Inundado

Me llega por fin la nueva edición de Flood! de Eric Drooker, un libro esperado por sus copiosas críticas positivas, pero del que apenas sabía nada más que algunos trabajos del autor en el New Yorker. Lo poco (poquísimo) que había visto me había puesto en guardia, ya que me parecía más próximo a la ilustración que a la historieta. Un error de apreciación garrafal que se desmonta nada más abrir la primera página, porque Drooker hace bastante más que una historieta: realiza un extraordinario ensayo sobre la secuencia gráfica combinado con un ejercicio de expresionismo brillante y emocionante. Las tres historias que incluye el libro recientemente editado por Dark Horse son un ejemplo de poesía visual desbordante donde forma y fondo se unen sin solución de continuidad, estructurando un discurso único donde uno no tiene sentido sin el otro. Home, la primera de las historias que incluye este libro, nos conecta automáticamente con la obra de Masereel, no sólo a nivel gráfico, sino temático. Drooker juega, al igual que el belga, con la ilustración a toda página como unidad secuencial narrativa, donde el contraste de blanco y negro, simulando el grabado en madera, genera imágenes poderosas y rotundas, a partir de las cuales el dibujante estructurará una composición simbólica que va tomando el protagonismo de su alegato gráfico. Un tema sencillo, que recuerda de nuevo a la preocupación social de la obra de Masereel: un hombre que pierde su trabajo y ve cómo su vida va desembocando en una espiral descendente, narrado incluso como una concatenación de tópicos que me atrevería a calificar de simples, pero que en manos de Drooker logran articular una fuerza extraña y absorbente. La figura del protagonista, casi siempre presentada de forma lateral, en actitud de andar, va disolviéndose mientras el número de viñetas por página se multiplica. Su perfil egipcio se va convirtiendo en el único referente, logrando una perfecta metáfora del movimiento continuo del que no tiene más futuro que seguir vagando, pero perdido en una inmensidad de pequeñas viñetas donde la individualidad se ha perdido.
Esa utilización del simbolismo, tan propia de la obra de Masereel, se multiplicará en L, donde ya Drooker se deja llevar totalmente por el impulso poético, describiendo una bajada al metro como una especie de particular descenso a los infiernos. Fuerza desbocada donde cada página adquiere personalidad propia, pero que logra entroncarse perfectamente con la anterior para lograr un hipnótico efecto de progresión.

Pero, sin duda, el plato fuerte llegará con Flood!, una compleja composición donde lenguaje, historia y autor se confunden en una especie de intrincado laberinto metalingüístico donde todo se mezcla. Una ciudad omnipresente y obsesiva, un dibujante que descubre fascinado que su obra toma vida, un delirio de imaginación donde las viñetas se tornan en realidad y crean su propio flujo vital. La inundación del título toma forma de imágenes desbocadas que rompen los límites de la viñeta para llegar al mundo real como un torrente incontenible de ideas. Conceptos en mutación continuada, que se inician con un homenaje urbano y terminan con la propia evolución de la historia de la sociedad, con escenas que evocan el enfrentamiento entre la historia del inviduo frente a la de la colectividad, pero que terminarán abocados a un bíblico e irónico final.

Una obra interesantísima, que aumenta su atractivo cuando conocemos que Drooker la creó en 1992, a lo largo de casi seis años de trabajo, lo que la convierte en un paradigma de su propia evolución creativa.
¿Alguien se atreverá a editarla en castellano? (es fácil, es una obra muda, poco trabajo requiere…)
Enlaces:
Página web de Eric Drooker.

IV Premios La Cárcel de Papel

Este año, la cuarta convocatoria de los PREMIOS LA CÁRCEL DE PAPEL llega en una versión reducida. Debido a lo tarde que se han convocado los premios, este año sólo se darán premios por votación popular de los lectores de La Cárcel de Papel. Se considerarán tres categorías:

– “Premio de los lectores al mejor tebeo 2006”, premio de los lectores de La Cárcel de papel al mejor tebeo publicado por primera vez durante el 2006.

– “Premio de los lectores al mejor fanzine o revista de historieta 2006”, premio de los lectores de La Cárcel de papel al mejor fanzine o revista de historieta. Se puede votar a cualquier fanzine o revista que haya publicado al menos un número en 2006.

– “Premio de los lectores al mejor weblog en castellano sobre tebeos 2006”, premio de los lectores de La Cárcel de papel al mejor weblog en castellano que tenga los tebeos como eje fundamental de sus contenidos. No se puede votar a La Cárcel de Papel ni al DDT y quedan excluidos también los weblogs que hayan ganado el premio en los dos años anteriores.

Para estos tres premios, es necesaria vuestra colaboración. La mecánica de voto es bien sencilla: basta con que enviéis un mail a la dirección premioslacarceldepapel@gmail.com indicando los que consideráis mejores en cada categoría (uno por categoría). Se aceptarán todos los mails recibidos hasta las 00 h. del 15 de Noviembre de 2007. Podéis consultar los tebeos editados durante el 2006 en Comix o en las listas de novedades de La Cárcel. Como lista de weblogs en castellano, podéis echarle un vistazo a Tebelogs!.
Claro que semejante ayuda no quedará en saco roto. Entre todos los que participen se sortearán 5 lotes de tebeos de diferentes editoriales (cortesía de SD distribuciones).

Antes lo digo…

Lo comenta Joan Navarro en su blog: hay un rumor con fundamento que dice que Dargaud ha hecho una oferta de compra por Norma.
Era de esperar que una editorial francesa lo intentase, más conociendo los insistentes rumores que corren desde hace tiempo sobre Norma (hace poco la ligaban a Casterman, etc) pero, desde luego, sólo es la punta del iceberg. Y, desde luego, como decía ayer, de ser cierta y producirse, puede suponer un cambio de escenario absolutamente radical.

De Aponscalipsis y otras formas del fin del mundo

Bueno, ya es definitivo: el lunes se lanzan los IV Premios de La Cárcel de Papel. Ya está todo preparado y sólo falta colgar la página. Atentos a vuestro cárcel-canal preferido. Lo único que espero es que no se vuelvan a dar aponscalipsis y demás y la gente se lo tome como lo que es: un simple juego para que todos nos divertamos.
Pero esto del dichoso Apocalipsis en sus diferentes formas me viene al pelo para hablar de los rumores que se están moviendo en las últimas semanas en el mundillo del tebeo. Ya lo comentaba Pedro hace unos días, pero es que la cosa está absolutamente desatada: rumores sobre casi todo: pérdidas de derechos, cierres editoriales, ventas, compras, peleas, amoríos y todo tipo de salsa rosa posible. Rumores que son como bolas de nieve que van creciendo y terminan de las maneras más increíbles, rozando el anuncio de la llegada de los terribles cuatro jinetes. Y como servidor se supone que lo sabe todo, a poco que mi móvil no ha sufrido un colapso por recalentamiento brutal, porque muchos son los que me han llamado inquiriéndome sobre los supuestos rumores, pero lo más alucinante es que cuando confesaba mi desconocimiento y escepticismo, la respuesta era del estilo: “tú sabes más de lo que dices, pero te quieres guardar la exclusiva”.
No voy a negarlo, se mucho más de lo que digo, es cierto, pero en este caso el no decirlo es porque, sinceramente, creo que muchos de esos rumores no sólo no están confirmados, sino que son falsos. Se ha rumoreado, por ejemplo, que la situación de Planeta DeAgostini es insostenible y que podría cerrar en breve. Un rumor que me ha llegado en todas la versiones posibles habidas y por haber, desde la desaparición de la sección editorial hasta que no sólo no pasa nada sino que es un rumor lanzado por la propia editorial para encubrir una expansión.
Y no sólo de Planeta, los rumores llegan prácticamente de todas las editoriales, algunos más probables, otro menos, pero lo seguro es que se ha desatado la veda del rumor. Llega un momento en que parece que el lector está más interesado en los intríngulis editoriales que en los propios tebeos que editan. Desata más polvareda y comentarios el cambio de derechos de una editorial que las ventas que luego tendrá.
No me cabe duda que el panorama editorial del tebeo cambiará radicalmente a corto plazo y que el escenario y equilibrio editorial en pocos años puede totalmente distinto. Es un resultado lógico y normal derivado del indudable movimiento de crecimiento que se está dando en el mercado. Eso es lo que realmente está cambiando.
Porque seamos claros: ya no es posible un “Planeta Doomsday” como se vaticinaba hace años (básicamente, que si PdA desaparecía, al perder las librerías la venta fundamental que es Marvel, se hundía el circuito de librerías y eso arrastraba detrás a todas las pequeñas). La diversificación del mercado ha uniformizado las editoriales de historieta y las ventas se han distribuido. Ya no se puede hablar de prevalencia de editoriales, sino de éxitos de determinadas obras que permiten que la editorial se mantenga. Con matices, ya no vende el sello, sino la obra, lo que favorece que la desaparición de una gran editorial sólo suponga un reequilibrio. Si como se dice en los rumores, PdA perdiese los derechos de DC, sólo sería cuestión de meses que otra editorial los tomase, como ya pasó en el caso de Marvel, donde ni siquiera hubo problemas de continuidad: las colecciones siguieron saliendo de un mes al siguiente.
Personalmente, creo que la gran revolución no será el que una u otra editorial consolidada desaparezca, sino la entrada de grandes monstruos editoriales multinacionales en el panorama de la edición de tebeos en España. Con el tímido intento de entrada de Alfaguara y Random House- Mondadori, se abre la veda del mercado español de tebeos para las grandes empresas de edición, verdaderos gigantes que hacen palidecer a cualquiera de las editoriales consideradas como “grandes” dentro del mundo del tebeo. Una entrada que, además, no pasará desapercibida a las multinacionales del tebeo: ¿cuánto aguantará el mercado español sin que las editoriales francesas o americanas, por qué no- entren a saco en este mercado? Con la globalización, para Dargaud, Casterman o Soleil entrar en España supone sólo poner una oficina desde donde contactar con distribuidores. Es más en algunos de esos casos, la edición se hace desde España a través de editoriales españolas que se encargan del “packaging” de sus productos. ¿Qué sentido tiene vender unos derechos cuando se puede hacer una edición directamente en castellano y distribuirla desde Francia? Incluso más fácil: pueden comprar directamente una editorial en España y utilizarla de plataforma de lanzamiento. Recordemos que ya tienen un precedente con Glénat (aunque, realmente, funcione como una editorial autónoma que publica obras de otras editoriales francesas y producción propia, no es una simple filial). Si estas editoriales entran, tienen además en algunos casos el apoyo de grandes grupos ya instalados en nuestro país y con presencia en todos los canales de distribución, como Hachette.
Éste es, a mi entender, el verdadero cambio que va a sufrir el tebeo en España en los próximos años y que puede suponer un vuelco brutal del escenario: ¿podrán las pequeñas editoriales competir contra estos grandes grupos? Si su trabajo se fundamenta en la producción propia, seguramente sí, pero si se basan en la compra de derechos, difícilmente podrán enfrentarse con editoriales que pueden permitirse el lujo de hacer inversiones a largo plazo.
¿Seguiremos hablando de Planeta, Panini, Norma, La Cúpula o Astiberri en unos años?
¿O hablaremos de Random House, Alfaguara, Dargaud, Soleil y DC?
La globalización mezclada a partes iguales con la “normalización” del mercado del tebeo puede llevar a estas cosas, amigos.

¡Zombis!

Servidor es bien conocido por esos interneteros mundos como un gafapastoso, que lo mínimo que lee son tebeos sobre adaptaciones filosóficas de Kant dibujadas por artistas vanguardistas ucranianos con subtítulos en arameo. Por lo menos, ojo. Y no deja de ser cierto, porque no escondo yo mis filias y pasiones por tebeos de esos que admiten la dichosa etiqueta sin ningún tipo de rubor. Sin embargo, en un (creo) sano ejercicio de psicopatía de los gustos, no amago tampoco otra de mis pasiones preferidas: el género de terror. Soy un devorador nato de todo tipo de producciones del género, desde los ejercicios de elevada intelectualidad hasta los subproductos más deplorables que ni siquiera llegan al calificativo de basura. Vamos, que soy capaz de tragarme una película del indescriptible José Mújica Marins para pasar después a un inquietante tebeo de Suehiro Maruo sin inmutarme.
El caso, y voy entrando en materia, es que uno de los subgéneros del terror que me parece más interesante es el de zombies. Tanto las versiones más próximas a su origen legendario, con Tourneur o la maravillosa La legión de los hombres sin alma a la cabeza, como las que siguieron a la apasionante reescritura sociológica de Romero en La noche de los muertos vivientes. De hecho, creo que el género de zombies es, dentro del terror, uno de los que permite con más facilidad trasladar mensajes complejos y elaborados, logrando ahondar con facilidad en las inconsistencias y miserias del género humano. Que se lo digan a Robert Kirkman, por ejemplo, que está haciendo un excelente descenso a los infiernos del ser humano en su recomendabilísma Los muertos vivientes.
Semajente introducción permite comprender sin problemas el porqué de estar enganchado desde hace meses a Apocalipsis Zombie, Cronica en español de la llegada de los no muertos, una sorprendente adaptación de los relatos clásicos de zombies que tiene la particularidad de adaptarlos a escenarios reconocibles (culpa todo de mi señora, que fue a que me contagió el vicio de AZ). Manuel Loureiro, su autor, ha conseguido un relato que consigue poner los pelos de la nuca como escarpias gracias a la constante combinación de normalidad y próximidad con la que relata la llegada de los zombies a España. Buen conocedor del género y de sus múltiples vertientes, toma una estructura casi de documental ficcionado, recordando en muchos momentos a las geniales incursiones del hijo de Mel Brooks en el género (con esas indispensables Zombie Survival Guide y World War Z: An Oral History of the Zombie War a la cabeza -por cierto, de la que se espera adaptación cinematográfica-), pero siempre con un matiz personal y diferenciado, “a la española”, en suma.
Y enganchado como estoy a la dosis semanal de AZ, mi alegría por el anuncio de la versión novelada en papel de la obra no puede ser mayor. Dolmen acaba de anunciar que en breve estará disponible en las librerías Apocalipsis Z, con una espectacular portada de Enrique Corominas, que ha captado perfectamente el espíritu de la novela.
Que aunque no tenga que ver con tebeos, se la recomiendo efusivamente, oigan… (por cierto… ¡adaptación al cine y a la historieta, ya!)

¡Nominado en los BOB Awards!

Sorpresa habemus. Llevo unos días sin actualizar (mezcla de mucho trabajo y un desagradable ataque de lumbalgia – qué mal se pasa, joder…-) y a la vuelta a la vida “virtual” me encuentro con la sorpresa de haber sido nominado a los BOB’s Awards… ¡y en la categoría a mejor weblog!
La verdad es que me ha dejado alucinado, porque no podía esperar, ni mucho menos, ser nominado en estos premios que da la cadena de radio y televisión alemana Deutsche Welle. Una sorpresa mayor cuando viene justo tras el “cambio de rumbo” de la web y cuando uno se entera que el jurado ha presesleccionado esta web entre casi 2400 candidatas. ¿Será una señal?
Pues nada, si tenéis a bien votarme, pues como que hará alegría. Y si no, pues también.
Más información en www.thebobs.com

Y gracias, of course. ;)

La mejor generación de autores de los últimos veinte años

En mi visita a Santiago, un periodista me preguntó: “¿Qué te parecen los autores gallegos?” y la respuesta fue instantánea: “la mejor generación de autores de los últimos veinte años en este país”. Una aseveración radical, pero que creo no excesiva, como intenté demostrar en la charla que di con motivo del vigésimo aniversario de la librería Komic, en la que hice una comparación con la que, según creo, es la otra gran generación de autores: la valenciana de los 80. Si bien han existido y existen impresionantes autores fuera de estas comunidades, creo que las dos únicas corrientes que se pueden articular de forma explícita como movimientos generacionales son la generación nacida en Valencia a finales de los 70 y que explotó en los 80 con el nombre de “nueva escuela valenciana” y a la que actualmente existe en Galicia alrededor de los colectivos BDBanda y Polaqia. Dos generaciones con similitudes y diferencias que pueden ayudar a entender el porqué de su génesis y los peligros a los que se enfrenta.
La generación valenciana de los Sento, Micharmut, Daniel Torres, Manel Gimeno o Mique Beltrán nació en los activos fanzines contraculturales de los 70, iniciativas que nacían en el ambiente de rebeldía cultural predemocrático tras la muerte de Franco. Unos autores que tuvieron en Miguel Calatayud a un guía estético y espiritual, perfecto preceptor para la ruptura formal que plantearon y que supuso una de las grandes renovaciones artísticas del tebeo europeo. Su éxito en las revistas de los 80 (sobre todo en la cabecera Cairo y, ya posteriormente, en los títulos de Complot), fue todo un referente para los autores valencianos que los siguieron (con las geniales Ana Juan y Ana Miralles a la cabeza). Sin embargo, tras el crash de las revistas de finales de la década de los 80, esta activa generación de autores desapareció prácticamente de la historieta. Con la excepción puntual de Daniel Torres, que sí ha seguido ligado a la historieta (aunque su principal dedicación ha sido en los últimos años la ilustración y la animación), el resto se ha dispersado en diferentes actividades, con retornos esporádicos a la historieta (como el caso de Manel Gimeno).
La pregunta es obvia: ¿se puede dar la misma situación en Galicia?
Desde luego, las coincidencias son obvias: autores aglutinados alrededor de fanzines, éxito rápido y presencia tutorial de un gran autor, en este caso, Miguelanxo Prado. Incluso existe coincidencia en la existencia de una publicación infantil autóctona: Camacuc, la única revista en valenciano y por autores valenciano, antecede en casi 15 años a Golfiño.
Sin embargo, esta apariencia de igualdad esconde diferencias fundamentales: en primer lugar, los autores gallegos se han estructurado alrededor de colectivos bien organizados, como Polaqia y BdBanda, una forma de actuación ya derivada de las primeras experiencias gallegas de los primeros noventa, con el Frente Comixario a la cabeza. Una circunstancia divergente que marca importantes disparidades a la hora de abordar su estudio, ya que la inmersión en grupos definidos permite un mayor florecimiento de nuevos autores, apoyados siempre por aquellos que tienen mayor experiencia. Los dos colectivos se han dedicado a una autoedición de calidad, con los fanzines BdBanda y Barsowia como cabezas de lanza de experimentación y entrenamiento de sus autores. Sin embargo, ésta no parece que sea la circunstancia definidora de las características del actual crecimiento del tebeo en Galicia. A finales de los 90 aparecen en la Comunidad Valenciana movimientos bien estructurados alrededor de colectivos (Como Vacas, 7 Monos o Epicentro) que comparten muchas de las características ya citadas incluyendo calidad-, pero que no consiguieron establecerse definitivamente.
Aparece ahí la primera de las grandes diferencias entre el movimiento gallego y el que se ha dado en el resto de comunidades: no sólo es necesario que exista un grupo de autores con ilusión y ganas, es preciso que existan elementos aglutinantes y motivadores. Y ahí, Galicia ha tenido dos aspectos fundamentales: los salones y el apoyo institucional.
Los salones y jornadas, con las Xornadas de Ourense y Viñetas desde O Atlántico como principales exponentes de la amplia oferta que se da en Galicia, han servido como nexo de unión y contacto para los autores. Citas de obligado cumplimiento a las que hay que añadir la fuerte vinculación de ambas citas con el movimiento fanzinero. Las Xornadas de Ourense han destacado siempre por su espectacular apoyo al fanzine, siendo responsabilidad suya algunas de las catalogaciones más exhaustivas de este tipo de publicaciones, pero también alentando a la presentación de fanzines en sus jornadas. Una característica que también ha destacado la cita coruñesa, siempre volcada en los autores gallegos. En la Comunidad Valenciana las citas brillan por su ausencia (con las honrosas excepciones de la Unicomic de Alicante más centrada en el tebeo americano- o las recientes Jornadas de Castellón todavía incipientes), impidiendo ese canal de comunicación entre autores que favorezca la colaboración mutua.
Pero además, esas actividades han tenido siempre apoyo institucional. Seguramente inconstante e insuficiente, pero presente. Mientras que en Valencia y alrededores las actividades relacionadas con la historieta apenas han tenido apoyo (salvo, claro está, que sean dedicadas a la Fórmula 1 o a la Copa América, ya se sabe de la amplia y longeva relación entre automovilismo, vela y tebeos…) las instituciones gallegas han destacado por su apoyo a las jornadas (recordemos que, además de las citadas, hay salones de solera en Cangas, Pontevedra, Arteixo…) o la prolija cantidad de certámenes, concursos y premios (entre los que destaca poderosamente en prestigio Premio castelao), pero también por la participación activa en la promoción del tebeo gallego. Incluso privado, ya que la falta de apoyo de una publicación tan carismática como Camacuc en Valencia contrasta con la realidad de Golfiño como suplemento de un periódico de gran tirada.
Pero, sobre todo, hay que referenciar especialmente la fundamental labor del portal de Banda Deseñada de Culturagalega.org, la única iniciativa que permite tener un listado completo de autores, obras y certámenes que se celebran en Galicia. Una actividad que se extiende a la promoción efectiva, patrocinando la presencia de autores gallegos en las citas más importantes nacionales (como el Salón del Cómic de Barcelona) o internacionales (como Angouleme).
Una diferencia clave y fundamental, que desvía la balanza claramente hacia el lado gallego y puede explicar la situación actual del tebeo en Galicia.
Sin embargo, los peligros siguen estando ahí: la falta de infraestructuras editoriales propias hacen compleja la supervivencia de estos autores (pese a que aparecen interesantes propuestas como Faktoría K, Xerais…). Los colectivos, como BDBanda o Polaqia pueden pseudoprofesionalizarse, pero los autores cometerían un grave error si pensasen que ésta puede ser una salida. Un error aumentado y multiplicado si se piensa que se puede vivir sólo del mercado en gallego: si bien es necesario y, a mi entender, obligatorio, que exista una oferta cultural en las lenguas propias (catalán, gallego, vasco…), sería absurdo no reconocer que, hoy por hoy, es un mercado exiguo que impide la profesionalización. Es más, puede crear la falsa sensación de mercado por la subsistencia a través de subvenciones. Es indudable que éstas son importantes para el comienzo de proyectos, pero los autores no pueden plantear su futuro profesional sólo a través de subvenciones y premios. Es insostenible y el resultado se resume claramente en el famoso dicho: “pan para hoy y hambre para mañana”.
Es obligado el paso a la profesionalización, hay que dejarse de la utópica visión del artista que vive ajeno a su entorno. Es una situación que, posiblemente, algunos pueden asumir, pero que asegura el fin del movimiento gallego de historieta (y, en general, de cualquiera).
¿Qué se puede hacer?
La solución, desde luego, es compleja. Por un lado, está claro que la actividad promocionadora de la actividad artística y cultural está funcionando perfectamente, pero por otro, se está bordeando un comprometido momento donde se genera un “tapón” de autores si no se les da salida profesional. La salida, obviamente, es concebir estructuras y mecanismos de apoyo a la profesionalización. Los primeros pasos son correctos: el apoyo a las “misiones comerciales” a salones. Pero esta actividad no se debe quedar ahí. Es probable que sea necesario buscar el establecimiento de agencias de promoción de los autores, que actúen dinámicamente, de forma preactiva en el fomento de los autores. No vale con llevar un stand a un salón. Hay que ir a ferias como Frankfurt (como ha hecho Ficomic con los autores catalanes) o Bolonia donde se den a conocer a los dibujantes y se busquen oportunidades de publicación. Ya que el mercado español es insuficiente, abramos el mercado extranjero a los autores. Yo no tengo ninguna duda de que autores como David Rubín, Miguel Porto, Emma Ríos, Diego Blanco, Kiko Da Silva y otros muchos pueden codearse de tú a tú con lo más granado del tebeo europeo. Pero difícilmente lo harán si los editores no los conocen.
Son ideas lanzadas al viento, pero sería terrible que, dentro de veinte años, ninguno de esos autores siguieran en la historieta y fuesen tan sólo recuerdos de momentos gloriosos.

La felicidad

Qué sencillo es ser feliz. Sencillísimo oigan. Sólo dos cosas bastan: la primera, un fugaz periplo gallego. Por corta que sea la estancia, algo debe tener aquella tierra que recarga el espíritu y lo deja henchido de felicidad. La segunda, volver a casa y encontrarse con buenos tebeos.
Hago rápida descripción de los ingredientes: mi paso por tierras gallegas se debió a la buena nueva del vigésimo aniversario de la librería Komic de Santiago de Compostela. Su dueño y señor tuvo a bien invitarme a dar unas charlas y yo, que me apunto a un bombardeo cuando la cosa consiste en visitar Galicia, no dudé ni un momento. Así que allí aterricé para una cortísima estancia que permitió constatar que el personal gallego es sencillamente encantador. Pío resultó ser un cicerone excepcional (sin olvidar la fundamental contribución de Xaime), uno de esos tipos que uno no duda en calificar de buena persona y agradable conversador, al que pronto se unirían Fran Bueno y David Rubín, mis dos compañeros de invitación celebradora. El primero, al que no conocía, demostraba que su fama de buenazo y gran tipo (además de gran dibujante) era completamente cierta. El segundo, me confirma que es uno de los autores más inteligentes que tiene el tebeo de Pirineos para bajo y que su futuro es mucho más brillante que su presente, que ya es decir. Tertulias maravillosas que espero no arruinasen mis charlas y verborreas sobre la visión del tebeo gallego.
Pero la cosa no acabó aquí, porque la fiesta continuó y por la tarde noche tuve el placer de volver a saludar a la gente de Ourense y A Coruña (Óscar y el gran Roberto, el mejor guía que se puede tener en esas tierras para el buen yantar y buen estar) y a blogueros insignes como el Sr. Punch habitual por esta página desde sus inicios, ya era hora que le pusiera cara al “nick”-; Felipe, responsable de esa genialidad llamada Uroloki o la gente de +quecómics o Zona. Sin olvidar, por supuesto, la suerte de conocer a Mariano Casas, autor de las inclasificables (y muy recomendables) Historias de Mariano.
Ya se sabe, día completo, día Comansi. Mis agradecimientos a todos los que allí me recibieron y agasajaron casi como un hermano.
Pero mi felicidad podía ser todavía mayor: nada más llegar a Valencia, mi librero preferido resulta tener dos maravillas esperándome: el tercer volumen de la genial recopilación de Gasolina Alley y el maravilloso y espectacular volumen de las planchas dominicales de la misma serie que ha hecho Peter Maresca. Libro gigante, gigantísimo, del mismo tamaño que el anterior dedicado a Little Nemo y en el que, de nuevo, Maresca hace una labor absolutamente impresionante de recuperación, consiguiendo que veamos las planchas no sólo al tamaño original, sino con el mismo color con el que fueron impresas. Servidor, que profesionalmente ha trabajado en cosas de esto de la teoría de la reproducción del color, sabe lo complejísima que es esta tarea. Pero es que si maravilloso es el continente, el contenido ya es de babeo compulsivo. King cambió radicalmente de discursos en las planchas dominicales y pasaba del costumbrismo realista de las tiras diarias a una explosión de imaginación y fantasía, en la Walt y Skeezix pasean por paisajes desbordantes que parecen sacados de Slumberland. Razón más que sobrada para disfrutarlas, pero a las que hay que añadir la impresionante arquitectura formal, con continuas experimentaciones sobre la narración y composición de páginas. Muchas de las planchas de King muestran recursos narrativos que décadas después serán considerados como “modernos”.
Me retiro a seguir maravillándome.

Los premios de La Cárcel: preguntando

Una simple pregunta:

¿Vale la pena convocar la cuarta edición de los Premios de La Cárcel de Papel?

Con tanta historia que he tenido este año, me ha sido imposible sacar tiempo… ¿Realmente creéis que vale la pena?¿No está un poco pasado el tema ya a estas alturas?¿Y si se hiciese una “versión reducida”?
Acepto sugerencias…

Precios de tebeos

Antes: un tebeo de 100 págs. a color en tapa dura podía llegar a costar más de 15EUROS.
Ahora: un tebeo de más de 100 págs. a color en tapa dura cuesta 10EUROS.
Posibilidades:
a) La teoría de la conspiración era cierta y durante años las editoriales han estado engañando a los lectores.
b) Se han equivocado en el precio y el responsable está ya haciendo cola en el INEM, mientras que las pérdidas se han descontado del sueldo de los próximos diez años del resto de asalariados.
c) “Printed in China”
Elijan ustedes…

¿Tebeo=libro?

El comienzo del Liber fue recibido por EL PAÍS con un claro titular: “EL ALUD DE NOVEDADES DESBORDA LAS LIBRERÍAS“. Una noticia que acaba de remarcar tirafrutas porque supongo que pensó lo mismo que yo al verla: “Vaya, igual que con los tebeos”. Una idea que se afirmaba con el subtitular, que afirmaba “La vida de un libro en las tiendas se acorta, y uno de cada tres ejemplares editados se devuelve”.
Sin embargo, reflexionando un poco sobre el tema, creo que esa idea inicial es incorrecta y que la conclusión más lógica es precisamente la contraria: “Vaya, los tebeos se parecen cada vez más a los libros”. Aunque el recientemente aparecido Informe sobre el comercio interior del libro del año 2006 que elabora la Federación de Gremios de Editores sigue cayendo en los mismos errores de siempre, infravalorando las cifras reales de negocio del tebeo en España (sólo hay que ver que indica que se han editado unos 1200 títulos, cuando el listado de Ficomic de novedades de ese mismo año ¡casi asciende a las 2500!), sólo hace falta echar un vistazo a los números de literatura para comprobar que el tebeo se está comportando desde el punto de vista industrial como el libro, a una especie de escala reducida. El ítem “Literatura” del informe recoge que se editaron unos 14.000 títulos distintos, con una tirada media de 6000 ejemplares, una cifra excepcionalmente alta habida cuenta de que hay un buen grupo de libros que este año han superado los 100.000 ejemplares de ventas, es fácil concluir que las ventas medias de un alto porcentaje de esos 14.000 títulos superan con dificultad el margen de 1000-2000 ejemplares. De hecho, sólo considerando que un 5% de esos libros son los que han superado la barrera de los 50.000 ejemplares, la cifra media de ventas baja a la mitad. El panorama es evidente: el mercado del libro en España está constituido por un mayoritario grupo de títulos que a duras penas superan los 2000 ejemplares de ventas, soportados por un minoritario número de títulos “superventas”. Un escenario que es prácticamente idéntico en el mercado del tebeo: de los 2500 títulos, los que superan los 20-25.000 ejemplares son tan sólo un selectísimo grupo (Mortadelo, Big in Japan, Naruto, V de Vendetta…), mientras que la gran mayoría se mueve en cifras de ventas muy por debajo. Si mantenemos la proporción 1:25 de la literatura, la gran mayoría de tebeos se moverían en ventas sobre los 1000 ejemplares. Lo que no parece muy alejado de la realidad, conociendo algunas cifras de ventas.
Al igual que en el libro, el tebeo está también sometido a una rapidísima rotación de títulos, que obliga a las librerías a la práctica inexistencia de los stocks, convertidas en mero soporte de novedades y castigadas a la tiranía de la devolución rápida. Se pierde el concepto de librería clásica, con un amplio stock y que permite “perderse” por sus estanterías. En el fondo, una proyección de lo que está ocurriendo en casi todos los sectores comerciales: la mejora de los canales de distribución hace que sea prácticamente inútil el stock. El problema es evidente: el filtro para la compra de un libro no lo pone el comprador, sino el librero, que debe soportar además de esta responsabilidad la carga económica de las peticiones de libros/tebeos por anticipado y entrando muchas veces en un círculo vicioso de peticiones y devoluciones (hay librerías que, tras un fracaso en la petición anticipada de tebeos, deben recurrir a devoluciones masivas para poder equilibrar sus números).
La diferencia fundamental sigue siendo la mayoritaria presencia de autores españoles en las listas de libros más vendidos. De los 10 títulos más vendidos del 2006, cuatro son de autores españoles, manteniéndose una proporción muy parecida si aumentamos la lista. Sin embargo, en la lista de tebeos más vendidos del 2006, de existir, está claro que sólo tendríamos un par de nombres españoles en la lista: los autores de Big in Japan y el sempiterno Francisco Ibáñez (y, quizás, Purita Campos). Una diferencia derivada de un dato en el que tebeo y libro siguen siendo radicalmente distintos: el porcentaje de títulos editados de autores españoles. Aunque, paradójicamente, es evidente que pese a las ventas mucho mayores, la cantidad de autores de literatura que puede vivir de las ventas de sus libros es ínfima. De hecho, para que un autor de libros pueda entrar dentro de la categoría de mileurista con las ventas de su obra debe superar la barrera de 12.000 ejemplares anuales vendidos (suponiendo el precio medio de 10EUROS que da el informe de la FEGE), una cifra sólo superada por apenas un puñado, muy alejada de las millonarias ventas de autores como Pérez-Reverte, Ruiz Zafón, etc. Igualito, igualito, que en los tebeos, donde el único autor que tiene ventas millonarias es Ibáñez y el resto malvive como puede.
En cualquier caso, esa equiparación entre tebeo y libro parece una constatación más de la “normalización” que está sufriendo la historieta.

Más pensamientos profundos…

Oye, que muchas gracias a todos por los comentarios de mi anterior post. En efecto, como dicen por ahí, recupero para este feudo personal cosas más personales. Mi idea es ir un poco en la línea del post sobre Goblet que acabo de colgar. Nuevos autores que vaya descubriendo, reseñas de obras no publicadas en España, reflexiones más o menos personales. Incluso quiero probar con pequeñas ideas que se me vayan ocurriendo. No os extrañéis si a partir de ahora véis post de una sóla línea con alguna greguería personal… :)
Mañana, o pasado: ¿es el cómic un híbrido?

Amando a Dominique Goblet

Muchas eran las recomendaciones que me llegaban de Dominique Goblet, una establecida ilustradora de la que apenas había visto alguna colaboración en Strapazin o Lapin. Interesantes, pero que no llegaban a justificar la búsqueda de material suyo. Quedaron así en el tintero sus dos únicos libros, Portraits craches y Souvenir d’une journee parfaite, siempre en la lista de posibles compras, pero siempre retrasados por mil y una razón. Terrible error.
Sin embargo, ya sea por extrañas conjunciones astrales o por una alta acumulación de improbabilidad douglasadamsiana – vaya usted a saber -, la semana pasada coincidieron tres circunstancias que han remediado este pecado mortal en el que incurría. Por un lado, la insistencia de dos de los futuros invitados al congreso de literatura y cómic que se está montando en Valencia (ya os informaré en breve) por hablar de esta autora; por otro, mi lectura de la reseña de Bard Beaty que lo califica de mejor álbum del año y, tercero, la culminación de las coincidencias al encontrarme en Madrid un ejemplar de su última obra: Faire semblant c’est mentir (Fingir es mentir).
En el tren de vuelta a casa, aproveché para echarle un vistazo. La primera impresión era interesante: Goblet es una reputada ilustradora y su trabajo es sugerente y atractivo, de cromatismos suaves y líneas rotas que alternan entre un fuerte expresionismo y una ingenuidad ‘naif’. La segunda impresión provocaba la curiosidad: en su prólogo, Menu comenta que el álbum es una obra que le ha costado a la autora doce años en completar. Demasiado tiempo para poco más de 130 páginas, parece. La suma de ambas impresiones sólo invitaba a una cosa: pasar página y comenzar la lectura.
Abre el libro una primera historia en la que la autora recuerda un anecdótico episodio de su niñez. Aparentemente sencilla, pero que sorprendía a cada viñeta. Su uso del color y de las texturas consigue transmitir la sensación de recuerdo borroso, impreciso. Líneas abiertas, difuminadas, que rompen la imagen y la van reordenando tal y como hace nuestra memoria. Una historia que ya capta al lector y lo arrastra a la montaña rusa de sensaciones y sentimientos de las siguientes historias, donde se van alternando la relación de la autora con su madre y su padre con los problemas de su relación sentimental, pasado y presente se proyectan uno en el otro, en una especie de intento desesperado de encontrar causas en el ayer de los males de hoy. El dibujo va oscilando entre la ingenuidad infantil y la expresividad más brutal, lanzando al lector proyectiles de sentimientos concentrados. Juega con los simbolismos, como la presencia fantasmal de la exnovia de su actual pareja, omnipresente en todo momento; con las cromaticidades, que pasan de los colores fríos a cálidos, de azules a ocres…
Una obra que ataca directamente al corazón del lector, que abre las puertas de sus sentimientos con una honestidad como pocas veces he visto. Una sinceridad que actúa como un imán que obliga a la identificación con la autora, a sentirla como una vieja amiga a la que queremos ayudar, a la que escuchamos su historia con atención, sabedores de que necesita compartir sus problemas con un amigo. Pocas veces recuerdo haberme sentido tan impactado emocionalmente por una obra, sumergido por completo en el mundo de la autora, sintiendo las agresiones hacia ella como ofensas propias.
Cerrar la última página de Faire semblant c’est mentir deja una sensación agridulce. Durante un pequeño espacio de tiempo hemos vuelto a saber de una amiga. Pero con esa última página nos llega la incertidumbre de no saber cuándo volveremos a verla.
Tebeos como éste demuestran hasta dónde es posible llegar con la historieta. Cómo el lenguaje de la historieta puede articular discursos apasionados, desgarradores, que obligan al lector a ir mucho más allá de las simples apariencias.
Si leéis francés, haceros un favor: compradlo. Si no, ponedle una velita a San Eisner para que alguna bondadosa editorial lo edite en castellano.

(Las imágenes están sacadas de la reseña de Beaty en The Comics Reporter)

Profundas reflexiones luneras

Lunes. Ya se sabe, día deprimente por definición. Pero en este caso, día también de energías renovadas. Estar apartado del mundanal ruido internetero durante cuatro días me ha permitido ordenar un poco las ideas y empezar a definir lo que quiero que sea el futuro de este blog y del DDT. Bosquejos que quedaron perfectamente definidos gracias a una larga conversación con un buen amigo (al que debo agradecer su opinión sincera, aunque seguramente influyó también el espléndido rape a la parrilla que me metí entre pecho y espalda, todo sea dicho) y que se pueden resumir en una sola palabra: cambio.
La Cárcel de Papel cumplirá en diciembre cinco años de vida. Una eternidad en esto de internet, a lo largo de la cual la blogosfera comiquera ha explotado, convirtiéndo al tebeo, posiblemente, en una de las expresiones culturales con mayor apoyo en la red. Y, reconozco que con bastante soberbia, me gustaría pensar que he tenido algo que ver con esa explosión. Pero hoy, existen muchas webs que realizan mil veces mejor que yo la función que estaba realizando La Cárcel: weblogs colectivos tan interesantes como Entrecomics, Zona Negativa, Animangaweb o Es la hora de las tortas, con profusa informacion sobre tebeos, mucho más actualizada que la que yo pueda dar. Weblogs personales que se han ido especializando y siendo consultas obligadas, desde veteranos casi coetáneos como las opiniones de Pedro en Un tebeo con otro nombre a las didácticas reflexiones de Filocomic, pasando por la exhaustividad informativa de Con C de Arte y las puntuales novedades en Tirafrutas
La apertura de DDT implicaba que podría hacer cosas más personales aquí, en La Cárcel, pero la realidad es que ambos espacios han convivido sin llegar a tener personalidad propia. Es más, en ese camino y debido a que este año ha sido especialmente complicado desde el punto de vista laboral para mí, se podría decir que han perdido su personalidad, si la tuvieron alguna vez. Hoy miro La Cárcel y me parece algo ajeno a mí. No me gusta, me repele. No es el blog que me gusta hacer. Y miro al DDT y veo que se queda corto en todo. Es evidente que la razón principal ha sido la falta de tiempo, demasiado ocupado en mil y un proyectos que me han quitado dedicación para mis retoños interneteros. Pero también es cierto que he pasado por otros momentos de igual o mayor ocupación que no se han visto reflejados en la web. Quizás la gran diferencia es cierto cansancio acumulado, cierto agobio ante lo que ha pasado de ser una ilusión a una imposición.
Así que esto tiene que cambiar. Y los cambios no pueden ser graduales.
A partir de ahora, traslado todos los contenidos de esta web a DDT. No tiene sentido separar reseñas, de noticias, novedades y agenda. Todo lo que hasta ahora venía apareciendo aquí pasa por tanto a DDT, con el apoyo de una web como la de EL PAÍS. Creo que es mucho más lógico y razonable, en la línea de normalización que siempre he defendido.
La Cárcel de Papel se queda convertida de nuevo en mi feudo particular, en un lugar donde sólo habrá opinión y reflexión. Algo que ya anuncié en su día pero que ahora ya es decisión firme. Aunque la cosa cambiará profundamente en unos meses: el quinto aniversario de La Cárcel será el momento de dar a conocer un proyecto largamente acariciado y que creo que, por fin, es el momento de acometer. Sólo os puedo decir que dejaré atrás el concepto de blog. Y hasta ahí puedo contar.
Mientras tanto, encontraréis por aquí pajas mentales y reflexiones, no tengo muy claro si diariamente o de vez en cuando, a la vez que muchos ensayos para el futuro, comenzando por el microblogging, pequeñas y minúsculas entradas con el fin de provocar comentarios.
Cinco años, casi tres millones y medio de visitantes únicos… Y esto no ha hecho más que comenzar. :)