Lecturas bárbaras: The last musketeer

4041.jpgReto para guionista: ¿Conseguiría usted crear una historia en la que se mezclasen Los Tres Mosqueteros de Dumas, La guerra de los mundos de Wells, el Flash Gordon de Raymond… y a Catherine Deneuve?
Lo reconozco, más que un reto parece una trampa mortal para conseguir que algún psiquiatra amplíe definitivamente su lista de pacientes, pero conozco al menos a alguien que resultaría ganador en este casting maléfico: el noruego Jason. Un autor que suele jugar al mestizaje y travestismo de géneros que con The last Musketeer (Fantagraphics) logra salir victorioso de un tour de force casi quimérico, mezclando géneros y tendencias sin rubor alguno, enfrentando a Athos con Ming con la misma facilidad con la que aceptamos que un Marte a medio camino entre el que surcó John Carter y Mongo es el escenario perfecto para una historia de aventuras de espíritu decimonónico. Un laberinto de referencias continuadas que no tiene como objeto confundir al lector, sino llevarlo pausadamente por un universo de homenajes donde, en el fondo, se habla de la coherencia del discurso clásico del héroe a lo largo de la historia, de las conexiones infinitas de la cultura popular y, sobre todo, de la necesidad imperiosa de la evasión por parte del hombre. En un final simplemente perfecto, Jason nos recuerda que la aventura es parte fundamental de nuestras vidas y que nunca deberá ser olvidada.
Un excelente tebeo, que esperemos tenga pronta edición en castellano. (3)
¡Ah!¡Y sale Catherine Deneuve!

Reyes disfrazados

kings in disguiseTan, tan disfrazados iban que casi ha pasado desapercibida la edición en España de una de las obras más premiadas y reconocidas de los 90, Kings in disguise, de James vance y Dan Burr. Galardonada en los Eisner y Harvey y considerada por Gary Groth como una de las 100 mejores obras del siglo XX, llega a España, casi de tapadillo, editada por Norma Editorial en una perfecta edición recopilatoria con el título de Reyes disfrazados. Una obra curiosa, ya que representa uno de esos escasos ejemplos de unión afortunada de dos autores que va más allá de la suma de talentos, potenciándose mutuamente. Cuando ambos coinciden, apenas tenían como currículum algunas colaboraciones para Kitchen Sink, no especialmente destacables. Pero su trabajo conjunto produjo una obra de indudable potencia y carisma, que se adentra en la América desolada por la gran depresión del 29. Centrándose en la vida de un chaval que decide huir de casa en busca de su padre, convirtiéndose en compañero de un excéntrico vagabundo conocido como “El Rey de España”, Vance y Burr consiguen hacer una perfecta disección de los sentimientos de un país que había tocado fondo tras caer desde la cima más grande de la autocomplacencia. En un inspirado guión, Vance consigue transmitir perfectamente la impotencia de la gente de la calle, que descubría como toda su vida se derrumbaba, obligándolos a partir de cero. La violenta y obligada maduración del niño que debe enfrentarse solo a la vida resulta en acertado reflejo de una sociedad que se ve abandonada de repente, vuelta a una infancia desde la que volver a crecer. En un ejercicio de equilibrismo, ambas historias de van mostrando de forma paralela, sin histrionismos ni melodramatismos exagerados, pero sin evitar la crudeza de una situación límite y buscando siempre un trasfondo sincero que no elude la mirada crítica hacia su propia sociedad. Matrimonio feliz donde guionista y dibujante se funden en una única voz donde las imperfecciones se van limando mutuamente. El feísta dibujo de Burr, inspirado en los dibujantes de la EC, puede aportar en ciertos momentos confusión entre los personajes, un defecto que es resuelto por el excelente pulso literario de Vance. Los momentos que podían caer en la exageración literaria son frenados por la labor expresiva del dibujante.
Feliz pero fugaz matrimonio, porque tras esta obra parece que el peso de la responsabilidad pesó sobre sus autores y nunca volvieron a conseguir un resultado como éste en la historieta: tras una corta carrera como guionista, Vance ha logrado importantes éxitos como editor (fue el editor de From Hell) y Burr es un reputado ilustrador y pintor.
Si bien no comparto la opinión de Groth, es indudable que Reyes disfrazados es una obra importante, con una influencia indiscutible en el tebeo norteamericano de la última década (es imposible no encontrar connotaciones con muchas obras posteriores, como por ejemplo The Castaways) y de obligada lectura. Que no se os escape este tebeo (3+)