A vueltas con el Capitán América

capitanamerica.jpgCuando comencé a leer la etapa de Brubaker en Capitán América, mi primer pensamiento fue de cierta decepción. Tras la exitosa carrera del guionista y el excelente sabor de boca dejado por series como Sleeper, tenía la esperanza de encontrar ideas novedosas y diferentes en esta serie. Sin embargo, el arco argumental Otro tiempo me pareció que no era más que una correcta revisión del personaje. Una puesta en común de ideas que conseguía retornar al personaje a su estado en la Silver Age con un profundo lavado de cara. La trama recuperaba las constantes básicas de la serie con la que Kirby retomara su creación en los 60, desde personajes (con sorpresas, pero sin olvidar a toda la corte de brillantes organizaciones enemigas) a ese tono de película de James Bond que tan bien le fue a la serie durante los 60. Pero, simultáneamente, hay un inteligente homenaje a su pasado en la Golden Age, combinando ambas trayectorias como pocos han sabido hacer. En cierta medida, Brubaker estaba depositando ya ahí el hilo argumental que luego desarrollaría y que, debo reconocer, en ese momento no fui capaz de ver: la necesaria transformación del personaje en un icono.
Durante años, el Capitán América ha sido uno de los grandes personajes de la Marvel, paradójicamente lastrado por su papel de heredero de la tradición de la Timely. Desde el principio de su renacimiento en los 60, el personaje tuvo que lidiar con un pasado que lo definía como un símbolo patriótico. Creados en plena Segunda Guerra Mundial, los tebeos de este perfecto soldado eran claros instrumentos ideológicos que buscaban elevar el sentimiento patriótico de los lectores. Las historias que crearon Simon y Kyrby eran tan simples y maniqueas como efectivas, consiguiendo que el personaje pronto se convirtiese en una especie de cohesionador frente a la amenaza nazi. Todo un excelente ejemplo de hasta qué punto los tebeos tuvieron influencia en la sociedad durante los años 40 y 50.
Sin embargo, en su recuperación nace directamente inmerso en una dicotomía total: en el momento más crítico de la guerra fría, su símbolo patriótico puede tener más sentido que nunca, pero la sociedad de finales de los 60 estaba cambiando rápidamente sus consideraciones hacia el concepto de patriotismo, sobre todo tras la intervención en Vietnam. Una división que afectaba lógicamente al propio personaje, un Steve Rogers despierto tras décadas en el hielo y que seguía pensando con los esquemas mentales de un soldado de los años 40 en la incipiente y compleja sociedad mediática de los 60. El símbolo de la libertad de los 40 ahora tenía que cambiar su mentalidad para adaptarse a los ataques contra ella en los 60. Una contradicción que debía haber dado un juego increíble a los guionistas y que, pese a estar en la base de muchas de las sagas del personaje (sobre todo en las de Englehart en los 70 y Gruenwald a finales de los 80), no llegaban a explorar totalmente, ya sea porque los editores no les dejaban llegar hasta donde querían, temerosos de perder a su franquicia, o porque los mismos autores no se atrevían. Al final, quedaba siempre como el mejor momento del personaje la brillante recreación Bondiana de finales de los 60 a cargo de Kirby y Steranko.
Tras leer la primera saga de Brubaker, esa decepción que comentaba al principio se trasladaba precisamente a entender que, pese a todo, no se había atrevido a dar el paso que no dieron Englehart y Gruenwald y que se resignaba a una acomodaticia vuelta a la época Steranko.
Y estaba equivocado, muy equivocado. Porque Brubaker había planificado milimétricamente el cambio definitivo que necesitaba el personaje, la única conclusión posible para que la serie pudiese terminar: elevarlo a los altares de la iconografía. Desde el principio, el guionista comprendió que el Capitán América no es Steve Rogers, sino que Steve Rogers es el Capitán América. Una diferencia sutil, pero que marca la frontera entre el icono simbólico y el personaje enmascarado y que, una vez establecida, deja abierto el futuro. Brubaker deslizó al personaje hacia el género en el que se encontraba más a gusto, el policiaco y de espías, para poder desarrollar lentamente esta transmutación alquímica del personaje, que debía abandonar la encarnación mortal para transfigurarse en el icono que es desde la segunda guerra mundial. El primer arco, en ese contraste continuado entre el símbolo (con esos flashbacks que borda un inspirado Michael Lark) y la realidad, no está recuperando el personaje de los 60 como pensé, sino que está potenciando la dicotomía, la contradicción perenne de un personaje que no puede vivir como tal fuera de su época. Steve Rogers es un desclasado temporal, un elemento aislado que ya no tiene sentido en un mundo que le ha superado y que no comprende. El ideal por el que lucha no está encarnado por el humano, sino por el disfraz. Una lucha de símbolos donde Brubaker define claramente que el icono este por encima de los que lo usan. Quiere liberar al Capitán América de su envoltorio mortal para darle el estatus de mito. La máscara es ahora el protagonista y debe superar, por tanto, a todos sus colegas superpoderosos, anclados obligatoriamente en un nombre y apellidos. Peter Parker es Spiderman, a nadie más le picó una araña, Superman es Kal-El/Clark Kent, nadie más vino de Krypton, pero el Capitán América es una leyenda como lo es el Hombre Enmascarado. Un concepto puro, un arquetipo ideal.
Las diferentes sagas tienen un orden claro, que llevará a esa saga final denominada lógicamente “La muerte de un sueño”. Una conclusión malinterpretada por como la de “la muerte del Capitán América”, cuando la única realidad es que estamos ante la muerte de Steve Rogers y su sueño, el de ser el ideal de libertad. Un sueño utópico, una quimera que le ha superado. El sueño sólo puede seguir si está por encima de los hombres. Y Steve Rogers, supersoldado, mejorado químicamente y perfecto atleta, no deja de ser un hombre.
OJO EN LO QUE SIGUE PUEDE HABER ALGÚN SPOILER
En los episodios siguientes, Brubaker consigue cerrar perfectamente el círculo con el esperado renacimiento de un Capitán América (creo que no desvelo nada si digo esto… ¿o acaso pensabais que una serie que se llama “Capitán América” seguiría sin el Capitán América?), con una elección perfecta para él y para cualquiera que tome el personaje tras él. Ya no habrá límites ni deudas con el pasado, sino un concepto con el que jugar. Brubaker parece haber elegido el género en el que se siente más cómodo, con historias sólidas y entretenidas, pero el futuro no puede ser más alentador para este icono.
Eso sí, el traje que ha diseñado Ross para el nuevo Capitán no puede ser más horrible…

31 Comentarios en “A vueltas con el Capitán América

  1. Es que tanto metalizado… supera la horterada anterior…

  2. Diox! qué ganas de comprarme el Omnibus americano …el nuevo uniforme es horrible, desde luego, pero parece que a Ross nadie se atreve a decirle 'no'

  3. Doc on 31 enero 2008 at 13:05 said:

    Joder pues ni que el anterior fuese de Cristian Dior.

  4. Es que tanto metalizado… supera la horterada anterior…

  5. ¿Soy la única a la que el nuevo uniforme del Capi le recuerda algo al de Gonder Coman? Sólo hay que invertir la cuña de la parte inferior del abdomen… Jo, si hasta tiene t%&as, como el de Liefeld… Bueno, si convirtió a la Wonder en un machorro, éste era el paso lógico… Este Ross y sus andróginos, qué tipo.

    Por lo demás: álvaro, un post impresionante y una interpretación muy sugerente de la trayectoria hasta ahora de Bru en el título. Reconozco que a mí la serie no me termina de llegar; demasiado fría, unos personajes excesivamente distantes y con los que me cuesta conectar. Paradójicamente, sentí mucho más cercanos a los de Sleeper, pese a -o quizá por- su ambiguo -por así decir- e incómodo sentido de la moralidad.

  6. Coincido en todo, excepto en la última frase. La armadura que llevó el Capi durante la Marvelution (o como leches se escriba eso) SÍ era más horrible que el traje que llevará Bucky.

  7. x-ternon on 31 enero 2008 at 13:25 said:

    A falta de leer Criminal, el Capi es la mejor serie de Brubaker y además hace que me sienta idiota por haberle tenido manía durante muchos años.

  8. x-ternon on 31 enero 2008 at 15:25 said:

    A falta de leer Criminal, el Capi es la mejor serie de Brubaker y además hace que me sienta idiota por haberle tenido manía durante muchos años.

  9. “Eso sí, el traje que ha diseñado Ross para el nuevo Capitán no puede ser más horrible”

    A ESO DIGO NO…

    Pero si es geniaaaal.. vamoavé: la bandera, estrella y barras. Ese sigue siendo el uniforme del Capi… pero hay un cambio, un “detallito”: el final de las barras adoptan forma de…¡sí!, flecha indicadora!!!, ¿y a dónde señala la bandera entonces? al paquete, toooma moreno, eso sí que es el Auténtico Símbolo Americano.

    Ya en serio, la verdad yo me quedé en aquella primera saga, y tu comentario mete ganas de más. ¿Se animará Panini con los tomos pronto?

  10. Javier Trujillo on 31 enero 2008 at 16:26 said:

    El uniforme no sé si me gusta, no, pero alguien que trabaja para el mainstream me dijo en una ocasión que Ross en USA era algo asi como dios.

    Cualquiera le chista a dios…

  11. roorschach on 31 enero 2008 at 18:21 said:

    A mi el nuevo traje me recuerda a la armadura de Mordred en Excalivur (distintos colores si)

  12. guidoguerra on 31 enero 2008 at 18:34 said:

    Hay que reconocer, señor Pons, que el repaso que nos brinda de la historia editorial del Capitán América es de antología.

    Sobre el trabajo de Brubaker en la serie no opino: yo me quedo con Sleeper, que está menos trillado…

  13. Javier Trujillo on 31 enero 2008 at 20:19 said:

    Dos cosas.

    Estoy de acuerdo con punch, lo de la punta de flecha marcando… bueno, marcando, tiene su cosa subliminal para un personaje como este.

    Y dos.

    Esta reseña del Cap América… me lo parece a mí ¿o es más extensa de las habituales 500 palabrejas? :-)

  14. Ya ves, Javier… para que luego digan del carcelero que es gafapasta. :)

  15. Javier Trujillo on 31 enero 2008 at 23:13 said:

    ¡Pues ahí está, por eso mismo lo digo…! :-)

  16. Javier Trujillo on 31 enero 2008 at 23:19 said:

    Por cierto, ¿alguién a visto en ADLO los datos que da este hombre… ? ¿Quesada, no?, ¿…sobre España, en el universo Marvel?

    http://blog.adlo.es/2008/01/tiempos_de_extraordin

    ¡Madre del amor hermoso! :-(

  17. Ismael, el Gran Ni&n on 31 enero 2008 at 23:43 said:

    A mí no me parecen muy diferentes de lo que da el Telediario todos los días.

  18. Ismael, el Gran Ni&n on 31 enero 2008 at 23:47 said:

    Si Marvel fuese Española y el Gran 'Q' se llamara Pedro Picapiedra los lugares de importancia que se señalarían de los USA serían la Casa blanca, MundoDisney y el Machu-pichó cuna del pueblo siouz.

  19. Javier Trujillo on 31 enero 2008 at 23:56 said:

    Hombre, con lo que a mí me gusta la naturaleza, pondría el Parque Yellowstone el primero. Claro, que alguno seguro que pensaría que es la residencia de verano del oso Yogy, o Yogui, o como sea.

    ¡Eso también! :-)

  20. Brubaker es el mejor guionista de comics del momento. El Omnibus del Capi, una obligación. A ver si se animan y sacan pronto el Omnibus de Daredevil.

  21. Mallard on 1 febrero 2008 at 18:51 said:

    "Brubaker es el mejor guionista de comics del momento. "

    Toma ya, a lo bruto,del mundo mundial.

  22. mariano on 2 febrero 2008 at 18:44 said:

    Ya pero…o sea… Steve Rogers es un desclasado en esta época…¿Y Bucky Barnes no? Joder, es un desclasado al cuadrado.

    Por lo demás, de acuerdo con su repaso a la historia del capi. Aunque, a parte de por la de Kirby de los 60 (pedazo de obra maestra, lástima de episodios entintados por Syd Shores) siento especial debilidad por la de Englehart, especialmente por la saga del capi de los 50 (puro Grant Morrison 15 años antes de Morrison oiga). Y tengo ganas de releer la de DeMatteis/Zeck a ver si ha resistido el tiempo.

  23. Daerun on 2 febrero 2008 at 22:36 said:

    "Al final, quedaba siempre como el mejor momento del personaje la brillante recreación Bondiana de finales de los 60 a cargo de Kirby y Steranko"

    Pues lo siento pero no estoy en absoluto de acuerdo. La etapa Englehart le da 2000 patadas a la de Kirby/Steranko.

  24. Del momento, sí. Dime uno mejor. Ah, que me vas a decir Alan Moore…

  25. "Dime uno mejor"

    Blutch, Blain y Paco Roca. Tres (si se me permite entrar donde no me llaman)

    Es cosa de gustos llegar a esas categorizaciones tan tajantes, claro, pero sí estoy con RM en que Bru es un Gran guionista, más aún contando que trabaja para el mainstream, donde, y Rafa lo sabe mejor que nadie, mejor que yo por supuesto, donde tienen el vicio de castrar bastante a los guionistas. Será que Brubaker tiene ya una posición demostrada, y se fían. O será que, pese a las zancadillas editoriales de las Marvel y DC, tiene suficiente talento para sortearlas y mantener las cosas donde quiere él llevarlas. Aunque su Patrulla, será por el dibujo, pero no aguanté más que el primer número.

  26. Bru es un gran escritor ( en inglés se nota más), y su grandeza es que toca muchos palos y todos los toca bien. Por eso es el mejor guionista del momento. No como JMS, el pobre, que pese al supuesto tirón de su nombre ahí lo tienes al final, puteado y ninguneado por el jefe.

  27. álvaro on 3 febrero 2008 at 21:22 said:

    Yo soy admirador confeso de Brubaker, pero debo reconocer que hay otros guionistas/autores hoy que me atraen más: Sfar, Sampayo, Chester Brown…

  28. álvaro on 3 febrero 2008 at 21:24 said:

    Eso sí, cmo guionista de mainstream, insuperable. Y vergonzante para el resto, porque demuestra día a día que es posible hacer excelentes tebeos de superhéroes. Basta con tener ideas y saber desarrollarlas.

  29. Ernest Riera on 3 febrero 2008 at 22:14 said:

    Álvaro, no sé si te acordarás, pero en la cena de los 25 años de Norma Editorial, te dije que lo de Brubaker con el Capi era mucho mejor de lo que tú te temías, y que lo de la muerte no podía ser sólo una imposición editorial para sacar pasta del caballo muerto…

    Pues, hale, aunque no te acuerdes, voy a darme el gustazo de soltarte un…

    ¿¿¿LO VEEEEEES???

    Felicidades por el artículo (y cómo no, por LA CÁRCEL toda).

    Salud

  30. Y una propuesta que, a mí, que la pongo en el tapete, me queda grande, lo reconozco. Más allá de opiniones y gustos, y atendiendo a que efectivamente hoy Bru es de lo más solido que encontramos en el tebeo mainstream (y no profundizamos, que todos sabemos entendernos al decir ese palabro), me asalta la duda: ¿Podemos hablar de signos de "autor", rasgos de estilo o temáticos, más o menos característicos de su producción? Personalmente no estoy seguro de poder rastrearlos, más allá de unas querencias genéricas (el noir sobre todo), pero no acabaría de posicionarme de un modo tajante (sobre todo porque no he leído tantísimo de Bru, para empezar soy virgen en sus inicios "indies").

    Y conste, que no creo que sea ni bueno ni malo, ni mejor ni peor, ser un "auteur" o ser lo que suele decirse un artesano (polarizando, y por entendernos a broca gorda de nuevo). Simplemente a veces me lo planteo con Brubaker.

  31. álvaro on 3 febrero 2008 at 22:30 said:

    Es verdad Ernest!

    Me descubro y admito mis errores anteriores… :)

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