Amando a Dominique Goblet

Muchas eran las recomendaciones que me llegaban de Dominique Goblet, una establecida ilustradora de la que apenas había visto alguna colaboración en Strapazin o Lapin. Interesantes, pero que no llegaban a justificar la búsqueda de material suyo. Quedaron así en el tintero sus dos únicos libros, Portraits craches y Souvenir d’une journee parfaite, siempre en la lista de posibles compras, pero siempre retrasados por mil y una razón. Terrible error.
Sin embargo, ya sea por extrañas conjunciones astrales o por una alta acumulación de improbabilidad douglasadamsiana – vaya usted a saber -, la semana pasada coincidieron tres circunstancias que han remediado este pecado mortal en el que incurría. Por un lado, la insistencia de dos de los futuros invitados al congreso de literatura y cómic que se está montando en Valencia (ya os informaré en breve) por hablar de esta autora; por otro, mi lectura de la reseña de Bard Beaty que lo califica de mejor álbum del año y, tercero, la culminación de las coincidencias al encontrarme en Madrid un ejemplar de su última obra: Faire semblant c’est mentir (Fingir es mentir).
En el tren de vuelta a casa, aproveché para echarle un vistazo. La primera impresión era interesante: Goblet es una reputada ilustradora y su trabajo es sugerente y atractivo, de cromatismos suaves y líneas rotas que alternan entre un fuerte expresionismo y una ingenuidad ‘naif’. La segunda impresión provocaba la curiosidad: en su prólogo, Menu comenta que el álbum es una obra que le ha costado a la autora doce años en completar. Demasiado tiempo para poco más de 130 páginas, parece. La suma de ambas impresiones sólo invitaba a una cosa: pasar página y comenzar la lectura.
Abre el libro una primera historia en la que la autora recuerda un anecdótico episodio de su niñez. Aparentemente sencilla, pero que sorprendía a cada viñeta. Su uso del color y de las texturas consigue transmitir la sensación de recuerdo borroso, impreciso. Líneas abiertas, difuminadas, que rompen la imagen y la van reordenando tal y como hace nuestra memoria. Una historia que ya capta al lector y lo arrastra a la montaña rusa de sensaciones y sentimientos de las siguientes historias, donde se van alternando la relación de la autora con su madre y su padre con los problemas de su relación sentimental, pasado y presente se proyectan uno en el otro, en una especie de intento desesperado de encontrar causas en el ayer de los males de hoy. El dibujo va oscilando entre la ingenuidad infantil y la expresividad más brutal, lanzando al lector proyectiles de sentimientos concentrados. Juega con los simbolismos, como la presencia fantasmal de la exnovia de su actual pareja, omnipresente en todo momento; con las cromaticidades, que pasan de los colores fríos a cálidos, de azules a ocres…
Una obra que ataca directamente al corazón del lector, que abre las puertas de sus sentimientos con una honestidad como pocas veces he visto. Una sinceridad que actúa como un imán que obliga a la identificación con la autora, a sentirla como una vieja amiga a la que queremos ayudar, a la que escuchamos su historia con atención, sabedores de que necesita compartir sus problemas con un amigo. Pocas veces recuerdo haberme sentido tan impactado emocionalmente por una obra, sumergido por completo en el mundo de la autora, sintiendo las agresiones hacia ella como ofensas propias.
Cerrar la última página de Faire semblant c’est mentir deja una sensación agridulce. Durante un pequeño espacio de tiempo hemos vuelto a saber de una amiga. Pero con esa última página nos llega la incertidumbre de no saber cuándo volveremos a verla.
Tebeos como éste demuestran hasta dónde es posible llegar con la historieta. Cómo el lenguaje de la historieta puede articular discursos apasionados, desgarradores, que obligan al lector a ir mucho más allá de las simples apariencias.
Si leéis francés, haceros un favor: compradlo. Si no, ponedle una velita a San Eisner para que alguna bondadosa editorial lo edite en castellano.

(Las imágenes están sacadas de la reseña de Beaty en The Comics Reporter)

7 Comentarios en “Amando a Dominique Goblet

  1. roorschach on 2 octubre 2007 at 13:37 said:

    Joder gracias por el descubirmiento! pinta excelente.

  2. Borja Garcia on 2 octubre 2007 at 14:30 said:

    Pues a ver si una de las 3 ó 4 posibles editoriales les da por sacarlo, sí.

    ¿En Francia ha tenido mucha repercusión o ha pasado de puntillas?

  3. Álvaro on 2 octubre 2007 at 15:12 said:

    De puntillas…

  4. beñat on 2 octubre 2007 at 17:22 said:

    La página web de Goblet es sencillamente impresionante…

    (no la página en si, me refiero a los trabajos que cuelga en ella).

    Que pena no saber francés, porque, por lo visto en los originales, aunque la publicasen por aquí miedo me da la rotulación que le pondrían…

  5. Ninovska on 2 octubre 2007 at 18:29 said:

    Tiene un aspecto estupendo lo que comentas. Me ha entrado prisa por leerlo ahora mismo, ya.

    Si el blog va a ser así a partir de ahora, me parece mejor, la verdad.

  6. jorgito on 10 enero 2008 at 13:07 said:

    Hola quiero comprar este comic de Dominique y no se si en valencia

    puedo hacerlo…se lo pedi a un colega que andaba por Madrid ,y

    no lo encontro.

    Yo no se frances pero mi novia si,y su cumple es el 25 de este mes,

    se lo quiero regalar……AYUDADME!!! gracias

  7. Albert on 4 enero 2010 at 14:28 said:

    NORMA EDITORIAL, como no podía ser de otra forma, lo ha editado y lo lanzará a la venta a finales de Enero'10! :)

    POR FIN!

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