2-0-0-8

En el supuesto de supervivencia de los excesos que esta noche cometerán ustedes y ustedas, para el siguiente año me van a hacer los siguientes propósitos, a saber:
– Leer (muchos más) tebeos, que es sano para la salud mental y favorece la regeneración neuronal.
– Ganar la lotería primitiva (o la euromillones, no hay que ser euroescépticos en estas cosas) y acordarse de un servidor con suculentas propinas, que acabo de ver al Sr. Euribor con cara de muy mala leche.
– Ser felices y comer lo que les dé la gana, que las pobres perdices no tienen culpa alguna de las alegrías ajenas.
Ojito con no cumplir estos deberes. El año que viene paso revista, aviso.

Paz y tebeos, amigos y amigas. :)

Lujo asiático…

Repuesto ya del trauma infantil del cierre del DDT, me dedico estos días a lo que uno se debe dedicar estos días, a saber y por orden de importancia: ejercicios de dilatación extrema de la cavidad estomacal por ingesta masiva de polvorones y turrones; desarrollo de la capacidad de abstracción autohipnótica durante largos periodos (erróneamente denominado por algunos como siestas de más de dos horas) y, sobre todo y ante todo, a la disminución de la inmensa pila de tebeos que se había acumulado en estos meses de histeria variada.
Lo curioso es que en esa inmensa pila abundan ediciones especiales lujosísimas y espectaculares, desde las ediciones de Peter Maresca de Gasoline Alley o Little Sammy Sneeze al Black Dossier de Alan Moore (impresionante, el próximo post lo dedicaré a este maravilloso metatebeo). Una costumbre que se ha puesto de moda y a la que no está siendo ajena el mercado español, donde la editorial Norma continúa con la costumbre iniciada el año pasado y aprovecha la campaña navideña de regalo compulsivo para sacar una impresionante y maravillosa edición de lujo de La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Una experiencia orgiástica para cualquier aficionado a Corto que me lleva a otro razonamiento sobre la aparición de este tipo de obras de elevadísimo precio en el mercado español, que sólo puede atender a dos motivos bien diferenciados: a) que el mercado español del tebeo realmente esté aumentando y que ya exista espacio para este tipo de ediciones “especiales” que complementan a las ya existentes y son ideales para estas fechas o, b) que en el mundo del tebeo hispano existen frikis con tal compulsión compradora que serían capaces de quitarles los potitos a sus hijos con tal de comprarse estas ediciones. Servidor es muy consciente de estar en el segundo grupo (sin más que cambiar los potitos por las latitas de mis gatitos), pero también tengo claro que nuestro número no es suficiente para sostener un mercado estable de estas ediciones, aunque sean anuales. Ergo la conclusión parece lógica: es más que posible que el mercado del tebeo en España esté en crecimiento. En cualquier caso, todos contentos, porque si esta conclusión es cierta, maravilloso y genial. Y si no, pues tamboén, porque el rato que nos estamos pasando los obsesos del tebeo es impagable.
Eso sí, en este último caso, posiblemente ni hijos ni gatos piensen lo mismo…
P.D.1 : Mañana, Black Dossier.
P.D.2 : ¿Qué os parece lo de poner las novedades y agenda en un miniblog ahí a la derecha?

Adios al DDT, vuelve La Cárcel de Papel

Hace apenas una hora estaba dándole vueltas a qué hacer con La Cárcel y hace cinco minutos me acaban de resolver vía externa uno de los principales problemas: el DDT cierra por cuestiones presupuestarias. Su último post será el 31 de diciembre.
A primera vista, eso implicaría que La Cárcel de Papel puede volver a lo que era antes de la dualidad DDT/Cárcel, pero debo reconocer que hay cambios que me han gustado. La Cárcel es un blog personal y, como tal, susbsistirá de esa forma, es decir, que que me gustaría decir adiós a las interminables listas de novedades o los comunicados de prensa. Nunca me han gustado y siempre me parecieron un añadido en el blog, pero debo reconocer que han sido y son muy útiles a muchos lectores, por lo que estudiaré como incluirlos de forma colateral, sin que molesten al flujo principal de entradas.
Me parece que éste era el empujón del que hablaba hace un rato… :)

Cinco

Decía un álbum en su título que 5 es el número perfecto. Curiosa profecía, porque el quinto aniversario le llega a La Cárcel en un momento de cambio profundo. No, no he abandonado la página, aunque lo parezca. La Cárcel sólo me ha dado alegrías y es mi niña bonita, lo que de verdad me gusta y nunca abandonaré, pero la realidad es que, como ya conté hace un tiempo, el trabajo se multiplica por todas partes. El aumento de compromisos dentro del mundo del tebeo ha coincidido con un incremento del trabajo en la facultad y, pese a lo que muchos han llegado a teorizar, ni soy ubicuo ni omnipresente. El día tiene 24h y he tenido que racionalizarlas al máximo.No voy a esconder que el estrés ha hecho un poco de mella en mí y que, en muchos momentos, he sentido la tentación de tirar la toalla. Pero servidor es de optimismo fácil y, pasado el nubarrón, sigo teniendo muchas ganas de hacer cosas, en internet y fuera de internet.
El problema es cómo hacerlas.
Desde hace un par de meses, estoy dándole vueltas a muchas ideas para esta página. Abrirla a colaboraciones externas es una posibilidad, cambiar el estilo de los posts… No sé. He comprobado que los post largos generan largos debates que, creo, son muy fructíferos. Pero también me apetece otro tipo de post, más informal y corto. La idea, desde luego, es volver a los orígenes que marcaron el espíritu de esta página hace cinco años: un espacio personal de reflexión sobre la historieta.
Pero no tengo muy claro todavía cómo hacerlo.
Durante esta semana sin posts, me he dedicado a probar diferentes tipos de entradas, plugins para hacer diferentes cosas, formatos más adecuados, diseños… sin encontrar el punto necesario que me dé el empujón definitivo. Cada vez tengo más claro lo que quiero hacer, pero no me convencen de momento las pruebas que he hecho.
Cinco años ya (bueno, sí un poquito más, el dominio se compró en mayo, pero el estreno fue el 27 de diciembre de 2002). La verdad es que han pasado demasiado rápido y, como decía antes, sólo puedo decir cosas buenas. Ha habido (y hay) siempre algunas cosillas negativas, pero os puedo asegurar que el global es inmensamente positivo porque las satisfacciones han sido muchas, sobre todo en el campo personal, donde hoy puedo hablar de grandes amigos gracias al blog. Y todas esas alegrías han sido posibles gracias a vosotros y vosotras, esos que leéis día a día La Cárcel. No me importan mucho las visitas, de hecho, casi mejor que haya menos, que si no voy siempre de cráneo con la saturación del servidor, pero siempre tendré que agradecer la fidelidad de muchos que han estado siempre ahí, muchas veces en el total anonimato, otras apoyando, participando o criticando, qué más da, pero siempre ahí, leyendo día a día las tonterías que escribo.
Si miro atrás a las primeros entradas de La Cárcel, no puedo menos que maravillarme del cambio que ha dado el tebeo en España. Su consideración social ha mejorado, la atención hacia él es hoy mayor que nunca… pero quizás por eso ese objetivo de “hacer proselitismo del tebeo” tiene mayor sentido hoy que nunca. Si un lustro atrás era una especie de actitud utópica y romántica, hoy tiene su sentido es palpable y real. La vanidad me puede y a veces pienso que esta página ha tenido mucho que ver en todo esto, pero la realidad es que sólo ha sido un grano de arena más en esta montaña que hemos construido todos, juntando nuestro hombro para conseguir que nuestra pasión por el tebeo se contagie como una pandemia sin cura. Lo que hoy tenemos no hubiese sido posible sin el trabajo de todos esos anónimos que han puesto horas y horas de su tiempo: desde los autores a los libreros, pasando por editores, salones, distribuidores y, por supuesto compradores. Todos han colocado su ladrillo y, por pequeño que éste sea, ha sido fundamental en el equilibrio del conjunto. Todavía es inestable, pero sus cimientos son más sólidos de lo que muchos piensan. Por eso hacer proselitismo del tebeo tiene hoy más importancia que nunca. No sólo desde La Cárcel, sino desde los casi 400 blogs que hablan diariamente de tebeos.
Sigo pensando que internet somos cuatro gatos, pero el ruido que estamos haciendo parece que, por fin, está dando sus frutos. Un ruido que sólo tiene sentido olvidando individualidades y considerando el conjunto, desde el blog más modesto al de más éxito.
El 2008 se adivina apasionante para el mundo del tebeo. Y La Cárcel de Papel estará ahí, hablando y haciendo proselitismo de mi pasión por los tebeos. No sé cómo ni me importa mucho. Estará. Y tranquilos, que no tardará mucho en revivir, apenas unos días.
Gracias de nuevo a todos.

El Jueves, demandado por Papá y Mamá Noel

Es que se lo estaban buscando. Los de El Jueves han mandado una injuriosa felicitación navideña y, como era de esperar, la Audiencia Nacional del Polo Norte ha tomado cartas en el asunto, acusándoles de injurias a la institución navideña por la indecorosa representación de los máximos representantes de la Navidad. La felicitación ha sido secuestrada por el cuerpo de elfos de Papa Noel y, como medida cautelar, este año los autores del ultraje no tendrán nada en sus calcetines el día de Navidad. Se espera también la solidaridad de otras casas reales, como la de los Reyes Magos, que en un corto comunicado informan de la posibilidad de tomar medidas similares a su compañero, recomendando a los autores que no pierdan el tiempo en dejar sus zapatos la noche de Reyes.
Dado que el incidente es de alcance internacional, veremos qué es lo que dice Moratinos al respecto…

La injuriosa felicitación

Y dale con la “novela gráfica”

Pues nada, que seguimos ahondando en el eufemismo de eso llamado Novela Gráfica. SI alguien quiere debatir un rato sobre el mismo, que sepa que mañana jueves, a las 19:30 h, hablaremos sobre la dichosa Novela Gráfica en el Fòrum de Debats de la Universitat de València (Aula Magna de la Universitat, C/La Nau). Servidor les soltará una interminable perorata y ustedes estarán en disposición de lanzarme todas sus puyas.
Allí les espero perpretado con mis mejores argumentaciones.

Y luego nos quejamos…

A veces, demasiadas, el ombliguismo del mundo del tebeo nos lleva a considerar que los problemas de la historieta acaban y empiezan dentro de las limitadísimas fronteras de este mundillo. Quizás es una reacción natural, tribal si acaso, pero es indudable que los mimbres de los que están hechos los problemas de la historieta son comunes a los de otros problemas de la sociedad. Son simples consecuencias de gravaes cuestiones que, por una simple cuetsión de escala, en el reducido universo comiquero se transforman en apocalípticas soflamas. Un reduccionismo en el que caemos todos, yo el primero.
Basta ver uno de los titulares de hoy de EL PAÍS para comprender cómo se trasladan los problemas de la sociedad al tebeo: “La lectura lastra la educación de los jóvenes”. Una noticia derivada del demoledor informe PISA y que demuestra que si no se leen tebeos es porque, simplemente, no se lee. En general y sin prejuicios previos. Se podría aquí hablar de la cortedad de miras de una clase política que no ve en el tebeo una excelente herramienta de introducción a la lectura en el niño, pero quizás sería tan sólo una egoísta simplificación de un gravísimo y crucial problema, el del la creciente aculturalidad de nuestra sociedad (que, no lo dudemos, entronca con el discurso antiintelectual que hace poco se comentaba en filocomic).
Pero volviendo al tema en cuestión, basta ver un poco levantar la vista para comprobar que lo que consideramos horrores de la situación de la historieta no son más que repeticiones a escala de lo que pasa en otros campos de la cultura. Si nos quejamos de la falta de ventas del tebeo, sirva como comparación que la gran mayoría de los libros publicados en España difícilmente superan ventas de 1000 ejemplares (vaya, como los tebeos). Los autores de literatura, salvo las contadísimas excepciones de los bestsellers de turno, se dedican a otras tareas para poder asegurarse el condumio diario. Es verdad que hay muchos más autores que viven de la literatura que del tebeo, pero una simple regla de tres lleva de la una a la otra.
Odiosas comparaciones que no quitan que, por lo menos en algunos casos, las quejas sean fundamentadas: desde la falta de consideración a la cultura del tebeo a la nula equiparación de las ayudas institucionales, pero la comprobación de lo ocurrido con artes “serias” como el cine, el teatro o la literatura no permiten ser muy halagüeños en los resultados.