AEIOU

aeiou.jpgLa Cúpula cierra con Cualquier sencilla intimidad la conocida como “trilogía de las novias” de Jeffrey Brown. Tras Torpe e Inverosímil, Brown sigue profundizando en su vida a la vez que perfecciona un estilo basado en la síntesis narrativa y la eficacia. Su tosco grafismo, perfecto reflejo de la espontaneidad que el autor quiere transmitir, esconde un cuidado trabajo de ritmo, composición y puesta en escena, claramente deudor de las enseñanzas de tocayo Chester Brown y su Nunca me has gustado, pero que son digeridos hábilmente para conseguir ese aspecto de minimalismo tan adecuado para sus historias. Si en las anteriores entregas Brown se dedicaba a la plasmación fidedigna de sus relaciones personales, centrándose en los pequeños detalles que conforman lo que llamamos el “día a día”, en la última de las entregas se interroga sobre hasta qué punto los detalles son los verdaderos constitutivos de una relación amorosa. Una pregunta compleja que responde con una atrevida propuesta: una recopilación de escenas ínfimas, de momentos aislados. A lo largo del libro, Brown nos abre una mirilla a su vida durante apenas unos segundos, cada dos páginas componen un retazo que puede ir de una conversación a un sentimiento, un momento de rutina, de felicidad o de tristeza. Flashes breves que parecen no tener sentido y que, además, se nos presentan sin orden, en una especie de avalancha azarosa donde es imposible saber con claridad qué está pasando. Sin embargo, a medida que vamos leyendo, una figura indefinida va tomando forma. Como si estuviéramos viendo un cuadro inmensamente pixelado, a medida que nos vamos alejando de él, los gruesos puntos sin sentido van conformando sombras, líneas y contrastes, hasta que a cierta distancia, aquellos puntos forman una clara y definida fotografía. De la misma manera, las escenas que Brown propone se antojan como unidades que no tienen sentido excluidas de la totalidad. Pero juntas, van conformando uno de los retratos más sugerentes de ese concepto tan indefinible que es el amor. De sus incoherencias, virtudes, defectos, miedos y anhelos, todo relatado con una espontaneidad y proximidad al lector de la que es imposible sustraerse.
Un gran tebeo de un autor que está demostrando una progresión extraordinaria. Esperemos que sea la base de la futura edición de otras obras suyas, como la excelente I am going to be small, la deliciosa Cat getting out of a bag o la corrosiva Bighead. En la edición de La Cúpula, sólo dos efectos perceptibles: por un lado la incompresible elección del título, que se queda en el subtítulo de la obra original (AEIOU or any easy intimacy), aunque se pierda el juego de palabras, el título original tiene todo sus sentido, con esas vocales que conforman la base del lenguaje. Por otro, un inoportuno cambio de la calidad de papel, bastante inferior al de anteriores entregas. En cualquier caso, un tebeo recomendabilísimo. (3)