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> <channel><title>Comentarios en: Ediciones La C&#250;pula busca autores en lengua espa&#241;ola</title> <atom:link href="http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/</link> <description></description> <lastBuildDate>Wed, 01 Feb 2012 17:52:27 +0000</lastBuildDate> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.3</generator> <item><title>Por: Jaime Mart&#237;n</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-128214</link> <dc:creator>Jaime Mart&#237;n</dc:creator> <pubDate>Fri, 18 Jan 2008 14:11:52 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-128214</guid> <description>Bueno, parece que ya puedo postear (&#225;lvaro, gracias por solventar los problemas).
A ver, el texto no es m&#237;o es de Sergi (ya me gustar&#237;a escribir as&#237; de bien). Tampoco lo he colgado aqu&#237;, que queda un poco metido a lo bruto.
Me consta que lo que cuenta Sergi se ha hecho en otras editoriales tambi&#233;n y, afortunadamente, estas actitudes no duran eternamente porque en las editoriales, como en otros trabajos, entra y sale gente nueva, con otras maneras de hacer las cosas, con m&#225;s ilusi&#243;n, etc.
Pues eso, que no cunda el p&#225;nico, que no porque la novia nos de calabazas nos vamos a hacer monjes de clausura. </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Bueno, parece que ya puedo postear (&aacute;lvaro, gracias por solventar los problemas).</p><p>A ver, el texto no es m&iacute;o es de Sergi (ya me gustar&iacute;a escribir as&iacute; de bien). Tampoco lo he colgado aqu&iacute;, que queda un poco metido a lo bruto.</p><p>Me consta que lo que cuenta Sergi se ha hecho en otras editoriales tambi&eacute;n y, afortunadamente, estas actitudes no duran eternamente porque en las editoriales, como en otros trabajos, entra y sale gente nueva, con otras maneras de hacer las cosas, con m&aacute;s ilusi&oacute;n, etc.</p><p>Pues eso, que no cunda el p&aacute;nico, que no porque la novia nos de calabazas nos vamos a hacer monjes de clausura.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: mazorc</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-128077</link> <dc:creator>mazorc</dc:creator> <pubDate>Thu, 17 Jan 2008 19:05:39 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-128077</guid> <description>impresionante relato Jaime mart&#237;n,  hazte un c&#243;mic tio. </description> <content:encoded><![CDATA[<p>impresionante relato Jaime mart&iacute;n,  hazte un c&oacute;mic tio.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Jaime Mart&#237;n</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127999</link> <dc:creator>Jaime Mart&#237;n</dc:creator> <pubDate>Thu, 17 Jan 2008 12:13:02 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127999</guid> <description>comentario de prueba </description> <content:encoded><![CDATA[<p>comentario de prueba</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Javier Trujillo</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127821</link> <dc:creator>Javier Trujillo</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 14:12:59 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127821</guid> <description>Perfectamente explicado, perfectamente.
Espero que David y otros m&#225;s lean esto, porque es tal cual.
Pero esto puede y debe ser cambiado, sin duda. :-) </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Perfectamente explicado, perfectamente.</p><p>Espero que David y otros m&aacute;s lean esto, porque es tal cual.</p><p>Pero esto puede y debe ser cambiado, sin duda. :-)</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Joste</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127777</link> <dc:creator>Joste</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 11:44:23 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127777</guid> <description>Yo creo que cualquier cosa que se haga, cualquier cosa que motive e incentive dentro del mundo del comic debe ser bienvenida, aunque sea mala. Ya sabeis eso que dicen, &quot;Lo importante es que se hable de ti, aunque sea bien&quot;. </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Yo creo que cualquier cosa que se haga, cualquier cosa que motive e incentive dentro del mundo del comic debe ser bienvenida, aunque sea mala. Ya sabeis eso que dicen, &quot;Lo importante es que se hable de ti, aunque sea bien&quot;.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: 2mq</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127765</link> <dc:creator>2mq</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 10:07:16 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127765</guid> <description>A mi tambi&#233;n me ha encantado, en serio, pero en cuanto tenga un ratillo me corto las venas. </description> <content:encoded><![CDATA[<p>A mi tambi&eacute;n me ha encantado, en serio, pero en cuanto tenga un ratillo me corto las venas.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Fran S&#225;ez</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127763</link> <dc:creator>Fran S&#225;ez</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 09:26:14 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127763</guid> <description>joder que bueno! me ha encantado! plas plas!!! </description> <content:encoded><![CDATA[<p>joder que bueno! me ha encantado! plas plas!!!</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Miguel</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127760</link> <dc:creator>Miguel</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 08:35:08 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127760</guid> <description>Impresionante relato, conviene recordar de vez en cuando la realidad de los mecanismos del mercado; por otro lado tambien hay gente muy osada con un alto concepto de  sus cualidades. Creo que son muy pocos los que pueden alcanzar el olimpo de la originalidad y calidad pero siempre los habr&#225;. </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Impresionante relato, conviene recordar de vez en cuando la realidad de los mecanismos del mercado; por otro lado tambien hay gente muy osada con un alto concepto de  sus cualidades. Creo que son muy pocos los que pueden alcanzar el olimpo de la originalidad y calidad pero siempre los habr&aacute;.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: http://blog.jaimemartin.info/2008/01/09/bienvenidos-a-la-maquina/</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127733</link> <dc:creator>http://blog.jaimemartin.info/2008/01/09/bienvenidos-a-la-maquina/</dc:creator> <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 01:08:50 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127733</guid> <description></description> <content:encoded><![CDATA[<p>El funcionamiento de una editorial, visto desde el punto de vista del lector, suele tener poco que ver con la realidad. Las empresas siempre intentar&aacute;n exportar una imagen de seriedad y profesionalidad (y si fuere necesario de ordenada anarqu&iacute;a, que siempre queda cool) pero dentro de la m&aacute;quina existe otra realidad.</p><p>El incre&iacute;ble hombre filtro es un texto extra&iacute;do de la revista Interzona (coordinada por Borja Crespo y Rub&eacute;n Lard&iacute;n), y ha sido escrito por Sergi Puertas (Barcelona, 1971). Sergi tambi&eacute;n es autor de las novelas Porque s&iacute; (Verbigracia, 2004), Subnormal (El Cobre, 2005), Mindundi (Verbigracia, 2005) y C&oacute;mo destruir &aacute;ngeles (Cahoba, de pr&oacute;xima aparici&oacute;n en 2008). Entre 2001 y 2006 ejerci&oacute; de redactor jefe en Ediciones La C&uacute;pula.</p><p>EL INCRE&IACUTE;BLE HOMBRE FILTRO<br
/> Confesiones de un evaluador de tebeos, por Sergi Puertas.</p><p>C&oacute;mic, ya saben. Lo de los mu&ntilde;ecos y las vi&ntilde;etas. Un medio repleto de color donde todo es jauja, &iquest;verdad? Pues no se&ntilde;ores. Les aseguro que el trecho que va desde la mesa de dibujo a la librer&iacute;a especializada est&aacute; repleto de trampas y obst&aacute;culos. Que el camino est&aacute; sembrado de damnificados. Que a pesar de todo, cada d&iacute;a hay tipos que se calzan las botas decididos a recorrerlo.<br
/> Ya saben ustedes que el editor de c&oacute;mic es el se&ntilde;or que posee la editorial. El que afloja la molla y decide qu&eacute; se publica y qu&eacute; no.<br
/> Saben tambi&eacute;n que el artista de c&oacute;mic es el se&ntilde;or que alumbra la obra. El que maneja el pincel a las &oacute;rdenes de un guionista o de su propia psique. Por lo general, una vez tiene material suficiente que atestig&uuml;e c&oacute;mo quedar&aacute; el tebeo, se pone en contacto con el editor y le viene a decir: &iquest;Est&aacute; usted interesado?<br
/> El editor tiende a estar ocupado tomando caf&eacute;s con individuos que abrir&aacute;n nuevos canales de distribuci&oacute;n, apalabrando presentaciones que catapultar&aacute;n un nuevo manga al estrellato; flirteando por tel&eacute;fono con el yanqui de turno que le facilitar&aacute; esos materiales que todos en Espa&ntilde;a est&aacute;n aguardando con impaciencia. No, el editor rara vez tiene tiempo para recibir personalmente a ese chaval que cada d&iacute;a, tras cumplir con sus obligaciones como camarero, se vuelca en el entintado de su space opera.<br
/> Cuando me contrataron como redactor, me advirtieron ya que lidiar con los aspirantes a artista iba a formar parte de mi trabajo. La editorial ten&iacute;a por aquel entonces una colecci&oacute;n en la que se daba salida intermitente a comic-books de autores noveles y aut&oacute;ctonos en un pa&iacute;s en el que pr&aacute;cticamente ninguna editorial publicaba comic-books de autores noveles y aut&oacute;ctonos. As&iacute; pues, adem&aacute;s de rellenar con texto todos y cada uno de los huecos que fueran apareciendo en nuestras publicaciones, tendr&iacute;a que entrevistar a los muchachos, leerme sus trabajos y, llegado el caso de que fueran lo suficientemente buenos, mostr&aacute;rselos a mis compa&ntilde;eros y al Gran Jefe para que juntos decidi&eacute;ramos qu&eacute; hacer con ellos. En definitiva: por mucho que me gustara un proyecto, no ten&iacute;a competencias para sacarlo adelante. Ni para descartarlo si me parec&iacute;a horroroso pero lo juzgaba lo suficientemente profesional. Yo era s&oacute;lo un fan al que hab&iacute;an reciclado en opinador t&eacute;cnico. Poco m&aacute;s que un portavoz de la gerencia.<br
/> Los artistas que llamaban a la redacci&oacute;n no lo sab&iacute;an, claro. Pod&iacute;as percibirlo en los temblores de sus voces. Cuando se presentaban all&iacute; en persona lo primero que les explicaba era que yo no era nadie, pero no estoy seguro de que lo entendieran. Si meses despu&eacute;s me topaba con ellos de nuevo en un sal&oacute;n del c&oacute;mic, me daba cuenta de que hab&iacute;an retenido palabra por palabra todo cuanto les hab&iacute;a apuntado. Eran como ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos que, pese a mis esfuerzos por descargarme de responsabilidades, me hab&iacute;an colocado de todos modos en el podio reservado a esa figura paternal que todos a&ntilde;oraban con el furor de lo que nunca se ha tenido. Para ellos yo era el editor.<br
/> No una pieza m&aacute;s del engranaje. No un hombre filtro.<br
/> Y si yo era uno, ellos eran millones.<br
/> Como millones eran las fotocopias que recib&iacute;amos en la redacci&oacute;n v&iacute;a correo postal. Una pila perenne que descansaba a mi espalda, en un escritorio que no utilizaba nadie. Salamantinos de quince a&ntilde;os se adocenaban con cacere&ntilde;os que nos hac&iacute;an llegar un avance de su pr&oacute;ximo proyecto. La l&iacute;nea clara de Cornell&aacute; y el euromanga de Iru&ntilde;a compartiendo lista de espera con los collages de un malague&ntilde;o que escaneaba genitales y los montaba a modo de caleidoscopio. Mandanga suficiente como para sobrepasarme por completo. Especialmente si tenemos en cuenta que la Pila, as&iacute; se me hab&iacute;a dado a entender, era mi &uacute;ltima prioridad.<br
/> Y mi trabajo de verdad no menguaba nunca. Y las llamadas telef&oacute;nicas no dejaban de llover. Que a ver si puedo ense&ntilde;arte unos dibujitos. Que mis amigos dicen que pinto de puta madre y tal.<br
/> Que s&iacute;, hombre, respond&iacute;a yo. &iquest;El jueves por la tarde te viene bien?<br
/> Porque el jueves era el d&iacute;a que destin&aacute;bamos en la redacci&oacute;n a recibir a guionistas y dibujantes. La mayor parte de ellos nativos de la ciudad, aunque hab&iacute;a tambi&eacute;n quien aprovechaba un viaje a Barcelona con motivo de la hospitalizaci&oacute;n de un pariente para dejarse caer por all&iacute;. Y luego estaba el que se hab&iacute;a desplazado expresamente desde alg&uacute;n oscuro lugar del pa&iacute;s. Entre estos &uacute;ltimos hab&iacute;a profesionales que llevaban tiempo en el negocio, pero estos eran los menos. El grueso del pelot&oacute;n lo integraban universitarios que garabateaban en una mesa de dibujo durante sus ratos libres, melenudos cuyas camisetas de Manowar conjuntaban con los bocetos de b&aacute;rbaros que me tra&iacute;an. Cuarentones que trabajaban en f&aacute;bricas y que, pese a que nunca hab&iacute;an visto una sola p&aacute;gina suya publicada, segu&iacute;an dibujando adolescentes de tetas enormes. Padres de familia que ayudaban a sus mujeres a subir el carrito del beb&eacute; por las escaleras para, acto seguido, atender a mis consejos sobre el equilibrio de negros mientras el cr&iacute;o se desga&ntilde;itaba a voz en cuello. Yayos que me ped&iacute;an que les buscase dibujante para ilustrar sus desvar&iacute;os er&oacute;ticos, sus s&aacute;tiras sobre la derecha.<br
/> &iquest;Qui&eacute;nes eran aquellas gentes? &iquest;Qu&eacute; demonios hac&iacute;an all&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; no se quedaban en sus casas viendo la tele como todo el mundo?<br
/> No sabr&iacute;a decirles. Lo que s&iacute; es seguro es que cada uno de ellos, a su manera, estaba enamorado de la historieta. Y a lo mejor aquel amor se hab&iacute;a ido transformando con el tiempo en algo parecido a la man&iacute;a, pero todos ellos se hab&iacute;an sometido a la disciplina. Hab&iacute;an concebido una obra y hab&iacute;an reunido el coraje preciso para mostr&aacute;rsela al mundo.<br
/> O sea, para mostr&aacute;rsela al filtro.<br
/> Cada jueves llegaba para cada uno de ellos el momento de la verdad. Para m&iacute;, una sucesi&oacute;n de entrevistas de media hora que en ocasiones se extingu&iacute;an a los diez minutos o se extend&iacute;an hasta los tres cuartos. El interfono sonaba y yo me acercaba a la puerta a recibirles. Les chocaba la mano, hola qu&eacute; tal. Asent&iacute;an en&eacute;rgicamente, sonre&iacute;an inc&oacute;modos, se presentaban por su nombre de pila. Un nombre indiferenciado que, si el tr&aacute;mite se completaba con &eacute;xito, figurar&iacute;a con su consiguiente un apellido en la portada de uno de los tebeos de la casa. Tensos y desubicados, se internaban en la editorial sin dejar de mirar a su alrededor, como si trataran de atesorar la experiencia por si, una vez rechazados, no reun&iacute;an de nuevo el coraje para regresar. Los atend&iacute;a en el cuarto del fondo. Los dibujantes abr&iacute;an sus carpetas de dibujo, sacaban de ellas los dinatreses y me los tend&iacute;an. Yo hojeaba el material con atenci&oacute;n. No menos que la que me dedicaban mis interlocutores. Aquel silencio, aquellas miradas clavadas sobre m&iacute;, me hac&iacute;an sentir terriblemente inc&oacute;modo. Probablemente a ellos tambi&eacute;n, porque llegado cierto punto se arrancaban a documentarme de viva voz sobre lo que estaba viendo. Sinopsis confusas y sincopadas de las epopeyas que viv&iacute;an sus caballeros, las calenturientas andanzas de sus hero&iacute;nas y putas, las desventuras de antih&eacute;roes catapultados a existencias tan perras como las nuestras. Hablaban como si acabaran de recalar en un escenario y cayera sobre ellos el foco. Hablaban para espantar su miedo.<br
/> Yo el m&iacute;o me lo com&iacute;a con mi pan. Asent&iacute;a en silencio, concentrado en los originales, la sonrisa calzada como m&aacute;scara mientras ponderaba cu&aacute;les eran los pros y los contras de su obra. El impulso de arrancarme a largar sin ton ni son era poderoso, pero no pod&iacute;a permitirme ser un bocazas. Cualquier desprop&oacute;sito que saliera de mi boca pod&iacute;a aniquilar para siempre a aquellos tipos. Y yo no quer&iacute;a que renunciaran a sus esfuerzos, que se concentraran en su otra carrera. Yo quer&iacute;a que los tebeos siguieran siendo una cosa viva y guay. En consecuencia mi discurso ten&iacute;a que ser constructivo, tanto daba que el material fuera espantoso.<br
/> Y les juro que a veces lo era. A veces se trataba de garabatos a boli en libretas cuadriculadas. Dinacuatros con bocetos que de tanto guarrear con el l&aacute;piz y la goma se hab&iacute;an convertido en rect&aacute;ngulos grises y que m&aacute;s de una vez me llevaron a preguntarme si no la estar&iacute;a cagando un poquit&iacute;n al alentarles a perseverar. Si eran jovencitos, pues como aquel. Pero qu&eacute; me dicen de aquellos treinta&ntilde;eros, de aquellos cuarentones, de aquellos cincuentones que segu&iacute;an viviendo en los mundos de yupi y cuya fe se sustentaba en una publicaci&oacute;n espor&aacute;dica en un fanzine de Palencia. &iquest;No estaban de alg&uacute;n modo suplicando que les cantaran un par de verdades?<br
/> No lo hice nunca y me alegro de no haberlo hecho. Respeto demasiado los sue&ntilde;os y siento demasiada simpat&iacute;a por las causas perdidas como para ponerme a incitar al personal a aterrizajes forzosos en una realidad que da ganas de vomitar. Pero hab&iacute;a otra raz&oacute;n de corte puramente ego&iacute;sta: no quer&iacute;a que nadie me recordara durante el resto de su vida como el tipo de La C&uacute;pula que le hab&iacute;a dado a entender que se concentrara en el supermercado y se dejara de pamplinas. No quer&iacute;a que me odiaran.<br
/> Naturalmente todo era mucho m&aacute;s sencillo cuando daba con alguien bueno de veras. Por fin pod&iacute;a deshacerme en elogios sentidos. Pod&iacute;a entusiasmarme y transmitirle mi entusiasmo al autor. Pod&iacute;a decir:<br
/> –&iquest;Te importa si me quedo tu material unos d&iacute;as?<br
/> M&aacute;s a&uacute;n: durante los d&iacute;as venideros, pod&iacute;a acercarme al Gran Jefe y a los compa&ntilde;eros y mostrarles la obra de aquel nuevo talento que acaba de descubrir.<br
/> –Guapo, &iquest;no? –les asaltaba aprovechando alg&uacute;n momento de despiste. Porque para ellos la obra de los autores noveles tambi&eacute;n era la &uacute;ltima prioridad.<br
/> –Tiene su qu&eacute; –me dec&iacute;a uno.<br
/> –Interesante, pero le falta –opinaba otro. Y pulsaba una combinaci&oacute;n de teclas del Quark y una p&aacute;gina de manga saltaba a primer t&eacute;rmino.<br
/> Las reacciones de mis compa&ntilde;eros tend&iacute;an a ser tan templadas como los discursos que yo reservaba para los dibujantes sin talento. M&iacute; entusiasmo tambi&eacute;n se fue templando. Pronto aprend&iacute; a no cargar las tintas con los elogios para preservar a los autores de ca&iacute;das dolorosas. Y de paso, facilitarme el ep&iacute;logo que ten&iacute;a lugar cada vez que sus obras eran desestimadas.<br
/> Con un suspiro, descolgaba el tel&eacute;fono y, de la mejor que sab&iacute;a, comunicaba de viva voz la nota de rechazo. Y aquel adolescente que llevaba semana y media viviendo con el alma en vilo, aquel treinta&ntilde;ero que paladeaba ya la fama y la gloria desde su rinc&oacute;n en la panificadora, escuchaba mis disculpas y se ven&iacute;a abajo en silencio. A continuaci&oacute;n acord&aacute;bamos qu&eacute; d&iacute;a se pasar&iacute;an a recoger sus originales. Interaccion&aacute;bamos como si esto fuera efectivamente una civilizaci&oacute;n, pero tras la p&aacute;tina de cordialidad bull&iacute;a la frustraci&oacute;n y un asco generalizado hacia todo. Cr&eacute;anme que s&eacute; bien de qu&eacute; hablo.<br
/> D&iacute;as m&aacute;s tarde, ten&iacute;a lugar la triste ceremonia. Yo les insist&iacute;a en la excelencia de sus trabajos, pero para entonces ellos estaban ya devolviendo los dinatreses a sus carpetas y la derrota espesaba la atm&oacute;sfera. Todo cuanto quer&iacute;an era largarse de all&iacute;. Yo mismo quer&iacute;a que se marcharan.<br
/> Si lo que hab&iacute;an dejado en la redacci&oacute;n eran fotocopias, a veces no se molestaban en pasar a recogerlas pese a haber mostrado en su momento gran inter&eacute;s en recuperarlas. Supongo que unas impresiones en color no representan un precio tan alto a cambio de ahorrarse una humillaci&oacute;n.<br
/> Gracias a dios, de vez en cuando suced&iacute;a: entre el aluvi&oacute;n semanal de mandanga, aparec&iacute;a algo que no s&oacute;lo me gustaba a m&iacute;, sino que encima gustaba les gustaba a mis compa&ntilde;eros y le gustaba al Gran Jefe. Durante un rato era como si todos volvi&eacute;ramos a ser chavales de quince a&ntilde;os echando unas risas alrededor de un tebeo. De pronto parec&iacute;a que estuvi&eacute;ramos all&iacute; por el c&oacute;mic, no para facturar los dineros que seguir&iacute;an haciendo de aquello una empresa rentable, ni porque nuestros contratos nos obligaban a permanecer en la oficina. Todo quedaba en suspenso durante unos minutos para que convini&eacute;ramos que aquel muchacho ver&iacute;a su sue&ntilde;o cumplido. Que aquel muchacho tendr&iacute;a su propio tebeo.<br
/> Aquello era lo que hac&iacute;a que todo mereciera la pena: descolgar el tel&eacute;fono y poder decir:<br
/> –&iquest;Cu&aacute;ndo te pasas a firmar contrato?<br
/> Seg&uacute;n fueron pasando los meses, aprend&iacute; que los elegidos eran infrecuentes y aprend&iacute; que hab&iacute;a que afinar mucho. No bastaba con ser bueno. Hab&iacute;a que ser muy bueno. Lo suficiente como para que el comprador potencial aflojase los dos euros que costaba cada cuadernito de la colecci&oacute;n.<br
/> &iquest;Saben qu&eacute;? Se ve que no est&aacute;bamos afinando lo suficiente. Un buen d&iacute;a llegaron las cifras que documentaban el impacto en el mercado de nuestros autores noveles y aut&oacute;ctonos, y result&oacute; que ninguno estaba vendiendo una mierda. Nuestra apuesta por el tebeo nacional hab&iacute;a sido un fracaso.<br
/> Una de las conclusiones que se extrajo de la cat&aacute;strofe fue la de que nadie quer&iacute;a tebeos de espa&ntilde;olitos no consagrados. Dicho en otras palabras: que puestos en la tesitura de tener que elegir entre un c&oacute;mic de Johnny Jones y uno de Carlos Contreras y sin tener ni puta idea de qui&eacute;n es el uno y qui&eacute;n es el otro, el personal se decanta por el de Johnny.<br
/> De dicha moraleja se deriv&oacute; otra conclusi&oacute;n: era hora de dejar de apostar ciegamente por los Carlos Contreras de toda Espa&ntilde;a. Hab&iacute;a llegado el momento de cerrar el grifo.<br
/> Pero no por completo.<br
/> Ver&aacute;n, comenz&oacute; a circular por la redacci&oacute;n una leyenda que afirmaba que ah&iacute; fuera, en alg&uacute;n rinc&oacute;n, exist&iacute;a un t&iacute;o que iba a partir la pana. Un superventas en potencia, un fuera de serie. Quiz&aacute;s hab&iacute;a m&aacute;s de uno, aquello estaba por determinar. Lo importante era que, a lo mejor, a aquel autor le daba por llamar a nuestra puerta para mostrarnos su obra. No pod&iacute;amos dejar de abrir, &iquest;no? S&oacute;lo por si acaso era &eacute;l.<br
/> En consecuencia, se convino que permanecer&iacute;amos abiertos a las entrevistas y a la recepci&oacute;n de nuevos trabajos.<br
/> De modo que las entrevistas prosiguieron, y el hombre filtro fue volvi&eacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s implacable. Su discurso sonaba igual de afable, pero ahora escrutaba la p&aacute;gina con m&aacute;s detenimiento. Si la historieta le parec&iacute;a floja en general, el hombre filtro buscaba errores concretos que justificaran el rechazo. En ocasiones los trabajos eran lo suficientemente profesionales como para que aquello no resultara sencillo. El hombre filtro se volv&iacute;a loco.<br
/> Mi entusiasmo inicial andaba sepultado por los centenares de negativas que llevaba ya transmitidas, por aquellas cifras de ventas que casi nos matan a todos del susto. Aun as&iacute;, muy de uvas a peras, me tra&iacute;an algo que me hac&iacute;a saltar de la silla.<br
/> –&iquest;Te importa si me quedo tu material unos d&iacute;as? –preguntaba circunspectamente.<br
/> Los artistas respond&iacute;an invariablemente que no.<br
/> La misma respuesta que obten&iacute;a de mis compa&ntilde;eros y del Gran Jefe cuando les mostraba las p&aacute;ginas d&iacute;as despu&eacute;s.<br
/> Pasaron los meses y el Carlos Contreras que and&aacute;bamos buscando no aparec&iacute;a. Me fui volviendo fr&iacute;o y duro por dentro. Pod&iacute;a hacer como que no importaba, pero notaba c&oacute;mo me iba desquiciando. Ya antes de que los dibujantes abrieran sus carpetas, me arrancaba despotricar sobre lo fatalmente que estaba el mercado, sobre lo muy dif&iacute;cil que resultaba publicar. Sobre lo chungo que est&aacute; todo, &iquest;sabes?<br
/> –Y dime, &iquest;qu&eacute; me tra&iacute;as? –les preguntaba entonces.<br
/> Perplejos y abatidos, me alcanzaban sus originales. Mi propia demagogia esquizoide, que por un lado animaba a seguir mejorando y por el otro no cesaba de hacer hincapi&eacute; en la total falta de oportunidades, se me antojaba carente de sentido. Los muchachos no entend&iacute;an para qu&eacute; nos hab&iacute;amos citado. Yo tampoco. Ya no me era preciso esperar a la ceremonia de recogida de originales para desear que se esfumaran. Quer&iacute;a que se fueran ya mismo, esfumarme yo tambi&eacute;n.<br
/> Entretanto, en el mundo real, el volumen de p&aacute;ginas de autores internacionales que public&aacute;bamos se hab&iacute;a multiplicado por diez. Mis labores de redacci&oacute;n y correcci&oacute;n me absorb&iacute;an por completo. A mi espalda, la gran Pila beige de material que recib&iacute;amos por correo, segu&iacute;a creciendo y creciendo como una espada de Damocles con elefantiasis. Yo me refugiaba en recuerdos de cuando public&aacute;bamos a los vigilantes jurados, a los repartidores de pizzas. Pero aquello formaba parte del pasado.<br
/> Porque en aquellos precisos instantes, los ejemplares de sus tebeos que hab&iacute;an quedado sin vender estaban siendo saldados o destruidos. Las cartas hab&iacute;an quedado por fin boca arriba: ser dibujante de tebeos en Espa&ntilde;a era una estafa de proporciones cicl&oacute;peas. El c&oacute;mic nunca rescatar&iacute;a a nadie de su empleo cochambroso.<br
/> Si esto fuera una peli de guerra, ahora llegar&iacute;a aquella frase: aquellos muchachos eran h&eacute;roes.<br
/> Hace falta serlo para ansiar con tal ah&iacute;nco dedicarse a esta profesi&oacute;n ninguneada, a una disciplina que para el grueso de la poblaci&oacute;n empieza con el Tint&iacute;n y termina con el Jordi Labanda. Lo que se pagaba al autor por aquellos cuadernillos no me atrevo ni a sugerirlo, pero abaratar el producto hasta lo rid&iacute;culo tampoco hab&iacute;a funcionado.<br
/> Y la Pila siempre detr&aacute;s de m&iacute;, siempre creciendo.<br
/> Hab&iacute;a estado ah&iacute; desde el principio, siempre id&eacute;ntica a s&iacute; misma y siempre diferente, como el r&iacute;o de Her&aacute;clito. Representaba el fantasma en la sombra de todos aquellos que no dispon&iacute;an de los medios o de los arrestos para personarse en la editorial, pero que segu&iacute;an trabajando incansables. Gracias a lejan&iacute;a geogr&aacute;fica o a su timidez, permanec&iacute;an inmunes a mis f&uacute;nebres cantatas sobre la defunci&oacute;n del c&oacute;mic patrio. A veces era preciso que la Pila se desplomara para que me dignara a prestarle atenci&oacute;n. No me llevaba m&aacute;s de tres cuartos de hora. Me limitaba a abrir los sobres y a leerme las fotocopias en diagonal. Si los artistas inclu&iacute;an un correo electr&oacute;nico, en ocasiones les mandaba una nota de rechazo tipo, pero no podr&iacute;a jurar que lo hiciera siempre.<br
/> Una vez terminada la faena, amarraba todo el papelamen entre los brazos y, cargado como una mula, lo descargaba en el cuarto de los trastos, &iquest;ven qu&eacute; f&aacute;cil?<br
/> Tendr&iacute;an que haber visto ustedes las pilas que se formaban all&iacute;. Centenares de sobres hacin&aacute;ndose como jud&iacute;os en un tren. Cuando las estanter&iacute;as se llenaban, agarr&aacute;bamos y lo baj&aacute;bamos todo a la basura.<br
/> Aquellos sobres estaban llenos de ilusiones, &iquest;entienden?<br
/> Durante mi primer a&ntilde;o en la editorial me las hab&iacute;a apa&ntilde;ado para contestarlos seg&uacute;n iban viniendo, pero para ello hab&iacute;a tenido que quedarme horas de m&aacute;s, y yo ya estaba harto de quedarme horas de m&aacute;s. En consecuencia, me eduqu&eacute; para completar el proceso sin que la conciencia me incordiara demasiado. Ten&iacute;a mi propia vida, &iquest;saben? Ten&iacute;a una novia. Ten&iacute;an una planta de marihuana. Ten&iacute;a cosas que hacer, yo qu&eacute; s&eacute;. No eran m&aacute;s que putos tebeos, &iquest;vale?<br
/> Bastante ten&iacute;a yo con mis putas novelas.<br
/> Por aquel entonces una de ellas circulaba ya por las librer&iacute;as. Su repercusi&oacute;n en el mercado hab&iacute;a sido comparable a la de cualquiera de aquellos cuadernillos firmados por noveles aut&oacute;ctonos. Al ver la Pila por las ma&ntilde;anas, no pod&iacute;a evitar pensar en las dos siguientes, que por aquel entonces acaba de enviar a varias editoriales de narrativa en forma de manuscrito. En el silencio que recib&iacute;a siempre por toda respuesta. Cada vez que miraba la Pila, comenzaban a trabarse paralelismos terribles. Cada vez miraba la Pila, me sent&iacute;a un hijo de puta.<br
/> Si Dios me estaba poniendo a prueba, era obvio que yo no lo estaba haciendo demasiado bien.<br
/> Si entornaba los ojos, nuestra redacci&oacute;n se difuminaba y pod&iacute;a ser cualquier redacci&oacute;n del mundo. Nuestra Pila, cualquier pila del mundo. Tebeos, novelas, todo la misma mierda. Montones de papel que no sirven para nada. Que s&oacute;lo esperan a que se presente alguien y los tire a la basura.<br
/> No quer&iacute;a que nadie se acordara de mi madre, pero yo me acordaba de las madres de todos los editores de narrativa del mundo. Y de las de todos los que ejerc&iacute;an de filtro para ellos.<br
/> De un tiempo a esta parte pienso mucho en lo c&oacute;micos que resultamos los chiflados que queremos alumbrar nuestra propia obra. Tarados que nos vamos haciendo m&aacute;s y m&aacute;s mayores sin conseguir quitarnos el gusanillo de entretener, pese a que a nosotros mismos nos resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil entretenernos. Es como un gran fractal de mierda donde no queda del todo claro d&oacute;nde radica el mal, ni si est&aacute; cerca o lejos, pero que luce marr&oacute;n lo mires como lo mires. Terminaremos arruinados, porculizados, arrasados por la frustraci&oacute;n. Parte de nosotros se reciclar&aacute; trabajando para la industria, estableci&eacute;ndose como n&eacute;mesis de otros como &eacute;l. Pero &iquest;saben qu&eacute;? Estad&iacute;stica obliga y tarde o temprano uno de nosotros lo consigue.<br
/> &iquest;Y saben otra cosa? Durante los a&ntilde;os que dur&oacute; aquella b&uacute;squeda del Carlos Contreras definitivo, result&oacute; que hab&iacute;a dado con &eacute;l en un par de ocasiones.<br
/> S&iacute;, el consejo editorial decidi&oacute; rechazarlo. Sin embargo, hoy figura como colaborador regular en publicaciones de amplia difusi&oacute;n. Y algo parecido ha sucedido con alguno de los autores de aquella colecci&oacute;n por la que nadie daba dos euros. Hoy trabajan para el mercado internacional y han conseguido vivir de lo que les gusta. Que es m&aacute;s de lo que la mayor&iacute;a podemos decir.<br
/> Somos como espermatozoides y el caudal no cesa. No queremos que nadie nos diga que no valemos para esto. Cuando se nos agoten las energ&iacute;as, seremos nosotros mismos quienes decidamos mandarlo todo a tomar por culo y aparcar la mirada en la tele, nunca antes.<br
/> Si por un casual resulta usted ser uno de los autores a los yo damnifiqu&eacute; a mi paso por La C&uacute;pula, si pas&oacute; usted por la Pila o por alguna de aquellas extra&ntilde;as tardes de jueves, quisiera aprovechar para pedirle perd&oacute;n. Rara vez consigo d&aacute;rselo a las ratas con las que me voy viendo obligado a lidiar en el transcurso de mi propia gesta rid&iacute;cula, as&iacute; que no albergo demasiadas esperanzas de obtener el m&iacute;o. Aun as&iacute; lo dir&eacute; una vez m&aacute;s: disculpadme, muchachos. Lo vuestro nunca fue basura por m&aacute;s que terminara reunido con ella. Basura son las leyes de mercado, las oficinas, los supermercados y todo lo dem&aacute;s. Basura son quienes arrojan la toalla. Vosotros firmes ah&iacute; que alg&uacute;n d&iacute;a lo conseguiremos.<br
/> Y si todo esto no es m&aacute;s que una paja y todo cuanto nos aguarda tras el gran estallido es el impacto contra la fr&iacute;a pared, bienvenida sea.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: C&#233;sar</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127712</link> <dc:creator>C&#233;sar</dc:creator> <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 21:52:41 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127712</guid> <description>Pero despues de la estafa y el ama&#241;o que hicieron los desalmados de Sins Entido y FNAC todavia quedan autores en este pais con ilusiones y ganas de esforzarse en crear algo??? Seguro que rompieron todos sus proyectos y quemaron sus lapices poniendo a dios por testigo que nunca volverian a pasar por un jurado.... </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Pero despues de la estafa y el ama&ntilde;o que hicieron los desalmados de Sins Entido y FNAC todavia quedan autores en este pais con ilusiones y ganas de esforzarse en crear algo??? Seguro que rompieron todos sus proyectos y quemaron sus lapices poniendo a dios por testigo que nunca volverian a pasar por un jurado&#8230;.</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: katakraos</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127709</link> <dc:creator>katakraos</dc:creator> <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 21:30:48 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127709</guid> <description>volver&#225;n a decir que est&#225; ama&#241;ado... ;)
&#161;muchas gracias por la informaci&#243;n! </description> <content:encoded><![CDATA[<p>volver&aacute;n a decir que est&aacute; ama&ntilde;ado&#8230; ;)</p><p>&iexcl;muchas gracias por la informaci&oacute;n!</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Javier Trujillo</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127702</link> <dc:creator>Javier Trujillo</dc:creator> <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 21:04:59 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127702</guid> <description>Me parece una iniciativa estupenda. :-) </description> <content:encoded><![CDATA[<p>Me parece una iniciativa estupenda. :-)</p> ]]></content:encoded> </item> <item><title>Por: Luis.</title><link>http://www.lacarceldepapel.com/2008/01/15/ediciones-la-cupula-busca-autores-en-lengua-espanola/#comment-127700</link> <dc:creator>Luis.</dc:creator> <pubDate>Tue, 15 Jan 2008 20:41:03 +0000</pubDate> <guid
isPermaLink="false">http://www.lacarceldepapel.com/?p=2458#comment-127700</guid> <description>&#161;&#161;Gracias por el &quot;chivatazo&quot;!! </description> <content:encoded><![CDATA[<p>&iexcl;&iexcl;Gracias por el &quot;chivatazo&quot;!!</p> ]]></content:encoded> </item> </channel> </rss>
