, éste puede denunciarte a tí como responsable “subsidiario” de las gilipolleces del trollecito. Es más, aunque borres sus memeces, el simple hecho de que estén un determinado tiempo en la web es suficiente para criminalizarte, lo que te obliga a estar controlando continuamente todos los comentarios que llegan a tu web. Una tarea normal en los que llevamos una web, pero que puede resultar asfixiante a poco que el número de comentarios se dispare.
Así que ya sabéis: si mantenéis una web o blog con comentarios, cuidadito.
Menudo regalito le han dado los jueces a los trolls.

8 Comentarios en “Los trolls, felices

  1. Yo tengo un troll asiduo que dice ser mi exnovia, aunque yo no me lo creo.

    Personalmento, como blogger lo permiytte, he optado porque todos los comentarios, antes de ser publicados, tengan que pasar por mi correo electrónico para que les de el visto bueno. Es más engorroso y menos fluído, pero más seguro.

  2. Estoy de acuerdo con Ulex, autorizar previamente los comentarios es engorroso pero es la mejor manera de controlar lo que sale en un espacio de responsabilidad propia.

    De echo estoy bastante de acuerdo con esa sentencia. Si lo mismo se aplicase a la televisión y otros medios de comunicación muchas de las barbaridades que salen de boca de impresentables y más de un programa que vive de airear las verguenzas de unos y otros desaparecerían como por encanto. Claro, que bien pensado,…, si se generalizase,…de quíen se iban a reir en "se lo que hicisteis"…, la cuestión es peliaguda.

  3. pues yo espero que ese fenómeno, el del trollerí trolleré, esté pasando a mejos

  4. Pues yo no quiero ser troll, pero me cago en todos los hijos de puta gilipollas que trolean y lo que digo siempre: seguro que cara a cara me los llevo por delante, no sólo dialecticamente (que se supone que es de lo que presumen) sino también a hostias.

  5. Álvaro on 23 septiembre 2007 at 16:48 said:

    "Por cierto, toca madera,

  6. Yo también prefiero filtrar primero los comentarios que publicarlos directamente. Quita fluidez y libertad a la comunicación que todo blog en parte busca pero lo prefiero a convertirlo en objeto del libertinaje de otros.

  7. Corchopan on 24 septiembre 2007 at 0:06 said:

    Hola:

    Pienso que YO soy un gilipolla bastardo ladron asesino estafador de mierda. Vaya, Alvaro Pons, así que estoy siendo insultado en tu blog. Creo me voy a pasear por unos cuantos blogs y os denunciare a todos y ya tengo la vida resuelta.

    Saludos

  8. Alan Moore on 30 septiembre 2007 at 0:16 said:

    Joder, es que en alasbarricadas todos eran trolls.

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